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Ley de Alquileres: La Libertad del mercado Avanza

La oposición ha conseguido modificar la Ley de Alquileres en la Cámara de Diputados, proponiendo un contrato mínimo de 2 años y una actualización de la renta cada 4 meses basada en el índice impuesto por el propietario. Aunque defensores de derecha argumentaron que la ley vigente es responsable de la disminución de la oferta y el aumento de los precios, estas reformas buscan establecer un equilibrio entre las partes. Sin embargo, la votación refleja divisiones políticas y pone en cuestión el enfoque del peronismo sobre el derecho a la vivienda.

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Por Mariana Collante

La oposición logró imponer la modificación de la Ley de Alquileres en la Cámara de Diputados y si este planteo se aprueba en el Senado, el plazo mínimo de un contrato será de 2 años y el monto de la renta se actualizará cada 4 meses, con el índice que imponga el propietario.

En el debate, las fuerzas de derecha defendieron el interés de los más poderosos, alegando que la ley vigente es la culpable de la retracción de la oferta, y, por lo tanto, del aumento de precios. Con estas modificaciones sostienen que habrá un libre acuerdo entre partes. Cualquier persona que haya pasado por la experiencia de buscar un lugar para alquilar sabe que no es posible lograr esa “igualdad”. El inquilino y el propietario son figuras equiparables al patrón y al trabajador. Sin un Estado que ponga las reglas, lo más probable es que haya abuso por parte de quienes buscan rentabilidad y aumentar su capital.

El Frente de Todos reunió 112 votos en contra de la propuesta, tristemente 13 legisladores se ausentaron, y uno se abstuvo. De acuerdo a estos datos y a la pobre política de vivienda del oficialismo, cabe preguntarse si para el peronismo la vivienda sigue siendo un derecho o, en consonancia con el mercado, es un negocio.

Una hora después de la votación, la organización Inquilinos Agrupados, y partidos de izquierda, se reunieron en las puertas del Congreso para expresar su descontento. Un descontento que se traduce en más precariedad para la vida cotidiana de los 9 millones de inquilinos e inquilinas de nuestro país.

Tamara hace 10 años que alquila en la CABA y dos que milita por el derecho a la vivienda: “Soy una laburante, nunca voy a heredar. Necesito que el Estado me proteja con un marco regulatorio para hacerlo de forma digna. Lo que vimos hoy es la avanzada de las ideas de derecha, y la desprotección total”.

Natalia, otra de las asistentes al reclamo, contó que el 31 de agosto vencerá su contrato y que el 1 de septiembre debe firmar uno nuevo. “Estoy con una incertidumbre que no puedo más porque meterse en una inmobiliaria, es meterse en la boca del lobo. Defiendo la ley porque le pone un freno a los propietarios”.

Sebastián Artola de Inquilinos de Rosario viajó especialmente para participar de la marcha. Cree que las medidas propuestas van a agravar aún más la situación de la vivienda. “Hoy se está construyendo un edificio por cuadra en el macrocentro de Rosario, la cantidad de inquilinos se duplicó, y tenemos más de cien mil viviendas vacías”.

Falta que la modificación llegue al Senado, quizás para esa fecha, el oficialismo pueda definir con claridad de qué lado de la mecha está.

Deuda externa

Caputo se reunió con Georgieva en el G20 y busca un encuentro con Bessent para un nuevo rescate electoral

El ministro de Economía se vio con la titular del FMI en el marco de las reuniones del G20 para exponer los resultados del programa económico. Lo acompañaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. También prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.

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Caputo viaja a mostrar el ajuste como éxito: la otra cara son 57.000 millones de deuda y pobreza que no cede.

Luis Caputo se reunió este lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20). El propio ministro lo confirmó en su cuenta de X: «Gran encuentro con Kristalina Georgieva en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento.»

Caputo estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y por el secretario de Política Económica, José Luis Daza. La comitiva viajó a Estados Unidos con el objetivo de exponer ante representantes de las principales economías del mundo los lineamientos del programa económico del Gobierno de Javier Milei, en una presentación que el oficialismo construye como una puesta en escena del relato de la «estabilización» macroeconómica.

El G20 como vidriera

La participación del ministro en el G20 no es un hecho menor en términos de política exterior económica. Caputo tiene previsto exponer los avances del programa de ajuste en materia de equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, en un foro donde participan las principales potencias del planeta. El Gobierno apuesta a que ese escenario le otorgue legitimidad internacional a una política económica que, de puertas adentro, mantiene a millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, con tarifas acumulando aumentos superiores al 500% desde diciembre de 2023 y una Canasta Básica Alimentaria que, según datos del INDEC a marzo de 2026, registró una variación interanual del 32,8%.

En ese contexto, los temas que el G20 pondrá sobre la mesa, además del progreso macroeconómico global, incluyen deuda soberana, desequilibrios globales, educación financiera y prevención del fraude. Ejes que, paradójicamente, describen con precisión los principales flancos de vulnerabilidad del propio programa económico argentino: una deuda con el FMI que supera los 57.100 millones de dólares, desequilibrios distributivos que el propio organismo reconoció en su última revisión, y una arquitectura financiera que el Foro Economía y Trabajo calificó en mayo de 2026 como «regresiva por diseño».

La cita con Bessent y el respaldo de Washington

En paralelo a la agenda oficial del G20, Caputo también intentará concretar un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. La relación entre Buenos Aires y Washington se consolidó como uno de los pilares del programa económico de Milei: el respaldo financiero y político del gobierno de Donald Trump resultó decisivo para que Argentina defendiera su posición cambiaria en momentos de tensión en los mercados durante 2025. Sin ese sostén externo, la fragilidad del esquema de bandas cambiarias hubiera sido mucho más difícil de sostener.

La búsqueda del encuentro con Bessent no es un detalle protocolar. Milei construyó buena parte de su credibilidad internacional sobre la base del alineamiento con Trump, una apuesta ideológica que, en términos financieros, se tradujo en respaldo concreto en momentos críticos. Que Caputo viaje a reforzar ese vínculo mientras el acuerdo con el FMI avanza hacia sus próximas revisiones revela cuál es la verdadera arquitectura de sustento del programa: más que en la economía argentina, el modelo descansa sobre garantías externas.

El vínculo con el FMI: entre el aval y la dependencia

La reunión con Georgieva se produce en el marco del Servicio Ampliado que el Gobierno suscribió en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial inédito de 12.000 millones. En abril de 2026, una segunda revisión habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones, a pesar de que Argentina registró incumplimientos previos en la meta de reservas netas. El FMI exigió, a cambio, acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas durante el año.

La cita de hoy no es la primera entre Caputo y Georgieva en lo que va del año. En julio de 2026, la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires, se reunió con Milei y participó de una reunión de gabinete, en un gesto que analistas y economistas críticos describieron como una supervisión in situ del principal deudor del organismo. Lo que en julio fue una visita de Georgieva a territorio argentino, hoy se invierte: es Caputo quien viaja a rendir cuentas ante el foro que nuclea a las potencias que financian y condicionan el programa.

Puntos clave

  • Caputo se reunió con Georgieva en el marco del G20 y confirmó el encuentro en su cuenta de X.
  • Lo acompañaron el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza.
  • El ministro también prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, para reforzar el respaldo político y financiero de Washington.
  • El acuerdo vigente con el FMI asciende a 20.000 millones de dólares; la deuda total argentina con el organismo superaba los 57.100 millones al cierre de 2025.
  • El viaje se enmarca en la estrategia oficial de presentar el ajuste como éxito macroeconómico ante las principales potencias, mientras la pobreza y el costo de vida siguen golpeando a los sectores populares.

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