Producción
Más de 300.000 empleos destruidos y contando: la Argentina pyme sale a la calle a decir basta
Gremialistas, empresarios y funcionarios municipales se concentraron este miércoles sobre la Avenida General Paz, en San Martín, para exigir políticas de protección al tejido industrial. El titular de ATE alertó que la capacidad instalada cayó por debajo del 50% y que en dos años se perdieron más de 300.000 puestos de empleo registrado.
PyMes en crisis: movilización en la General Paz contra el cierre de empresas y la destrucción de empleo
★ Un grupo de manifestantes compuesto por representantes de asociaciones gremiales, sindicatos, empresarios y el intendente Fernando Moreira se movilizó este miércoles sobre la Avenida General Paz, a la altura de la localidad bonaerense de San Martín, para denunciar el cierre masivo de pequeñas y medianas empresas (PyMes) y la destrucción del empleo que atraviesa el tejido productivo argentino.
ATE en la calle: «El futuro con este Gobierno es un futuro negro»
El titular de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Rodolfo Aguiar, fue uno de los dirigentes presentes en la protesta y formuló un diagnóstico contundente sobre la situación productiva del país. «Cuando ocurrió la pandemia por coronavirus se perdieron 140.000 puestos de trabajo y solamente en los últimos dos años se destruyeron más de 300.000 puestos de empleo registrados«, señaló el gremialista.
Aguiar también alertó sobre el deterioro de la capacidad industrial instalada: durante la pandemia, ese indicador rondaba entre el 55 y el 60%; hoy, afirmó, «es menor al 50%». La caída implica que el aparato productivo argentino opera con una capacidad ociosa mayor que en el peor momento de la crisis sanitaria global, una paradoja que el dirigente resumió sin eufemismos: «El futuro de la Argentina con este Gobierno es un futuro negro.»
El gremialista también advirtió sobre la dimensión política del momento: «Tenemos que empezar a pensar en el día después de Milei sabiendo que nos van a dejar tierra arrasada. Por estos días, el Gobierno atraviesa una crisis grave y nosotros debemos seguir en la calle para ponerle fin a tanto sufrimiento de la gente.»
Un mapa de cierre y desindustrialización
La movilización de este miércoles no es un fenómeno aislado. Se inscribe en una secuencia de conflictos sectoriales que, en los últimos meses, puso en evidencia la profundidad de la crisis productiva. A principios de mayo, la multinacional Cabot Corporation anunció el cierre definitivo de su planta en Campana, dejando a 150 trabajadores sin empleo y con incertidumbre sobre el cobro de sus indemnizaciones. Distintos relevamientos sindicales y privados estiman que, desde diciembre de 2023, se cerraron alrededor de 15.000 industrias en todo el país y se destruyeron más de 320.000 puestos de trabajo registrado.
El deterioro del consumo completa el cuadro. Según datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), las ventas minoristas pyme registraron en abril de 2026 una caída del 3,2% interanual, completando 12 meses consecutivos de retroceso. El 58,7% de los comerciantes relevados consideró que el contexto no es propicio para invertir, una señal de desconfianza estructural que dificulta cualquier escenario de recuperación a corto plazo.
El partido de San Martín como epicentro de la resistencia
La elección de la Avenida General Paz como escenario de la protesta no fue casual. El partido de San Martín concentra un tejido productivo de pequeñas y medianas empresas metalúrgicas, alimenticias y de logística que sintió con especial intensidad la combinación de tarifazos, apertura importadora y caída del consumo. La presencia del intendente Fernando Moreira junto a gremialistas y empresarios expresa la confluencia de sectores que, más allá de sus diferencias internas, coinciden en señalar al modelo económico del gobierno de Javier Milei como el responsable del deterioro.
La protesta de este miércoles también refleja la creciente tensión política que atraviesa el oficialismo. El propio Aguiar lo señaló con precisión: el Gobierno «atraviesa una crisis grave» y la calle, en ese marco, funciona como un mecanismo de presión sostenida frente a un esquema económico que, según sus impulsores, debería haber generado ya señales claras de recuperación, pero que en el territorio de las PyMes y el empleo registrado no muestra otra cosa que retroceso.
Puntos clave
- Gremialistas, empresarios y el intendente Fernando Moreira se movilizaron este miércoles sobre la General Paz, en San Martín, por el cierre de PyMes.
- El titular de ATE, Rodolfo Aguiar, denunció que en los últimos dos años se destruyeron más de 300.000 puestos de empleo registrados.
- La capacidad industrial instalada cayó por debajo del 50%, por debajo incluso del nivel registrado durante la pandemia.
- Distintos relevamientos estiman el cierre de unas 15.000 industrias y más de 320.000 puestos perdidos desde diciembre de 2023.
- Las ventas minoristas pyme acumulan 12 meses consecutivos de caída interanual, con un descenso del 3,2% en abril de 2026, según la CAME.
Industria
Caputo cruzó a la UIA y justificó el ajuste: “Cada uno defiende sus intereses”
El ministro de Economía salió a responder los cuestionamientos de los industriales y acusó al sector de vender productos caros y de baja calidad. El choque se da en plena crisis fabril, con 90 mil puestos de trabajo perdidos y la producción un 10% por debajo de los niveles de 2022.
El acto por el Día de la Industria ya había dejado una imagen elocuente: el gobierno de Javier Milei mandó apenas un representante de segunda línea al evento de la Unión Industrial Argentina. Sin ministros, sin señales. Pero la respuesta llegó igual, solo que desde otro escenario.
Luis Caputo eligió el foro de la Fundación Libertad y Progreso para contestarle a la UIA. Y no fue con guantes. El ministro de Economía acusó directamente a los industriales de producir bienes de menor calidad y venderlos a precios dos, tres o cuatro veces más caros que en el mundo. «Que los argentinos paguen bienes de menor calidad dos, tres o cuatro veces más me parece injusto», dijo Caputo, y remató: «Cada uno defiende sus intereses; a mí me toca defender el de los argentinos».
El blanco de sus críticas fue el vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien había sostenido en el acto del mediodía que en el Gobierno «no saben lo que es una fábrica». Caputo no lo nombró, pero calificó esa declaración de poco «decorosa».
Dos velocidades: una metáfora que deja a la industria en el banco
Recién llegado de Washington, donde se reunió con el secretario del Tesoro norteamericano Scott Bessent, el ministro defendió la llamada «economía en dos velocidades» con una comparación futbolera. Dijo que los sectores exportadores son como Lionel Messi, Ángel Di María y Enzo Fernández sentados en el banco, mientras que la industria orientada al mercado interno habría ocupado ese lugar de privilegio durante décadas a costa de los consumidores.
«El crecimiento va a venir por las exportaciones», afirmó Caputo, y sostuvo que la reasignación de recursos que impactó en la economía era inevitable. Para el ministro, no está mal que haya sectores que crezcan a distintas velocidades; lo que está mal, según él, es «que se le dé una connotación negativa».
El problema es que esa «connotación negativa» tiene nombre y número. El presidente de la UIA, Martín Rapallini, había presentado unas horas antes un diagnóstico concreto: la producción industrial está un 10% por debajo de los niveles de 2022, con sectores que acumulan caídas de hasta el 30%, y se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados en la industria desde agosto de 2023. No es una narrativa, son trabajadores sin empleo.
Un proyecto de rutas y pocas respuestas para la fábrica
Como cierre de su presentación, Caputo anunció que el Poder Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos. Una medida orientada, una vez más, a la logística de exportación antes que a la demanda interna.
Lo que no hubo fue ninguna respuesta al reclamo central que la UIA puso sobre la mesa: el «puente» que el sector productivo necesita para no hundirse durante el ajuste. Crédito productivo, política cambiaria que no asfixie las fábricas, protección arancelaria selectiva, sostenimiento del consumo. Nada de eso apareció en el discurso del ministro.
Caputo dijo entender «perfectamente las frustraciones que todo cambio genera». Pero comprender una frustración no es lo mismo que tener una política industrial. Y por ahora, la segunda brilla por su ausencia.
Puntos clave
- El ministro Caputo acusó a la industria nacional de vender bienes de menor calidad a precios dos, tres o cuatro veces superiores a los internacionales.
- Caputo calificó de poco «decorosa» la declaración del vicepresidente de la UIA, Guillermo Moretti, quien afirmó que el Gobierno «no saben lo que es una fábrica».
- El ministro defendió la «economía en dos velocidades» y sostuvo que el crecimiento vendrá por las exportaciones.
- La UIA informó que la producción industrial está un 10% por debajo de 2022 y que se perdieron 90 mil puestos de trabajo registrados desde agosto de 2023.
- El Ejecutivo enviará al Congreso un proyecto para concesionar 5 mil kilómetros de rutas nacionales sin impuestos.
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