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Crisis de la Cámara de la Construcción de Santa Fe por paralización de la obra pública

Le pidieron al Gobierno de Pullaro mayor celeridad en los ajustes de costos, el pago a 30 días y volver a aplicar el índice provisorio del Indec durante el mes de ejecución de la obra, «porque si no las empresas tienen que absorber un mes de costos, que con una inflación del 30% es imposible», sostienen.

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El-Argentino-Obras públicas-Noe Correa y Leo Nardini supervisaron la construcción del “Complejo Habitacional Tierras Altas”

La Cámara de la Construcción de Santa Fe le solicitó una serie de acciones al Gobierno provincial, encabezado por Maximiliano Pullaro, ante la paralización de la obra pública, entre ellas una actualización de los contratos y disminuir los tiempos de los pagos, ya que esta semana se están cancelando obligaciones de octubre pasado.

En ese sentido, la titular de la Cámara, Verónica Eizmendi, pidió «mayor celeridad en los ajustes de costos, volver a aplicar el índice provisorio del Indec durante el mes de ejecución de la obra, porque si no las empresas tienen que absorber un mes de costos que con una inflación del 30% es imposible; y el pago a 30 días».

Mediante un comunicado, la empresaria planteó que la obra pública provincial está paralizada, salvo las que «son una prioridad, como por ejemplo las hídricas», a lo que sumó que no se están ejecutando las del orden nacional.

Eizmendi contó que ya hubo reuniones con las autoridades del Ministerio de Obras Públicas, «con el área de seguimientos, en busca de soluciones a estos temas, principalmente cómo solucionar las deudas, cómo llegar a un nuevo valor de la obra para que se pueda ejecutar y cómo reiniciarlas y continuarlas».

«En muchas obras al día de hoy están comenzando a abonar el mes de octubre, pero los contratos se han deteriorado y necesitan una renegociación, porque no se puede continuar tal cual están y es lo que ha provocado la paralización de obras provinciales, ya sea las que se realizan con fondos provinciales como las que se hacen con fondos nacionales, que son las que peor se encuentran», añadió.

Además, planteó que se debe «llegar a un consenso entre las empresas y el Gobierno en una instancia de trabajo conjunto que seguramente se realizará pidiendo la neutralidad de las obras, esto quiere decir que se paren por un tiempo determinado para luego retomarse cuando todo esté solucionado, para evitar otra vez las moras o multas».

Sobre las obras públicas provinciales, Eizmendi dijo que «la mayoría está frenada, excepto aquellas que son una prioridad, como por ejemplo las hídricas, como la construcción o renovación de las defensas».

«Lo que hemos pedido en las últimas reuniones por nuestra parte es tener 45 días para que las empresas puedan estudiar sus obras, y así llevarle a los responsables de cada una de las reparticiones los pedidos necesarios para poder encaminarlas y llegar a un acuerdo entre las partes», concluyó.

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La “justicia social” de Caputo para 18.000 familias, con $3,5 millones de ingreso y tasa UVA + 7,5%

El ministro de Economía usó un término que el propio Javier Milei definió como una aberración para presentar un programa de créditos hipotecarios financiado con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. Con un monto total de 2 billones de pesos y condiciones de acceso que excluyen a la mitad de los trabajadores del país, la iniciativa genera más preguntas que certezas.

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El Argentino Diario-Luis Caputo.
Caputo habló de “justicia social” para defender un plan que financia a la banca privada con plata de los jubilados.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se permitió este miércoles una frase que difícilmente hubiera firmado el presidente Javier Milei: «Esto es un acto de justicia social», dijo al presentar un programa de créditos hipotecarios financiado con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. La expresión no fue un accidente: fue el eje de la conferencia de prensa que Caputo ofreció en el microcine del Palacio de Hacienda, donde detalló las condiciones de una iniciativa que, según el propio ministro, beneficiaría a no más de 18.000 familias.

El lenguaje que Milei prohíbe, puesto en boca de su ministro

La contradicción es de manual. Milei dedicó buena parte de su carrera política y académica a atacar el concepto de justicia social, al que calificó en reiteradas oportunidades de «aberración», de «trampa semántica» y de instrumento de los «zurdos» para justificar el saqueo. Sin embargo, su ministro de Economía empleó exactamente esas palabras para defender una medida que moviliza fondos previsionales del Estado para subsidiar el fondeo de los bancos privados. La ironía es tan evidente que el propio Caputo pareció consciente de ella: no hubo una sola aclaración sobre la contradicción ideológica que encerraba el enunciado.

Cómo funciona el programa y a quién alcanza

El esquema es técnicamente sencillo: el FGS depositará recursos en los bancos privados mediante licitaciones de hasta 200.000 millones de pesos cada una, con plazos de uno a cinco años. Los bancos usarán ese fondeo para otorgar créditos hipotecarios, asumiendo ellos el riesgo crediticio. El monto total del programa asciende a 2 billones de pesos. Caputo fijó un techo de UVA + 7,5% como tasa máxima para los préstamos finales, un valor que, dependiendo de la evolución de la inflación, puede representar un costo financiero total elevado para las familias.

Los créditos serán exclusivamente para la compra de una primera vivienda, con un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA por crédito. El ingreso neto familiar requerido rondará los tres millones y medio de pesos, un umbral que, en el contexto de una economía donde casi el 50% de los trabajadores están en la informalidad según el propio ministro admitió en la conferencia, deja afuera por definición a la mitad de la fuerza laboral del país.

El efecto multiplicador prometido y sus límites

Caputo prometió que la medida tendrá «un efecto multiplicador en la economía» y sostuvo que puede ayudar a encauzar hacia la formalidad a quienes hoy trabajan sin registro. Ambas afirmaciones merecen ser puestas en perspectiva. El efecto multiplicador depende de que los créditos efectivamente se otorguen y se conviertan en construcción o compraventa de inmuebles; pero el mercado hipotecario viene cayendo de manera sostenida, con una baja del 42% en las altas hipotecarias durante el primer semestre de 2026. El argumento sobre la formalización, por su parte, es más un deseo que un mecanismo: ningún crédito hipotecario convierte en formal a un trabajador informal, sino que precisamente lo excluye del sistema por no poder demostrar ingresos.

El ministro también insistió en el relato oficial sobre la economía. «El escenario que intenta vender la oposición es opuesto a lo que está ocurriendo», sostuvo, y aseguró que «es la primera vez que estamos mejorando como país». La afirmación convive con datos que el propio INDEC publica: la Canasta Básica Alimentaria creció un 32,8% interanual a marzo de 2026 y los recortes acumulados en programas sociales desde diciembre de 2023 superan el 61%.

Fondos previsionales al servicio de la banca privada

El FGS es el fondo que administra los recursos previsionales de los trabajadores y jubilados argentinos, heredero del sistema de AFJP estatizadas en 2008 bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Su destino original es garantizar la sustentabilidad del sistema previsional. Utilizarlo para otorgar fondeo a los bancos privados es una operación que no tiene precedentes en los términos planteados: la diferencia con los créditos ANSES que el propio Milei suspendió mediante el Decreto 1039/2024 es que ahora el riesgo no lo corre el fondo sino los bancos; pero el capital que financia el negocio sigue siendo el de los jubilados. Caputo lo reconoció sin eufemismos: «La función del FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese es el trabajo de los bancos». Traducido: el Estado pone el dinero, el sector privado se queda con el negocio.

Puntos clave

  • Caputo usó la expresión «justicia social», que Milei calificó históricamente de «aberración».
  • El programa alcanzaría a no más de 18.000 familias, con tasa máxima de UVA + 7,5% e ingreso neto familiar requerido de $3,5 millones.
  • El monto total asciende a 2 billones de pesos, adjudicados mediante licitaciones de hasta 200.000 millones cada una.
  • Los créditos son exclusivamente para primera vivienda, plazo mínimo de 15 años y tope de 150.000 UVA por préstamo.
  • El propio ministro admitió que casi el 50% de los trabajadores son informales, lo que los excluye automáticamente del programa.
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