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La “justicia social” de Caputo para 18.000 familias, con $3,5 millones de ingreso y tasa UVA + 7,5%

El ministro de Economía usó un término que el propio Javier Milei definió como una aberración para presentar un programa de créditos hipotecarios financiado con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES. Con un monto total de 2 billones de pesos y condiciones de acceso que excluyen a la mitad de los trabajadores del país, la iniciativa genera más preguntas que certezas.

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El Argentino Diario-Luis Caputo.
Caputo habló de “justicia social” para defender un plan que financia a la banca privada con plata de los jubilados.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se permitió este miércoles una frase que difícilmente hubiera firmado el presidente Javier Milei: «Esto es un acto de justicia social», dijo al presentar un programa de créditos hipotecarios financiado con fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES. La expresión no fue un accidente: fue el eje de la conferencia de prensa que Caputo ofreció en el microcine del Palacio de Hacienda, donde detalló las condiciones de una iniciativa que, según el propio ministro, beneficiaría a no más de 18.000 familias.

El lenguaje que Milei prohíbe, puesto en boca de su ministro

La contradicción es de manual. Milei dedicó buena parte de su carrera política y académica a atacar el concepto de justicia social, al que calificó en reiteradas oportunidades de «aberración», de «trampa semántica» y de instrumento de los «zurdos» para justificar el saqueo. Sin embargo, su ministro de Economía empleó exactamente esas palabras para defender una medida que moviliza fondos previsionales del Estado para subsidiar el fondeo de los bancos privados. La ironía es tan evidente que el propio Caputo pareció consciente de ella: no hubo una sola aclaración sobre la contradicción ideológica que encerraba el enunciado.

Cómo funciona el programa y a quién alcanza

El esquema es técnicamente sencillo: el FGS depositará recursos en los bancos privados mediante licitaciones de hasta 200.000 millones de pesos cada una, con plazos de uno a cinco años. Los bancos usarán ese fondeo para otorgar créditos hipotecarios, asumiendo ellos el riesgo crediticio. El monto total del programa asciende a 2 billones de pesos. Caputo fijó un techo de UVA + 7,5% como tasa máxima para los préstamos finales, un valor que, dependiendo de la evolución de la inflación, puede representar un costo financiero total elevado para las familias.

Los créditos serán exclusivamente para la compra de una primera vivienda, con un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo equivalente a 150.000 UVA por crédito. El ingreso neto familiar requerido rondará los tres millones y medio de pesos, un umbral que, en el contexto de una economía donde casi el 50% de los trabajadores están en la informalidad según el propio ministro admitió en la conferencia, deja afuera por definición a la mitad de la fuerza laboral del país.

El efecto multiplicador prometido y sus límites

Caputo prometió que la medida tendrá «un efecto multiplicador en la economía» y sostuvo que puede ayudar a encauzar hacia la formalidad a quienes hoy trabajan sin registro. Ambas afirmaciones merecen ser puestas en perspectiva. El efecto multiplicador depende de que los créditos efectivamente se otorguen y se conviertan en construcción o compraventa de inmuebles; pero el mercado hipotecario viene cayendo de manera sostenida, con una baja del 42% en las altas hipotecarias durante el primer semestre de 2026. El argumento sobre la formalización, por su parte, es más un deseo que un mecanismo: ningún crédito hipotecario convierte en formal a un trabajador informal, sino que precisamente lo excluye del sistema por no poder demostrar ingresos.

El ministro también insistió en el relato oficial sobre la economía. «El escenario que intenta vender la oposición es opuesto a lo que está ocurriendo», sostuvo, y aseguró que «es la primera vez que estamos mejorando como país». La afirmación convive con datos que el propio INDEC publica: la Canasta Básica Alimentaria creció un 32,8% interanual a marzo de 2026 y los recortes acumulados en programas sociales desde diciembre de 2023 superan el 61%.

Fondos previsionales al servicio de la banca privada

El FGS es el fondo que administra los recursos previsionales de los trabajadores y jubilados argentinos, heredero del sistema de AFJP estatizadas en 2008 bajo la gestión de Cristina Fernández de Kirchner. Su destino original es garantizar la sustentabilidad del sistema previsional. Utilizarlo para otorgar fondeo a los bancos privados es una operación que no tiene precedentes en los términos planteados: la diferencia con los créditos ANSES que el propio Milei suspendió mediante el Decreto 1039/2024 es que ahora el riesgo no lo corre el fondo sino los bancos; pero el capital que financia el negocio sigue siendo el de los jubilados. Caputo lo reconoció sin eufemismos: «La función del FGS no es correr ningún riesgo crediticio de personas humanas, ese es el trabajo de los bancos». Traducido: el Estado pone el dinero, el sector privado se queda con el negocio.

Puntos clave

  • Caputo usó la expresión «justicia social», que Milei calificó históricamente de «aberración».
  • El programa alcanzaría a no más de 18.000 familias, con tasa máxima de UVA + 7,5% e ingreso neto familiar requerido de $3,5 millones.
  • El monto total asciende a 2 billones de pesos, adjudicados mediante licitaciones de hasta 200.000 millones cada una.
  • Los créditos son exclusivamente para primera vivienda, plazo mínimo de 15 años y tope de 150.000 UVA por préstamo.
  • El propio ministro admitió que casi el 50% de los trabajadores son informales, lo que los excluye automáticamente del programa.

Actualidad

Movistar se reparte: 6 millones de líneas pasan a Tuenti y el resto queda en Telecom

Telecom aceptó venderle a Metrotel 6.005.425 clientes móviles y 211.566 de internet por US$450 millones más IVA, la condición para quedarse con Telefónica. Entre los nuevos dueños del comprador hay un ex director y un ex accionista de Clarín. Falta el aval del ENACOM.

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Edificio de Telefónica con el logo de Movistar

Movistar empieza a repartirse. Telecom, controlada por Cablevisión Holding, de los accionistas que controlan el Grupo Clarín, en sociedad con el fondo Fintech de David Martínez, aceptó transferir más de seis millones de líneas de Movistar a Metrotel, que las operará bajo la marca Tuenti: es la condición que fijó la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) para aprobarle la compra de Telefónica.

El directorio de Telecom resolvió el miércoles 14 aceptar la oferta de CPS Comunicaciones S.A. (Metrotel) y lo comunicó a la Comisión Nacional de Valores (CNV) en un hecho relevante. El precio es de US$450 millones más IVA, pagaderos en cuotas, e incluye tanto la venta de los activos como un mínimo garantizado de contratación de servicios mayoristas a la propia Telecom. El paquete suma 6.005.425 clientes móviles (4.002.013 en el AMBA y 2.003.412 en el resto del país), 211.566 clientes de internet residencial en 28 localidades, derechos de uso de espectro, el núcleo de red, la red de fibra óptica hasta el hogar que Telefónica desplegó en la Ciudad de Buenos Aires y una licencia exclusiva para usar la marca Tuenti, por la que Metrotel pagará US$1 millón por año más IVA.

Qué pasa con tu línea

Según el comunicado de Metrotel, los clientes «serán transferidos a TUENTI, manteniendo su número, sus planes y las condiciones vigentes, sin necesidad de realizar trámites y sin interrupciones en el servicio». Según los términos de la operación difundidos por la prensa económica, la cesión incluye contratos, numeración, historial y condiciones, además del saldo no consumido de los clientes prepagos y las promociones aplicables, por lo que no hará falta hacer portabilidad. Según fuentes de Telecom, los usuarios alcanzados recibirán primero una comunicación de Movistar y después otra de Tuenti.

Lo que todavía no está definido es si habrá que cambiar el chip, cuáles serán las tarifas futuras ni por qué canales se hará la atención al cliente: la documentación no lo precisa. Tampoco hay un cronograma cerrado. Según fuentes del sector citadas por medios locales, la migración demandaría unos 60 días y la expectativa es que concluya antes de fin de año.

Para la cobertura, la Autoridad Nacional de la Competencia (ANC) obligó a Telecom a compartir antenas y equipos de radio, a dar roaming nacional e internacional y a permitir la coubicación en sus sitios por un plazo mínimo de tres años, renovable hasta que el nuevo operador tenga red propia operativa. La desinversión debe completarse en 18 meses, bajo la fiscalización de un agente de monitoreo. Hasta entonces, Metrotel competirá contra Telecom y a la vez dependerá de su red.

¿Y la marca Movistar?

No todos los clientes de Movistar pasan a Tuenti: solo los incluidos en la desinversión. Telefónica tenía alrededor de 20 millones de clientes en el país. El resto quedará en manos de Telecom: el directivo de la compañía Gonzalo Hita había anticipado que, una vez obtenida la aprobación regulatoria, la marca Movistar sería devuelta a Telefónica y esos clientes migrarían a Personal. Es un plan de la empresa: no hay, por ahora, un anuncio oficial ni una fecha para que la marca deje de usarse en el país.

Quién es Metrotel

Metrotel es una empresa argentina de telecomunicaciones fundada en 1995, con más de 8.000 kilómetros de fibra óptica propia y un negocio orientado a clientes corporativos y mayoristas. Su CEO, Sebastián Bardengo, que seguirá al frente, es según trascendió un ex ejecutivo de Cablevisión, Clarín y Telecom. Con esta compra, según la propia empresa, pasa a ser el tercer operador convergente fijo-móvil del país, detrás de Personal y Claro.

La empresa acaba de cambiar de dueños. Los fondos estadounidenses Riverwood Capital y Blackstone vendieron sus acciones: el 51% quedó en manos de Nippur Fiber Holdings, de Luis María Blaquier y Sebastián Caputo, con financiamiento del Banco Itaú según trascendió, y el 49% en Beacon, el fondo del empresario estadounidense Ralph Booth.

La ANC había exigido que el comprador fuera un adquirente independiente. Los antecedentes de los nuevos socios muestran, sin embargo, vínculos previos con el Grupo Clarín. Blaquier estuvo a cargo del Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES al inicio del gobierno de Mauricio Macri y, hasta diciembre de 2015, fue director del Grupo Clarín en representación del accionista GS Unidos, la sociedad a través de la cual primero Goldman Sachs y después Booth tuvieron su participación en el grupo. Booth controló indirectamente cerca del 9% de Clarín desde 2012 hasta 2017, cuando vendió su parte a los accionistas controlantes. Sebastián Caputo, por su parte, es sobrino del empresario Nicolás Caputo y, por esa rama, sobrino segundo del ministro de Economía, Luis Caputo. El comprador elegido para garantizar competencia frente a Telecom tiene entre sus dueños a un ex director del Grupo Clarín y a un ex accionista del grupo.

El relato antimonopolio

Desde que Telecom anunció la compra de Telefónica por US$1.245 millones, en febrero de 2025, Javier Milei advirtió contra un esquema en el que «tu celular, tu Internet, tu teléfono, todo» lo controlara «el mismo grupo económico» y llegó a asegurar que Clarín no se iba a quedar con Telefónica. Según la ANC, antes de la operación Claro tenía el 41,8% del mercado móvil, Personal el 33,8% y Movistar el 24,4%: la fusión habría dejado al operador resultante con el 58%, frente al 42% de Claro.

Finalmente, el 18 de junio de 2026 el Tribunal de Defensa de la Competencia aprobó la operación con condiciones. Telecom, con los controlantes de Clarín y Fintech, se queda con Telefónica, y el Gobierno presenta como una victoria antimonopolio la cesión de unos seis millones de líneas a un operador que dependerá durante años de la red del propio Telecom. Mientras tanto, Telecom suma a Personal y Flow la mayor parte de la cartera de Movistar.

Los trabajadores

Según los términos de la oferta difundidos por medios locales, la operación incluye la cesión a Metrotel de contratos de trabajo, sujeta al consentimiento de cada empleado. No hay, hasta ahora, información pública sobre el futuro del resto del personal. En junio, cuando se aprobó la fusión, la Unión de Empleados Técnicos de las Telecomunicaciones (UETTEL-CTA) se declaró en estado de alerta. «La unificación de infraestructuras y tendidos de red dejará a miles de técnicos e instaladores en la calle», advirtió su secretario general, Jorge Castro.

Lo que falta

La operación todavía no está cerrada. Resta la aprobación del directorio de Telefónica Móviles Argentina, la firma de los contratos definitivos y de los acuerdos de compartición, su presentación ante la ANC y las autorizaciones del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) para el traspaso del espectro. El ENACOM, intervenido desde 2024, cambió de conducción hace apenas nueve días, como informó este diario.

Lo que tenés que saber:

  • Telecom aceptó vender a Metrotel 6.005.425 líneas móviles y 211.566 clientes de internet por US$450 millones más IVA.
  • Los clientes transferidos pasarán a Tuenti con su número, sus planes y sus saldos, sin hacer portabilidad.
  • La venta es la condición que fijó la ANC para que Telecom, controlada por los accionistas de Clarín junto con Fintech, se quede con Telefónica.
  • Metrotel pasó a manos de Nippur (Blaquier y Sebastián Caputo) y Beacon (Ralph Booth).
  • Faltan los contratos definitivos y las autorizaciones del ENACOM para el traspaso del espectro.
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