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Pobreza

Endeudamiento en barrios vulnerables: el 72% de los hogares pidió crédito para gastos básicos

Un relevamiento del Movimiento Evita CABA y el OEPSS de la UBA mostró que el 71,8% de los hogares encuestados recurrió a tarjetas, préstamos u otras formas de financiamiento durante los últimos dos años.

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Fotografía: NA/JOSE LUIS PERRINO

El 71,8% de los hogares de sectores populares de la Ciudad de Buenos Aires utilizó una tarjeta de crédito o pidió algún préstamo durante los últimos dos años, según un relevamiento realizado por el Movimiento Evita CABA junto con el Observatorio de Economía Popular, Social y Solidaria (OEPSS) de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA.

El estudio señala que el endeudamiento estuvo principalmente relacionado con gastos cotidianos y necesidades básicas.

“El motivo del endeudamiento de los sectores populares es, principalmente, poder vivir”, afirmó Jonathan Thea, secretario general del Movimiento Evita CABA.

Alimentos y salud, entre los principales destinos del crédito

Entre los hogares que solicitaron préstamos o créditos, el 73% indicó que utilizó ese dinero para comprar alimentos.

Los gastos de salud aparecieron en segundo lugar, con el 54% de las respuestas. También se registraron préstamos destinados a pagar impuestos o servicios, con el 44%, y alquileres, con el 25%.

Según el relevamiento, estos datos muestran una relación entre la necesidad de recurrir al crédito y las dificultades para afrontar los gastos habituales de los hogares.

Las billeteras virtuales ganan espacio frente a los bancos

El estudio también analizó dónde buscan financiamiento las familias.

Solo el 32% de quienes solicitaron préstamos recurrió a un banco. En cambio, el 65,5% utilizó Mercado Pago u otras billeteras virtuales.

Además, el 62% pidió dinero a familiares o conocidos, el 45,8% compró fiado en comercios del barrio y el 43% acudió a prestamistas barriales.

Thea sostuvo que las condiciones de acceso al sistema bancario tradicional pueden llevar a las familias a buscar otras alternativas de financiamiento.

La mora aparece como otro de los problemas

El relevamiento también registró dificultades para cumplir con los pagos.

Entre los hogares que habían solicitado préstamos o créditos, el 66,2% no estaba al día con alguno o con ninguno de ellos. Dentro de ese grupo, el 70,2% se encontraba en situación de mora.

La situación también alcanza a las tarjetas de crédito. El 56,3% de las familias encuestadas no estaba al día con alguna o con la totalidad de sus tarjetas y, dentro de ese grupo, el 62% registraba atrasos superiores a tres meses.

Además, el 71,3% de quienes tenían saldos acumulados en sus tarjetas señaló que tuvo que pedir dinero prestado para cubrirlos.

Qué plantea el relevamiento sobre el endeudamiento

El estudio sostiene que el uso del crédito entre los hogares relevados está vinculado principalmente con la necesidad de cubrir gastos básicos.

Thea señaló que la pérdida de poder adquisitivo es uno de los factores que, según su interpretación, explican el recurso al endeudamiento.

“La mora en las deudas existentes es inevitable en un contexto de crisis económica como el que estamos viviendo”, sostuvo el dirigente.

El relevamiento, realizado sobre hogares de sectores populares de CABA, muestra así una combinación de endeudamiento destinado a gastos cotidianos y dificultades posteriores para afrontar los compromisos asumidos.

Alimentación

Las canastas subieron 40% interanual y el salario mínimo no alcanza: los datos del INDEC que Milei no muestra

El INDEC publicó este martes los datos oficiales de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) de septiembre de 2026: ambas subieron 1,7% mensual y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente. Para no caer bajo la línea de pobreza, una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos superiores a $1.632.505. Una persona sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

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El-Argentino-Indec

Una familia de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales superiores a $1.632.505 para no quedar bajo la línea de pobreza en septiembre de 2026. Así lo confirmó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) al publicar los valores actualizados de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT). Ambas subieron 1,7% en el mes y acumulan variaciones interanuales del 40% y 38,7% respectivamente, superando con creces cualquier pauta salarial.

Los datos fueron publicados el mismo día en que el INDEC también dio a conocer el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de septiembre, que cerró en 1,9% mensual, una décima por encima del 1,7% de agosto. La coincidencia no es menor: la Canasta Básica Alimentaria, que mide el umbral de la indigencia, aumentó prácticamente lo mismo que el IPC general, lo que significa que el costo de comer no se desacelera respecto de la inflación global.

Los números de la pobreza y la indigencia en septiembre

El INDEC detalló los umbrales por tipo y tamaño de hogar. Para un hogar de tres integrantes, el ingreso necesario para no ser pobre fue de $1.299.664 y para no ser indigente, de $588.083. Un hogar de cinco personas necesitó $1.717.036 para superar la línea de pobreza y $776.939 para evitar caer en la indigencia. Una persona adulta sola necesitó $528.319 para no ser pobre y $239.058 para no ser indigente.

Estos valores se obtienen mediante la aplicación del coeficiente de Engel (CdE), que expresa la relación entre los gastos alimentarios y los gastos totales de la población de referencia. La CBA cubre exclusivamente alimentos; la CBT incorpora además bienes y servicios no alimentarios: transporte, vestimenta, vivienda, educación y salud.

Interanual: 40% más cara para comer, 38,7% más cara para vivir

El dato más contundente no es el mensual sino el interanual. La Canasta Básica Alimentaria acumula una suba del 40% en los últimos doce meses; la Canasta Básica Total, del 38,7%. Esos números se montan sobre una base ya devastada por las devaluaciones y los aumentos de 2023 y 2024, lo que significa que el poder adquisitivo de los sectores populares viene siendo erosionado de manera sostenida desde hace más de dos años.

La inflación acumulada para la CBA en lo que va del año hasta septiembre fue de 25,3%; para la CBT, de 24,7%. En ese mismo período, los salarios de amplios sectores del mercado de trabajo no lograron igualar esa pérdida. Para los hogares que dependen de ingresos informales, jubilaciones mínimas o planes sociales, la brecha entre lo que ganan y lo que necesitan para no ser pobres se mantiene abierta y sin perspectiva de cierre.

El rubro que más pesó: vivienda y servicios en el GBA

El INDEC también publicó la apertura por rubros del IPC de septiembre. La división de Vivienda, agua, electricidad y gas subió 3,1%, empujada por ajustes en tarifas y gastos de prepagas. Educación trepó 3,0% por incrementos en colegios y universidades. Comunicación aumentó 2,5% y Salud 2,4%. En cuanto a incidencia por región, alimentos y bebidas no alcohólicas (+2,0%) fue el rubro de mayor peso en la mayoría del país, con la excepción del Gran Buenos Aires, donde el mayor impacto lo tuvo vivienda y servicios básicos.

Los rubros que menos subieron fueron restaurantes y hoteles (+1,1%), prendas de vestir y calzado (+1,4%) y bebidas alcohólicas y tabaco (+1,4%). Son los datos que el Gobierno suele destacar cuando habla de moderación de la inflación. Lo que no destaca es que la combinación de tarifas, alimentos y salud sigue golpeando con fuerza desproporcionada a los hogares de menores ingresos, que gastan la mayor parte de sus recursos en exactamente esos rubros.

Un umbral que sube, un salario que no alcanza

El dato de las canastas no es una abstracción estadística. Es el piso por debajo del cual el INDEC considera que una familia no puede subsistir. Cuando ese piso sube 40% interanual y los ingresos de millones de hogares no acompañan esa velocidad, la consecuencia es más pobreza, no menos.

La narrativa oficial insiste en que la inflación baja y la economía se recupera. Los datos del INDEC muestran que el costo de no ser pobre siguió subiendo en septiembre, que las canastas acumulan más del 38% en doce meses, y que los rubros que más impactan en los hogares vulnerables crecen por encima del índice general. Entre el relato y los números, la distancia se mide en pesos que no alcanzan.

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