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Géneros 🟣

ONU: la comunidad LGTBIQ+ es criminalizada en 77 países

Se trata del informe «Nuestras identidades bajo arresto» presentado a nivel globlal por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex.

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Las detenciones y enjuiciamientos por actos sexuales consensuales entre adultos del mismo sexo o por expresiones de género diversas continuaron en todo el mundo durante 2021, según reveló este martes un nuevo informe internacional que destaca el caso de una mujer trans que fue detenida en Córdoba en virtud de una norma derogada en 1988.

Se trata del informe «Nuestras identidades bajo arresto» presentado a nivel globlal por la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex (ILGA Mundo). «Hasta la fecha, alrededor de un tercio de los Estados miembros de Naciones Unidas (ONU) continúan criminalizando los actos sexuales consensuales entre personas adultas del mismo sexo», recordó Kellyn Botha, consultora de investigación para ILGA Mundo y autora del informe.

Otra forma de decirlo es que homosexualidad es penada aún en 77 Estados o regiones; en 12 de ellos con pena de muerte «efectiva o posible». Pero en numerosos casos, las detenciones se produjeron aún cuando la legislación vigente no criminaliza explícitamente estas disidencias o cuando las leyes que le sirven de sustrato no se utilizaron en décadas.

«Los Gobiernos a menudo subestiman estas leyes criminalizantes como ‘regulaciones inactivas’, pero las leyes nunca duermen realmente. Este informe proporciona sobrada evidencia de cómo las disposiciones criminalizantes han sido efectivamente usadas contra nuestras comunidades en todo el mundo, en ocasiones siendo reactivadas después de años como una mera amenaza escrita en los códigos legales», dijo.

«La naturaleza impredecible de su aplicación hace que las personas LGBT y de género diverso vivan perpetuamente bajo amenaza, excluyéndose las de una participación igualitaria en la sociedad», agregó.

El informe concluye que «nociones binarias y esencialistas de género» están a la base de las detenciones y persecución con o sin sustento normativo, que «el número de procesamientos judiciales es un indicador inadecuado para evaluar los niveles de aplicación», que el estatus económico influye «en las posibilidades de evadir la aplicación de estas leyes» y que «los medios de comunicación pueden desempeñar un papel importante en la forma en que los Estados aplican las leyes criminalizantes»

El único caso citado de Argentina es el de Ivanna Aguilera, histórica militante trans cordobesa de 63 años, que en la madrugada del pasado 29 de marzo fue demorada por policías que hacían un control vehicular en la ciudad de Córdoba, al advertir que estaba vigente una orden librada en 1988, pero fundada en un código contravencional que desde 2016 no existe y en un artículo derogado en 1994 del Código de Faltas.

«La situación fue espantosa. Me retrotrajo toda la violencia sufrida años atrás. No puede ser que tenga que seguir viendo cómo soy producto de la falta de derechos. A la gente trans travesti se les exige idoneidad para acceder a puestos laborales y tenés a policías y a un Poder Judicial sin perspectiva de género, que no conoce las leyes ni las respeta», describió Aguilera al diario La Voz del Interior.

En la comisaría, la fiscal de contravenciones de turno reconoció la incongruencia del pedido de captura con la ley vigente, pero «me recomendaban solucionarlo en la Justicia para que no figurara más en el sistema», añadió.

«Si las leyes avanzaron desde el Estado deben solucionar el problema, no tenemos por qué ser nosotras las que tengamos que ir a dar de baja algo que no está vigente hace más de 20 años», agregó Ivanna, que es encargada del área trans travesti no binarie de la Facultad de Filosofía y Humanidades (FFyH) de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El director ejecutivo de ILGA para Latinoamérica y el Caribe (Ilgalac), el argentino Pedro Paradiso Sottile, opinó que lo que estos casos ponen de manifiesto es «la falta de formación en perspectiva de género, diversidad y derechos humanos» en las fuerzas de seguridad y operadores judiciales, una carencia que representa una «deuda de la democracia» que es necesario saldar «con urgencia».

«Los arrestos, persecución y maltratos, humillaciones, pedidos de coimas, las detenciones arbitrarias y demás situaciones siguen ocurriendo en todo el país a pesar de que los códigos de faltas o los edictos policiales han sido derogados, e incluso a veces fuerzan el uso de otras figuras para seguir persiguiendo a las poblaciones más vulnerabilizadas», dijo Sottile.

Esto se debe a «no solo desconocimiento» de las normas, sino al hecho de que en la formación policial predomina «una mirada represiva y represora» que favorece estos atropellos «avalados por el silencio cómplice y falta de acción de los organismos que tienen que intervenir urgentemente para reparar y para garantizar que no se vuelva a repetir», pero también por el avance de los grupos conservadores y antiderechos en la sociedad, «con sus discursos de odio».

En ese sentido, Paradiso aseguró que es necesario emprender «acciones globales» donde trabajen mancomunadamente sociedad civil y estados «para romper con ese paradigma binario, represor y de violencia institucional» que se resiste a desaparecer.

ILGA Mundo es la Asociación Internacional de Lesbianas, Gays, Bisexuales, Trans e Intersex, una federación mundial de más de 1,700 organizaciones de más de 160 países y territorios que abogan por los derechos humanos de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans e intersex.

Judiciales ⚖️

Más de 18 mil atenciones por “violencia doméstica”: la cara que el Gobierno libertario no quiere ver

El informe anual de la Oficina de “Violencia Doméstica” (violencia de género) de la Corte Suprema registró 18.014 atenciones en 2025, un 5% más que el año anterior. La violencia psicológica afectó al 96% de los casos; el 25% de las evaluaciones correspondió a situaciones de riesgo altísimo o alto.

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“Violencia doméstica”: un drama que crece mientras el Estado se achica

★ La Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (que registra los casos de violencia de género y familiar), publicó su informe estadístico correspondiente al año 2025, y los números confirman una tendencia que se agrava: las atenciones crecieron un 5% respecto de 2024, con un promedio de 49 casos por día, en un contexto donde el ajuste presupuestario del Gobierno de Javier Milei golpea con fuerza a las políticas de género y a las redes de contención estatal.

La OVD registró en total 18.014 atenciones durante los doce meses del año pasado, distribuidas en 10.124 presentaciones formales y 7.890 consultas informativas presenciales. En ambos casos, la mayoría de las personas que se acercaron al organismo lo hicieron fuera del horario judicial habitual, lo que da cuenta de la urgencia con que se viven estas situaciones. Respecto de 2024, las presentaciones aumentaron un 3% y las consultas un 8%.

Un drama con rostro de mujer y edad promedio de 9 años

Los equipos interdisciplinarios del organismo realizaron 13.313 evaluaciones de riesgo, correspondientes a 12.566 personas afectadas. El grupo más numeroso fue el de mujeres adultas de entre 18 y 59 años, que representaron el 50% del total. Detrás de ellas, con una presencia que estremece, aparecen las niñas, niños y adolescentes (NNyA) de 0 a 17 años, que concentraron el 31% de los casos y cuya edad promedio fue de apenas 9 años.

Esos datos no son una abstracción estadística: son menores que conviven cotidianamente con situaciones de violencia, en hogares donde el miedo es parte del paisaje doméstico.

Quiénes son los agresores

El informe detalla también el perfil de las personas denunciadas. Se registraron 10.280 individuos en esa categoría, de los cuales el 71% eran varones con una edad promedio de 40 años. Un dato particularmente preocupante es que 3 de cada 10 presentaban consumo problemático de alcohol (29%) o de sustancias psicoactivas (28%), y 855 personas poseían armas (8%), lo que eleva exponencialmente el nivel de riesgo para las víctimas.

El vínculo entre agresor y víctima refuerza la idea de que la violencia doméstica ocurre, en la mayoría de los casos, en el entorno más íntimo: el 45% de las situaciones involucró a parejas o ex parejas y el 35% a vínculos filiales.

La violencia que no deja marca visible

Cuando se analiza el tipo de violencia ejercida, el dato más contundente es que la violencia psicológica aparece en el 96% de los casos, muy por encima de la física y la simbólica, presentes ambas en el 42% de las situaciones. La violencia de tipo ambiental alcanzó el 28%, la económico-patrimonial el 27% y la sexual el 7%.

En el 90% de los casos, las personas afectadas eran de sexo femenino, una cifra que vuelve a interpelar las políticas públicas de género en un gobierno que desmanteló el Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad en sus primeros días de gestión.

Riesgo altísimo y lesiones: la punta del iceberg

Uno de los datos más alarmantes que arroja el informe es que el 25% de las evaluaciones correspondió a situaciones de riesgo altísimo o alto, y que 1.758 personas presentaban lesiones físicas producto de la violencia al momento de acercarse a la OVD.

La frecuencia de los episodios tampoco deja lugar para el optimismo: el 57% de las situaciones relatadas ocurrió con una frecuencia diaria o semanal, y apenas el 6% describió un primer episodio, lo que revela que la enorme mayoría de las personas que llegan a la OVD llegan después de haber soportado una historia prolongada de violencia.

La maquinaria judicial que intenta contener

Ante el volumen de casos, el sistema judicial respondió con derivaciones masivas y medidas preventivas. El 99% de los casos fue derivado a la Justicia Nacional en lo Civil, el 67% al Fuero Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el 31% al Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (GCABA) y el 12% a la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional.

En ese marco, la Justicia Nacional en lo Civil ordenó al menos 34.913 medidas preventivas urgentes, entre ellas la prohibición de acercamiento a la denunciante (66%), la prohibición de contacto (63%), la entrega de botón antipánico (39%) y el cese de actos de perturbación e intimidación (33%).

La maquinaria judicial trabaja a pleno. Pero sin políticas públicas que ataquen las causas estructurales, las medidas preventivas son parches sobre una herida que no cierra.

Puntos clave

  • La OVD registró 18.014 atenciones en 2025, un 5% más que en 2024, con un promedio de 49 casos por día.
  • El 50% de las personas afectadas fueron mujeres adultas de 18 a 59 años; el 31% fueron niñas, niños y adolescentes con una edad promedio de 9 años.
  • La violencia psicológica fue la más frecuente (96%), seguida por la física y simbólica (42% cada una).
  • El 25% de las evaluaciones correspondió a situaciones de riesgo altísimo o alto; 1.758 personas presentaban lesiones al momento de la atención.
  • La Justicia Civil ordenó más de 34.900 medidas preventivas urgentes en el marco de estas derivaciones.
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