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“Yo si te creo”: redes de madres cuidadoras que denuncian violencia contra las infancias

En Argentina, buena parte de las denuncias por abuso infantil surge gracias a la intervención de madres cuidadoras.

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En un contexto de ofensiva contra las políticas de género y los derechos conquistados, especialistas y docentes advierten que la Educación Sexual Integral no solo enseña sobre el cuerpo y los vínculos: también permite que niñas y niños identifiquen situaciones de violencia y se animen a contarlas.

El movimiento “Yo sí te creo” y las redes de madres cuidadoras insisten en que escuchar a las infancias sigue siendo el primer paso para prevenir abusos.

Cuando la escuela abre la palabra

La Educación Sexual Integral (ESI), establecida por la Ley 26.150 en 2006, se consolidó como una herramienta central para la prevención de violencias. No se trata de contenidos sobre sexualidad: la ESI trabaja el respeto por el propio cuerpo, el consentimiento, los límites y la posibilidad de pedir ayuda.

En muchas escuelas, ese trabajo abre una puerta inesperada.

Una docente de una escuela del conurbano norte relató una escena que se repite con frecuencia: después de una clase sobre cuidado del cuerpo, una alumna se acercó y contó que sufría abuso por parte de un familiar.

Ese momento es clave. Cuando niñas y niños aprenden a nombrar su cuerpo y reconocer situaciones inapropiadas, pueden comprender que lo que viven no es normal ni es su culpa.

Una violencia mayormente intrafamiliar

Las estadísticas muestran la dimensión del problema. Según datos de organismos de protección de la niñez y estudios académicos:

Entre 70% y 80% de los abusos sexuales contra menores ocurren dentro del ámbito familiar o cercano.

En la mayoría de los casos, las víctimas son niñas.

El agresor suele ser un adulto conocido: padre, padrastro, tío, abuelo o allegado.

Esta realidad explica por qué la escuela suele transformarse en el primer espacio seguro para hablar.

Personal docente, los equipos de orientación escolar y los profesionales de salud mental advierten que los chicos muchas veces no pueden denunciar dentro de su propio entorno. El miedo, la dependencia económica o los mandatos familiares silencian el abuso.

“Yo sí te creo”: escuchar a las infancias

En los últimos años, el movimiento feminista impulsó la consigna “Yo sí te creo”, que surgió para acompañar a víctimas de violencia sexual.

En el caso de las infancias, esa consigna adquiere un valor aún más profundo.

Especialistas en niñez remarcan que la palabra de un niño o una niña debe ser escuchada sin prejuicios. Desconfiar sistemáticamente de sus relatos reproduce el silencio que muchas veces protege a los agresores.

Tres principios básicos:

Escuchar sin juzgar.

No responsabilizar a la víctima.

Activar redes de protección institucional.

El rol de las madres cuidadoras

En Argentina, buena parte de las denuncias por abuso infantil surge gracias a la intervención de madres cuidadoras.

Diversas organizaciones de familiares y redes de acompañamiento señalan que son las madres quienes, en la mayoría de los casos, detectan cambios en el comportamiento de sus hijos y deciden denunciar.

Sin embargo, también denuncian que muchas de ellas enfrentan procesos judiciales hostiles, donde su palabra es cuestionada o deslegitimada.

Colectivos de madres protectoras advierten que todavía persisten prejuicios judiciales que buscan presentar las denuncias como conflictos familiares o disputas de pareja, en lugar de investigar la violencia denunciada.

La ofensiva contra la ESI

A pesar de los avances, la ESI volvió a quedar en el centro de la disputa política.

Sectores conservadores y de la nueva ultraderecha cuestionan su aplicación en las escuelas y la presentan como un intento de “adoctrinamiento”. En ese discurso, la educación sexual suele reducirse a una caricatura que omite su dimensión preventiva.

Especialistas en educación advierten que negar la ESI implica debilitar una de las herramientas más eficaces para detectar abusos.

Las críticas también suelen aparecer junto con discursos que minimizan la violencia de género o buscan relativizar las denuncias de mujeres y niñas y esa narrativa termina reforzando la impunidad de los agresores.

Prevenir también es educar

La prevención del abuso infantil no se limita a la intervención judicial posterior. Implica construir condiciones sociales que permitan detectarlo antes.

La ESI trabaja justamente en ese punto. Entre sus contenidos se incluyen:

Reconocer las partes del cuerpo y el derecho a la intimidad.

Identificar contactos físicos apropiados e inapropiados.

Aprender que nadie puede obligar a guardar secretos sobre el propio cuerpo.

Saber a qué adultos acudir ante situaciones incómodas.

Cuando estos temas se abordan sin tabúes, la escuela se convierte en un espacio de confianza.

La palabra como herramienta

Desde el campo de la psicología y el psicoanálisis, especialistas subrayan que poner en palabras lo que ocurre es un proceso fundamental para las infancias.

Cuando una experiencia traumática queda en silencio, suele aparecer como angustia, miedo o síntomas.

La ESI, en cambio, habilita espacios de conversación que permiten simbolizar lo que sucede y buscar ayuda.

Dónde denunciar

Ante sospechas de violencia familiar o abuso sexual contra niñas, niños o adolescentes se puede:

Llamar a la Línea 137 (Violencia Familiar) Escribir por WhatsApp al 11 3133 y

La denuncia puede ser realizada por cualquier persona que detecte una situación de riesgo.

Escuchar para proteger

En un país donde miles de niñas y niños atraviesan situaciones de violencia puertas adentro de sus hogares, la ESI sigue siendo una herramienta clave.

No solo informa. También abre la posibilidad de hablar.

Y muchas veces, para una infancia que vive el abuso en silencio, poder decirlo por primera vez puede ser el comienzo de la protección.

Judiciales ⚖️

Intento de femicidio en Rosario: cesárea de urgencia para salvar al bebé

La víctima sigue internada en estado reservado y su bebé, intubado pero estable, permanece en neonatología. El presunto agresor, de 36 años, fue detenido, y la Justicia ya dispuso un procedimiento en la vivienda de la pareja.

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Quemada por su pareja y operada de urgencia: un bebé intubado y una mujer internada en estado reservado.

Una joven de 29 años fue quemada por su pareja en Rosario y debió ser sometida a una cesárea de urgencia para salvar la vida de su bebé.

Talia B., de 29 años, ingresó el lunes por la noche al Hospital Eva Perón con quemaduras en el rostro, el cuello y el tórax. Según el parte médico difundido por la prensa local, las lesiones comprometieron alrededor del 15% de la superficie corporal y afectaron sus vías respiratorias. Al momento del ataque, cursaba un embarazo de 33 semanas. El presunto agresor, de 36 años, es su pareja y fue detenido después del hecho.

Un estado reservado y una cesárea de urgencia

Ante el estado reservado que presenta la víctima, se decidió practicar una cesárea de urgencia para salvar la vida del bebé. El recién nacido permanece internado en el Servicio de Neonatología del Hospital Eva Perón, intubado pero estable.

El procedimiento en la casa de la pareja

Por disposición del fiscal Franco Tassini, la Brigada de Femicidios y el gabinete criminalístico de la Policía de Investigaciones se dirigieron a la casa de la pareja, ubicada en Obligado al 400, en Granadero Baigorria. Allí incautaron una botella de alcohol y prendas. Por ahora, la información disponible se limita al parte médico y a los primeros procedimientos policiales, y la causa se encuentra en sus etapas iniciales.

Una respuesta judicial que no puede demorarse

Que una mujer embarazada termine con quemaduras que comprometen el 15% de su cuerpo y con una cesárea de urgencia, por la presunta agresión de su propia pareja, expone la gravedad de la violencia de género. El caso reclama una respuesta judicial rápida y completa, y que la protección de la víctima no quede librada a la suerte de cada expediente.

Lo que tenés que saber:

  • Una joven de 29 años, embarazada de 33 semanas, sufrió quemaduras que comprometen el 15% de su superficie corporal tras la presunta agresión de su pareja.
  • La víctima permanece internada en estado reservado.
  • Se decidió practicar una cesárea de urgencia; el bebé permanece intubado pero estable en el Servicio de Neonatología.
  • El presunto agresor, de 36 años, fue detenido.
  • Por disposición del fiscal Franco Tassini, la Brigada de Femicidios procedió en la vivienda de la pareja y secuestró una botella de alcohol y prendas.
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