Boxeo
El Roña Castro, personaje mediático: del ring a Gran Hermano y MasterChef
Pasó por GH, bailó lesionado en Showmatch, cocinó un guiso en MasterChef y en sus últimas entrevistas, con Pergolini y en TVR, apuntó contra el ajuste. En cada pantalla habló de lo mismo: los comedores y el hambre.
Un mes antes de morir, el Roña Castro se sentó frente a Mario Pergolini y le contó que tenía quince hijos, catorce nietos y siete matrimonios. Bromeó con que tenía que «poblar la Argentina». La televisión lo adoraba porque nunca dejó de ser él mismo frente a una cámara.
Jorge Fernando Castro, excampeón mundial mediano, murió en la madrugada de este miércoles 14 de octubre tras descompensarse en el Bingo de Morón, a los 59 años. Además del ring, recorrió durante casi dos décadas los programas más vistos de la televisión argentina, del encierro de Gran Hermano a la pista de Showmatch y la cocina de MasterChef, y en sus últimas apariciones usó la pantalla para denunciar el ajuste.
Gran Hermano, 58 días adentro
En 2007, el mismo año en que hizo su última pelea, Castro entró a la casa de Gran Hermano Famosos. Permaneció 58 días y fue el octavo eliminado del ciclo. Fue su primera gran exposición fuera del boxeo y la confirmación de algo que ya se intuía en las conferencias de prensa: el Roña era un personaje que se vendía solo, con su humor, su desparpajo y su lengua sin filtro.
Bailando lesionado
En 2011 llegó al Bailando de Showmatch, el programa de Marcelo Tinelli en eltrece. Una lesión inesperada lo sorprendió en el último ensayo antes del debut, pero salió igual a la pista, infiltrado, con la misma lógica que había aplicado arriba del ring. El 14 de junio de ese año quedó eliminado tras perder el duelo telefónico con Virginia Gallardo, que obtuvo el 52,51 % de los votos.
MasterChef y el guiso de la escuela
En octubre de 2025 fue el primer eliminado de MasterChef Celebrity, en Telefe, después de que el jurado eligiera salvar a su amigo Luis Ventura. Para la consigna que lo llevó a la gala de eliminación, un plato que le recordara la comida del colegio, preparó un guiso. Su explicación fue puro Roña: «A mí me daban guiso de fideos o de arroz y yo me mandé un guiso. Pero, viste, otros hicieron milanesa, hamburguesa. Digo, estos iban a colegio de ricos».
Se fue sin enojo: «No estoy decepcionado porque esto es un reality, un juego, pero, para mí, yo cocino bien». Y aprovechó la exposición para lo que de verdad le importaba: contó que estaba armando un comedor para 500 personas en Morón. Germán Martitegui se comprometió al aire a cocinar con el jurado en uno de sus comedores.
Con Pergolini: quince hijos y 6.400 platos
El miércoles 16 de septiembre de 2026 pasó por Otro día perdido, el programa de Mario Pergolini en eltrece. Habló de su familia numerosa, aseguró que hoy sus hijos eran sus amigos y describió la red solidaria que sostenía: 14 comedores y nueve merenderos que asistían a unas 6.400 personas, con mercadería de la provincia de Buenos Aires, fábricas y empresas lácteas.
También discutió de frente el discurso oficial sobre la baja de la pobreza: cuando escuchaba que habían sacado a millones de personas de esa condición, respondía que a él cada vez se le llenaban más los comedores. Al día siguiente, el 17 de septiembre, confirmó que se preparaba una serie de ocho capítulos sobre su vida, con Luciano Castro entre los candidatos para interpretarlo. Quería, incluso, actuar en alguna escena. No llegó a verla.
En TVR: los comedores desbordados
Unas tres semanas antes de su muerte, el Roña dio en TVR, que se emite por C5N, una de las entrevistas más contundentes de sus últimos años. Repasó cómo había empezado todo: «Con el gimnasio comencé en la pandemia con la olla popular. Hicimos una olla, después pusimos dos y terminamos haciendo seis. Hicimos el primer comedor y hoy tenemos 14 comedores y nueve merenderos: cuatro comedores son nuestros y a otros diez los abastecemos».
Y puso números a la crisis: «Teníamos 2.100 personas hace dos años y medio atrás; ahora tenemos 6.400. Se triplicó la cantidad». Advirtió que la cifra ya había quedado vieja: «Hoy hay mucho más porque hay caras nuevas. Ahora estamos anotando de nuevo a todos los que van a comer, y va mucha gente grande».
Describió la rutina de los barrios con su propio lenguaje: «Los chicos salen del colegio y van a tomar su merienda, porque nosotros damos almuerzo, no damos cena. A mí no me gusta decirle ‘villa’, estamos en lugares humildes donde la gente puede andar muy bien de día, pero de noche ya es medio peligroso». Y la escena de los viernes en su gimnasio: «Cuando reparto mercadería los viernes, vas a mi gimnasio y hay 1.000 personas. Y son toda gente grande, no son pendejos; va toda gente grande a buscar morfi. Yo les doy siete productos y la gente se va contenta y te agradece».
Hasta la organización tenía su método: repartía números los miércoles para que el viernes cada uno retirara su mercadería. «En la cola a veces se pelean por entrar, entonces salgo y les digo: ‘Vos viniste recién, andá al fondo y hacé la cola'», contó. También compraba sillas de ruedas, muletas y remedios para quienes se los pedían: «El argentino siempre fue solidario con nosotros».
Contra la motosierra y contra Bullrich
En esa misma entrevista apuntó directo contra el Gobierno de Javier Milei: «Sé que la estamos pasando mal en este Gobierno. Ojalá que venga otro gobierno, porque este puso esa motosierra y los está serruchando a todos: a los jubilados, a los discapacitados». Y agregó: «Es durísimo ver lo que estamos pasando en nuestra Argentina. Tenemos una Argentina tan rica y estamos pasando por esto».
Contó que había ido a ver con sus propios ojos las marchas de los miércoles frente al Congreso: «A mí me da bronca porque yo fui un miércoles a ver a los jubilados, para ver cómo los reprimían. Esta gente manda a reprimir a todos los pobres; gente grande que va a defender lo suyo». Sobre los haberes, fue lapidario: «Trabajaron tanto para jubilarse, para tener un buen pasar, y tienen un pasar de mierda. Un jubilado cobra 380.000 pesos y todos los meses y todos los días te aumentan las cosas».
Para Patricia Bullrich reservó una de sus frases más duras: «Entre políticos se entienden, pero Bullrich no puede estar para presidenta. Siempre con problemas: viene de gobiernos de antes donde estaba en Seguridad, en este también, y ahora como senadora». Y cerró con una metáfora sobre el oficialismo que solo podía salir de su boca: «Es duro que sigan manejando el país quienes lo están manejando hoy. Se compraron un campo y lo están chocando».
Fue una de sus últimas apariciones en televisión. Hasta el final, el Roña usó la pantalla para hablar de los que no tienen voz.
Lo que tenés que saber:
- En 2007 participó de Gran Hermano Famosos, donde estuvo 58 días, y en 2011 bailó lesionado en Showmatch.
- En octubre de 2025 fue el primer eliminado de MasterChef Celebrity, en Telefe.
- El 16 de septiembre de 2026 habló con Mario Pergolini en Otro día perdido sobre su familia y sus 14 comedores.
- Unas tres semanas antes de morir, en TVR, contó que la asistencia en sus comedores se triplicó, de 2.100 a 6.400 personas.
- En esa entrevista criticó la motosierra de Milei, la represión a jubilados y a Patricia Bullrich.
Boxeo
El Roña y Diego: dos manos de Dios y una amistad que nació en Italia
Se hicieron amigos en Italia, Diego fue a comer un asado a su casa y Don Diego era su fan. En 1994 bautizó su golpe más famoso en homenaje al 10, y cuando murió el Diez fue tajante: «Siento que lo dejaron morir».
“Siento que lo dejaron morir”. Jorge «Roña» Castro no eligió las palabras con cuidado cuando le preguntaron por la muerte de Diego Maradona. Habló como hablaba de todo: de frente, con bronca y sin pedir permiso. Dos años y medio después de aquella entrevista, el excampeón mundial murió en la madrugada de este miércoles 14 de octubre, tras descompensarse en el Bingo de Morón, a los 59 años.
Entre el boxeador de Caleta Olivia y el futbolista de Villa Fiorito hubo mucho más que una coincidencia de apodos y de golpes. Hubo una amistad, una familia que se conoció de cerca y una frase compartida que los unió para siempre en la memoria popular: la mano de Dios.
Un asado, la Tota y Don Diego
Castro contó en marzo de 2023, en una extensa entrevista con el periodista Germán «Turco» Bellizzi en TyC Sports, cómo había nacido el vínculo: «Maradona era mi amigo, hicimos mucha amistad cuando estuve viviendo en Italia. Conocí a la Tota, a Don Diego, yo era el ídolo de su papá. Fue a comer a mi casa un asado».
El detalle de Don Diego no era menor: el padre del mejor futbolista del mundo era hincha del boxeador que se forjó en la calle. Los dos venían del mismo lugar social, de la infancia con hambre y del barrio que nunca dejaron de nombrar.
Dos manos de Dios, las dos en México
El 22 de junio de 1986, en el estadio Azteca, Maradona le marcó con la mano el primer gol a Inglaterra en los cuartos de final del Mundial de México, y luego lo bautizó como «la mano de Dios». Ocho años más tarde, el 10 de diciembre de 1994, también en suelo mexicano, Castro perdía en las tres tarjetas ante John David Jackson en el Estadio de Béisbol de Monterrey cuando sacó un zurdazo en el noveno asalto que dio vuelta la pelea.
En la conferencia de prensa posterior, el Roña no dudó en ponerle nombre a aquel golpe: lo llamó «la mano de Dios», en homenaje directo a Diego. Desde entonces, aquella noche de Monterrey quedó como la versión boxística de la jugada más famosa del fútbol argentino.
«Lo dejaron morir»
Maradona murió el 25 de noviembre de 2020, a los 60 años, por un paro cardiorrespiratorio, en la casa del barrio San Andrés, en Tigre, donde se recuperaba de una operación por un hematoma subdural. Su muerte abrió una causa judicial que puso bajo investigación al equipo de salud que lo atendía.
Castro tenía su propia lectura y la expresó sin filtro en aquella entrevista: «Siento que lo dejaron morir. Fue un ídolo del mundo y lo dejaron morir. Con toda la que él tenía yo le hubiese puesto un hospital dentro de la casa. Después de que se murió, salió todo a la luz. Todas esas lacras que estaban alrededor de él eran unos vividores».
De esa experiencia sacó también una conclusión sobre su propia vida: «Por eso a los amigos me los consigo yo. Tengo amigos contados con los dedos de la mano. Amigos del boxeo no tengo, tengo conocidos». En ese puñado de amigos verdaderos, Diego tenía un lugar asegurado.
Ídolos de la misma tribu
Maradona y Castro compartieron algo más que una frase. Fueron ídolos populares que nunca se olvidaron de dónde venían, que hablaron sin pedir permiso y que convirtieron su origen humilde en una bandera. El pueblo los quiso no a pesar de sus excesos, sino porque se reconocía en ellos.
A sus hijos y nietos, el Roña solía repetirles una frase sobre aquella noche en Monterrey: «Me voy a morir y esto va a seguir vigente». Hoy, su mano de Dios y la de Diego vuelven a quedar juntas, como dos golpes de una misma historia argentina.
Lo que tenés que saber:
- Castro contó que se hizo amigo de Maradona cuando vivía en Italia y que conoció a la Tota y a Don Diego, de quien era ídolo.
- Maradona fue a comer un asado a la casa del boxeador.
- En 1994, en Monterrey, Castro bautizó como «la mano de Dios» el golpe con el que venció a John David Jackson, en homenaje al gol de Diego en México 86.
- Tras la muerte de Maradona, en 2020, Castro dijo: «Siento que lo dejaron morir».
- El Roña murió este miércoles 14 de octubre en el Bingo de Morón, a los 59 años.
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