Géneros 🟣
Mara Gómez: “El deporte tiene que ser un derecho, no una herramienta para dejar gente afuera”
Excluyó a mujeres Trans de las competencias femeninas.
La decisión del Comité Olímpico Internacional de excluir a las mujeres trans de las competencias femeninas a partir de Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 volvió a encender un debate global que atraviesa al deporte, la ciencia y los derechos humanos. Desde Argentina, la futbolista Mara Gómez salió con los tapones de punta: cuestionó la medida y denunció un retroceso en materia de inclusión.
Un cambio de reglas con impacto global
El COI resolvió que, en adelante, solo podrán competir en categorías femeninas quienes sean consideradas “mujeres biológicas”, en base a la detección del gen SRY y otros parámetros biomédicos. La medida incluye:
Test de elegibilidad obligatorios
Restricciones según cromosomas y niveles hormonales
Excepciones limitadas a casos específicos como el síndrome CAIS
La presidenta del organismo, Kirsty Coventry, argumentó que la decisión busca “equidad, seguridad e integridad” en el deporte femenino.
“Normativas que terminan siendo excluyentes”
Gómez, primera futbolista trans en jugar en el fútbol argentino bajo la órbita de la Asociación del Fútbol Argentino, rechazó de plano ese enfoque.
“La inclusión dentro del deporte sigue siendo un tema sin resolver. Se disponen normativas que terminan siendo siempre discriminatorias y excluyentes”, sostuvo.
Para la jugadora, el problema no es solo reglamentario, sino estructural: las reglas, dijo, siguen priorizando criterios biológicos por sobre identidades de género.
El costo físico de “adaptarse” al sistema
Gómez también puso el foco en un punto menos visible: las exigencias médicas que históricamente se les impusieron a las deportistas trans.
Recordó que, bajo normativas previas del COI, debió someterse a tratamientos hormonales que no necesitaba para poder competir. Las consecuencias:
Pérdida de masa muscular Fatiga constante Menor capacidad de recuperación Lesiones graves (ligamentos, clavícula)
“Estamos pagando un costo muy alto para poder competir”, advirtió.
¿Exclusión con aval científico?
El COI justificó su decisión tras 18 meses de estudios y consultas a más de 1100 atletas. Concluyó que el desarrollo biológico masculino implica ventajas en disciplinas que requieren fuerza, potencia y resistencia.
Sin embargo, la futbolista cuestionó esa mirada:
“Las federaciones se escudan en el derecho al deporte, pero definen quién puede ejercerlo según su genitalidad o cromosomas”.
Alternativas que no se discuten
Lejos de quedarse solo en la crítica, Gómez planteó posibles caminos:
Crear categorías específicas para personas trans
Incorporar cupos en deportes de equipo
Abrir un debate real dentro de las federaciones
“Ni siquiera se abre esa discusión”, lamentó.
Un clima global de retrocesos
Para Gómez, la decisión del COI no es aislada. La vinculó con un contexto internacional donde crecen discursos conservadores, en sintonía con políticas como las impulsadas por Donald Trump en EEUU, país anfitrión de Los Ángeles 2028.
“Se habilitan discursos machistas y heteronormativos, y el deporte se usa como excusa para seguir excluyendo”.
El deporte en disputa
El caso expone una tensión de fondo: cómo equilibrar la competencia de alto rendimiento con el derecho a la inclusión. Mientras los organismos internacionales hablan de “justicia deportiva”, voces como la de Mara Gómez advierten que el costo lo paga siempre el mismo colectivo.
El cierre de la jugadora sintetiza el conflicto:
“En lugar de modificar reglamentos para excluir, deberían hacerlo para incluir. El deporte tiene que ser un derecho, no una herramienta para dejar gente afuera”.
Deja un comentario
Espectáculos 🎭
Femicida en pantalla: la película «Barreda» no escapa del relato del asesino
El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Tres décadas después, Prime Video estrena una película protagonizada por Luis Machín que reconstruye el caso, el juicio y la figura de las víctimas, aunque no todo lo que muestra tiene respaldo documental.
La pantalla volvió a poner en el centro de la escena uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina. «Barreda», la película de Prime Video dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), llegó a la plataforma este viernes y reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda en su casa de La Plata.
Luis Machín encarna al femicida; Carla Peterson interpreta a su esposa Gladys McDonald; Mercedes Morán da vida a la suegra Elena Arreche; y Maite Lanata y Margarita Páez encarnan a las hijas Cecilia y Adriana. La producción recorre el crimen, el juicio oral de 1995 y algunas dimensiones más íntimas de la vida familiar del femicida, combinando hechos verificados con escenas de elaboración ficcional.
El arma que regaló la suegra: un dato confirmado
Uno de los elementos más fuertes del relato tiene sustento documental. La película muestra que la suegra de Barreda, Elena Arreche, le obsequió la escopeta con la que el odontólogo posteriormente mató a las cuatro mujeres de su familia. Se trata de una Víctor Sarasqueta calibre 16, un arma de origen español que el femicida utilizaba para la caza.
Durante el juicio oral, el propio Barreda declaró que el arma había sido un regalo de su suegra. El dato también aparece registrado en distintas reconstrucciones periodísticas del caso. Según la declaración del acusado, después de los asesinatos se deshizo del arma arrojándola en la zona de Punta Lara, en Ensenada, episodio que la película también recrea.
Pirucha, la vidente: personaje real con un rol todavía discutido
El personaje interpretado por Paola Barrientos es uno de los que más puede generar dudas entre quienes no conocen el caso en detalle, pero tiene existencia real. María de las Mercedes Guastavino, conocida como «Pirucha», fue una vidente que mantuvo un vínculo cercano con Barreda y que declaró en el juicio de 1995.
Según distintas reconstrucciones del caso, la mujer lo habría persuadido de que las mujeres de su familia practicaban magia negra contra él y querían matarlo. La película fiel a ese relato muestra a Pirucha alimentando los miedos del odontólogo. También se retrata que, luego de cometidos los crímenes, Barreda pasó por su casa en busca de ayuda. De acuerdo al relato del psiquiatra forense que lo peritó, Miguel Maldonado, el asesino le dijo al llegar: «Me mandé una macana». La influencia real de Pirucha sobre las decisiones de Barreda fue debatida durante el proceso judicial, sin que se llegara a una conclusión definitiva sobre su responsabilidad.
Las hijas: vidas que la historia oficial silenció
La película reconstruye a Cecilia y Adriana Barreda como dos mujeres jóvenes con proyectos concretos: Cecilia planeaba mudarse con su pareja e instalar un consultorio odontológico en la casa familiar, mientras que Adriana estaba próxima a casarse. En la vida real, la historia de las víctimas quedó durante décadas relegada frente al relato construido alrededor de su asesino. Hay registros que confirman que el novio de Cecilia declaró como testigo en el juicio en contra de Barreda. Amigas de las jóvenes le dijeron al periodista Enrique Russo, en 1992, que evitaban ir a la casa porque Barreda «era mano larga». Las escenas que recrean vínculos y conversaciones cotidianas de las hijas pueden partir de datos fragmentarios, pero en buena medida se completan con elaboración ficcional.
La venta de la casa y el divorcio: sin respaldo documental
Uno de los elementos que la película presenta como detonante de la violencia es la intención de Gladys McDonald y su madre de vender la propiedad, junto con el deseo de Gladys de separarse definitivamente de Barreda. Sin embargo, no hay registros documentales que confirmen que la familia estuviera planeando vender la casa en los términos que plantea el film. Distintas reconstrucciones del caso sí señalan que Barreda y su esposa habían atravesado una separación previa al crimen, aunque continuaban conviviendo bajo el mismo techo. La decisión de incorporar ese elemento como disparador dramático responde a una licencia narrativa de la dirección.
«Conchita»: el apodo que tal vez nunca existió
Durante el juicio, Barreda sostuvo que las mujeres de su familia lo apodaban «Conchita» como forma de humillación y que esa degradación constante había sido el motor de los crímenes. Con el tiempo, ese apodo se convirtió en uno de los elementos más recordados del caso.
La película va un paso más lejos: muestra que el propio Barreda construyó la idea de que lo llamaban así como parte de una estrategia de defensa, algo que no tiene una prueba definitiva. En 2011, el periodista Rodolfo Palacios publicó Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres, donde puso en duda la veracidad del apodo y planteó que Barreda pudo haberlo inventado para justificar la masacre familiar y evitar la condena. La película toma esa hipótesis y la presenta como un hecho, cuando en rigor sigue siendo una versión periodística sin confirmación judicial.
Una historia que siempre corrió el riesgo de reproducir el relato del asesino
El caso Barreda fue durante años un ejemplo de cómo el sistema mediático y judicial argentino tendió a construir el relato desde la mirada del perpetrador, relegando a las víctimas a meros datos del expediente. La película de Goggi hace un esfuerzo visible por devolverle humanidad a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, mostrando sus vínculos, sus proyectos y sus voces antes de los disparos.
Ese gesto no es menor en términos simbólicos. Al mismo tiempo, la producción no escapa del todo a la lógica del true crime que fascina con la figura del criminal, algo inherente al género y que el espectador tendrá que procesar con perspectiva crítica. «Barreda» llega a Prime Video en un momento en que el femicidio en Argentina sigue siendo una crisis estructural sin respuesta institucional suficiente, lo que hace que la pregunta sobre qué historia se cuenta y desde qué lugar no sea un detalle menor.
-
Educación7 díasParo universitario: docentes presionan al Gobierno por salarios y fondos
-
Economía 💲3 díasTarifazo en transporte: más de un millón de personas dejó de usar el colectivo en un mes
-
Espectáculos 🎭5 díasLa familia de Sergio Denis apelará el fallo que culpó al cantante por su propia caída
-
Sociedad6 díasFeriados 2026: cuándo vuelve a haber un fin de semana largo en Argentina
-
Comunidad 👥6 díasLa Catedral de La Plata ganó el “Mundial de Catedrales” con el 93% de los votos, superando a Notre Dame y a Santa María del Fiore
-
Denuncia6 díasEvo Morales acusó a Cerimedo de querer culparlo por el ataque a Nadia Beller
-
Economía 💲4 díasEl ministro de Economía de Uruguay destrozó a Milei y advirtió sobre el riesgo de “terminar como Argentina”
-
Economía 💲7 díasEl salario mínimo más bajo de la historia: lo que el Milei llama “ordenamiento” los trabajadores lo pagan con hambre

Alain Nguemne
08.04.2026 at 16:58
Che, posta que lo que dice Mara Gómez cala hondo porque el deporte en Argentina debe ser un derecho y no una excusa para excluir a nadie, ¿entendés? Estoy re de acuerdo, y me parece que también falta cuando hablamos del acceso al entretenimiento y a actividades vinculadas al deporte. Hay lugares, plataformas y comunidades que intentan abrir esa puerta para todes. Por ejemplo, si querés vivir la emoción de competiciones y juegos desde tu casa con apuestas y casino integrados, puedes probar betbox casino online y deportes con opciones para seguir partidos, jugar ruleta, slots y apostar en vivo con métodos de pago tipo Mercado Pago desde Argentina. Eso también puede acercar más gente a disfrutar del deporte de forma inclusiva, no solo desde la cancha sino también desde lo digital sin sentirse afuera.