Inflación
Jubilación mínima de indigencia: $380.286 en abril, con un bono congelado hace más de dos años
El INDEC confirmó una inflación del 2,9% en febrero, lo que fija el haber mínimo en $380.286,25 para el mes próximo. Si el Gobierno renueva el bono de $70.000, el total llegaría a $450.286,25. Pero ese complemento, congelado desde marzo de 2024 y sin rango de ley, vale hoy menos de la mitad en términos reales y desde el 20 de marzo se aplica en forma decreciente.
★ El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmó que la inflación de febrero de 2026 alcanzó el 2,9%, y eso disparó el mecanismo automático de actualización previsional. La Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) aplicará ese porcentaje sobre los haberes de abril, lo que llevará la jubilación mínima a $380.286,25, según trascendidos del organismo. La cifra es oficial en su metodología pero aún no fue publicada en el Boletín Oficial.
El número, sin embargo, dice poco si se lo lee sin contexto. Un jubilado que cobre ese haber mínimo necesita que el Gobierno renueve, una vez más por decreto, el bono extraordinario de $70.000 para llegar a los $450.286,25. Sin ese complemento, el ingreso mensual queda en menos de 381 mil pesos, un valor que la propia canasta básica del INDEC supera con holgura.
El decreto que nunca se convierte en ley
El bono previsional tiene una historia que conviene no perder de vista. Lo instaló el entonces ministro de Economía Sergio Massa en agosto de 2023, como respuesta de emergencia al impacto de la devaluación post-PASO. Cuando asumió Javier Milei, en diciembre de 2023, el Gobierno decidió darle continuidad; primero en $55.000 y luego, desde marzo de 2024, en los $70.000 que rigen hasta hoy.
El problema es que desde entonces el monto no se movió un peso. Con una inflación acumulada superior al 100% en ese período, el bono de $70.000 equivale hoy, en términos de poder adquisitivo real, a menos de la mitad de lo que representaba cuando se fijó. Para estar a la par de la inflación, debería rondar los $158.000.
A eso se suma otro dato que la nota de coyuntura tiende a opacar: el bono no tiene rango de ley. Se renueva mes a mes mediante decreto presidencial, lo que significa que puede modificarse, recortarse o eliminarse sin pasar por el Congreso. Cada renovación es, técnicamente, una decisión discrecional del Poder Ejecutivo.
Desde el 20 de marzo, el recorte es oficial
A partir del 20 de marzo, la ANSES implementó un esquema de bono variable y decreciente: quienes cobran más que la jubilación mínima ya no reciben los $70.000 completos, sino un monto que se reduce de forma proporcional hasta extinguirse cuando el haber supera los $439.600,88 (el techo que resulta de sumar la mínima de marzo más el bono completo).
En la práctica, un jubilado que cobra $420.000 recibe apenas $19.600 de bono. Quien llega a $440.000 no recibe nada. El complemento que durante años funcionó como parche del sistema previsional se achica, se vuelve variable y, según el Presupuesto Nacional 2026, no tiene proyección de aumento durante todo el año.
Los montos estimados para abril
Según trascendió, los valores para abril serían los siguientes (sujetos a confirmación oficial en el Boletín Oficial y a la renovación del bono por decreto):
• Jubilación mínima: $380.286,25 (con bono: $450.286,25)
• Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM): $304.243,19
• Asignación Universal por Hijo (AUH): $136.653,44
• Pensión No Contributiva: $266.170,81
• Pensión para Madre de Siete Hijos: $380.312,63
El calendario de pagos de abril aún no fue publicado por la ANSES. Según la práctica habitual del organismo, el cronograma se difunde en los días previos al inicio del mes y organiza los cobros por terminación de DNI, con inicio en la segunda semana para los haberes mínimos.
El rezago como política
El esquema de movilidad vigente, establecido por el Decreto 274/2024, fija los aumentos en base al IPC del INDEC con dos meses de rezago. Eso significa que el aumento de abril refleja la inflación de febrero, no la de marzo, que se conocerá recién en abril. En un contexto de inflación persistente, ese desfase implica que los jubilados siempre corren detrás de los precios, nunca a la par.
El sistema reemplazó en 2024 el esquema de actualización trimestral que regía hasta entonces, con el argumento de que la frecuencia mensual permitía una mejor protección. Pero la combinación de un índice rezagado, un bono congelado por dos años y un complemento que ahora además se recorta progresivamente configura un cuadro de deterioro sistemático del poder adquisitivo de la clase pasiva.
Puntos clave
• La inflación de febrero del 2,9% fija la jubilación mínima de abril en $380.286,25; con bono llegaría a $450.286,25.
• El bono de $70.000 lleva dos años congelado y vale hoy menos de la mitad en términos reales.
• Desde el 20 de marzo, el bono es variable y decrece hasta extinguirse para quienes superan los $439.600,88.
• El complemento no tiene rango de ley y se renueva mes a mes por decreto presidencial.
• El Presupuesto 2026 no prevé ningún aumento del bono durante el año. ★
Inflación
El 2,5% de abril no alcanza: transporte y servicios acumulan 900% de suba desde que Milei asumió
La desaceleración que proyectan las consultoras para abril esconde una acumulación brutal de ajuste tarifario y pérdida de poder adquisitivo que el dato mensual ya no alcanza para medir.
Inflación de abril: una tregua estadística que no llega al bolsillo
★ Distintas consultoras privadas confirmaron que la inflación de abril de 2026 rondaría el 2,5%, quebrando la tendencia alcista de diez meses consecutivos que culminó en el 3,4% registrado por el INDEC en marzo. El dato oficial se conocerá el próximo 14 de mayo.
Sin embargo, la desaceleración mensual contrasta con una acumulación de precios que ya destruyó el salario real de millones de argentinos: desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte subieron más del 500% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) acumula una variación interanual superior al 32%.
El dato de abril: qué dicen las consultoras
Según el informe de EcoGo, la inflación de abril se ubicaría en el 2,5%, con una desaceleración de 0,9 puntos porcentuales respecto a marzo. En la misma línea, la consultora Equilibria, a través del economista Lorenzo Sigaut Gravigna, proyectó también un 2,5% para el mes.
Desde Libertad y Progreso estimaron un 2,4% e identificaron como causas de la desaceleración el fin del efecto pass-through de la devaluación preelectoral y la disipación del shock transitorio en combustibles por el conflicto en Medio Oriente. En tanto, el trabajo de Orlando Ferreres arrojó una proyección de 2,6% mensual y 30,7% interanual.
Para Analytica, el dato rondaría el 2,8%, con una variación semanal de 0,9% en alimentos y bebidas registrada durante la última semana del mes.
Entre los rubros que más presionaron al índice, EcoGo destacó la indumentaria (+4% por el cambio de temporada) y las frutas (+4,9%), mientras que alimentos y bebidas registraron una variación del 2,1%, apenas 0,2 puntos por encima de marzo.
La trampa del optimismo oficial
Ante la aceleración de marzo, el presidente Javier Milei pidió «paciencia» durante su exposición en la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham). El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el salto inflacionario al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los combustibles y el transporte aéreo.
Sin embargo, los datos de fondo desmienten la narrativa del gobierno. Según información del IIEP (UBA-CONICET), desde el inicio de la gestión libertaria en diciembre de 2023, la canasta de servicios y transporte acumuló una suba superior al 525%. El desglose por rubros es contundente: el transporte aumentó un 912%, el gas un 748%, el agua un 365% y la electricidad un 339%.
Estas cifras reflejan el impacto del desmantelamiento de subsidios que el gobierno denominó «corrección necesaria». El salario disponible se redujo drásticamente, con las familias destinando una porción creciente de sus ingresos a gastos fijos en detrimento del consumo básico.
Las metas que el gobierno no cumplió
El contraste entre las promesas oficiales y la realidad también es documentable. El Presupuesto 2025 proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo el año, pero ya en noviembre de 2025 el acumulado marcaba 27,9%, superando la meta antes de cerrar el ejercicio. Organismos de verificación y Chequeado señalaron, al cumplirse el primer año de gestión, que solo el 10% de las promesas principales de Milei estaban cumplidas.
La dolarización prometida en campaña no se concretó. El cepo no se levantó en los términos anunciados. Los recortes reales en áreas sensibles son verificables: los fondos para universidades nacionales cayeron un 31,6% en términos reales y el financiamiento para infraestructura hospitalaria un 77%.
Mayo no trae alivio
La proyección de desaceleración para mayo choca con una serie de aumentos ya anunciados que impondrán nuevas presiones sobre el índice. En transporte, el nuevo cuadro tarifario en el AMBA estableció un incremento del 11,16% para el boleto en la provincia de Buenos Aires y del 5,4% en la Ciudad de Buenos Aires. Las empresas de medicina prepaga subirán sus cuotas entre el 3% y el 3,9%, y los alquileres acumularán una suba interanual superior al 32%.
Para los servicios públicos, el gobierno todavía no definió las próximas actualizaciones en gas y electricidad, aunque mantiene abierta la posibilidad de nuevos incrementos en línea con el esquema de reducción de subsidios pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Desde EcoGo advirtieron que «la dinámica inflacionaria se asienta sobre un piso condicionado por los ajustes en transporte y precios regulados, que imponen una rigidez estructural a la desaceleración de corto plazo».
El horizonte estructural
El dato de abril puede resultar, para el gobierno, un balón de oxígeno estadístico. Pero la realidad de los hogares argentinos sigue siendo la de una economía donde la Canasta Básica Alimentaria acumula una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total del 30,4%, según datos del INDEC de marzo de 2026. Sobre esa base ya erosionada por las devaluaciones y el tarifazo, cualquier desaceleración mensual luce insuficiente para revertir el daño acumulado.
La combinación de aumentos tarifarios por venir, la presión de los combustibles, la inercia salarial y el condicionamiento de las metas del FMI configura, según especialistas del sector, un escenario de estanflación persistente que desmiente las visiones oficiales de una recuperación en «V».
Puntos clave:
- Las consultoras proyectan una inflación de entre 2,4% y 2,8% para abril de 2026, con el dato oficial del INDEC previsto para el 14 de mayo.
- Desde diciembre de 2023, los servicios acumulan más del 525% de suba; el transporte lidera con casi 912%.
- La Canasta Básica Alimentaria registra una variación interanual del 32,8% según datos del INDEC de marzo de 2026.
- El gobierno proyectó para 2025 una inflación del 24,5%, pero el acumulado ya superó esa meta antes de cerrar el año.
- En mayo entran en vigencia aumentos en transporte (+11,16% en provincia de Buenos Aires), prepagas (hasta 3,9%) y alquileres (+32% interanual).
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