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Inflación

El 2,5% de abril no alcanza: transporte y servicios acumulan 900% de suba desde que Milei asumió

La desaceleración que proyectan las consultoras para abril esconde una acumulación brutal de ajuste tarifario y pérdida de poder adquisitivo que el dato mensual ya no alcanza para medir.

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Inflación de abril: una tregua estadística que no llega al bolsillo

★ Distintas consultoras privadas confirmaron que la inflación de abril de 2026 rondaría el 2,5%, quebrando la tendencia alcista de diez meses consecutivos que culminó en el 3,4% registrado por el INDEC en marzo. El dato oficial se conocerá el próximo 14 de mayo.

Sin embargo, la desaceleración mensual contrasta con una acumulación de precios que ya destruyó el salario real de millones de argentinos: desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte subieron más del 500% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) acumula una variación interanual superior al 32%.

El dato de abril: qué dicen las consultoras

Según el informe de EcoGo, la inflación de abril se ubicaría en el 2,5%, con una desaceleración de 0,9 puntos porcentuales respecto a marzo. En la misma línea, la consultora Equilibria, a través del economista Lorenzo Sigaut Gravigna, proyectó también un 2,5% para el mes.

Desde Libertad y Progreso estimaron un 2,4% e identificaron como causas de la desaceleración el fin del efecto pass-through de la devaluación preelectoral y la disipación del shock transitorio en combustibles por el conflicto en Medio Oriente. En tanto, el trabajo de Orlando Ferreres arrojó una proyección de 2,6% mensual y 30,7% interanual.

Para Analytica, el dato rondaría el 2,8%, con una variación semanal de 0,9% en alimentos y bebidas registrada durante la última semana del mes.

Entre los rubros que más presionaron al índice, EcoGo destacó la indumentaria (+4% por el cambio de temporada) y las frutas (+4,9%), mientras que alimentos y bebidas registraron una variación del 2,1%, apenas 0,2 puntos por encima de marzo.

La trampa del optimismo oficial

Ante la aceleración de marzo, el presidente Javier Milei pidió «paciencia» durante su exposición en la Cámara de Comercio de Estados Unidos (AmCham). El ministro de Economía, Luis Caputo, atribuyó el salto inflacionario al impacto del conflicto en Medio Oriente sobre los combustibles y el transporte aéreo.

Sin embargo, los datos de fondo desmienten la narrativa del gobierno. Según información del IIEP (UBA-CONICET), desde el inicio de la gestión libertaria en diciembre de 2023, la canasta de servicios y transporte acumuló una suba superior al 525%. El desglose por rubros es contundente: el transporte aumentó un 912%, el gas un 748%, el agua un 365% y la electricidad un 339%.

Estas cifras reflejan el impacto del desmantelamiento de subsidios que el gobierno denominó «corrección necesaria». El salario disponible se redujo drásticamente, con las familias destinando una porción creciente de sus ingresos a gastos fijos en detrimento del consumo básico.

Las metas que el gobierno no cumplió

El contraste entre las promesas oficiales y la realidad también es documentable. El Presupuesto 2025 proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo el año, pero ya en noviembre de 2025 el acumulado marcaba 27,9%, superando la meta antes de cerrar el ejercicio. Organismos de verificación y Chequeado señalaron, al cumplirse el primer año de gestión, que solo el 10% de las promesas principales de Milei estaban cumplidas.

La dolarización prometida en campaña no se concretó. El cepo no se levantó en los términos anunciados. Los recortes reales en áreas sensibles son verificables: los fondos para universidades nacionales cayeron un 31,6% en términos reales y el financiamiento para infraestructura hospitalaria un 77%.

Mayo no trae alivio

La proyección de desaceleración para mayo choca con una serie de aumentos ya anunciados que impondrán nuevas presiones sobre el índice. En transporte, el nuevo cuadro tarifario en el AMBA estableció un incremento del 11,16% para el boleto en la provincia de Buenos Aires y del 5,4% en la Ciudad de Buenos Aires. Las empresas de medicina prepaga subirán sus cuotas entre el 3% y el 3,9%, y los alquileres acumularán una suba interanual superior al 32%.

Para los servicios públicos, el gobierno todavía no definió las próximas actualizaciones en gas y electricidad, aunque mantiene abierta la posibilidad de nuevos incrementos en línea con el esquema de reducción de subsidios pactado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Desde EcoGo advirtieron que «la dinámica inflacionaria se asienta sobre un piso condicionado por los ajustes en transporte y precios regulados, que imponen una rigidez estructural a la desaceleración de corto plazo».

El horizonte estructural

El dato de abril puede resultar, para el gobierno, un balón de oxígeno estadístico. Pero la realidad de los hogares argentinos sigue siendo la de una economía donde la Canasta Básica Alimentaria acumula una variación interanual del 32,8% y la Canasta Básica Total del 30,4%, según datos del INDEC de marzo de 2026. Sobre esa base ya erosionada por las devaluaciones y el tarifazo, cualquier desaceleración mensual luce insuficiente para revertir el daño acumulado.

La combinación de aumentos tarifarios por venir, la presión de los combustibles, la inercia salarial y el condicionamiento de las metas del FMI configura, según especialistas del sector, un escenario de estanflación persistente que desmiente las visiones oficiales de una recuperación en «V».

Puntos clave:

  • Las consultoras proyectan una inflación de entre 2,4% y 2,8% para abril de 2026, con el dato oficial del INDEC previsto para el 14 de mayo.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios acumulan más del 525% de suba; el transporte lidera con casi 912%.
  • La Canasta Básica Alimentaria registra una variación interanual del 32,8% según datos del INDEC de marzo de 2026.
  • El gobierno proyectó para 2025 una inflación del 24,5%, pero el acumulado ya superó esa meta antes de cerrar el año.
  • En mayo entran en vigencia aumentos en transporte (+11,16% en provincia de Buenos Aires), prepagas (hasta 3,9%) y alquileres (+32% interanual).

CABA

Vivir en CABA: el 40% de las familias más pobres deja más de la mitad del sueldo en el alquiler

Un informe del Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar confirmó que el 40% de los hogares de menores ingresos en la Ciudad de Buenos Aires destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios treparon casi 25 puntos y la proporción de hogares inquilinos pasó del 22% al 36,9%.

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En la Ciudad de Buenos Aires, cuatro de cada diez hogares de menores ingresos destina más de la mitad de sus recursos al alquiler de un departamento de dos ambientes. El dato surge de un informe elaborado en conjunto por el Consejo Económico y Social de la Ciudad (CESBA) y la fundación Fundar, que analizó la evolución de las condiciones económicas y habitacionales de los porteños a lo largo de los últimos 13 años. El resultado retrata una ciudad donde el derecho a la vivienda se convirtió en lujo para los que menos tienen.

El estudio, que abarca el período comprendido entre agosto de 2013 y agosto de 2026, identificó un corrimiento estructural en la composición del gasto familiar. Los precios relativos de la vivienda y los servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales en ese lapso, desplazando el peso de otros rubros como alimentación, indumentaria, educación, salud y esparcimiento. El presupuesto familiar quedó cada vez más dominado por gastos fijos, dejando márgenes cada vez más estrechos para el resto de la vida.

El alquiler ya no es una etapa: es una condición permanente

El informe registró además una transformación profunda en la estructura habitacional de la Ciudad. Los hogares inquilinos pasaron de representar alrededor del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, un salto que convirtió al alquiler en una condición habitacional extendida y no ya en una etapa transitoria. La tendencia se profundiza especialmente entre los jóvenes, que acceden cada vez menos a la propiedad y quedan atrapados en un mercado de alquileres que sube sin pausa.

El contraste entre los distintos tipos de hogar revela la dimensión del problema. Según el informe, la canasta de consumo de una persona sola propietaria aumentó un 25,2% en dólares entre 2013 y 2026, mientras que la de una pareja joven propietaria subió un 21,5%. La familia propietaria con dos hijos registró un incremento del 19,4%. En cambio, para una pareja joven que alquila, el aumento fue del 11,4%. Las diferencias ilustran cómo la situación habitacional no es un dato accesorio, sino un factor determinante de la estructura de gastos y de la capacidad de proyección económica de cada hogar.

Los gastos fijos que asfixian el presupuesto

El peso creciente del alquiler dentro del presupuesto familiar no opera de manera aislada. Se combina con el incremento sostenido de las expensas y los servicios públicos, que desde diciembre de 2023 acumularon subas superiores al 500% en rubros como transporte, gas, agua y electricidad, según datos del IIEP (UBA-CONICET). La presión sobre los ingresos es simultánea desde múltiples frentes: el alquiler sube, los servicios suben, y la capacidad de ahorro se contrae.

Para los sectores de menores ingresos, el impacto es de una magnitud que excede cualquier ajuste racional del presupuesto. Cuando el alquiler de un dos ambientes absorbe más de la mitad de los ingresos disponibles, el margen para mudarse, planificar, ahorrar o aspirar a una vivienda propia se vuelve prácticamente inexistente. Lo que el informe describe en términos estadísticos es, en la vida cotidiana de miles de familias porteñas, la imposibilidad de construir un horizonte.

Un mercado sin regulación y un Estado que se retiró

El deterioro del acceso a la vivienda tiene contexto político y regulatorio. La derogación de la Ley de Alquileres en 2023, impulsada como parte del programa de desregulación del gobierno libertario, eliminó los marcos de previsibilidad contractual que, con sus limitaciones, fijaban pisos para la negociación. En un mercado librado a la lógica de la oferta y la demanda, los alquileres se actualizan mensualmente y la incertidumbre sobre el costo de renovación opera como factor de expulsión para los inquilinos más vulnerables.

El informe del CESBA y Fundar llega en un momento en que el gobierno nacional reivindica el equilibrio fiscal y la desaceleración de la inflación como señales de recuperación económica. Pero los datos sobre el acceso a la vivienda revelan una recuperación que no llega a los hogares que más la necesitan: aquellos que alquilan, que tienen bajos ingresos, y que enfrentan cada mes la disyuntiva entre pagar el alquiler o cubrir el resto de las necesidades básicas.

Lo que tenés que saber:

  • El 40% de los hogares de menores ingresos de CABA destina más de la mitad de sus ingresos al alquiler de un departamento de dos ambientes.
  • Entre 2013 y 2026, los precios relativos de vivienda y servicios aumentaron casi 25 puntos porcentuales, según el informe del CESBA y Fundar.
  • Los hogares inquilinos pasaron del 22% en 2001 al 36,9% en 2022, consolidando el alquiler como condición habitacional estructural y no transitoria.
  • La canasta de consumo de una persona sola propietaria subió 25,2% en dólares en ese período; la de una pareja joven que alquila aumentó solo el 11,4%.
  • El aumento de los gastos fijos, alquiler, expensas y servicios, reduce el margen para ahorrar, mudarse o proyectar el acceso a una vivienda propia.

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