Salud 🩺
Medicamentos hasta cuatro veces más caros: quién paga la brecha
El gasto de bolsillo llegó a multiplicar por cuatro el valor registrado en España. Un informe reservado mostró que tratamientos frecuentes como la levotiroxina, la atorvastatina y la metformina costaron mucho más en Argentina.
Los medicamentos llegaron a costar hasta cuatro veces más en Argentina que en otros países, una brecha que golpeó de lleno a quienes tuvieron que pagar en la farmacia y también a los afiliados de empresas de medicina prepaga. El dato surgió de una comparación presentada por Hugo Magonza, presidente de la Unión Argentina de Salud y director del Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas.
El remedio que cada vez pesa más en el bolsillo
Magonza explicó que “el precio de los medicamentos pasó de representar el 15 por ciento del gasto directo de atención médica de un afiliado con prepaga a ocupar entre el 35 y el 38 por ciento”. En otras palabras, el remedio dejó de ser un componente relevante para convertirse en una de las cargas centrales del sistema.
El titular de la UAS señaló dos razones para explicar el desfasaje. Por un lado, el aumento del precio de los medicamentos. Por otro, la aparición de tratamientos biológicos y oncológicos que, según sostuvo, “son muy buenos pero a su vez más caros”. La discusión, sin embargo, no quedó encerrada en los tratamientos de alto costo: también alcanzó a los medicamentos de uso frecuente.
Una comparación que deja al mercado sin discurso
La comparación con España expuso el tamaño del problema. Según Magonza, el gasto de bolsillo de una persona que va a la farmacia llegó a “multiplicar hasta cuatro veces el valor registrado allí”, es decir, quedó un 300 por ciento por encima.
El director del CEMIC ubicó el quiebre en 2002. “A partir de 2002, se empezó a abrir la brecha de las curvas: el costo iba por una y los ingresos, pisados por los distintos gobiernos, fueron por otra”, sostuvo en declaraciones a Splendid AM 990.
Desde ese año, afirmó, “los medicamentos quedaron 8,5 por ciento por encima del Índice de Precios al Consumidor, mientras que la cuota de la prepaga se ubicó 18 por ciento por debajo del IPC”. La cuenta terminó siendo brutal para quienes necesitaron sostener un tratamiento: el precio corrió hacia arriba y los ingresos quedaron cada vez más atrás.
La brecha también aparece en los tratamientos comunes
Un informe reservado que circuló entre funcionarios indicó que los medicamentos de uso frecuente fueron sensiblemente más caros en Argentina que en el exterior. El trabajo analizó una canasta de 17 principios activos esenciales y comparó precios de venta al público en farmacias con los de Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India.
En tres tratamientos crónicos de alto consumo, la diferencia resultó contundente. La levotiroxina costó 19,3 dólares mensuales en Argentina contra 3,1 dólares en el exterior. La atorvastatina llegó a 43,1 dólares frente a 8 dólares, mientras que la metformina costó 26,1 dólares contra 5,3 dólares.
“Acá se mide el medicamento que uno consume en la farmacia, no el medicamento que cuesta una fortuna”, aclaró Magonza. La frase puso el foco en una zona incómoda: la presión sobre el bolsillo no apareció solamente cuando se trató de terapias excepcionales, sino también al comprar remedios habituales.
Un sistema valioso, pero lleno de agujeros
Magonza afirmó que “el sistema de salud argentino es muy bueno”, aunque también sostuvo que tuvo “una enorme cantidad de ineficiencias y agujeros negros”. Según planteó, esas “deficiencias podían corregirse mediante normas legislativas para devolver al sistema de salud una parte de los recursos absorbidos por las ineficiencias y los abusos”.
Mientras tanto, la brecha siguió pagando la cuenta en la farmacia. Los números mostraron que el acceso a un tratamiento no dependió solamente de la necesidad médica, sino también de cuánto pudo soportar cada bolsillo.
Puntos clave
- El gasto de bolsillo en medicamentos llegó a ser hasta cuatro veces mayor que en España.
- Los medicamentos pasaron de representar el 15 por ciento al 35 o 38 por ciento del gasto directo de afiliados con prepaga.
- Desde 2002, los medicamentos quedaron 8,5 por ciento por encima del IPC.
- La cuota de las prepagas se ubicó 18 por ciento por debajo del IPC en el mismo período.
- La levotiroxina, la atorvastatina y la metformina costaron más en Argentina que en el exterior.
Salud 🩺
Diagnósticos que llegan demasiado tarde: qué son las genodermatosis y por qué pueden pasar años sin ser detectadas
Estas patologías representan el 15% de los trastornos hereditarios a nivel mundial. Pueden aparecer desde el nacimiento o en la adultez y comprometer otros órganos. Especialistas destacan el valor del estudio molecular para confirmar cada caso y orientar su seguimiento.
Las genodermatosis son enfermedades de origen genético que afectan principalmente a la piel. Se producen por alteraciones en genes relacionados con la formación o el funcionamiento cutáneo y pueden surgir por mutaciones heredadas de los padres o por cambios que aparecen espontáneamente.
La Dra. Graciela Manzur (M.N. 63.141), jefa de la División de Dermatología del Hospital de Clínicas de la UBA y directora de CEDIGEA, explicó que, aunque cada enfermedad es poco frecuente de manera individual, en conjunto representan un motivo habitual de consulta.
“Pueden manifestarse desde el nacimiento o durante la infancia, aunque algunas pueden aparecer en la adultez”, señaló la especialista en una publicación de NA.
Las manifestaciones son variadas. Algunas enfermedades generan una fragilidad extrema de la piel, como ocurre con las epidermólisis ampollares, conocidas como “piel de cristal”, en las que un roce mínimo puede provocar ampollas o heridas.
Otras producen un engrosamiento y descamación de la piel, como las ictiosis. También existen genodermatosis que afectan el desarrollo de las glándulas sudoríparas, el pelo o los dientes, mientras que algunas están asociadas con una mayor posibilidad de desarrollar tumores.
Por qué el diagnóstico puede demorar años
La diversidad de síntomas y el desconocimiento sobre estas enfermedades pueden convertir el proceso diagnóstico en una verdadera odisea para las familias.
Los pacientes pueden llegar a la consulta en diferentes momentos de la vida y después de haber sido atendidos por varios profesionales. La gravedad y las características de las manifestaciones también pueden determinar cuándo se identifica la enfermedad.
“Algunos son diagnosticados durante la infancia por la gravedad de sus síntomas, mientras que otros pueden llegar a la adultez sin saber que tienen una enfermedad genética”, explicó Manzur.
La especialista señaló que incluso puede ocurrir que el diagnóstico de un niño permita detectar posteriormente la misma afección en uno de sus padres, que hasta ese momento desconocía que tenía una enfermedad genética.
“Nosotros tuvimos pacientes en los que el diagnóstico se les hizo a los 17, 34 años o más”, agregó.
El estudio molecular es clave para confirmar la enfermedad
Contar con un diagnóstico preciso resulta fundamental para las familias. El estudio molecular permite identificar el gen involucrado y confirmar qué enfermedad presenta el paciente.
Esa información ayuda a orientar los cuidados y el tratamiento, además de establecer un seguimiento adecuado de la evolución.
El diagnóstico genético también tiene importancia para el asesoramiento familiar, ya que permite conocer las características hereditarias de la enfermedad y orientar a las familias frente a futuros nacimientos.
“Al identificar estas afecciones, estudiarlas y darles seguimiento, se puede mejorar la calidad de vida de estos pacientes. El interés de crear CEDIGEA fue con esos objetivos”, sostuvo Manzur.
Qué tratamientos existen para las genodermatosis
El tratamiento depende del tipo de genodermatosis y de las manifestaciones que presente cada persona.
Entre las alternativas pueden encontrarse cremas tópicas, vendajes o membranas destinadas a preservar la función de barrera de la piel, medicamentos por vía oral y terapias biológicas sistémicas.
También puede ser necesario controlar lesiones que tengan posibilidades de malignizarse.
Debido a que algunas de estas enfermedades pueden afectar otros órganos, el seguimiento suele requerir un equipo multidisciplinario. Según cada caso, pueden intervenir dermatólogos, pediatras, médicos clínicos, neurólogos, oftalmólogos, nutricionistas, hematólogos y traumatólogos.
El abordaje también puede incluir asesoramiento genético y apoyo psicológico, especialmente en los casos más severos.
El acompañamiento también alcanza la vida cotidiana
El impacto de una genodermatosis no se limita al tratamiento médico. El acompañamiento de los pacientes y sus familias también debe contemplar aspectos de la vida cotidiana, como la integración escolar y social.
En ese sentido, el seguimiento busca abordar tanto las manifestaciones físicas como las necesidades que aparecen en las distintas etapas de la vida.
Para Manzur, la identificación de los genes involucrados también permite avanzar hacia nuevas alternativas terapéuticas.
“Conocer los mecanismos que producen estas enfermedades permite avanzar hacia tratamientos dirigidos y, a nivel internacional, se investiga la posibilidad de alcanzar tratamientos definitivos mediante terapia génica”, destacó.
“No hay que bajar los brazos. Con optimismo y ocupación se pueden lograr grandes avances y mejoras para las personas con genodermatosis”, agregó.
Las genodermatosis representan el 15% de las enfermedades genéticas
Según la información difundida en el marco del 2° Congreso Internacional de Genodermatosis, las genodermatosis representan el 15% de las enfermedades genéticas a escala global.
Además, se estima que una de cada cuatro familias tiene algún integrante con una de estas enfermedades.
El encuentro se realizó del 3 al 5 de septiembre y fue organizado por CEDIGEA. Reunió a más de 100 especialistas nacionales e internacionales para compartir evidencia, experiencias y avances relacionados con el diagnóstico y tratamiento.
La agenda incluyó contenidos sobre epidermólisis bullosa, nuevas terapias, inflamación, fibrosis, prevención y tratamiento de problemas del pie, displasias ectodérmicas, anomalías vasculares, enfermedades de Darier y Hailey-Hailey, alopecia asociada a genodermatosis e ictiosis congénita, entre otros temas.
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