Presidencia
Encuesta: el 50% de los argentinos asegura que ya no puede esperar más la recuperación económica
La encuesta nacional de QSocial, realizada sobre 1.323 casos, indicó que el 50% de los argentinos asegura que ya no puede esperar más una recuperación económica. Además, el 67% considera que el sacrificio actual no vale la pena, el 61% desconfía de la capacidad del Gobierno para resolver los principales problemas y el trabajo junto con la pobreza aparecen como las principales preocupaciones de los consultados.
Una encuesta nacional realizada por la consultora QSocial reflejó un creciente malestar social respecto del rumbo económico del Gobierno de Javier Milei. El estudio indicó que el 50% de los argentinos sostiene que ya no puede esperar más una mejora en su situación económica, mientras que solo una minoría mantiene expectativas de que los resultados lleguen en los próximos años.
El relevamiento se realizó sobre 1.323 casos y presenta un margen de error de ±2,9%.
La mayoría afirma que agotó su paciencia
De acuerdo con los resultados de la encuesta publicada por c5n, la mitad de los consultados respondió que «ya no puedo esperar más» cuando fue consultada sobre cuánto tiempo está dispuesta a esperar para que el programa económico mejore su vida cotidiana.
En tanto, el 20% aseguró que podría esperar hasta las elecciones de 2027, mientras que el resto distribuyó sus expectativas entre fines de este año, mediados de 2027 o no expresó una posición definida.
El humor social se mantiene mayoritariamente negativo
El estudio también mostró una percepción desfavorable sobre la situación actual del país. Solo el 16% calificó el presente como «bueno», mientras que el 48% lo definió como «malo».
Respecto de las perspectivas económicas, el 47% consideró que la economía estará peor dentro de un año, reflejando un predominio del pesimismo entre los encuestados.
La confianza en el Gobierno también retrocede
Otro de los indicadores relevados por QSocial muestra un deterioro en la confianza hacia la administración nacional.
Según la encuesta, el 61% no cree que el Gobierno pueda resolver los principales problemas del país, mientras que el 64% considera que Javier Milei gobierna «para algunos sectores», y no para la mayoría de la población.
El ajuste pierde respaldo entre los consultados
Los resultados también reflejan un cambio en la percepción sobre el esfuerzo económico que atraviesan los hogares.
El 67% de los encuestados sostuvo que el sacrificio actual no vale la pena y la misma proporción consideró que ese esfuerzo tampoco traerá beneficios en el futuro. En contraste, entre el 31% y el 32% expresó conformidad con las medidas económicas impulsadas por el oficialismo.
Trabajo y pobreza encabezan las preocupaciones
Consultados sobre los principales problemas del país, el trabajo y la pobreza fueron las preocupaciones más mencionadas, con el 21% de las respuestas en ambos casos.
Detrás se ubicaron la corrupción, con el 19%; la inflación, con el 11%; la inseguridad, con el 8%; y la Justicia, con el 6%. El 12% restante señaló otras problemáticas.
El relevamiento muestra que las principales inquietudes de la población se concentran en el empleo, la situación social y la transparencia institucional, mientras que la inflación perdió centralidad respecto de mediciones anteriores.
Islas Malvinas
La agenda Malvinas frenó el viaje de Milei a Londres: crónica de una gira que nunca tuvo sustento político
El presidente descartó el «Londres Week» planificado para fines de octubre después de que la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas volvió al centro de la escena política, impulsada por la selección de fútbol y el fracaso legislativo del oficialismo. Lo que arrancó como una gira de inversiones terminó en una ofensiva de soberanía que nadie tenía en el radar.
Javier Milei no viajará a Londres. Lo que empezó como un foro de inversiones a gran escala, el «Londres Week» diseñado para replicar el esquema del «Argentina Week» de Nueva York de marzo pasado, naufragó ante la imposibilidad política de que el presidente pise suelo inglés sin pronunciarse sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas. La agenda Malvinas, que según miembros del propio gabinete no estaba ni remotamente en el radar cuando se planificó el viaje, terminó siendo el factor decisivo que canceló la gira.
La aspiración de Milei era convertirse en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Carlos Menem en 1998. El «Londres Week» estaba diseñado para fines de octubre y, según trascendió en las últimas semanas, el entorno presidencial siguió alimentando la expectativa incluso cuando las señales políticas internas ya apuntaban en sentido contrario: se habló de una charla en la Universidad de Oxford, luego de «una reunión con empresarios», con el abandono progresivo del formato original.
El gol que torció la agenda presidencial
El punto de inflexión llegó desde una cancha de fútbol. La selección argentina, en la última edición del Mundial FIFA, desplegó una sábana blanca con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales. El gesto deportivo reactivó el debate sobre soberanía con una intensidad que la Rosada no supo anticipar ni gestionar. La situación se agravó cuando la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, respaldó la decisión de la organización del torneo de prohibir al público llevar inscripciones sobre el archipiélago en disputa.
A ese escenario se sumó el fracaso del oficialismo en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El detonante fue una declaración del canciller Pablo Quirno, quien sostuvo en defensa del proyecto que un extranjero «si quería» podía comprarse un pueblo. La frase encendió el rechazo social y enlazó el debate sobre tierras con la cuestión Malvinas, manteniendo vivo el tema en la agenda pública durante semanas.
Improvisación en Balcarce 50 y Cancillería
Mientras una parte del entorno presidencial difundía que el viaje seguía en pie, desde Balcarce 50 y Cancillería se sembraban interrogantes. La contradicción entre sectores del propio gobierno evidenció la ausencia de una posición unificada sobre cómo manejar la situación. El riesgo concreto era claro: que Milei aterrizara en Londres sin hablar de Malvinas habría sido una señal política devastadora en un momento en que la sociedad tenía el tema instalado con fuerza.
Frente a la imposibilidad de resolver esa tensión, el Poder Ejecutivo ensayó una operación de control del relato. Anunció el envío al Congreso de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, orientada a sancionar a empresas y personas vinculadas a la explotación ilegal de recursos en las islas. También anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y envió a los ministros Carlos Presti (Defensa) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) a la provincia patagónica. «Desde el anuncio en cadena nacional, ya abrimos procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas que operan directa o indirectamente la cuenca Malvinas sin nuestra autorización», declaró Milei.
El guiño de Trump y la ofensiva que no cierra
El oficialismo aprovechó además la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de revisar su posición sobre Malvinas para montar una ofensiva que permitiera a Milei recuperar terreno en un tema históricamente adverso para el espacio libertario. Sin embargo, varias autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, lo que dejó en evidencia que la maniobra diplomática tiene límites concretos.
La secuencia completa del episodio revela un patrón de improvisación que ya caracterizó otras decisiones del gobierno: primero una iniciativa trazada sin evaluación de riesgos políticos, luego señales contradictorias desde el propio Ejecutivo y, finalmente, una cancelación envuelta en una operación de comunicación orientada a que la retirada parezca una ofensiva. La cuestión Malvinas, en todo caso, ganó visibilidad. El «Londres Week», en cambio, quedó en el archivo.
Puntos clave
- Milei canceló el «Londres Week» planificado para fines de octubre, que lo habría convertido en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Menem en 1998.
- La selección argentina desplegó una bandera con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales del Mundial, reactivando el debate soberanista.
- El fracaso en el Senado de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y la frase del canciller Quirno sobre la compra de tierras por extranjeros, agudizaron la presión política.
- El Ejecutivo anunció el envío de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la creación de una Base Naval en Tierra del Fuego para controlar el daño narrativo.
- Autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, limitando el margen de la maniobra diplomática del gobierno.
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