Islas Malvinas
La agenda Malvinas frenó el viaje de Milei a Londres: crónica de una gira que nunca tuvo sustento político
El presidente descartó el «Londres Week» planificado para fines de octubre después de que la cuestión de la soberanía sobre las Islas Malvinas volvió al centro de la escena política, impulsada por la selección de fútbol y el fracaso legislativo del oficialismo. Lo que arrancó como una gira de inversiones terminó en una ofensiva de soberanía que nadie tenía en el radar.
Javier Milei no viajará a Londres. Lo que empezó como un foro de inversiones a gran escala, el «Londres Week» diseñado para replicar el esquema del «Argentina Week» de Nueva York de marzo pasado, naufragó ante la imposibilidad política de que el presidente pise suelo inglés sin pronunciarse sobre la soberanía argentina en las Islas Malvinas. La agenda Malvinas, que según miembros del propio gabinete no estaba ni remotamente en el radar cuando se planificó el viaje, terminó siendo el factor decisivo que canceló la gira.
La aspiración de Milei era convertirse en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Carlos Menem en 1998. El «Londres Week» estaba diseñado para fines de octubre y, según trascendió en las últimas semanas, el entorno presidencial siguió alimentando la expectativa incluso cuando las señales políticas internas ya apuntaban en sentido contrario: se habló de una charla en la Universidad de Oxford, luego de «una reunión con empresarios», con el abandono progresivo del formato original.
El gol que torció la agenda presidencial
El punto de inflexión llegó desde una cancha de fútbol. La selección argentina, en la última edición del Mundial FIFA, desplegó una sábana blanca con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales. El gesto deportivo reactivó el debate sobre soberanía con una intensidad que la Rosada no supo anticipar ni gestionar. La situación se agravó cuando la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, respaldó la decisión de la organización del torneo de prohibir al público llevar inscripciones sobre el archipiélago en disputa.
A ese escenario se sumó el fracaso del oficialismo en el Senado con la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. El detonante fue una declaración del canciller Pablo Quirno, quien sostuvo en defensa del proyecto que un extranjero «si quería» podía comprarse un pueblo. La frase encendió el rechazo social y enlazó el debate sobre tierras con la cuestión Malvinas, manteniendo vivo el tema en la agenda pública durante semanas.
Improvisación en Balcarce 50 y Cancillería
Mientras una parte del entorno presidencial difundía que el viaje seguía en pie, desde Balcarce 50 y Cancillería se sembraban interrogantes. La contradicción entre sectores del propio gobierno evidenció la ausencia de una posición unificada sobre cómo manejar la situación. El riesgo concreto era claro: que Milei aterrizara en Londres sin hablar de Malvinas habría sido una señal política devastadora en un momento en que la sociedad tenía el tema instalado con fuerza.
Frente a la imposibilidad de resolver esa tensión, el Poder Ejecutivo ensayó una operación de control del relato. Anunció el envío al Congreso de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, orientada a sancionar a empresas y personas vinculadas a la explotación ilegal de recursos en las islas. También anunció la creación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego y envió a los ministros Carlos Presti (Defensa) y Pablo Quirno (Relaciones Exteriores) a la provincia patagónica. «Desde el anuncio en cadena nacional, ya abrimos procesos sancionatorios contra 60 empresas y personas que operan directa o indirectamente la cuenca Malvinas sin nuestra autorización», declaró Milei.
El guiño de Trump y la ofensiva que no cierra
El oficialismo aprovechó además la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de revisar su posición sobre Malvinas para montar una ofensiva que permitiera a Milei recuperar terreno en un tema históricamente adverso para el espacio libertario. Sin embargo, varias autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, lo que dejó en evidencia que la maniobra diplomática tiene límites concretos.
La secuencia completa del episodio revela un patrón de improvisación que ya caracterizó otras decisiones del gobierno: primero una iniciativa trazada sin evaluación de riesgos políticos, luego señales contradictorias desde el propio Ejecutivo y, finalmente, una cancelación envuelta en una operación de comunicación orientada a que la retirada parezca una ofensiva. La cuestión Malvinas, en todo caso, ganó visibilidad. El «Londres Week», en cambio, quedó en el archivo.
Puntos clave
- Milei canceló el «Londres Week» planificado para fines de octubre, que lo habría convertido en el primer presidente argentino en visitar el Reino Unido desde Menem en 1998.
- La selección argentina desplegó una bandera con la leyenda «Las Malvinas son Argentinas» tras vencer a Inglaterra en semifinales del Mundial, reactivando el debate soberanista.
- El fracaso en el Senado de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, y la frase del canciller Quirno sobre la compra de tierras por extranjeros, agudizaron la presión política.
- El Ejecutivo anunció el envío de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional y la creación de una Base Naval en Tierra del Fuego para controlar el daño narrativo.
- Autoridades británicas rechazaron públicamente cualquier revisión de la soberanía sobre el archipiélago, limitando el margen de la maniobra diplomática del gobierno.
Geopolítica 🌎
Milei recibió a Landau con la ley Malvinas en revisión por reclamo de EEUU
El vicesecretario de Estado Christopher Landau fue recibido en Casa Rosada un día después de admitir que Washington sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas, mientras el oficialismo acepta limitar las sanciones y sumar controles al proyecto.
La ley que Milei presentó en cadena nacional como respuesta a un peligro para la causa Malvinas llegó a la reunión con su aliado estadounidense con las sanciones en revisión. El Gobierno recibió al funcionario de Washington que un día antes había admitido la preocupación de su país por las empresas que podría alcanzar el proyecto.
Javier Milei recibió este viernes en Casa Rosada al vicesecretario de Estado de los Estados Unidos, Christopher Landau, número dos de Marco Rubio. Según el parte de la Oficina del Presidente en X, participaron el canciller Pablo Quirno y el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford; por la delegación estadounidense, el embajador Peter Lamelas, el secretario adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, y la asesora principal del área, Viviana Bovo. El encuentro estaba previsto para las 11. El Gobierno no informó qué se habló ni si hubo compromisos sobre la ley.
Las empresas, en el centro de la escena
El jueves, en conferencia de prensa en el Palacio San Martín junto a Quirno, Landau dijo que las leyes argentinas son un asunto del país, pero admitió que su gobierno observa «obviamente» los intereses de las empresas estadounidenses. Sostuvo que es natural que cualquier país se preocupe por eso y agregó que Estados Unidos respeta el proceso legislativo argentino. Según trascendió, el embajador Lamelas ya había transmitido a funcionarios argentinos la inquietud de Washington y de empresas norteamericanas por el alcance del Título I del proyecto.
Qué sanciona el proyecto y qué cambia
El proyecto 0010-PE-2026 modifica la Ley 26.659, sancionada en 2011 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, y apunta al proyecto petrolero Sea Lion, a cargo de las compañías Navitas Petroleum (israelí) y Rockhopper Exploration (británica). Milei lo anunció en cadena nacional el 3 de septiembre, junto con un decreto para agilizar los procedimientos sancionatorios, e incluye juicios en ausencia y la creación de un Consejo de Seguridad Nacional. Quirno lo defendió y dijo que la ley vigente no da todas las herramientas necesarias para proteger los intereses nacionales en el Atlántico Sur.
La redacción original alcanzaba también a firmas asociadas a esas compañías en otros emprendimientos. Las penalidades podían llegar a filiales, accionistas, intermediarios financieros y proveedores. El proyecto se envió a Diputados a mediados de septiembre y todavía no tiene dictamen: el titular de la Cámara, Martín Menem, no logró reunir las voluntades para firmar uno unificado.
De acuerdo a versiones extraoficiales, tras las conversaciones con el PRO, el MID y la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), el oficialismo aceptó cambios. Las sanciones quedarían limitadas a operadoras directas, licenciatarias, proveedores y accionistas directos de proyectos ilegales, lo que dejaría afuera a los fondos de inversión indirectos. Se crearía una Comisión Bicameral que audite al Consejo de Seguridad Nacional, se acotaría la intervención de las Fuerzas Armadas en infraestructura crítica a casos de amenaza a la defensa y se reformularía el artículo 111, que penaliza la injerencia extranjera y la desinformación, con excepciones para el periodismo, la investigación académica y la diplomacia. El oficialismo apuntaría a un dictamen hacia fines de octubre (se mencionó el martes 27), sin fecha cerrada.
El C-24, en la agenda de reformas de Trump
Estados Unidos pidió el 15 de octubre, ante la Cuarta Comisión de la Asamblea General de la ONU, terminar el mandato del Comité Especial de Descolonización (C-24) y calificó algunas de sus actividades de «despilfarro de recursos». Landau lo encuadró en una reforma general de los organismos multilaterales. Afirmó que existen numerosos comités que no hicieron casi nada y sostuvo que el C-24 tomó posiciones bastante radicales contra Estados Unidos, como en el caso de Puerto Rico. Pidió además no leer la iniciativa como un tema ligado a Malvinas.
Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable» y dijo que la eventual desaparición del comité no cambia la posición del país, aunque reconoció que es un foro de interés porque allí se presenta el reclamo cada año. Solo la Asamblea General puede poner fin al mandato del C-24 y hasta ahora no se presentó ni se votó una resolución para disolverlo. El mismo 15 de octubre, la Argentina se abstuvo en dos de los 23 proyectos sobre descolonización de la Cuarta Comisión: Quirno lo atribuyó a razones técnicas, mientras la oposición lo interpretó como un gesto hacia Washington y el excanciller Jorge Taiana advirtió que la abstención terminó favoreciendo la posición estadounidense.
En la Casa Rosada admitieron que la iniciativa estadounidense llegó en un momento incómodo para el debate de la ley. Funcionarios del Ejecutivo sostuvieron que la eliminación del comité no sería favorable porque permite sostener el reclamo jurídico argentino, aunque no esperan avances concretos en la disputa de soberanía.
Alineamiento total, soberanía con matices
Landau aseguró que no hay otro país en todo el mundo con el que Estados Unidos esté tan alineado y habló de una nueva era dorada para la Argentina. Quirno detalló que Washington aprobó US$13 millones para programas contra el narcotráfico (US$7,5 millones para proyectos en el país) y se anunció un aporte no reembolsable de US$15 millones para un centro de operaciones de ciberseguridad.
Consultado sobre si el respaldo estadounidense depende de una reelección de Milei en 2027, Quirno respondió que el único condicionamiento es mantener el rumbo económico. El martes, en Neuquén, Lamelas había dicho que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones en inversiones y financiamiento antes del final de 2027: «Pusimos el número ese de 2027 porque esa es la elección». Agregó que el apoyo seguirá más allá de ese año si el país va «hacia la derecha», no hacia la izquierda.
El contraste es difícil de ignorar. Milei presentó la ley en cadena nacional como respuesta a un «peligro claro y urgente» para la causa y dijo que Trump revalúa la posición histórica de Estados Unidos sobre las islas. Trump, consultado sobre el tema, había respondido que «siempre reviso todas las posiciones» y que esa es apenas una entre muchas. Ahora el mismo aliado pide atención para sus empresas, propone cerrar el foro donde la Argentina deja asentado el reclamo cada año y, según esas versiones, el Gobierno acepta acotar el alcance de su propia ley.
Lo que tenés que saber:
- Milei recibió a Landau en Casa Rosada un día después de que el funcionario admitiera que Estados Unidos sigue de cerca el impacto de la ley de Soberanía sobre sus empresas.
- Según versiones extraoficiales, el oficialismo aceptó limitar las sanciones a operadoras y socios directos y crear una comisión bicameral de control.
- El proyecto 0010-PE-2026 apunta a Navitas y Rockhopper, a cargo del proyecto petrolero Sea Lion.
- Estados Unidos pidió el 15 de octubre disolver el C-24 y Quirno calificó el reclamo argentino de «innegociable».
- Lamelas dijo que Estados Unidos prevé movilizar hasta US$20.000 millones antes del final de 2027 y condicionó el apoyo posterior a que el país siga «hacia la derecha».
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