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Deuda externa

Renunció al FMI tras decir que el préstamo a Milei es «impagable» y «fraudulento»

Ceyla Pazarbasioglu, directora de estrategia del FMI, alertó sobre la “exposición impagable” del país ante el Fondo.

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Lo que tenés que saber

  • Ceyla Pazarbasioglu, directora de estrategia del FMI, anunció que se retirará antes de fin de año
  • Fue autora del capítulo que calificó la deuda argentina como «prácticamente impagable»
  • Su renuncia llega mientras el acuerdo con Milei muestra signos de posible incumplimiento
  • Técnicos del Fondo mencionan “presión técnica” y buscan renegociar sin su influencia
  • La exposición de Argentina supera el 1300 % de su cuota como país miembro del FMI

Una renuncia que sacude al corazón técnico del Fondo

Ceyla Pazarbasioglu, directora del Departamento de Estrategia, Política y Revisión (SPR) del Fondo Monetario Internacional, confirmó que dejará su cargo antes de fin de año. Su salida impacta dentro del staff del organismo, justo en medio de un nuevo episodio de tensión con Argentina.

Encargada de revisar los programas globales de asistencia, Pazarbasioglu firmó en abril un capítulo del Staff Level Agreement que generó ruido en el mercado. En él advirtió que la deuda de Argentina es «prácticamente impagable». Según publicó LPO, esa frase, filtrada a la prensa especializada, se convirtió en un elemento clave para entender la tensión entre el FMI y el gobierno argentino.

Ceyla Pazarbasioglu

El área que evalúa sostenibilidad de deuda y dictamina riesgos

El SPR funciona como el núcleo de evaluación estratégica del FMI. Bajo la conducción de Pazarbasioglu, el departamento endureció su criterio en el análisis de sustentabilidad de deuda, con foco en países en situación crítica. Argentina volvió a destacarse en ese grupo.

“El FMI reconoce en el nuevo acuerdo que la deuda de Argentina es prácticamente impagable”, se consigna en el informe que acompañó el acuerdo firmado por Luis Caputo.

Argentina, otra vez en el centro de una posible crisis del FMI

El contexto es complejo. La renuncia de Pazarbasioglu se produce en simultáneo con señales de inestabilidad en el nuevo acuerdo con el gobierno de Javier Milei. Las metas financieras enfrentan dificultades, con vencimientos que superan los USD 20.000 millones y un contexto recesivo.

«Este naufragio es más fraudulento que el de 2018, Argentina tiene una exposición impagable del 1300 % de su cuota como país miembro», expresó un técnico del FMI con conocimiento de las negociaciones.

También se produjo recientemente la salida de Gita Gopinath, ex subdirectora del organismo, que dejó su puesto para regresar a la docencia en Harvard. Ambos retiros suceden mientras el programa con Argentina entra en zona de riesgo.

Silencio oficial y señales internas de incomodidad

El comunicado oficial del FMI fue breve. Destacó la participación de Ceyla Pazarbasioglu durante la pandemia, su rol en los Derechos Especiales de Giro y su trabajo en las ventanas de financiamiento para crisis de alimentos y energía. No se mencionó Argentina.

Desde dentro del organismo, otra voz reconoció: “Ceyla fue muy dura en su diagnóstico, para nosotros su salida es una oportunidad de renegociar sin tanta presión técnica en los textos”.

La idea que circula es que su alejamiento permitiría continuar las negociaciones con el gobierno argentino sin tener que incluir advertencias tan incisivas.

El historial argentino en el Fondo y las salidas que dejó

La relación entre Argentina y el FMI arrastra décadas de inestabilidad. Cada acuerdo presentado como solución derivó en una nueva crisis, lo que deterioró tanto la imagen del país como la del organismo.

El historial de renuncias tras crisis vinculadas a Argentina incluye a Christine Lagarde, David Lipton y recientemente Gita Gopinath. Según un técnico del FMI, “la sensación en el staff es que cada vez que firman un acuerdo con Buenos Aires, firman también su renuncia”.

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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