Geopolítica 🌎
El agua que Trump quiere: el tesoro hídrico argentino de un millón de años en la mira del nuevo imperialismo
Mientras Trump avanza sobre Venezuela y amenaza a Groenlandia por sus recursos, científicos argentinos revelan que bajo nuestro suelo hay agua de hasta un millón de años que no se renovará jamás. El Conicet advierte sobre la necesidad urgente de proteger un bien estratégico en la era de la inteligencia artificial.
— 🎙️ Resumen de audio e imagen generados de manera automática por IA.
★ Un grupo de científicos del Conicet, la Comisión de Investigaciones Científicas de la provincia de Buenos Aires (CICPBA) y universidades públicas acaba de publicar el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea en Argentina. Los resultados llegan en un momento crítico: cuando el agua dulce se convierte en el petróleo del siglo XXI y Estados Unidos, bajo el gobierno de Donald Trump, despliega una nueva etapa de expansionismo imperial con excusas que van desde la «lucha contra el narcotráfico» hasta la supuesta defensa de la democracia.
La investigación, publicada en la revista Groundwater for Sustainable Development, identificó aguas subterráneas con edades que van desde pocos años hasta más de un millón de años. «La variedad muestra una riqueza invisible y obliga a pensar nuevas estrategias para cuidar el recurso», afirmó el doctor en geología Daniel Martínez, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras, que depende del Conicet y la Universidad Nacional de Mar del Plata.
Un tesoro irreemplazable en tiempos de saqueo
El momento en que se da a conocer el estudio es crucial. Mientras Trump amenaza con invadir Groenlandia por sus recursos naturales y desata operaciones militares en Venezuela justificadas en una supuesta guerra contra el narcotráfico, Argentina posee reservas de agua que, según los científicos, son prácticamente irreemplazables. En los acuíferos profundos como el Guaraní o los sistemas del Colorado y Salado, existen aguas que superan el millón de años: el agua subterránea más antigua analizada hasta ahora en Latinoamérica.
«Extraer agua de reservas muy antiguas es una explotación de un recurso que no se renovará en escalas de tiempo adecuadas, por lo que debe realizarse de manera racional para asegurar una larga sostenibilidad», subrayaron Martínez y sus colegas en el estudio.
La advertencia cobra dimensión geopolítica cuando se la lee en el contexto de la nueva doctrina imperial estadounidense. Trump no oculta sus intenciones: además de las amenazas sobre Groenlandia, Cuba e Irán, Washington presiona a México con el pretexto del narcotráfico. El patrón es claro: identificar recursos estratégicos y avanzar sobre ellos, sea mediante presión económica, golpes blandos o intervención militar directa.
La inteligencia artificial y la sed del futuro
Hay un factor adicional que multiplica el valor del agua: el desarrollo acelerado de la inteligencia artificial. Los centros de datos que alimentan los sistemas de IA consumen cantidades masivas de agua para refrigeración. Según diversos estudios, entrenar un solo modelo de lenguaje grande puede requerir millones de litros de agua. En la carrera entre Estados Unidos y China por dominar la IA, el acceso al agua dulce se vuelve un cuello de botella estratégico.
Argentina tiene lo que las potencias necesitan: no solo agua en abundancia, sino agua de distintas edades y características que la hacen apta para múltiples usos. El estudio científico detalla que en los acuíferos fracturados de Los Gigantes, en las Sierras Pampeanas de Córdoba, se encontraron aguas con menos de 20 años de antigüedad, mientras que en la llanura pampeana las reservas miden entre 10 y 50 años. En zonas cercanas a los Andes, la recarga llega a través del deshielo y lluvias, con aguas de hasta 15.000 años.
En el equipo de investigación participaron Orlando Quiroz-Londono, Alejandro Basaldua, Ximena Solana, Emiliano Alcaraz y Leandro Bertolin. También colaboró Melisa Glok-Galli, de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional del Centro.
Soberanía o entrega
Para determinar las edades del agua, los científicos utilizaron técnicas avanzadas como tritio, carbono-14, gases antropogénicos (CFCs y SF6), gases nobles y radionúclidos de gases nobles (kriptón-81, kriptón-85), adaptados a las distintas condiciones de cada acuífero. El análisis isotópico funciona como una huella que revela diferencias entre aguas jóvenes y viejas, algunas formadas durante épocas frías como el Pleistoceno, otras más antiguas aún en períodos áridos del Mioceno.
Los investigadores fueron contundentes: conocer el tiempo y el recorrido del agua es la clave para la protección de las reservas subterráneas del país. Propusieron que se implemente un programa nacional de monitoreo de los niveles freáticos y advirtieron que «en zonas de acuíferos vulnerables a la contaminación o sobreexplotación, puede limitarse la aplicación de contaminantes y los volúmenes de extracción de agua».
Esta recomendación choca frontalmente con la lógica extractivista que caracteriza al actual gobierno argentino, alineado sin disimulo con Washington y la agenda neoliberal. Mientras Trump avanza sobre Venezuela y amenaza al resto de la región, el gobierno de Javier Milei desmanteló organismos de control ambiental y promueve la desregulación de la actividad extractiva.
El reloj climático en el subsuelo
El doctor Martínez explicó que «las aguas subterráneas son altamente resilientes a las variaciones del clima, como consecuencia del prolongado tiempo en el cual transcurren y permanecen en un acuífero». Sin embargo, aclaró que «los acuíferos con menor tiempo de residencia, como por ejemplo los acuíferos alojados en conos aluviales y valles en las zonas cordilleranas y precordilleranas, o los acuíferos someros y de bajo espesor en zonas medanosas o costeras, son los más sensibles y vulnerables».
La advertencia es clara: no toda el agua subterránea argentina reacciona igual ante la crisis climática. Los acuíferos confinados profundos «no mostrarán efectos observables en una larga escala temporal», pero las reservas más jóvenes y superficiales son precisamente las más expuestas y las primeras en ser explotadas.
El trabajo científico indicó que para usar de manera sostenible los acuíferos no confinados, aquellos que reciben recarga directa de la superficie, es necesario saber con precisión cuánta agua almacenan y contar con un programa de monitoreo constante. Eso implica medir periódicamente los niveles y la calidad del agua para evitar la sobreexplotación.
En los acuíferos antiguos, la recarga es tan lenta que el agua extraída no se repondrá nunca a escala humana. Esos recursos se consideran no renovables y su uso debe limitarse a situaciones especiales, según los expertos.
Entre la ciencia nacional y el saqueo globalizado
El Acuífero Guaraní, compartido con Brasil, Paraguay y Uruguay, es una de las mayores reservas de agua dulce del planeta. El nuevo mapa geopolítico lo coloca en el centro de la disputa entre bloques de poder. Mientras China expande su influencia en América Latina mediante inversiones en infraestructura y proyectos energéticos, Estados Unidos reactiva viejas doctrinas de intervención con ropaje actualizado.
La excusa del narcotráfico sirve para justificar presencia militar en México y Colombia. La defensa de la democracia funciona como coartada para desestabilizar gobiernos que no se alinean con Washington, como quedó claro en Venezuela. Y detrás de cada movimiento está la misma lógica: controlar recursos estratégicos para la economía del futuro.
Argentina tiene científicos de primer nivel que generan conocimiento crítico para defender la soberanía sobre nuestros bienes comunes. Pero ese conocimiento se produce en instituciones públicas que el actual gobierno considera prescindibles. El Conicet, las universidades nacionales, los organismos de ciencia y técnica enfrentan recortes presupuestarios brutales mientras el país se ofrece como proveedor barato de materias primas para las potencias.
El estudio sobre las edades del agua subterránea argentina llega para recordar algo elemental: lo que está bajo nuestro suelo no es infinito ni se renueva automáticamente. Protegerlo requiere un Estado presente, políticas de largo plazo y la decisión política de anteponer la soberanía al negociado. En tiempos de imperialismo recargado, esa decisión define si seremos dueños de nuestro futuro o proveedores coloniales del ajeno.
Puntos clave:
• Científicos argentinos identificaron reservas de agua subterránea de hasta un millón de años, las más antiguas de Latinoamérica, en acuíferos como el Guaraní
• Los expertos advierten que las reservas más antiguas no se renovarán jamás a escala humana y proponen un programa nacional de monitoreo
• El agua dulce se convierte en recurso estratégico en la era de la inteligencia artificial, que demanda cantidades masivas para centros de datos
• Trump despliega una nueva etapa de expansionismo imperial con amenazas sobre Groenlandia, Venezuela, México e Irán, siempre con recursos naturales de por medio
• El estudio del Conicet y universidades públicas provee información crítica para defender la soberanía hídrica en medio de la disputa geopolítica entre EE.UU. y China
Celebridades
Bardem reculó y aclaró sus dichos sobre Argentina: “El que apoya el genocidio es Milei, no el pueblo”
El actor español salió a explicar que hubiera llamado a la Argentina «xenófoba o racista» y reafirmó que su crítica apuntó exclusivamente al presidente Javier Milei por su respaldo incondicional a Benjamin Netanyahu. La aclaración llegó luego de que sus declaraciones originales desataran una ola de reacciones en redes sociales.
El actor español Javier Bardem publicó un video en su cuenta de Instagram para aclarar sus dichos sobre la selección argentina tras la final del Mundial 2026, en medio de una oleada de críticas que llegaron desde Argentina luego de que sus declaraciones en una entrevista con el periodista Mehdi Hasan se viralizaran en redes sociales. La polémica se sumó a una serie de pronunciamientos de figuras internacionales del mundo del espectáculo y la cultura que, en los días posteriores a la derrota argentina ante España, expresaron su respaldo al equipo ibérico por razones que excedían lo deportivo.
Qué dijo Bardem y por qué generó controversia
En su entrevista original, Bardem explicó que el respaldo abierto del presidente Javier Milei al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a quien calificó como «un criminal de guerra», había condicionado el clima previo a la final y llevado a muchas personas a torcer por el equipo contrario. «Cuando el Presidente apoya tan abiertamente a una persona que es un criminal de guerra como Netanyahu, realmente querés apoyar al otro equipo que no respalde a un criminal de guerra», declaró Bardem. También sostuvo que esa situación había impuesto sobre el partido «un peso extra que no pertenece al fútbol, pero está en el ambiente», y aclaró que ese peso no era justo para la Argentina en tanto muchos argentinos no comparten las posiciones de su mandatario, así como muchos estadounidenses no coinciden con Donald Trump.
En sus redes sociales, el actor también había elogiado a los jugadores argentinos por «representar la diversidad» de su país y apoyar «el respeto a los derechos de colectivos y de pueblos que necesitan voz». Las palabras fueron recibidas con irritación por parte del público argentino, que interpretó el mensaje como una condena a la selección por las posiciones políticas del Ejecutivo nacional.
La aclaración: «Por Argentina no tengo más que cariño»
Ante la viralización de sus palabras y las críticas recibidas, Bardem publicó un video en Instagram para precisar el alcance de sus declaraciones. «Quiero compartir este video para aclarar lo que dije en la entrevista y lo que nunca he dicho y nunca diría», afirmó. El actor subrayó que sus palabras habían apuntado a señalar la injusticia de juzgar a la selección argentina por las actitudes del presidente Milei, «puesto que no representa, ni mucho menos, a la gran mayoría de los argentinos».
En el mismo video, Bardem fue categórico: «Nunca dije ni diría que la Argentina es un país xenófobo o racista. Eso nunca salió de mi boca y nunca saldrá porque por la Argentina no tengo más que mucho cariño, mucho respeto, mucha gratitud y mucha admiración en el aspecto cultural, en el aspecto cinematográfico y actoral, en el aspecto social, político y en el aspecto personal».
Como ejemplo de ese vínculo, el actor señaló que la Argentina es «una inspiración para mucha gente» en España «por el proceso que se hizo de reparación para traer justicia a las víctimas de la dictadura», un proceso que, remarcó, no tuvo equivalente en su propio país. Bardem también destacó que muchas personas importantes en su entorno personal son de origen argentino, y que las admira, respeta y quiere «en todos los niveles: creativos, artísticos, personales, intelectuales, emocionales».
El contexto: Milei, Israel y la política argentina en el Mundial
Las declaraciones de Bardem no surgieron en el vacío. Durante todo el torneo, el respaldo del gobierno de Milei al Estado de Israel en el marco del conflicto en Gaza generó rispideces con figuras internacionales del mundo artístico y cultural. El actor fue uno de los más explícitos en trazar ese vínculo, pero no el único: previo a la final, otras celebridades como Samuel L. Jackson, Pedro Pascal, Patti Smith, Rosalía y el cantante Niall Horan también se manifestaron; algunos, como Horan, pidieron luego disculpas por sus palabras.
La polémica puso en evidencia una tensión que el gobierno argentino no pudo neutralizar: la asociación internacional entre el apoyo irrestricto de Milei a Netanyahu y la imagen de la selección albiceleste en la final del Mundial 2026. Una ecuación que, según el propio Bardem, fue injusta para los jugadores y para los millones de argentinos que no comparten las posiciones del Ejecutivo.
Puntos clave
- Javier Bardem publicó un video en Instagram para aclarar que nunca llamó a la Argentina «xenófoba o racista».
- Sostuvo que su crítica apuntó al presidente Javier Milei y su respaldo a Benjamin Netanyahu, a quien definió como «un criminal de guerra».
- Reconoció que el peso político impuesto sobre la final «no pertenece al fútbol» y que fue injusto para la selección y el pueblo argentino.
- Elogió el proceso de justicia por los crímenes de la dictadura en Argentina como ejemplo para otros países, incluido España.
- Sus declaraciones se dieron en el contexto de una serie de pronunciamientos de figuras internacionales del espectáculo vinculados al conflicto en Gaza.
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