Consumo
Deudas, acoso y amenazas: el negocio sucio del cobro extrajudicial en la Argentina de Milei
Mientras la mora familiar trepó al 12,9% y más de 5,3 millones de argentinos acumulan atrasos en sus pagos, crece en paralelo otro drama silenciado: el hostigamiento sistemático de agencias de cobranza que llaman a familiares, envían mensajes intimidatorios y amenazan con embargos que nunca llegan. Las denuncias en la provincia de Buenos Aires se triplicaron en un año.
La crisis de endeudamiento que atraviesan las familias argentinas tiene una cara visible y una oculta. La visible la miden las consultoras: según datos de Analytica, unos 5,3 millones de argentinos registraron algún tipo de mora tardía en mayo de 2026, con una irregularidad de cartera que alcanza el 12,6% en el sistema bancario y trepa al 21,6% en las fintech. La cara oculta es el mecanismo de presión que se activa cuando alguien deja de pagar: llamadas incesantes a cualquier hora, mensajes amenazantes por WhatsApp, contactos a familiares, compañeros de trabajo y exparejas, y avisos de embargos que en la mayoría de los casos no tienen respaldo jurídico real.
No se trata de prácticas nuevas ni marginales. Son el negocio establecido de las agencias de recuperación de crédito extrajudicial, un eslabón del sistema financiero que opera en una zona gris entre la presión legítima y la violación de derechos, y que encontró en el contexto de ajuste del gobierno de Javier Milei un terreno fértil para expandirse.
El circuito de la deuda incobrable
El funcionamiento del sistema tiene una lógica propia. Cuando un cliente deja de pagar por más de un año, los bancos y entidades financieras clasifican esa cartera como incobrable y la venden a estudios de cobranza especializados a una fracción del valor nominal. Una entidad bancaria consultada por este medio lo explicó con crudeza: si el cliente debe $100 y la entidad sabe que no lo recuperará, vende esa deuda por $20. El estudio comprador gestiona de manera intensiva y puede llegar a recuperar $40, quedándose con la diferencia como ganancia.
El mismo mecanismo se aplica en empresas de medicina prepaga, telecomunicaciones, supermercados y planes de ahorro. El problema es que la «gestión intensiva» que realizan muchas de estas agencias cruza con frecuencia los límites que fija la ley. Ariel Aguilar, subsecretario de Desarrollo Comercial y Promoción de Inversiones de la provincia de Buenos Aires y titular de la Dirección de Defensa de los Derechos de los Consumidores, describió el patrón denunciado: llamadas reiteradas en horarios hábiles e inhábiles, incluyendo fines de semana; mensajes por WhatsApp y correo electrónico; y el mismo hostigamiento dirigido a familiares, compañeros de trabajo y vecinos del deudor, a quienes se divulgan datos personales y sensibles.
Las denuncias se triplicaron en un año
Los números del organismo bonaerense son contundentes. En 2024 se registraron 393 reclamos por prácticas abusivas bajo el submotivo «acoso». En 2025 esa cifra ascendió a 1.064 reclamos. Y solo entre el 1° de enero y el 31 de mayo de 2026 ya se acumularon 1.237 denuncias, superando en menos de cinco meses el total del año anterior.
Desde la Defensoría del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires advirtieron que el aumento de la mora potencia pero no explica por sí solo el problema: «No son consecuencia de ella», señalaron, dado que el hostigamiento de agencias extrajudiciales es una práctica que lleva décadas. Lo que sí cambia con la crisis es su escala y su impacto sobre sectores que nunca antes habían estado en el circuito de la mora.
Entre los mensajes que reciben los consumidores, según pudo constatar este medio, figuran avisos de «visita de escribano sobre bienes en domicilio y su débito en cuenta bancaria» o «visita programada en el domicilio del empleador». Amenazas que en la mayoría de los casos no tienen sustento legal: las agencias de cobranza extrajudicial suelen ser centros de atención telefónica sin facultades jurídicas reales para ejecutar embargos.
La ley existe, pero no alcanza
El marco normativo prohíbe estas prácticas con claridad. La Ley 24.240 de Defensa del Consumidor exige un trato digno y equitativo y prohíbe colocar a los clientes en situaciones «vergonzantes, vejatorias o intimidatorias». En la Ciudad de Buenos Aires, la Ley 6171, sancionada en 2019, regula específicamente las agencias de cobranza extrajudicial: prohíbe el hostigamiento como método de cobro, las llamadas fuera de horario hábil, la notificación en el ámbito laboral del deudor y el envío de comunicaciones que queden a la vista de terceros.
Sin embargo, como remarcó Aguilar, la práctica persiste y se adapta: «Si bien es incuestionable el derecho del acreedor a gestionar el cobro de deudas en mora, dicho derecho no resulta ilimitado y debe ejercerse dentro de los marcos legales, encontrando su límite infranqueable en la prohibición de incurrir en prácticas abusivas y de hostigamiento.» El juicio judicial también dejó precedente: a finales de 2025, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil ordenó indemnizar a un hombre que denunció hostigamiento por el cobro de una deuda con un supermercado que afirmó nunca haber contraído, luego de recibir mensajes, llamadas, correos electrónicos y panfletos en su domicilio, con contactos extendidos a su exesposa e hijas, una de ellas con discapacidad.
El ajuste como caldo de cultivo
El trasfondo estructural no puede soslayarse. Como señaló Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, «el aumento de la mora tiene como causa principal la caída de los ingresos de las familias», a lo que se suman factores como el cambio de régimen de inflación, las altas tasas de interés reales y el incremento del juego online. El ajuste del gasto social ejecutado por el gobierno de Milei, que según datos recabados por este medio acumuló una caída real del 61% en programas sociales y del 29% en salarios públicos, junto con el tarifazo que elevó el costo de los servicios más del 525% desde diciembre de 2023, configuran el escenario en que millones de familias cayeron en mora por primera vez.
El 24,1% de los morosos ya se encuentra en situación 4 o 5 del Veraz del Banco Central, es decir con retrasos de más de 180 días o más de un año. Para ellos, el sistema no solo cierra el acceso al crédito futuro: también habilita el circuito del hostigamiento extrajudicial como respuesta. «A veces la gente cree que ‘dejo de pagar y chau’. Pero la deuda no se extingue porque seas incobrable, un estudio jurídico va a seguir intentando cobrarte», admitió una fuente del sistema financiero.
Ante la escalada de denuncias, la Defensoría del Pueblo porteña recomendó a los consumidores no efectuar ningún pago sin verificar previamente que la agencia reclamante tenga facultades legales para hacerlo, y denunciar ante los organismos de Defensa del Consumidor cuando los métodos sean abusivos. Mientras tanto, el mercado del hostigamiento sigue creciendo.
Puntos clave
- La mora familiar alcanzó al 12,9% de las familias en el sistema bancario y afecta a 5,3 millones de argentinos, según Analytica.
- Las denuncias por hostigamiento de agencias de cobranza en la provincia de Buenos Aires pasaron de 393 en 2024 a 1.237 solo en los primeros cinco meses de 2026.
- La Cámara Nacional en lo Civil ordenó indemnizar a un hombre víctima de hostigamiento por el cobro de una deuda que afirmó nunca haber contraído.
- La Ley 24.240 y la Ley porteña 6171 prohíben las prácticas abusivas, pero las agencias extrajudiciales reinciden y se adaptan a nuevas formas de presión.
- El ajuste del gobierno de Milei, con caída del 61% en programas sociales y tarifazos del 525%, configuró el escenario estructural que disparó el endeudamiento masivo.
Consumo
La confianza del consumidor cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos
El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y llegó a 41,18 puntos, pero el dato promedio esconde una fractura que el relato oficial prefiere ignorar: en la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78% mensual, y entre los hogares de ingresos altos retrocedió 4,07%. La mejora la traccionaron el Interior del país y, paradójicamente, los sectores de menores ingresos, que aún no sienten haber recuperado lo perdido.
Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la desaceleración de la inflación como prueba de que el modelo funciona, el termómetro del consumo marca una temperatura que no cierra con el discurso oficial. En septiembre, la confianza del consumidor subió en el promedio nacional, pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires y entre los hogares de mayores ingresos, que son los sectores que deberían haber sido los primeros beneficiados por el ajuste fiscal y la estabilización cambiaria.
El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 41,18 puntos en septiembre de 2026, con una suba mensual de 2,37% respecto de agosto y un avance de 3,44% interanual. El relevamiento fue realizado entre el 1 y el 9 de septiembre sobre una muestra de 1.000 casos de población adulta de grandes centros urbanos, con un margen de error de +/-3,5%, y ejecutado por Poliarquía Consultores.
CABA y los más ricos, al margen de la recuperación
Lejos de un rebote uniforme, los datos desagregados revelan un mapa fragmentado. El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% que lo dejó como la región con mayor nivel de confianza: 46,11 puntos. El Gran Buenos Aires también avanzó, 3,33% en el mes. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída de 6,78% mensual y acumula una baja interanual de 8,53%, con apenas 37,16 puntos, el registro más bajo de las tres regiones relevadas.
La fractura también es visible por nivel socioeconómico. Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC trepó 12,33% en el mes y quedó 4,82% por encima del nivel de septiembre de 2025. Entre los hogares de ingresos altos, en cambio, retrocedió 4,07% mensual, aunque todavía se ubicó 2,24% por encima del registro de un año atrás. El resultado final invierte la lógica esperada: la confianza de los hogares de menores ingresos (41,29 puntos) superó levemente a la de los hogares de mayores ingresos (40,95 puntos).
La explicación de esa inversión está en la percepción sobre la situación personal. Entre los hogares de menores ingresos, ese componente trepó 21,73% mensual, mientras que la evaluación de la situación macroeconómica subió 13,40%. Entre los hogares de mayores ingresos, la situación macro cayó 8,89% y la disposición a comprar bienes durables e inmuebles retrocedió 7%.
La situación personal mejora, la economía no convence
Al desagregar el índice por componentes, el de Situación Personal fue el de mejor desempeño del mes, con una suba de 11,33% que lo llevó a 43,04 puntos. Los otros dos componentes, en cambio, tuvieron un comportamiento opuesto: la Situación Macroeconómica cayó 0,75% y el de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 3,42%.
El deterioro de la percepción macroeconómica se concentró especialmente en el corto plazo: la perspectiva económica a un año cayó 3,2% mensual y quedó 6,2% por debajo de septiembre de 2025. A tres años, en cambio, la expectativa mejoró 1% mensual y avanzó 2,4% interanual. En CABA, ese deterioro fue todavía más pronunciado: la evaluación de la situación macroeconómica cayó 9,7% mensual, con un retroceso de 7,2% en las expectativas de corto plazo y de 11,2% en las de largo plazo.
Menos ganas de comprar electrodomésticos, autos y casas
La predisposición a realizar compras importantes también retrocedió. A nivel nacional, el componente de Bienes Durables e Inmuebles descendió 3,4% mensual: la disposición a comprar electrodomésticos cayó 4,4%, mientras que la correspondiente a automóviles y viviendas retrocedió 2%.
CABA volvió a mostrar el peor desempeño en este rubro: el indicador de bienes durables e inmuebles cayó 16,8% en el mes, con una baja de 21,9% en electrodomésticos y de 8% en automóviles y casas. En el Interior, en cambio, el componente general avanzó 4,7% y la predisposición a comprar autos y viviendas mejoró 7,2%.
Pese a la baja mensual, el indicador nacional de bienes durables e inmuebles se mantiene 13,68% por encima de septiembre de 2025, con un crecimiento interanual de 23,45% en el componente de automóviles y casas. Se trata, sin embargo, de una comparación con un piso muy bajo: el año pasado, la caída del consumo había sido de una magnitud que dificulta cualquier lectura lineal de la recuperación.
Lejos del pico de enero de 2025
Más allá del rebote puntual de septiembre, el informe de la Universidad Di Tella deja en claro que la confianza del consumidor está lejos de los niveles que el propio ciclo de Milei alcanzó en su mejor momento. El pico del ICC durante la gestión libertaria se registró en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09%.
La comparación con el piso de enero de 2024, cuando el índice había tocado 35,60 puntos en medio del shock devaluatorio y los primeros megadecretos, muestra una recuperación de 15,67%. Pero ese dato debe leerse con cuidado: el propio piso de 2024 era el resultado de la crisis que el gobierno de Milei generó con sus primeras medidas, por lo que la comparación no es un indicador de bienestar, sino de rebote desde el fondo del pozo.
Las Expectativas Futuras subieron 3,80% en septiembre, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33%. En la comparación interanual, las condiciones presentes están 9,42% por encima de septiembre de 2025, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 0,24%. El cuadro que emerge es el de una sociedad que percibe cierta mejora en su situación inmediata pero mantiene serias dudas sobre el rumbo económico del país a corto y mediano plazo, en particular en los sectores que siguieron de cerca los números del ajuste y sus consecuencias.
Lo que tenés que saber
- subió 2,37% en septiembre de 2026 y se ubicó en 41,18 puntos, pero cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.
- El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% y el registro más alto: 46,11 puntos.
- Los hogares de menores ingresos traccionaron la mejora con un alza de 12,33% mensual, y su nivel de confianza superó por primera vez al de los hogares de mayores ingresos.
- La percepción sobre la situación macroeconómica a un año cayó 3,2% y se ubica 6,2% por debajo de septiembre de 2025.
- El índice acumula una caída de 13,09% desde el pico de enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos bajo el actual gobierno.
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