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Consumo

La confianza del consumidor cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos

El Índice de Confianza del Consumidor elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella subió 2,4% en septiembre y llegó a 41,18 puntos, pero el dato promedio esconde una fractura que el relato oficial prefiere ignorar: en la Ciudad de Buenos Aires cayó 6,78% mensual, y entre los hogares de ingresos altos retrocedió 4,07%. La mejora la traccionaron el Interior del país y, paradójicamente, los sectores de menores ingresos, que aún no sienten haber recuperado lo perdido.

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El Argentino Diario-Góndolas-Supermercados.
El ICC de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.

Mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la desaceleración de la inflación como prueba de que el modelo funciona, el termómetro del consumo marca una temperatura que no cierra con el discurso oficial. En septiembre, la confianza del consumidor subió en el promedio nacional, pero cayó en la Ciudad de Buenos Aires y entre los hogares de mayores ingresos, que son los sectores que deberían haber sido los primeros beneficiados por el ajuste fiscal y la estabilización cambiaria.

El Índice de Confianza del Consumidor (ICC) que elabora el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 41,18 puntos en septiembre de 2026, con una suba mensual de 2,37% respecto de agosto y un avance de 3,44% interanual. El relevamiento fue realizado entre el 1 y el 9 de septiembre sobre una muestra de 1.000 casos de población adulta de grandes centros urbanos, con un margen de error de +/-3,5%, y ejecutado por Poliarquía Consultores.

CABA y los más ricos, al margen de la recuperación

Lejos de un rebote uniforme, los datos desagregados revelan un mapa fragmentado. El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% que lo dejó como la región con mayor nivel de confianza: 46,11 puntos. El Gran Buenos Aires también avanzó, 3,33% en el mes. Pero la Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró una caída de 6,78% mensual y acumula una baja interanual de 8,53%, con apenas 37,16 puntos, el registro más bajo de las tres regiones relevadas.

La fractura también es visible por nivel socioeconómico. Entre los hogares de ingresos bajos, el ICC trepó 12,33% en el mes y quedó 4,82% por encima del nivel de septiembre de 2025. Entre los hogares de ingresos altos, en cambio, retrocedió 4,07% mensual, aunque todavía se ubicó 2,24% por encima del registro de un año atrás. El resultado final invierte la lógica esperada: la confianza de los hogares de menores ingresos (41,29 puntos) superó levemente a la de los hogares de mayores ingresos (40,95 puntos).

La explicación de esa inversión está en la percepción sobre la situación personal. Entre los hogares de menores ingresos, ese componente trepó 21,73% mensual, mientras que la evaluación de la situación macroeconómica subió 13,40%. Entre los hogares de mayores ingresos, la situación macro cayó 8,89% y la disposición a comprar bienes durables e inmuebles retrocedió 7%.

La situación personal mejora, la economía no convence

Al desagregar el índice por componentes, el de Situación Personal fue el de mejor desempeño del mes, con una suba de 11,33% que lo llevó a 43,04 puntos. Los otros dos componentes, en cambio, tuvieron un comportamiento opuesto: la Situación Macroeconómica cayó 0,75% y el de Bienes Durables e Inmuebles retrocedió 3,42%.

El deterioro de la percepción macroeconómica se concentró especialmente en el corto plazo: la perspectiva económica a un año cayó 3,2% mensual y quedó 6,2% por debajo de septiembre de 2025. A tres años, en cambio, la expectativa mejoró 1% mensual y avanzó 2,4% interanual. En CABA, ese deterioro fue todavía más pronunciado: la evaluación de la situación macroeconómica cayó 9,7% mensual, con un retroceso de 7,2% en las expectativas de corto plazo y de 11,2% en las de largo plazo.

Menos ganas de comprar electrodomésticos, autos y casas

La predisposición a realizar compras importantes también retrocedió. A nivel nacional, el componente de Bienes Durables e Inmuebles descendió 3,4% mensual: la disposición a comprar electrodomésticos cayó 4,4%, mientras que la correspondiente a automóviles y viviendas retrocedió 2%.

CABA volvió a mostrar el peor desempeño en este rubro: el indicador de bienes durables e inmuebles cayó 16,8% en el mes, con una baja de 21,9% en electrodomésticos y de 8% en automóviles y casas. En el Interior, en cambio, el componente general avanzó 4,7% y la predisposición a comprar autos y viviendas mejoró 7,2%.

Pese a la baja mensual, el indicador nacional de bienes durables e inmuebles se mantiene 13,68% por encima de septiembre de 2025, con un crecimiento interanual de 23,45% en el componente de automóviles y casas. Se trata, sin embargo, de una comparación con un piso muy bajo: el año pasado, la caída del consumo había sido de una magnitud que dificulta cualquier lectura lineal de la recuperación.

Lejos del pico de enero de 2025

Más allá del rebote puntual de septiembre, el informe de la Universidad Di Tella deja en claro que la confianza del consumidor está lejos de los niveles que el propio ciclo de Milei alcanzó en su mejor momento. El pico del ICC durante la gestión libertaria se registró en enero de 2025, cuando llegó a 47,38 puntos. Desde entonces, el índice acumula una caída de 13,09%.

La comparación con el piso de enero de 2024, cuando el índice había tocado 35,60 puntos en medio del shock devaluatorio y los primeros megadecretos, muestra una recuperación de 15,67%. Pero ese dato debe leerse con cuidado: el propio piso de 2024 era el resultado de la crisis que el gobierno de Milei generó con sus primeras medidas, por lo que la comparación no es un indicador de bienestar, sino de rebote desde el fondo del pozo.

Las Expectativas Futuras subieron 3,80% en septiembre, mientras que las Condiciones Presentes avanzaron apenas 0,33%. En la comparación interanual, las condiciones presentes están 9,42% por encima de septiembre de 2025, mientras que las expectativas futuras retrocedieron 0,24%. El cuadro que emerge es el de una sociedad que percibe cierta mejora en su situación inmediata pero mantiene serias dudas sobre el rumbo económico del país a corto y mediano plazo, en particular en los sectores que siguieron de cerca los números del ajuste y sus consecuencias.

Lo que tenés que saber

  • subió 2,37% en septiembre de 2026 y se ubicó en 41,18 puntos, pero cayó 6,78% en CABA y 4,07% entre los hogares de mayores ingresos.
  • El Interior del país fue el motor de la mejora, con una suba mensual de 5,23% y el registro más alto: 46,11 puntos.
  • Los hogares de menores ingresos traccionaron la mejora con un alza de 12,33% mensual, y su nivel de confianza superó por primera vez al de los hogares de mayores ingresos.
  • La percepción sobre la situación macroeconómica a un año cayó 3,2% y se ubica 6,2% por debajo de septiembre de 2025.
  • El índice acumula una caída de 13,09% desde el pico de enero de 2025, cuando alcanzó 47,38 puntos bajo el actual gobierno.

Consumo

Carne: los argentinos comen 5 kilos menos por año mientras las exportaciones crecen

El consumo de carne vacuna cayó 11,3% en los primeros ocho meses de 2026 y el promedio por habitante perforó los 46 kilos anuales, uno de los registros más bajos en décadas. Mientras el mercado interno se derrumba, las exportaciones subieron 6,5% impulsadas por la cuota otorgada por Estados Unidos. El informe de CICCRA expone con números crudos el costo del ajuste sobre la mesa de los argentinos.

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El consumo de carne vacuna por habitante cayó 9,5% interanual y se ubicó en 46 kilos anuales.

Cada argentino consume hoy casi cinco kilos menos de carne vacuna por año que hace doce meses. No es una estadística abstracta: es el reflejo concreto de lo que el ajuste le hace a la mesa de los hogares. En agosto de 2026, el promedio móvil anual de consumo por habitante se ubicó en 46 kilos, un 9,5% por debajo del mismo mes de 2025, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).

Los datos de CICCRA revelan que entre enero y agosto de 2026 el abastecimiento de carne vacuna destinado al mercado interno cayó 11,3% interanual, una retracción de 175.600 toneladas respecto del mismo período de 2025. El consumo aparente total alcanzó 1,377 millones de toneladas res con hueso en ese lapso, mientras que las exportaciones treparon 6,5% hasta las 567.400 toneladas, empujadas principalmente por la apertura del mercado estadounidense a fines de 2025.

La tijera entre el mercado interno y el frente externo

La combinación entre menor producción y mayor exportación dejó menos carne disponible para los consumidores argentinos y empujó los precios al alza. En agosto, el precio promedio de la hacienda negociada en Cañuelas llegó a $3.833,7 por kilo vivo, con una suba del 46% interanual en términos nominales y del 13,8% en términos reales. El encarecimiento de la hacienda, sobre una demanda ya castigada por la caída del salario real, configuró un círculo vicioso del que los consumidores no encuentran salida.

El crecimiento de los envíos al exterior estuvo traccionado en particular por la cuota de exportación otorgada por Estados Unidos a fines del año pasado, que amplió el acceso a ese mercado. La oportunidad exportadora, lejos de complementarse con el consumo interno, operó en sentido contrario: a mayor volumen exportado, menor disponibilidad doméstica y mayor presión sobre los precios.

La industria frigorífica también retrocede

La caída del consumo se produjo además en un contexto de contracción de la actividad industrial. En los primeros ocho meses de 2026 se produjeron 1,944 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en el mismo período de 2025, equivalente a 140.960 toneladas menos. Solo en agosto, la producción cayó 8,7% interanual y la faena alcanzó 1,011 millones de cabezas, un 12,9% por debajo del mismo mes del año anterior.

Según el informe de CICCRA, fue el undécimo agosto con menor cantidad de animales faenados en los últimos 47 años. El dato histórico no es un dato menor: pone en perspectiva que la caída del consumo de carne no es una fluctuación coyuntural, sino la expresión de un deterioro estructural de las condiciones de vida de la población.

Un ajuste que no refleja la inflación general

En agosto, el Índice de Precios al Consumidor (INDEC) registró una suba general de 1,7%, mientras que alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,4%. Dentro de ese capítulo, las carnes y derivados mostraron un incremento mensual de apenas 0,2%, por debajo de frutas (6,9%) y pan y cereales (2,4%). La relativa calma en el precio minorista de la carne, sin embargo, no alcanzó para revertir la tendencia: cuando el poder adquisitivo acumula meses de deterioro, la moderación puntual de un precio no recupera el consumo.

El escenario que dibuja el informe de CICCRA no admite lecturas optimistas. La caída del consumo de uno de los alimentos más simbólicos y tradicionales de la dieta argentina sintetiza, con precisión clínica, el impacto del modelo económico vigente sobre los sectores populares: menos acceso, precios más altos, y una producción que prioriza el mercado externo sobre la mesa de los argentinos.

Lo que tenés que saber

  • El consumo de carne vacuna por habitante cayó 9,5% interanual y se ubicó en 46 kilos anuales, equivalente a 4,9 kilos menos por persona respecto de agosto de 2025.
  • El abastecimiento al mercado interno retrocedió 11,3% en los primeros ocho meses de 2026, mientras las exportaciones crecieron 6,5%.
  • La producción frigorífica cayó 6,8% interanual; agosto registró el undécimo menor nivel de faena en 47 años.
  • El precio de la hacienda subió 46% interanual en términos nominales y 13,8% en términos reales en Cañuelas.
  • La cuota de exportación otorgada por Estados Unidos a fines de 2025 impulsó los envíos al exterior y redujo la oferta disponible para el mercado doméstico.
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