Consumo
Carne: los argentinos comen 5 kilos menos por año mientras las exportaciones crecen
El consumo de carne vacuna cayó 11,3% en los primeros ocho meses de 2026 y el promedio por habitante perforó los 46 kilos anuales, uno de los registros más bajos en décadas. Mientras el mercado interno se derrumba, las exportaciones subieron 6,5% impulsadas por la cuota otorgada por Estados Unidos. El informe de CICCRA expone con números crudos el costo del ajuste sobre la mesa de los argentinos.
Cada argentino consume hoy casi cinco kilos menos de carne vacuna por año que hace doce meses. No es una estadística abstracta: es el reflejo concreto de lo que el ajuste le hace a la mesa de los hogares. En agosto de 2026, el promedio móvil anual de consumo por habitante se ubicó en 46 kilos, un 9,5% por debajo del mismo mes de 2025, según el último informe de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA).
Los datos de CICCRA revelan que entre enero y agosto de 2026 el abastecimiento de carne vacuna destinado al mercado interno cayó 11,3% interanual, una retracción de 175.600 toneladas respecto del mismo período de 2025. El consumo aparente total alcanzó 1,377 millones de toneladas res con hueso en ese lapso, mientras que las exportaciones treparon 6,5% hasta las 567.400 toneladas, empujadas principalmente por la apertura del mercado estadounidense a fines de 2025.
La tijera entre el mercado interno y el frente externo
La combinación entre menor producción y mayor exportación dejó menos carne disponible para los consumidores argentinos y empujó los precios al alza. En agosto, el precio promedio de la hacienda negociada en Cañuelas llegó a $3.833,7 por kilo vivo, con una suba del 46% interanual en términos nominales y del 13,8% en términos reales. El encarecimiento de la hacienda, sobre una demanda ya castigada por la caída del salario real, configuró un círculo vicioso del que los consumidores no encuentran salida.
El crecimiento de los envíos al exterior estuvo traccionado en particular por la cuota de exportación otorgada por Estados Unidos a fines del año pasado, que amplió el acceso a ese mercado. La oportunidad exportadora, lejos de complementarse con el consumo interno, operó en sentido contrario: a mayor volumen exportado, menor disponibilidad doméstica y mayor presión sobre los precios.
La industria frigorífica también retrocede
La caída del consumo se produjo además en un contexto de contracción de la actividad industrial. En los primeros ocho meses de 2026 se produjeron 1,944 millones de toneladas res con hueso, un 6,8% menos que en el mismo período de 2025, equivalente a 140.960 toneladas menos. Solo en agosto, la producción cayó 8,7% interanual y la faena alcanzó 1,011 millones de cabezas, un 12,9% por debajo del mismo mes del año anterior.
Según el informe de CICCRA, fue el undécimo agosto con menor cantidad de animales faenados en los últimos 47 años. El dato histórico no es un dato menor: pone en perspectiva que la caída del consumo de carne no es una fluctuación coyuntural, sino la expresión de un deterioro estructural de las condiciones de vida de la población.
Un ajuste que no refleja la inflación general
En agosto, el Índice de Precios al Consumidor (INDEC) registró una suba general de 1,7%, mientras que alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 1,4%. Dentro de ese capítulo, las carnes y derivados mostraron un incremento mensual de apenas 0,2%, por debajo de frutas (6,9%) y pan y cereales (2,4%). La relativa calma en el precio minorista de la carne, sin embargo, no alcanzó para revertir la tendencia: cuando el poder adquisitivo acumula meses de deterioro, la moderación puntual de un precio no recupera el consumo.
El escenario que dibuja el informe de CICCRA no admite lecturas optimistas. La caída del consumo de uno de los alimentos más simbólicos y tradicionales de la dieta argentina sintetiza, con precisión clínica, el impacto del modelo económico vigente sobre los sectores populares: menos acceso, precios más altos, y una producción que prioriza el mercado externo sobre la mesa de los argentinos.
Lo que tenés que saber
- El consumo de carne vacuna por habitante cayó 9,5% interanual y se ubicó en 46 kilos anuales, equivalente a 4,9 kilos menos por persona respecto de agosto de 2025.
- El abastecimiento al mercado interno retrocedió 11,3% en los primeros ocho meses de 2026, mientras las exportaciones crecieron 6,5%.
- La producción frigorífica cayó 6,8% interanual; agosto registró el undécimo menor nivel de faena en 47 años.
- El precio de la hacienda subió 46% interanual en términos nominales y 13,8% en términos reales en Cañuelas.
- La cuota de exportación otorgada por Estados Unidos a fines de 2025 impulsó los envíos al exterior y redujo la oferta disponible para el mercado doméstico.
Consumo
Consumo en caída: los hogares no se recuperan y el crédito se achica
El Indicador de Consumo de la CAC marcó una baja del 0,8% interanual en septiembre y el nivel general sigue 2% por debajo del máximo de principios de 2025. Mientras la inflación volvió a acelerar al 1,9%, el crédito a los hogares también retrocede y deja al consumo sin motores.
Los hogares argentinos consumieron menos en septiembre y el consumo sigue atrapado en niveles bajos desde fines de 2024. El gasto en bienes y servicios finales cayó 0,8% en la comparación interanual y se mantuvo estable frente a agosto.
Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la entidad empresarial que preside Mario Grinman. Según el informe, septiembre quedó un 2% por debajo del máximo alcanzado a principios de 2025.
Una serie que oscila pero no despega
La CAC explicó que la serie desestacionalizada continúa oscilando alrededor de una media similar desde fines de 2024, un nivel que todavía es bajo en términos de la historia reciente. No hubo rebote ni recuperación sostenida en casi dos años.
Los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) mostraron un deterioro más marcado: cayeron 1,2% interanual frente a septiembre de 2025. En la comparación mensual el índice retrocedió 1%, en una dinámica oscilante pero con tendencia decreciente durante el año.
Desde la Cámara remarcaron que la continuidad de la baja de la inflación es fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo. Sin embargo, el último dato de inflación mostró una nueva aceleración al 1,9%, lo que mantiene los precios en la órbita del 2% mensual.
Qué pasó con los rubros
De acuerdo con la CAC, los rubros tuvieron comportamientos mixtos, con alzas y bajas, aunque la mayoría terminó en terreno negativo:
- Transporte y vehículos: cayó 5,5% interanual y restó 0,8 puntos porcentuales al índice general. La Cámara atribuyó el desempeño al retroceso del patentamiento de automóviles, que el crecimiento de las motos no logra compensar.
- Recreación y cultura: bajó 3,4% interanual, con una contribución negativa de 0,2 puntos porcentuales.
- Indumentaria y calzado: retrocedió 1,5% interanual, con un aporte negativo de 0,1 puntos porcentuales.
- Resto de los rubros: cayó 1,1% interanual y restó 0,6 puntos porcentuales.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: subió 5,2% interanual y aportó 0,9 puntos porcentuales. La CAC explicó que buena parte de ese resultado se debe al crecimiento de la demanda eléctrica.
El único rubro que empujó hacia arriba fue el que reúne los gastos fijos del hogar, mientras que los consumos asociados a la movilidad, el ocio y la vestimenta continuaron a la baja.
El crédito, otro freno para el consumo
La CAC mantuvo su advertencia sobre el financiamiento a las familias. El crédito a los hogares creció de manera significativa entre 2024 y 2025, pero en 2026 el comportamiento cambió: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un «leve pero constante retroceso», con varios meses consecutivos de caída tras el estancamiento de fines del año pasado.
A contramano se ubica el crédito hipotecario, que continúa en ascenso aunque de forma atenuada, con el nuevo impulso que busca darle el Gobierno mediante la utilización de fondos de la ANSES.
Para la Cámara, la continuidad de la desaceleración de la inflación podría hacer crecer nuevamente el ingreso disponible de los hogares y darle un empuje al consumo, sobre todo al masivo. Pero sostuvo que el regreso del crédito generalizado es una condición necesaria para reactivar la venta de vehículos y electrodomésticos, y que en esas dos variables se encuentra la clave para un consumo que vuelva a crecer de manera sostenible.
Lo que tenés que saber:
- El Indicador de Consumo de la CAC cayó 0,8% interanual en septiembre y se mantuvo estable frente a agosto.
- Septiembre quedó 2% por debajo del máximo de principios de 2025 y la serie oscila en niveles bajos desde fines de 2024.
- Los bienes de consumo masivo retrocedieron 1,2% interanual y 1% mensual.
- Transporte y vehículos (-5,5%) y recreación y cultura (-3,4%) lideraron las bajas; vivienda y servicios públicos subió 5,2%.
- Las tarjetas y los préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo el crédito hipotecario continúa en alza, de forma atenuada.
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