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Casación ordenó reparar a una víctima de abuso sexual en el Ejército

La Cámara Federal de Casación Penal obligó al Estado a reparar integralmente a una suboficial que padeció abuso sexual y cinco años de hostigamiento laboral en una dependencia militar de Gualeguaychú. El fallo de la Sala II revocó la negativa del tribunal oral y fijó un precedente: quien ya probó el daño en sede penal no puede ser enviada al fuero civil a empezar de cero.

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Cinco años de acoso y un intento de suicidio: la justicia ordenó reparar a la militar abusada por su superior en el Ejército.

Casi diez años después de que un sargento del Ejército Argentino intentara forzar a una subordinada a mantener relaciones sexuales en una dependencia militar y comenzara a hostigarla hasta empujarla a un intento de suicidio, la justicia reconoció que el daño existió, que fue probado y que debe ser reparado aquí y ahora, sin más dilaciones.

La Cámara Federal de Casación Penal, por unanimidad de la Sala II integrada por los jueces Guillermo Yacobucci y Alejandro Slokar y la jueza Ángela Ledesma, ordenó la reparación integral de la víctima, una mujer que prestaba servicios en el Regimiento de Caballería de Exploración 12 de Gualeguaychú (Entre Ríos), donde el sargento Víctor Hugo Mercado se desempeñaba como su superior jerárquico. El fallo revocó parcialmente la sentencia del Tribunal Oral Federal (TOF) de Concepción del Uruguay, que en septiembre de 2025 había condenado a Mercado a cuatro años y seis meses de prisión pero rechazado el pedido de reparación del daño.

Un crimen, cinco años de terror y un intento de suicidio

En julio de 2016, Mercado obligó a la suboficial a realizar una tarea fuera de su horario laboral y, aprovechándose de esa situación de vulnerabilidad jerárquica, intentó forzarla a mantener relaciones sexuales y le efectuó distintos tocamientos sin su consentimiento. Ante su negativa, el sargento no retrocedió: inició un hostigamiento sistemático que incluyó burlas y expresiones denigrantes delante de sus compañeros, además del uso deliberado de su posición de mando para trasladarla en forma reiterada a distintas oficinas, impidiéndole desarrollar su carrera con normalidad.

El acoso persistió pese a las denuncias presentadas por la víctima y a una orden judicial de alejamiento. El deterioro psicológico acumulado en cinco años de persecución institucional derivó, en septiembre de 2021, en un intento de suicidio que la llevó a solicitar la baja del servicio militar. Su carrera en las Fuerzas Armadas quedó destruida.

El tribunal oral condenó pero negó la reparación

El TOF de Concepción del Uruguay condenó a Mercado el 8 de septiembre de 2025 como autor de abuso sexual simple en concurso real con lesiones psicológicas graves mediando violencia de género. Sin embargo, rechazó el pedido de reparación integral argumentando tres razones: que resultaba «sorpresivo», que la víctima no había tenido intervención como actora civil y que conceder el resarcimiento en sede penal impediría el ejercicio posterior de una acción civil autónoma.

La Fiscalía Federal de Gualeguaychú apeló esa decisión. El Ministerio Público Fiscal sostuvo que la reparación estaba lejos de ser sorpresiva: tanto la fiscalía de instrucción como la querella la habían planteado en sus requerimientos de elevación a juicio. Además, el cálculo elaborado en febrero de 2024 por la Secretaría para la Investigación Financiera y el Recupero de Activos Ilícitos (SIFRAI) y la Dirección General de Recuperación de Activos y Decomiso de Bienes (DGRADB) había sido puesto en conocimiento de la defensa, que en ningún momento formuló objeciones.

Casación revirtió el rechazo con argumentos de derechos humanos

La Cámara de Casación acogió el recurso de la fiscalía y ordenó la reparación. El fallo estableció que remitir a una víctima a la vía civil luego de un proceso penal que ya acreditó el daño, su entidad y su vínculo causal con la conducta del condenado, no solo contradice la finalidad de la norma sino que impone una carga adicional e injustificada sobre quien ya atravesó un proceso de esa naturaleza. En palabras textuales del tribunal: «no solo resulta contrario a la finalidad de la norma, sino que importa, en los hechos, una carga adicional e injustificada sobre quien ya ha transitado un proceso de esta naturaleza».

Los jueces señalaron que el artículo 29 del Código Penal no establece como requisito que la víctima se constituya en actora civil ni que mantenga su participación como querellante hasta el debate. El Ministerio Público Fiscal, en su rol de representante del interés general y de los derechos de las víctimas, tiene plena legitimidad para solicitar ese resarcimiento.

Además, el tribunal remarcó que garantizar el acceso efectivo a la reparación es una obligación internacional del Estado argentino en materia de derechos humanos, y recordó los compromisos asumidos mediante la Convención de Belém do Pará. El monto estimado en febrero de 2024 equivale a los salarios que la víctima debería haber percibido durante los cinco años en que soportó los hechos investigados, calculado en $29.228.298.

La recalificación y la nueva pena pendiente

En forma paralela, la Sala II introdujo una modificación en la tipificación del hecho: con los votos de Yacobucci y Ledesma y la disidencia de Slokar, recalificó la conducta de abuso sexual consumado a tentativa de abuso sexual, criterio que, según el fallo, había sido sostenido también por la propia fiscalía durante su alegato en el juicio oral. El tribunal aclaró expresamente que esa modificación no altera la escala penal aplicable, ni desconoce la materialidad del hecho ni la responsabilidad del sargento Mercado, confirmada por unanimidad sobre la base de las pruebas testimoniales y documentales incorporadas al debate.

Como consecuencia, la Cámara de Casación Penal ordenó devolver la causa al tribunal de origen para que, con una nueva integración, fije la pena correspondiente al delito tentado previa audiencia con intervención de todas las partes.

Lo que tenés que saber

  • La Cámara Federal de Casación Penal ordenó la reparación integral de una víctima de abuso sexual y hostigamiento laboral en el Ejército Argentino en Gualeguaychú.
  • El sargento Víctor Hugo Mercado había sido condenado en septiembre de 2025 a cuatro años y seis meses de prisión; el tribunal oral rechazó la reparación y Casación revirtió ese rechazo.
  • El fallo estableció que quien ya probó el daño en sede penal no puede ser obligada a iniciar un proceso civil para cobrar el resarcimiento.
  • El monto de reparación estimado por organismos especializados del Ministerio Público equivale a $29.228.298, calculados sobre los salarios de los cinco años en que ocurrieron los hechos.
  • La causa regresa al tribunal oral con nueva integración para que fije la pena correspondiente a la conducta recalificada como tentativa de abuso sexual.

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El costo de la violencia migratoria de Trump: miedo, deportaciones y falta de trabajadores en Florida

La eliminación del estatus de protección temporal para cientos de miles de haitianos ya impacta en Key West, donde miles de trabajadores dejaron sus empleos o evitaron salir de sus casas por temor a ser detenidos. Un informe oficial también reveló condiciones denunciadas como inhumanas en un centro de detención de migrantes llamado «Alligator Alcatraz».

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La ofensiva migratoria impulsada por el gobierno de Donald Trump comenzó a tener consecuencias concretas en distintas comunidades de Estados Unidos. En Key West, Florida, la decisión de terminar con el Estatus de Protección Temporal (TPS) para ciudadanos haitianos provocó temor entre trabajadores que sostienen buena parte de la actividad turística de la ciudad.

Según una investigación publicada por The New York Times, el fin del TPS para los haitianos afecta a unas 330.000 personas que contaban con protección legal para vivir y trabajar en EEUU.

La medida no solo amenaza con modificar la situación migratoria de miles de familias. En Key West, una ciudad cuya economía depende fuertemente del turismo, ya comenzó a sentirse en restaurantes, hoteles, supermercados y otros servicios.

Trabajadores que dejaron de salir a la calle

Key West es una pequeña ciudad ubicada en el extremo sur de Florida. De sus aproximadamente 25.000 habitantes, un abogado especializado en inmigración estimó que al menos 5.000 son haitianos, según el informe del diario estadounidense.

La investigación del periodista David Ovalle, citada por The New York Times, describió un escenario marcado por el temor. Trabajadores haitianos que se desempeñan como personal de limpieza de hoteles, cocineros, conductores de aplicaciones y empleados de supermercados comenzaron a desaparecer de sus lugares habituales.

Algunos fueron detenidos y deportados. Otros dejaron de concurrir a sus trabajos o directamente permanecieron en sus casas, incluso cuando contaban con permisos laborales vigentes.

El miedo también modificó rutinas cotidianas. Muchos haitianos y otros inmigrantes hispanos dejaron de utilizar las bicicletas para trasladarse al trabajo, una práctica habitual en Key West, por temor a llamar la atención de las autoridades migratorias.

Una comunidad atravesada por el miedo

El diario también recogió testimonios de personas que viven en Key West. Frances Robles, periodista de The New York Times que reside en la ciudad, relató situaciones que observó en su entorno.

Entre ellas mencionó el caso de un peluquero que fue detenido durante más de un mes y finalmente enviado a su país de origen. También contó que una trabajadora de limpieza abandonó la ciudad y regresó a Nicaragua junto con su esposo.

La situación amenaza con profundizar una falta de trabajadores en una ciudad cuya economía depende del turismo. El período de menor actividad todavía no terminó y en los próximos meses se espera la llegada de visitantes que pasan el invierno en Florida.

El Gobierno defiende el fin del TPS

Frente a las críticas, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos defendió la decisión de poner fin a la protección temporal.

Según la respuesta enviada al New York Times, el organismo sostuvo que el “Temporary Protected Status” es exactamente eso: temporal y cuestionó que durante años haya funcionado, según su interpretación, como una forma de protección permanente.

El gobierno de Trump sostiene que el programa nunca fue pensado como una situación definitiva y que su aplicación debe ajustarse al carácter temporal establecido por la legislación.

“Alligator Alcatraz”: denuncian condiciones inhumanas

La investigación del New York Times también puso el foco en otro aspecto de la política migratoria de Trump: las condiciones de detención.

Un informe de la oficina del inspector general del Departamento de Seguridad Nacional analizó el funcionamiento de “Alligator Alcatraz”, un centro de detención ubicado en los Everglades que cerró durante el verano.

El organismo encontró incumplimientos relacionados con atención médica, alimentación, higiene y recreación.

Uno de los elementos más cuestionados fueron pequeñas estructuras metálicas utilizadas como “áreas de calma”, donde algunos migrantes permanecieron encerrados durante períodos de hasta una hora.

El informe identificó al menos un caso en el que una de esas estructuras fue utilizada como forma de disciplina contra una persona detenida por no cumplir una orden.

Los espacios tenían aproximadamente 18 pies cuadrados, una superficie similar a la de un pequeño baño y muy inferior al estándar nacional de detención de 75 pies cuadrados mencionado en el informe.

El organismo concluyó que esas condiciones “no se alinean con los estándares para un trato humano”.

Incluso los inmigrantes legales enfrentan dificultades

La investigación también abordó otro problema: las dificultades que enfrentan personas que se encuentran legalmente en Estados Unidos para demostrar su situación migratoria.

El periodista Minho Kim, de The New York Times, consultó a 35 abogados especializados en inmigración y encontró que algunos de sus clientes recibieron documentos oficiales fuertemente censurados o directamente respuestas en las que el Gobierno aseguró que determinados registros no existían.

Según los abogados consultados, esta situación puede dejar a personas con estatus legal en una posición de vulnerabilidad frente a los controles migratorios.

Uno de los casos citados es el de Cipriano Alarcon-Galvez, un ciudadano mexicano de 54 años que solicitó documentación relacionada con una petición de residencia presentada por su madre, ciudadana estadounidense naturalizada, en 1993.

Más de la mitad de los documentos que recibió estaban completamente censurados, según los registros revisados por el diario. Otra solicitud realizada por su madre permitió obtener copias de peticiones de residencia, pero la información correspondiente a sus hijos aparecía eliminada.

Alarcon-Galvez tiene cuatro hijas ciudadanas estadounidenses y vive desde hace décadas en California. Sin embargo, actualmente enfrenta un proceso de deportación.

Una política que ya modifica la vida cotidiana

Los casos recopilados por The New York Times muestran distintas consecuencias de la ofensiva migratoria de Trump: trabajadores que dejan sus empleos, familias que evitan salir de sus casas, personas detenidas y deportadas y dificultades incluso para quienes buscan demostrar que tienen derecho a permanecer legalmente en el país.

En lugares como Key West, el endurecimiento de los controles migratorios también comienza a impactar directamente sobre la economía local, especialmente en sectores que dependen de trabajadores migrantes.

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