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Lawfare

“Firmé, pero ni lo leí”: el derrumbe del testimonio que sostuvo la Causa Cuadernos durante años

Un testigo que durante años sostuvo haber visto bolsos de dinero ingresar al departamento de Cristina Kirchner admitió ante el tribunal que mintió en su declaración de 2018 bajo presión del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli. El episodio expone de nuevo las metodologías irregulares de instrucción que marcaron una de las causas más controvertidas del «partido judicial».

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El Argentino Diario-Cristina Fernández de Kirchner.

«Firmé, pero no lo leí»: el encargado del edificio de CFK desmontó su testimonio clave en la Causa Cuadernos

★ Julio César Silva, de 69 años, encargado del edificio ubicado en la esquina de Juncal y Uruguay, en el barrio porteño de Recoleta, donde residió la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, se retractó este jueves de manera categórica de su declaración prestada el 14 de agosto de 2018 ante el fallecido juez federal Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, en el marco del juicio oral por la denominada Causa Cuadernos, que se lleva adelante ante el Tribunal Oral Federal N° 7 (TOF 7).

Ante los jueces Fernando Canero, Germán Castelli y Méndez Signori, y durante más de dos horas de audiencia, Silva desmintió el núcleo de lo que había declarado durante la instrucción: que entre los años 2007 y 2010 había observado «movimientos de bolsos y valijas con una frecuencia semanal o a veces de 15 días» en el inmueble. «Eso de que venían con bolsos y valijas, eso yo no lo dije», afirmó ante el tribunal. Y fue más lejos: «Cometí un delito y lo acepto. Firmé, pero no estaba de acuerdo. Ni lo leí.»

La declaración de 2018 y el rol de Daniel Muñoz

En su testimonio original, Silva había señalado al ex secretario presidencial Daniel Muñoz como la persona que ingresaba acompañada de otras al edificio con ese equipaje. En el juicio oral, el testigo rectificó esa versión y negó haber realizado esas afirmaciones.

Lo que sí relató Silva fue el vínculo que mantuvo con Muñoz: a través del ex funcionario, sus dos hijas consiguieron empleo en el Ministerio de Planificación Federal. Una de ellas se mantuvo en el cargo hasta la asunción de Mauricio Macri en 2015; la otra fue destinada al Inca de Colón, en la provincia de Entre Ríos.

«No te olvides de que vos tenés dos hijas»

El tramo más conmovedor de la audiencia llegó cuando Silva describió las condiciones en que se produjo aquella declaración en Comodoro Py. En la sala donde lo interrogaron estaban presentes el juez Bonadio, el fiscal Stornelli, dos escribientes y «una persona corpulenta de espalda». Bonadio y Stornelli entraban y salían del cuarto. «Uno entraba y el otro salía, así fue el interrogatorio mío. Lo pasé muy mal», declaró Silva.

El testigo afirmó que durante el interrogatorio le repetían: «No te olvides nunca de que vos tenés dos hijas.» La frase fue interpretada por el propio Silva como una presión directa y velada vinculada a la situación laboral de sus hijas en el Estado. Mencionó además un episodio revelador: escuchó al juez Bonadio dar instrucciones a los gritos al finalizar un allanamiento relacionado con la causa. El juez Canero intentó profundizar sobre ese punto; Silva fue contundente: «Estaba a los gritos.»

Luego de declarar en 2018, agregó, sufrió insultos en el barrio y en el propio edificio donde trabaja desde hace décadas.

La situación procesal de Silva y el efecto sobre la causa

La retractación de Silva lo expone a consecuencias penales. Al haber admitido que firmó una declaración falsa en el marco de una investigación judicial, el tribunal y los fiscales del juicio oral tienen la facultad de extraer testimonios para investigarlo por falso testimonio y, eventualmente, por obstrucción a la justicia. Según información difundida por la Agencia NA, su defensa alegará que actuó bajo una fuerte coacción legal externa.

Para la causa en su conjunto, el giro es de enorme magnitud. La Causa Cuadernos, impulsada en 2018 por el binomio Bonadio-Stornelli a partir de los registros del chofer Oscar Centeno, fue cuestionada desde sus orígenes por la metodología empleada en la instrucción. Pericias posteriores detectaron enmiendas y alteraciones en los cuadernos originales que no correspondían a la letra del propio Centeno, circunstancia denunciada por el empresario Armando Losón, otro imputado en el expediente.

En el juicio oral, Cristina Fernández de Kirchner enfrenta la acusación de haber encabezado una asociación ilícita dentro del Poder Ejecutivo entre 2003 y 2015, con más de 70 imputados en total. La expresidenta ha denunciado sistemáticamente que la causa forma parte de lo que ha denominado lawfare, una persecución judicial de carácter político coordinada desde lo que ella misma llama el «partido judicial» de Comodoro Py.

El bochorno de una instrucción cuestionada

Lo declarado por Silva este jueves no es un dato aislado. Se inscribe en un patrón que ya había emergido en otras instancias del juicio y en causas conexas: testigos que afirman haber sido presionados, declaraciones que no coinciden con los registros originales, y procedimientos de instrucción que rozaron, cuando no cruzaron, los límites del debido proceso. Que un testigo reconozca ante un tribunal que firmó algo que no leyó, que nunca dijo y que no ocurrió, no es un tropiezo procesal menor: es un síntoma de la metodología que caracterizó al circuito judicial que tuvo a Bonadio y Stornelli como protagonistas, y que hoy la justicia oral comienza a examinar con mayor rigor.

Puntos clave:

  • Julio César Silva se retractó de su declaración de 2018 y admitió haber firmado un acta con afirmaciones falsas que nunca realizó.
  • Denunció presiones del juez Claudio Bonadio y el fiscal Carlos Stornelli, quienes habrían mencionado a sus hijas durante el interrogatorio.
  • Silva declaró durante más de dos horas ante el TOF N°7, integrado por los jueces Canero, Castelli y Méndez Signori.
  • La retractación lo expone a una investigación por falso testimonio y obstrucción a la justicia; su defensa alegará coacción.
  • El episodio profundiza los cuestionamientos sobre la instrucción de la Causa Cuadernos conducida por Bonadio y Stornelli.

Investigación 🔎

Randazzo declaró en la causa Cuadernos: no recibió órdenes de Cristina y desmarcó su gestión de Jaime y Schiavi

El exministro de Interior y Transporte compareció este martes ante el Tribunal Oral Federal N°7 como testigo en el juicio oral por la Causa Cuadernos. Destacó su propia gestión, sostuvo que siempre contó con el apoyo de la expresidenta y afirmó desconocer la dinámica de las administraciones anteriores en el área de Transporte, donde sus antecesores Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi son juzgados como imputados.

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“Siempre me sentí apoyado por la presidenta”: Randazzo declaró en la causa Cuadernos y la defensa le agradeció.

Florencio Randazzo se presentó este martes 18 de agosto ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7 (TOCF 7) para declarar como testigo en el juicio oral de la Causa Cuadernos, el expediente que investiga el presunto cobro sistemático de sobornos en la adjudicación de obra pública durante los gobiernos kirchneristas. Su declaración, esperada con expectativa por las partes, terminó siendo un relato de gestión propia y de distancia prudente respecto de todo lo que ocurrió antes de que él asumiera el control del área de Transporte en 2012.

El dato más relevante de la jornada fue político y jurídico a la vez: Randazzo no aportó ningún elemento que pudiera perjudicar a Cristina Fernández de Kirchner, y sí reivindicó explícitamente el respaldo que recibió de la entonces presidenta para llevar adelante su gestión. «Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y cuestiones vinculadas a darle transparencia. Siempre me sentí apoyado por la presidenta de la nación, en todo», declaró ante el tribunal.

Al concluir su interrogatorio, el abogado de la expresidenta, Carlos Beraldi, le devolvió un «Gracias, Florencio» que sintetizó la lectura de la defensa sobre el testimonio.

Distancia con Jaime, Schiavi y Baratta

Los antecesores de Randazzo en el área de Transporte, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, se sientan en el banquillo de los imputados como parte de la presunta asociación ilícita que, según la acusación fiscal, lideró Cristina Kirchner para recaudar retornos de empresarios contratistas. La fiscalía sostiene que esos retornos equivalían al 5% de los subsidios públicos otorgados a empresas del sector.

Randazzo se desmarcó con precisión quirúrgica de ese esquema. Aseguró que no tuvo relación con Jaime, con Schiavi, ni con Roberto Baratta, la mano derecha del exministro de Planificación Federal Julio De Vido, otro de los imputados centrales del proceso. «Jamás me mencionaron a Roberto Baratta», sostuvo. Al ser consultado sobre la gestión anterior, dijo sin ambigüedades: «No sé antes porque no estuve». Y sobre el reemplazo de Jaime por Schiavi en la Secretaría de Transporte, respondió: «No tengo por qué saber por qué lo reemplazaron».

Sobre De Vido, con quien compartió gabinete hasta que el área de Transporte pasó a depender de su cartera en 2012, Randazzo afirmó: «Nunca tuve ningún problema». Lo mismo dijo de José López y de Daniel Muñoz, el exsecretario privado de Néstor Kirchner cuya fortuna oculta se convirtió en uno de los ejes de la investigación.

El kirchnerismo llegó después de la tragedia de Once

La cronología importa para entender el alcance del testimonio. Randazzo ingresó al gabinete de Cristina Kirchner en 2007 como ministro del Interior. Recién en 2012, tras la tragedia de Once, que costó la vida a 51 personas y dejó al descubierto el nivel de degradación del sistema ferroviario bajo las gestiones de Jaime y Schiavi, la expresidenta decidió transferir el área de Transporte a su cartera.

Fue, paradójicamente, la catástrofe producida bajo la gestión de quienes hoy son sus copreocesados en el mismo juicio, la que habilitó a Randazzo a hacerse cargo de un área que debió sanear. El exministro lo recordó con tono casi histórico: «Los ferrocarriles explican parte de la tragedia argentina. Si uno quiere mirar la tragedia argentina, es solamente observar qué fue pasando en materia ferroviaria».

Esa distancia temporal y funcional fue el escudo que Randazzo utilizó en el estrado para deslindarse de la trama que investiga el TOCF 7.

Reuniones con empresarios y el contexto del juicio

El exministro admitió haber participado de reuniones con empresarios del sector, algunas de más de 40 personas, en las que estuvieron presentes, entre otros, Gabriel Romero y Aldo Benito Roggio, dos de los empresarios que también son juzgados en este proceso. La acusación sostiene que ambos pactaron el pago de retornos con los exsecretarios de Transporte. Randazzo no vinculó esas reuniones con ninguna irregularidad.

Su declaración tuvo, según las crónicas del debate, un tono electoral que se coló en varios pasajes: habló de «años y años de desinversión», de un servicio «desmejorado» y de una «falta de compromiso» en gestiones anteriores. También señaló a la dirigencia sindical como «parte del problema». Más allá del juicio oral, Randazzo tiene una historia política con Cristina Kirchner marcada por el quiebre: en 2015 quiso competir por la presidencia y la expresidenta se inclinó por Daniel Scioli; en 2017 se presentó como candidato a senador por fuera del kirchnerismo y obtuvo apenas el 5% de los votos.

El contexto del juicio y la audiencia anterior

La audiencia de este martes se inscribe en una etapa de testimoniales que el TOCF 7 viene desarrollando con ritmo sostenido. En la audiencia del jueves 13 de agosto declaró Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y exsubsecretario de Transporte Aerocomercial durante el gobierno de Néstor Kirchner. Cirielli relató haber visto cambios llamativos en el nivel de vida del exsecretario Ricardo Jaime y refirió versiones de su secretaria sobre bolsos con dinero que se trasladaban a la Casa Rosada. El propio Cirielli aclaró que esas afirmaciones eran «deducciones» y que nunca fue testigo directo del contenido de los bolsos ni de las reuniones.

La Causa Cuadernos lleva años en los tribunales y ha acumulado una serie de impugnaciones sobre la validez de sus pruebas centrales: los cuadernos del remisero Oscar Centeno, cuya autenticidad fue cuestionada por peritajes que detectaron irregularidades. Cristina Kirchner ha sostenido reiteradamente que el expediente es parte de un proceso de lawfare orquestado desde el denominado «Partido judicial» de Comodoro Py, y su defensa trabaja en planteos de nulidad que aún tramitan en instancias superiores.

Puntos clave

  • Randazzo declaró como testigo ante el TOCF 7 en el juicio oral de la Causa Cuadernos y no aportó elementos que perjudiquen a Cristina Kirchner.
  • Afirmó haber tenido «siempre el apoyo» de la entonces presidenta durante su gestión al frente del Ministerio de Interior y Transporte.
  • Se desmarcó de sus antecesores Jaime y Schiavi, imputados en el mismo proceso, sosteniendo que desconocía la dinámica de las gestiones anteriores.
  • Negó haber tenido vínculos con Roberto Baratta, José López y Daniel Muñoz, figuras clave del esquema investigado.
  • La Causa Cuadernos acumula cuestionamientos sobre la autenticidad de sus pruebas centrales, mientras la defensa de CFK impulsa planteos de nulidad.
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