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“Si no fingía estar muerta, me remataban”: la denuncia de Nadia Beller contra Fernando Cerimedo

La expareja del consultor argentino recibió cuatro disparos en Santa Cruz. Desde el hospital denunció episodios previos de violencia y aseguró que el exasesor de Milei ordenó el ataque. Cerimedo fue detenido cuando intentaba viajar a Buenos Aires.

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Nadia Beller, expareja del consultor argentino Fernando Cerimedo, rompió el silencio desde el hospital donde permanece internada tras el brutal ataque que sufrió en la entrada de un hotel de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. La mujer recibió cuatro disparos y apuntó directamente contra el exasesor político de Javier Milei, quien quedó detenido en el país cuando intentaba viajar hacia Buenos Aires.

Beller, dirigente vinculada al socialismo y excandidata junto a Evo Morales, sostuvo que sobrevivió al ataque porque fingió estar muerta. “Si no fingía estar muerta, me remataban”, aseguró desde la cama del hospital.

La mujer también denunció que Cerimedo había ejercido violencia contra ella meses antes y relató un episodio ocurrido en abril, cuando, según su testimonio, intentó ahorcarla durante una discusión.

“La primera vez que me ahorcó fue cuando descubrí que me engañaba”

Según contó Beller, la relación con Cerimedo llevaba menos de diez meses y ambos convivían en un condominio hasta el momento del ataque.

La mujer aseguró que el consultor le había contado una versión sobre su vínculo con su expareja, Natalia Basil, empresaria y exdirectora nacional de Apoyos y Asignaciones Económicas de la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS).

“Él inicialmente me dijo que ella lo engañó y que cuando estuvo embarazada tuvo que hacerse un ADN y que hacía cuatro años no tenían relaciones sexuales”, relató.

Sin embargo, Beller afirmó que después descubrió conversaciones de carácter romántico entre Cerimedo y Basil. Según su denuncia, ese descubrimiento derivó en el primer episodio de violencia física.

“Cuando descubrí que tenían conversaciones románticas, fue la primera vez que me ahorcó para intentar neutralizarme”, sostuvo.

Beller aseguró que está embarazada

La mujer también reveló que atraviesa la cuarta semana de embarazo y afirmó que espera un hijo de Cerimedo.

“Espero un hijo suyo”, expresó durante la entrevista desde el hospital.

En paralelo, amplió sus acusaciones contra el consultor argentino y vinculó el ataque con información que, según afirmó, tiene en su poder y que podría comprometer a funcionarios del Gobierno boliviano.

Beller aseguró que posee documentos y fotografías que probarían hechos de corrupción y manifestó que teme por su vida mientras permanece internada.

“Tengo miedo de permanecer internada, acá es muy fácil que entren para eliminarme”, advirtió.

Pidió protección internacional

Ante el temor de sufrir un nuevo ataque, la abogada reclamó medidas urgentes de protección y pidió la intervención de organismos internacionales.

En particular, solicitó asistencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y advirtió sobre la situación de vulnerabilidad en la que se encuentra mientras avanza la investigación.

Por el momento, la Justicia boliviana investiga el ataque y la presunta participación de Cerimedo en la tentativa de femicidio denunciada por Beller. El consultor quedó detenido en Bolivia luego de ser interceptado cuando intentaba viajar hacia la Argentina.

El caso generó además un fuerte impacto político en Bolivia, mientras el Gobierno de Rodrigo Paz tomó distancia de Cerimedo y reclamó que el ataque sea investigado de manera transparente.

Diversidad

La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»

La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.

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Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»

El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.

Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.

La campaña: desobediencia como declaración política

La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.

La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.

La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero

El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.

En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.

La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.

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