Elecciones
Balotaje en Brasil: quién acapara los votos de los candidatos que quedaron afuera
Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado sumaron el 7,32% de los votos en la primera vuelta brasileña, una cifra que casi cuadruplica los 1,93 puntos que separaron a Flávio Bolsonaro de Lula da Silva. Los tres rechazaron apoyar a cualquiera de los finalistas, qué dicen las encuestas.
Con el 99,87% de los votos escrutados, el balotaje presidencial en Brasil del 25 de octubre se presenta como la elección más abierta desde que el país retomó las elecciones directas en 1989. Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,06% y Luiz Inácio Lula da Silva el 45,12%, confirmando la primera vuelta más ajustada en 37 años. El Tribunal Superior Electoral (TSE) ratificó los resultados y el país entra ahora en una campaña de tres semanas donde los 7,32 puntos de los candidatos que quedaron afuera se convierten en el factor determinante.
La distancia entre los finalistas fue de apenas 1,93 puntos porcentuales. Los tres candidatos que terminaron detrás de Bolsonaro y Lula sumaron juntos el 7,32% de los sufragios, casi cuatro veces la brecha que separa al primero del segundo. Ninguno de los tres llamó a apoyar a ninguno de los finalistas, pero las encuestas de la consultora Quaest anticipan que la transferencia de votos favorable a Flávio sería significativamente mayor que la que podría capturar el actual presidente.
Un giro territorial que explica el resultado
El analista Daniel Schteingart, director de Desarrollo Productivo de la fundación Fundar y curador de Argendata, trazó en su cuenta de X una radiografía del desplazamiento electoral. Señaló que es la primera vez desde 1998 que Lula no termina primero en una primera vuelta, y que el 47% de Flávio supera incluso el 46% que Jair Bolsonaro obtuvo en 2018 y el 43% de 2022. El giro fue territorial y profundo: Flávio Bolsonaro ganó 716 municipios que hace cuatro años habían votado a Lula, y ningún municipio hizo el camino inverso. El actual presidente retrocedió en 25 de los 27 estados del país.
El tamaño del municipio explica una parte importante del fenómeno. En localidades de menos de 10.000 electores, Lula cayó 6,5 puntos; en las ciudades de más de un millón de habitantes, apenas 0,4. La educación sigue el mismo patrón: donde menos del 9% de los adultos tiene título universitario, Lula perdió 4,6 puntos, y donde lo tiene más del 27%, perdió menos de uno. El Nordeste ya no alcanzó para compensar: en 2022 le dio una ventaja de 13 millones de votos; en 2026 esa ventaja cayó a 11,1 millones, mientras que la desventaja en el Sudeste trepó de 2,4 a 5,7 millones y la del Sur, de 3,1 a 5,0.
Augusto Cury: el voto de la antipolítica que no se entrega
Tercer candidato en votos, Augusto Cury es un psiquiatra y escritor de 68 años con más de 40 millones de libros vendidos en Brasil. Compitió por Avante, un partido de centro, sin antecedentes políticos previos. Su campaña se construyó sobre el rechazo a la polarización entre lulismo y bolsonarismo, con propuestas de déficit fiscal cero, reducción del gasto público y mayor inversión en salud mental y educación. Fue la candidatura sorpresa de la elección.
De cara al balotaje, Cury fue contundente: «No voy a apoyar a Lula da Silva, cero», declaró, pero aclaró que tampoco respaldaría a Flávio. El equipo de Lula buscó acercarse a su electorado apuntando a replicar el efecto que tuvo el apoyo de la senadora Simone Tebet al PT en el balotaje de 2022. Sin embargo, según Quaest, la transferencia de votos de Cury le daría a Flávio el 34% y a Lula el 23%, con un margen importante de indecisos.
Renan Santos: la veta más dura y la más difícil de mover
Renan Santos, de 42 años, es el presidente del partido Missão y fue dirigente del Movimiento Brasil Livre (MBL). Empresario y músico, construyó una base de millones de seguidores en redes sociales al liderar protestas contra la corrupción desde 2014, con especial llegada entre los jóvenes. Su programa propone aplicar en Brasil el modelo de seguridad de El Salvador bajo Nayib Bukele y las recetas económicas del gobierno de Javier Milei; su compañero de fórmula es el militar retirado Aroldo Medina.
Santos descartó apoyar a cualquiera de los dos finalistas: aseguró que no votaría ni al PT ni a Flávio Bolsonaro. Según Quaest, el 60% de sus votantes migraría hacia Flávio y apenas el 11% hacia Lula. Un dato matiza la lectura: el 27% de su electorado votaría en blanco o anularía el voto, lo que significa que no toda esa transferencia hacia la derecha es automática ni está garantizada para el Partido Liberal.
Ronaldo Caiado: neutralidad en público, divisiones internas
Ronaldo Caiado es médico de 76 años y exgobernador de Goiás durante ocho años, con profundos vínculos con el sector agropecuario. Compitió por el Partido Social Democrático (PSD) junto a Gilberto Kassab. Es un adversario histórico de Lula: ya se enfrentaron en las elecciones de 1989. En campaña prometió como primera medida una amnistía amplia para los condenados por el intento de golpe del 8 de enero de 2023, incluido el expresidente Jair Bolsonaro.
De cara al balotaje, Caiado optó por la neutralidad pública y descartó respaldar a Flávio: afirmó que esa posibilidad «ni siquiera se consideró». Quaest le asigna al hijo de Bolsonaro el 43% de los votos caiadeños y a Lula el 19%. Dentro del PSD, las divisiones son evidentes: mientras algunos dirigentes avanzan hacia Flávio y otros se acercan a Lula, el propio Kassab anunció que liberará a las conducciones estaduales del partido para que apoyen a quien consideren conveniente en cada provincia.
La cuenta que necesita Lula para dar vuelta el resultado
Para revertir la desventaja en el balotaje del 25 de octubre, Lula enfrenta una aritmética exigente. Según el análisis de Schteingart, necesitaría el 62% de los votos de las terceras fuerzas, o bien una suba significativa de la participación y una conversión de votos en blanco y nulos. Hubo 2.300.798 votos en blanco (1,84%) y 3.674.249 nulos (2,93%), un universo que el PT intentará captar. El analista advirtió que el escenario luce difícil, porque los electorados de los candidatos menores tienden a tener perfiles más afines a la derecha.
El propio Lula reconoció el domingo que «creía que ganaría en primera vuelta» y lanzó su estrategia de cara a la segunda vuelta con una frase: «Empieza la nueva campaña». Apunta a dos franjas concretas: los mayores de 70 años, para quienes el voto no es obligatorio, a quienes interpeló al votar en una escuela de San Bernardo do Campo pidiéndoles que fueran a las urnas porque «no da lo mismo» quién gane; y los jóvenes, a quienes intentó llegar optando por participar en un streaming de récord de audiencia en lugar del debate televisivo de O Globo. El PT anticipa un Lula más confrontativo en la segunda vuelta, que irá al debate cara a cara con Flávio, descripto por los analistas como un candidato poco dado a la exposición pública directa.
El contexto regional también pesa en la lectura del resultado. Para Schteingart se trata de un fenómeno que excede a Brasil: desde 2020, el oficialismo perdió 13 de las últimas 15 elecciones en Sudamérica, un patrón que castiga sistemáticamente a quien ejerce el gobierno, independientemente de su signo político.
Lo que tenés que saber de las elecciones en Brasil
- Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,06% y Lula el 45,12% en la primera vuelta; la diferencia fue de 1,93 puntos porcentuales.
- Los tres candidatos que quedaron afuera (Cury, Santos y Caiado) sumaron el 7,32% de los votos, y ninguno llamó a apoyar a ninguno de los finalistas.
- Según Quaest, la mayor transferencia de votos favorecería a Flávio: el 60% de los votantes de Santos, el 43% de los de Caiado y el 34% de los de Cury migrarían al candidato del Partido Liberal.
- Flávio ganó 716 municipios que en 2022 habían votado a Lula, y el presidente retrocedió en 25 de los 27 estados.
- Para revertir el resultado, Lula necesitaría el 62% de los votos de las terceras fuerzas o una movilización significativa de los que no participaron en la primera vuelta.
Elecciones
El PL reconoció el triunfo de Lula pero Bolsonaro quiere anular la elección que perdió por más de 4 millones de votos
El presidente del Partido Liberal, Valdemar Costa Neto, aceptó el resultado oficial, pero pidió explicaciones por las impugnaciones del senador. Lula ganó con el 51,79% y Flávio Bolsonaro anticipa que pedirá anular los comicios, en línea con el historial de su padre, condenado a 27 años por intento de golpe.
El propio partido de Flávio Bolsonaro reconoció la victoria de Lula da Silva, pero el senador sigue sin aceptar una derrota que las urnas dejaron sin discusión. La carta del Partido Liberal (PL) deja a la ultraderecha brasileña atrapada entre la aceptación institucional del resultado y el libreto de fraude que repite desde hace años.
Valdemar Costa Neto, presidente del PL, difundió este lunes una carta pública en sus redes sociales en la que sostuvo que el partido «reconoce el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral». Lula resultó reelecto en el balotaje del domingo con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro, tras una remontada de más de cuatro millones de votos respecto de la primera vuelta del 4 de octubre, en la que el senador había terminado primero.
Un reconocimiento con letra chica
El texto del PL no cierra el conflicto: el partido pidió explicaciones formales sobre las impugnaciones que presentó Flávio Bolsonaro y denunció que el aumento del gasto público y de los beneficios sociales previo a la elección alteró la equidad de la contienda. Según la carta, en la segunda vuelta el resultado fue distinto en un escenario de «medidas fuertemente electoralistas, con impacto económico y social».
Flávio Bolsonaro, por su parte, rechazó la derrota y anticipó que pedirá la anulación de los comicios. Su reclamo se apoya en la decisión del máximo tribunal de extender a último momento el horario de votación, a raíz de una solicitud del oficialismo. En un video difundido en sus redes, el senador prometió «organizar a la oposición» para convertir al Congreso en una «fortaleza contra la barbarie» durante los «cuatro años más de Lula», y denunció un «complejo industrial de noticias falsas» y «abusos de poder político y económico sin precedentes». Es decir, cuestiona el mismo sistema electoral que lo había ubicado primero en la primera vuelta.
El PL, además, destacó su crecimiento parlamentario: logró 121 diputados federales, 29 senadores y seis gobernaciones. Una fuerza con ese peso en las instituciones intenta, al mismo tiempo, deslegitimar la elección que acaba de perder.
El libreto de la ultraderecha brasileña
La desconfianza hacia las urnas no nació este domingo. En 2022, Jair Bolsonaro pasó meses cuestionando la seguridad del sistema electrónico de votación, con acusaciones sin pruebas que ya habían sido refutadas, y tras perder ante Lula en el balotaje guardó silencio sin admitir la derrota. Durante meses se había negado a responder si aceptaría el resultado, y repitió que solo reconocería elecciones que considerara limpias.
Ese desconocimiento del voto popular terminó en violencia. El 8 de enero de 2023, miles de simpatizantes de Bolsonaro tomaron por la fuerza las sedes del Congreso, del Supremo Tribunal Federal y del Palacio del Planalto en Brasilia, con el objetivo de desconocer el triunfo de Lula. La Justicia brasileña concluyó que aquel asalto fue parte de un plan golpista más amplio.
El 11 de septiembre de 2025, la Primera Sala del Supremo Tribunal Federal condenó a Jair Bolsonaro a 27 años y tres meses de prisión, por cuatro votos contra uno, por intento de golpe de Estado, intento de abolición violenta del Estado democrático de derecho y liderazgo de una organización criminal armada, entre otros delitos. Fue la primera vez que un expresidente brasileño recibió una condena por golpismo. El tribunal rechazó luego por unanimidad sus últimos recursos y la pena quedó firme. Además, el Tribunal Superior Electoral lo había declarado inelegible hasta 2030. Hoy cumple arresto domiciliario.
Su hijo hereda la estrategia en un momento delicado: este lunes, además, Flávio denunció que la Justicia le exigió entregar su pasaporte y le prohibió salir del país, en una medida que aún no tuvo confirmación oficial inmediata.
Trump y la sombra de Washington
El conflicto tiene también un capítulo internacional. En 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles punitivos a Brasil en represalia por el juicio a Jair Bolsonaro. Antes de las elecciones, Trump recibió a Flávio en la Casa Blanca y lo elogió en su red Truth Social como «un joven inteligente que ama mucho a su país». Lula, por su parte, le había pedido al mandatario estadounidense que no se meta en las elecciones de Brasil, que son un asunto exclusivo del país.
Tras el balotaje, Trump aseguró que los comicios brasileños estuvieron «amañados», aunque advirtió: «Yo no tomé partido». La denuncia de fraude, según se informó, no estuvo acompañada de pruebas. Lula, en tanto, celebró su triunfo en el búnker del PT en San Pablo con una advertencia: «La gente no permitió que el fascismo gane».
En la región, el presidente argentino Javier Milei, que había respaldado a Flávio Bolsonaro en las redes durante la campaña, fue según se informó el único mandatario sudamericano que no reconoció la reelección de Lula. Mientras el resto de la región acepta el veredicto de las urnas, el bolsonarismo y sus aliados siguen sin hacerlo.
Lo que tenés que saber:
- El Partido Liberal reconoció el resultado proclamado por el Tribunal Superior Electoral, aunque exigió explicaciones sobre las impugnaciones de Flávio Bolsonaro.
- Lula fue reelecto con el 51,79% de los votos frente al 48,21% de Flávio Bolsonaro.
- Flávio rechazó la derrota y pedirá la anulación de los comicios por la extensión del horario de votación.
- Jair Bolsonaro cumple una condena firme de 27 años y tres meses por intento de golpe de Estado, tras el asalto del 8 de enero de 2023.
- Trump dijo que las elecciones estuvieron amañadas, mientras Milei, según se informó, no reconoció la reelección de Lula.
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