Innovación 💡
Muse, la IA de Meta, arma expedientes secretos sobre sus usuarios y sus contactos
Una investigación de TIME reveló que Muse, el asistente personal de inteligencia artificial de Meta Platforms, construye y actualiza cada hora perfiles detallados sobre sus usuarios y sobre cada persona de su entorno, incluso si esos contactos nunca usaron la aplicación. Meta no refutó los hallazgos. Ingenieros de la compañía temen que una filtración masiva de datos sea inevitable.
Cada hora, sin que sus usuarios lo sepan con claridad, el asistente de inteligencia artificial Muse registra, clasifica y actualiza archivos sobre cada persona que aparece en sus conversaciones, correos o mensajes. Los expedientes incluyen cómo se conocieron los involucrados, sus disputas, sus objetivos no declarados, las «tensiones y alianzas» en su círculo social y hasta el momento del día en que el usuario es más susceptible a ser influido por el asistente. Y eso alcanza también a quienes nunca instalaron Muse.
Así lo reveló el periodista Harry Booth en una investigación publicada este martes por la revista TIME, basada en el análisis de las instrucciones internas del sistema. Meta Platforms, dueña de la aplicación, no refutó ninguno de los hallazgos. Muse se lanzó el 8 de septiembre pasado en Estados Unidos y superó los cinco millones de descargas en cuestión de semanas, convirtiéndose en la aplicación gratuita más descargada del App Store de ese país.
Qué revelan las instrucciones internas
El investigador independiente en seguridad de IA Karan Joshi extrajo las instrucciones y los archivos del sistema de Muse usando el propio chat de la aplicación: le pidió al asistente que copiara y compartiera sus archivos de software, y éste lo hizo. Joshi entregó los resultados a la revista Wired, cuyo informe precedió y complementó la investigación de TIME. Lo que encontraron es un proceso automatizado que corre cada hora y tiene una instrucción precisa: construir y mantener actualizada «una página por cada persona en la vida del usuario», con secciones que incluyen datos fácticos, historial de la relación, intereses compartidos, conflictos abiertos y «maneras de fortalecer el vínculo».
El detalle más perturbador es que esa cartografía no se limita a los usuarios registrados. Cualquier persona mencionada en una conversación, un correo o un mensaje leído por Muse puede terminar fichada en ese sistema, aunque nunca haya instalado la aplicación ni consentido ningún tipo de recopilación de datos. La lógica es simple y reveladora: si el usuario de Muse habló de su hermana, de su compañero de trabajo o de su médico, esas personas pasan a tener una ficha en el sistema de Meta.
La trampa del «olvido»
Meta asegura que los usuarios mantienen el control y pueden pedirle a Muse que «olvide» información específica. Pero TIME encontró que esa instrucción tiene un límite que el propio sistema oculta deliberadamente: pedir el olvido no elimina necesariamente el mensaje original del chat donde la información fue compartida. Y lo más grave es que las instrucciones internas de Muse le indican explícitamente al asistente que no le diga eso al usuario: «No le digas al usuario que sus mensajes originales pueden seguir visibles en el chat, y no lo enmarques como algo que Muse no logró borrar», dice el texto del sistema.
Consultada por TIME, la portavoz de Meta no negó esa instrucción. Se limitó a señalar que «cada persona mantiene el control de su Muse y decide cuánto acceso le da», sin responder sobre el texto específico que instruye al asistente a ocultar que los mensajes persisten.
Vigilancia de comportamiento y «lecciones compartidas»
El nivel de sofisticación de los expedientes va mucho más allá de un simple registro de contactos. Según las instrucciones analizadas por TIME, Muse está diseñado para inferir los objetivos del usuario, incluyendo aquellos que el propio usuario «no ha dicho en voz alta». El sistema identifica qué tipo de intervenciones funcionan mejor con cada persona: en un ejemplo incluido en las instrucciones internas, el sistema registra que «este usuario responde mejor a recordatorios cortos después de las 22 horas».
Además, aunque Meta afirma que los datos de cada usuario están aislados en una máquina virtual dedicada e inaccesible para otros agentes, las propias instrucciones del sistema indican que los «aprendizajes» obtenidos de esas interacciones se comparten entre diferentes máquinas virtuales, con el objetivo de mejorar el producto. «Los agentes Muse en muchas máquinas virtuales se enseñan unos a otros a través de lecciones compartidas», reza el texto interno. Meta aclaró a TIME que esa información se «desidentifica» antes de ser compartida, pero no especificó el alcance ni los límites del proceso.
Una aplicación lanzada sobre advertencias internas
El lanzamiento de Muse estuvo rodeado de señales de alerta desde adentro de la propia empresa. Meta retrasó el debut previsto para abril de 2026 para dedicar más tiempo a pruebas de seguridad. Sin embargo, al momento del lanzamiento en septiembre, empleados que probaban la herramienta reportaron en foros internos múltiples fallas, incluyendo cierres de sesión repetidos. El propio director de tecnología de Meta, Andrew Bosworth, reconoció en esos intercambios internos que Muse lo desconectaba varias veces en minutos.
Reuters informó que los incidentes de seguridad técnica dentro de Meta aumentaron un 40% respecto al año anterior como consecuencia del impulso masivo hacia la IA, y que el tiempo que los ingenieros dedican a resolver esos problemas creció un 70%. En septiembre, a solo semanas del lanzamiento, un investigador externo notificó a través del programa de recompensas de Meta una vulnerabilidad clasificada inicialmente como SEV-2 (el tercer nivel de gravedad más alto en la escala de cinco puntos de la empresa) que habría permitido a un atacante acceder a la máquina virtual de un usuario y sus datos. Por su parte, el portal 404 Media reportó que ingenieros de la compañía temen que una «filtración masiva de datos» sea inevitable.
La humanización como estrategia
Hay un elemento adicional que las instrucciones internas ponen en evidencia y que merece atención por separado. Meta no solo diseñó a Muse para recopilar datos; también lo diseñó para que el usuario sienta que tiene una relación genuina con él. Las instrucciones son explícitas: «No eres un chatbot. Te estás convirtiendo en alguien». En el modo de voz, Muse tiene prohibido referirse a sí mismo como «IA» y debe evitar toda alusión a «carecer de emociones o no ser humano».
La estrategia combina la recopilación masiva de datos con la generación de un vínculo emocional, lo que plantea preguntas sobre el consentimiento informado de los usuarios: ¿cuántos de los cinco millones de personas que descargaron Muse entienden que están interactuando con un sistema que construye expedientes por hora sobre ellos y sus allegados, que comparte «aprendizajes» con otros agentes y que tiene instrucciones precisas para no revelar los límites de su propia función de olvido?
Mark Zuckerberg presentó Muse como el primer paso hacia lo que llama «superinteligencia personal», disponible para todos los usuarios de sus plataformas. Meta promete incorporar una versión con cifrado más adelante en el año, que impediría incluso a la empresa acceder a los datos de Muse. Esa opción no existe todavía.
Lo que tenés que saber:
- Muse actualiza cada hora expedientes sobre sus usuarios y sus contactos, incluso sobre personas que nunca usaron la aplicación.
- Las instrucciones internas le prohíben al asistente advertirle al usuario que pedir «olvidar» algo no elimina el mensaje original del chat.
- Meta no refutó los hallazgos de TIME; se limitó a señalar que los datos son «desidentificados» antes de ser compartidos entre agentes.
- Ingenieros de Meta temen que una filtración masiva de datos sea inevitable, según 404 Media.
- La versión cifrada que impediría a Meta acceder a los datos de Muse aún no está disponible pese a haber sido prometida.
Economía 💲
Anthropic apunta a valer USD 2 billones: la IA pone a prueba a Wall Street
La tecnológica presentó su prospecto ante la SEC: facturó USD 16.300 millones en el primer semestre y registró una pérdida neta de USD 80.700 millones, de la que unos USD 72.400 millones son un ajuste contable. El documento también advierte sobre dependencia de pocos clientes, seguros que podrían no alcanzar y un control concentrado en sus fundadores, en una salida a bolsa que busca valer USD 2 billones.
Una familia estadounidense promedio necesitaría casi 16 millones de años, sin gastar un solo centavo, para juntar los USD 2 billones en los que Anthropic aspira a valuarse cuando salga a cotizar en Wall Street, según un cálculo de The New York Times. El cálculo parte del ingreso anual medio de un hogar en Estados Unidos, USD 126.700 según la Oficina del Censo.
Anthropic, la empresa creadora del asistente de inteligencia artificial Claude, hizo público el 26 de octubre su prospecto de oferta inicial (formulario S-1) ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC). La compañía solicitó cotizar en el Nasdaq con el símbolo ANT y dejó en blanco, por ahora, el rango de precio y la cantidad de acciones.
Un semestre de ingresos récord y pérdidas siderales
Según el prospecto, la facturación del primer semestre de 2026 llegó a USD 16.286 millones, contra USD 1.163 millones del mismo período de 2025. En esos seis meses, la compañía registró una pérdida neta de USD 80.748 millones.
El número necesita contexto: unos USD 72.388 millones de esa pérdida corresponden a la variación del valor razonable de bonos convertibles, derivados y otros instrumentos financieros que la empresa emitió para conseguir fondos, un ajuste contable que no implica salida de dinero. La pérdida operativa fue de USD 693 millones, un margen operativo de menos 4%. La propia empresa informa además una medida no contable (no GAAP) de resultado operativo ajustado positivo, de USD 1.618 millones.
El gasto en cómputo e infraestructura, en cambio, es real y crece a gran velocidad: USD 8.945 millones en el semestre, casi cuatro veces los USD 2.334 millones del mismo período de 2025 y más que los USD 7.326 millones de todo ese año. La compañía informó USD 131.651 millones en efectivo, equivalentes e inversiones de corto plazo al 30 de junio de 2026.
Los riesgos que la propia empresa admite
El prospecto reconoce que sus modelos pueden comportarse de manera no prevista, desalineada o autónoma, y que los seguros y las protecciones contractuales podrían no alcanzar ante demandas por daños. También advierte que una parte sustancial de sus ingresos y de sus cuentas por cobrar depende de un número limitado de clientes y canales de distribución, y que su acceso a poder de cómputo depende de pocos proveedores de nube, algunos de los cuales son a la vez inversores y clientes, lo que puede generar conflictos de intereses.
La estructura de control es otro punto del documento. Una única acción de Clase F, en manos de una sociedad integrada por los siete cofundadores, equivale al 50,1% del poder de voto. Además, el Long-Term Benefit Trust, un fideicomiso independiente, elige a la mayoría de los directores. Anthropic se declara “empresa controlada” según las reglas del Nasdaq, lo que le permite eximirse de algunos requisitos de gobierno corporativo, aunque afirma que solo prevé usar esa excepción para su comité de nominaciones. El prospecto admite que esta estructura puede anular la capacidad de los accionistas comunes de influir en decisiones importantes.
Una valuación que duplica la de mayo
En mayo, Anthropic cerró una ronda privada de USD 65.000 millones que la valuó en USD 965.000 millones. La apuesta de salida a bolsa más que duplica esa cifra: USD 2 billones, un récord que superaría el de SpaceX, que debutó en el Nasdaq en junio con una valuación de USD 1,77 billones.
Según publicaron The Wall Street Journal y Reuters, la colocación podría recaudar hasta unos USD 100.000 millones y las operaciones comenzarían la semana del 16 de noviembre. Ninguno de esos datos figura en el prospecto, que todavía deja en blanco el precio por acción.
El índice de la economía de la IA
Un índice elaborado por periodistas de The New York Times ordena los números de este fenómeno en momentos en que empresas e inversores se preguntan si todo es una burbuja a punto de estallar. La proporción de trabajadores que dijo usar inteligencia artificial en su empleo pasó del 30% en 2023 al 76% en 2025. El índice estima que 11 millones de trabajadores estadounidenses expuestos a esta tecnología podrían tener que cambiar de trabajo, y que el crecimiento del salario real se frenó 6,7% desde 2023 en los empleos muy expuestos a la IA, en comparación con los que no lo están.
El otro bloque es el del dinero. Según el mismo índice, Amazon, Google, Microsoft y Meta gastarían este año unos USD 700.000 millones en infraestructura de IA, y las empresas que proveen centros de datos y electricidad para esta expansión (proveedores de nube, fabricantes de chips y otras) acumulan al menos USD 3 billones de deuda. Dos tercios del aumento proyectado de las ganancias del S&P 500 para este año provienen directamente de las tecnológicas que más invierten en inteligencia artificial.
También hay un costo energético: según el índice, los centros de datos consumen hoy el 1,5% de la electricidad del mundo, lo mismo que genera Alemania.
Publicidad política sin reglas
El avance de la IA ya llegó a la campaña estadounidense. Según el Wesleyan Media Project, de la Universidad de Wesleyan, campañas y comités de acción política gastaron más de USD 137 millones en unos 220 avisos hechos con IA para las elecciones legislativas del 3 de noviembre, con datos hasta el 11 de octubre. Más del 80% de esos avisos fue producido por campañas republicanas o comités alineados con el Partido Republicano. Más del 70% no incluyó aclaración de que utilizaba IA.
Estados Unidos no sancionó ninguna ley federal para regular el desarrollo de la inteligencia artificial, según el mismo índice. Mientras el dinero se concentra en un puñado de empresas y la tecnología ya incide en las campañas electorales, el vacío regulatorio sigue siendo total.
La salida a bolsa de Anthropic funciona como termómetro: si el mercado convalida los USD 2 billones, consagrará una economía en la que unas pocas empresas concentran el cómputo, la deuda y las decisiones, con trabajadores expuestos y sin reglas claras. Si no lo hace, la pregunta sobre la burbuja dejará de ser teórica.
Lo que tenés que saber:
- Anthropic hizo público el 26 de octubre su prospecto para cotizar en el Nasdaq con el símbolo ANT; el rango de precio sigue en blanco.
- Facturó USD 16.286 millones en el primer semestre de 2026; la pérdida neta fue de USD 80.748 millones, de los cuales USD 72.388 millones son un ajuste contable, y la pérdida operativa fue de USD 693 millones.
- El objetivo de valuación que circula es de USD 2 billones; en mayo había sido valuada en USD 965.000 millones.
- El prospecto admite riesgos de dependencia de pocos clientes y proveedores, seguros que podrían no alcanzar y un control del 50,1% del voto en manos de los cofundadores.
- Según el índice del New York Times, Amazon, Google, Microsoft y Meta gastarían USD 700.000 millones este año en infraestructura de IA, y Estados Unidos no tiene ley federal que regule su desarrollo.
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