Investigación 🔎
Randazzo declaró en la causa Cuadernos: no recibió órdenes de Cristina y desmarcó su gestión de Jaime y Schiavi
El exministro de Interior y Transporte compareció este martes ante el Tribunal Oral Federal N°7 como testigo en el juicio oral por la Causa Cuadernos. Destacó su propia gestión, sostuvo que siempre contó con el apoyo de la expresidenta y afirmó desconocer la dinámica de las administraciones anteriores en el área de Transporte, donde sus antecesores Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi son juzgados como imputados.
Florencio Randazzo se presentó este martes 18 de agosto ante el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°7 (TOCF 7) para declarar como testigo en el juicio oral de la Causa Cuadernos, el expediente que investiga el presunto cobro sistemático de sobornos en la adjudicación de obra pública durante los gobiernos kirchneristas. Su declaración, esperada con expectativa por las partes, terminó siendo un relato de gestión propia y de distancia prudente respecto de todo lo que ocurrió antes de que él asumiera el control del área de Transporte en 2012.
El dato más relevante de la jornada fue político y jurídico a la vez: Randazzo no aportó ningún elemento que pudiera perjudicar a Cristina Fernández de Kirchner, y sí reivindicó explícitamente el respaldo que recibió de la entonces presidenta para llevar adelante su gestión. «Siempre tuve libertad para llevar adelante la gestión y cuestiones vinculadas a darle transparencia. Siempre me sentí apoyado por la presidenta de la nación, en todo», declaró ante el tribunal.
Al concluir su interrogatorio, el abogado de la expresidenta, Carlos Beraldi, le devolvió un «Gracias, Florencio» que sintetizó la lectura de la defensa sobre el testimonio.
Distancia con Jaime, Schiavi y Baratta
Los antecesores de Randazzo en el área de Transporte, Ricardo Jaime y Juan Pablo Schiavi, se sientan en el banquillo de los imputados como parte de la presunta asociación ilícita que, según la acusación fiscal, lideró Cristina Kirchner para recaudar retornos de empresarios contratistas. La fiscalía sostiene que esos retornos equivalían al 5% de los subsidios públicos otorgados a empresas del sector.
Randazzo se desmarcó con precisión quirúrgica de ese esquema. Aseguró que no tuvo relación con Jaime, con Schiavi, ni con Roberto Baratta, la mano derecha del exministro de Planificación Federal Julio De Vido, otro de los imputados centrales del proceso. «Jamás me mencionaron a Roberto Baratta», sostuvo. Al ser consultado sobre la gestión anterior, dijo sin ambigüedades: «No sé antes porque no estuve». Y sobre el reemplazo de Jaime por Schiavi en la Secretaría de Transporte, respondió: «No tengo por qué saber por qué lo reemplazaron».
Sobre De Vido, con quien compartió gabinete hasta que el área de Transporte pasó a depender de su cartera en 2012, Randazzo afirmó: «Nunca tuve ningún problema». Lo mismo dijo de José López y de Daniel Muñoz, el exsecretario privado de Néstor Kirchner cuya fortuna oculta se convirtió en uno de los ejes de la investigación.
El kirchnerismo llegó después de la tragedia de Once
La cronología importa para entender el alcance del testimonio. Randazzo ingresó al gabinete de Cristina Kirchner en 2007 como ministro del Interior. Recién en 2012, tras la tragedia de Once, que costó la vida a 51 personas y dejó al descubierto el nivel de degradación del sistema ferroviario bajo las gestiones de Jaime y Schiavi, la expresidenta decidió transferir el área de Transporte a su cartera.
Fue, paradójicamente, la catástrofe producida bajo la gestión de quienes hoy son sus copreocesados en el mismo juicio, la que habilitó a Randazzo a hacerse cargo de un área que debió sanear. El exministro lo recordó con tono casi histórico: «Los ferrocarriles explican parte de la tragedia argentina. Si uno quiere mirar la tragedia argentina, es solamente observar qué fue pasando en materia ferroviaria».
Esa distancia temporal y funcional fue el escudo que Randazzo utilizó en el estrado para deslindarse de la trama que investiga el TOCF 7.
Reuniones con empresarios y el contexto del juicio
El exministro admitió haber participado de reuniones con empresarios del sector, algunas de más de 40 personas, en las que estuvieron presentes, entre otros, Gabriel Romero y Aldo Benito Roggio, dos de los empresarios que también son juzgados en este proceso. La acusación sostiene que ambos pactaron el pago de retornos con los exsecretarios de Transporte. Randazzo no vinculó esas reuniones con ninguna irregularidad.
Su declaración tuvo, según las crónicas del debate, un tono electoral que se coló en varios pasajes: habló de «años y años de desinversión», de un servicio «desmejorado» y de una «falta de compromiso» en gestiones anteriores. También señaló a la dirigencia sindical como «parte del problema». Más allá del juicio oral, Randazzo tiene una historia política con Cristina Kirchner marcada por el quiebre: en 2015 quiso competir por la presidencia y la expresidenta se inclinó por Daniel Scioli; en 2017 se presentó como candidato a senador por fuera del kirchnerismo y obtuvo apenas el 5% de los votos.
El contexto del juicio y la audiencia anterior
La audiencia de este martes se inscribe en una etapa de testimoniales que el TOCF 7 viene desarrollando con ritmo sostenido. En la audiencia del jueves 13 de agosto declaró Ricardo Cirielli, secretario general de la Asociación del Personal Técnico Aeronáutico (APTA) y exsubsecretario de Transporte Aerocomercial durante el gobierno de Néstor Kirchner. Cirielli relató haber visto cambios llamativos en el nivel de vida del exsecretario Ricardo Jaime y refirió versiones de su secretaria sobre bolsos con dinero que se trasladaban a la Casa Rosada. El propio Cirielli aclaró que esas afirmaciones eran «deducciones» y que nunca fue testigo directo del contenido de los bolsos ni de las reuniones.
La Causa Cuadernos lleva años en los tribunales y ha acumulado una serie de impugnaciones sobre la validez de sus pruebas centrales: los cuadernos del remisero Oscar Centeno, cuya autenticidad fue cuestionada por peritajes que detectaron irregularidades. Cristina Kirchner ha sostenido reiteradamente que el expediente es parte de un proceso de lawfare orquestado desde el denominado «Partido judicial» de Comodoro Py, y su defensa trabaja en planteos de nulidad que aún tramitan en instancias superiores.
Puntos clave
- Randazzo declaró como testigo ante el TOCF 7 en el juicio oral de la Causa Cuadernos y no aportó elementos que perjudiquen a Cristina Kirchner.
- Afirmó haber tenido «siempre el apoyo» de la entonces presidenta durante su gestión al frente del Ministerio de Interior y Transporte.
- Se desmarcó de sus antecesores Jaime y Schiavi, imputados en el mismo proceso, sosteniendo que desconocía la dinámica de las gestiones anteriores.
- Negó haber tenido vínculos con Roberto Baratta, José López y Daniel Muñoz, figuras clave del esquema investigado.
- La Causa Cuadernos acumula cuestionamientos sobre la autenticidad de sus pruebas centrales, mientras la defensa de CFK impulsa planteos de nulidad.
Economía 💲
Caputo anunció superávit en julio, pero no contó que lo hace a costa de los fondos para rutas y Vialidad
El Ministerio de Economía anunció un superávit financiero de $244.897 millones en julio, pero el resultado se construyó, en parte, con fondos del Impuesto a los Combustibles Líquidos que por ley deben ir a obras viales. La admisión del propio vocero presidencial desató denuncias penales y una tormenta política que no cesa.
El ministro de Economía, Luis Caputo, celebró este martes el resultado fiscal de julio: un superávit financiero de $244.897 millones, producto de un superávit primario de $2.960.333 millones y un pago de intereses de deuda de $2.715.436 millones. «Se alcanzó en un mes con una alta concentración de vencimientos de intereses de deuda, dado el pago de los cupones de los bonos Globales y Bonares», destacó el funcionario, quien también señaló que el gasto primario se redujo un 7% interanual en términos reales. En los primeros siete meses del año, el sector público acumuló un superávit primario de aproximadamente el 0,9% del PIB y un superávit financiero de alrededor del 0,1% del PIB. Lo que el Palacio de Hacienda no detalló es cuánto de ese equilibrio descansa sobre un mecanismo que la Justicia ya tiene bajo la lupa.
La confesión que lo cambió todo
El debate sobre el origen real del superávit explotó días antes del anuncio de julio, cuando el vocero presidencial Adrián Ravier admitió, en una entrevista con El Diario de La Pampa, que el Ministerio de Economía retiene parte de lo recaudado por el Impuesto a los Combustibles Líquidos (ICL) para sostener el equilibrio fiscal. «Sin duda, una parte de esos impuestos va a Vialidad y la otra parte la dispone el Ministerio de Economía como parte de lograr el equilibrio fiscal de una situación muy compleja que heredamos», explicó Ravier. El problema es que lo recaudado por el ICL tiene asignación legal específica: por la Ley 23.966, el 28,58% debe destinarse al fideicomiso de infraestructura de transporte, el 4,31% al fideicomiso hídrico y el 2,55% a la compensación del transporte público. Usarlo para otro fin no es una licencia administrativa: es, según los denunciantes, una violación a la ley.
SisVial: el fideicomiso vaciado de rutas
El Sistema Vial Integrado (SisVial) fue creado por el decreto 1377/2001 por exigencia del Banco Mundial, precisamente para blindar los recursos del ICL y evitar que terminaran financiando gastos corrientes del Estado. Desde que Milei llegó al poder, la tasa de subejecución del fondo alcanzó el 73,8%. Los números son contundentes: en 2024 se ejecutó apenas el 11,3% de lo recaudado ($40.668 millones de $360.238 millones); en 2025, el 39% ($270.592 millones de $692.514 millones); y entre enero y mayo de 2026, solo el 18,5% ($83.144 millones de $450.500 millones). En total, sobre $1.503.252 millones recaudados, $394.406 millones se aplicaron a obras viales y más de $1 billón quedó inmovilizado en colocaciones financieras, incluyendo Letras del Tesoro (LECAP, BONCAP y LECER). Un decreto de 2025 formalizó el mecanismo: el decreto 425/2025 dispuso que, antes de cada licitación de títulos, el banco fiduciario consultara el monto a invertir con el Ministerio de Economía, convirtiendo los fondos viales en demanda cautiva del programa financiero de Caputo.
La consultora Galois calculó que, si los recursos actualmente afectados a infraestructura y transporte se hubieran distribuido por coparticipación, las provincias y la Ciudad de Buenos Aires habrían recibido $784.290 millones adicionales solo entre enero y julio de 2026. El impacto en el componente impositivo de la nafta también es visible para el consumidor: según relevamientos privados citados en las causas judiciales, el componente impositivo de la nafta súper pasó de representar el 8,9% del precio final en noviembre de 2023 al 19,25% en julio de 2026.
Rutas rotas, vidas en riesgo
Las consecuencias en el territorio son concretas. Informes privados citados en las causas judiciales indican que entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran actualmente en estado «regular o malo» por la parálisis de las obras de bacheo y repavimentación. De haberse ejecutado lo recaudado, se habrían podido mantener en buen estado unos 9.148 kilómetros de rutas por año, según un relevamiento periodístico. La Dirección Nacional de Vialidad llegó a registrar una deuda interna equivalente al 90% de su presupuesto anual, situación que sus propios profesionales calificaron como «quiebra técnica». Un fallo judicial federal ya ordenó obras de emergencia en rutas de Santa Fe. El diputado Martín Aveiro fue categórico: «Esto no se trata solamente de caminos o de plata, se trata de vidas humanas».
Denuncias penales y presión política
La admisión de Ravier tuvo consecuencias judiciales inmediatas. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz presentó una denuncia penal formal ante la Justicia Federal contra Caputo y el presidente del Banco Nación, Daniel Wasserman, por presunta malversación de fondos públicos, administración fraudulenta, abuso de autoridad e incumplimiento de los deberes de funcionario público. «Cada vez que cargamos combustible, pagamos un impuesto destinado a mantener y recuperar las rutas nacionales. Pero mientras nuestras rutas se deterioran y se pierden vidas, esa plata termina en la timba financiera para sostener un superávit fiscal armado a costa del abandono vial», sostuvo la legisladora. A esa presentación se sumó una denuncia anterior de la Asociación Gremial de Profesionales y Personal Superior de Vialidad Nacional, radicada bajo el número CFP 2473/2026 en el Juzgado Federal Nº 7, que apuntó directamente contra Caputo, Federico Sturzenegger y Manuel Adorni.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, también salió a interpelar al Gobierno a través de su cuenta verificada en X: «¿Dónde están los fondos del impuesto a los combustibles que por ley deben destinarse a mejorar nuestras rutas? En la timba, en la especulación financiera, en cualquier lado menos en donde realmente tienen que estar. Es fácil hablar de superávit fiscal cuando se logra a costa del pueblo.» La tensión con los gobernadores provinciales escala, mientras 23 mandatarios insisten en reclamar la distribución coparticipable de esos fondos.
El superávit como relato
El propio Caputo se enorgulleció de que el equilibrio fiscal de julio «se alcanzó en el marco de una reducción de impuestos acumulada de casi 3% del PIB desde el inicio de la gestión». El dato esconde la otra cara: mientras el Gobierno recortó impuestos que recaen sobre el capital y las exportaciones, los consumidores siguen pagando un impuesto a los combustibles cuya recaudación no regresa en la forma de infraestructura que la ley ordena. El SisVial fue diseñado expresamente para que eso no ocurriera. La gestión libertaria encontró la manera de revertir su lógica. El superávit existe. La pregunta que la Justicia empieza a responder es: ¿a qué costo y a costa de quién?
Puntos clave
- El Ministerio de Economía anunció un superávit financiero de $244.897 millones en julio de 2026.
- El vocero presidencial Adrián Ravier admitió que parte del Impuesto a los Combustibles Líquidos, con asignación legal específica para obras viales, es retenida por el Ministerio de Economía para sostener el equilibrio fiscal.
- Desde diciembre de 2023, el SisVial acumuló una tasa de subejecución del 73,8%; más de $1 billón recaudado quedó inmovilizado en instrumentos financieros del Tesoro en lugar de aplicarse a rutas.
- La diputada Victoria Tolosa Paz presentó una denuncia penal por malversación contra Caputo; el gremio de Vialidad Nacional también denunció a Caputo, Sturzenegger y Adorni (expediente CFP 2473/2026).
- Entre el 65% y el 70% de las rutas nacionales se encuentran en estado regular o malo, y la Dirección Nacional de Vialidad registra una deuda interna equivalente al 90% de su presupuesto anual.
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