Deuda externa
Paul Krugman critica salvataje de EE.UU. a Argentina y apunta contra fondos de cobertura
El economista alertó sobre el uso de fondos públicos para respaldar inversiones privadas mientras se recortan recursos en ayuda humanitaria global.
Lo que tenés que saber
- Krugman rechazó el rescate de 20.000 millones de dólares a Argentina como un «bailout ideológico».
- Señaló vínculos entre el secretario del Tesoro, Scott Bessent, y fondos de cobertura beneficiados.
- Cuestionó la estrategia de estabilización del peso argentino por considerarla históricamente fallida.
- Advirtió sobre el uso de dinero público para rescatar apuestas privadas en el «experimento Milei».
- Comparó el recorte de ayuda humanitaria con la entrega de recursos a especuladores financieros.
Krugman cuestiona salvataje financiero de EE.UU. a Argentina
Paul Krugman, Premio Nobel de Economía 2008, criticó con dureza el reciente anuncio del secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sobre un rescate de 20.000 millones de dólares para Argentina. Según el economista, esta medida representa un «bailout» no solo al gobierno de Javier Milei, sino también a los fondos de cobertura que apostaron por su plan económico.
En un artículo publicado en su boletín personal, Krugman expresó que se trata de un «salvavidas financiero» para cubrir las pérdidas de aliados del propio Bessent. El rescate incluye una compra directa de pesos argentinos y un swap de divisas con el Banco Central, en un intento de frenar la devaluación del peso y contener la inflación.

Fondos de cobertura y recorte en ayuda humanitaria
Krugman destacó que la intervención estadounidense ocurre al mismo tiempo que se reducen recursos destinados a programas humanitarios. Según sus palabras, «la administración Trump realmente odia dar ayuda exterior que sirva a cualquier propósito humanitario», lo que podría derivar en «la muerte prevenible de millones de niños en países empobrecidos».
El economista remarcó que Argentina «carece de valor estratégico para EE.UU.» y arrastra un historial de inestabilidad económica. El acuerdo fue celebrado por Javier Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, como un respaldo clave para sostener su programa.
Crítica al enfoque de estabilización del peso
Krugman volvió a cuestionar los intentos de mantener el valor del peso mediante intervenciones del Estado. Según su análisis, «América Latina es un museo de esfuerzos fallidos de estabilización basada en el tipo de cambio», citando al ex economista jefe del FMI, Maurice Obstfeld.
Recordó su participación en la crisis argentina de 2001, donde presenció de cerca el colapso del Plan de Convertibilidad. «Ni yo ni nadie tenía una solución: el Plan de Convertibilidad era insalvable», sostuvo, y advirtió que la estrategia actual podría terminar de la misma manera.
Intereses financieros detrás del salvataje
El artículo señala que tras la victoria de Donald Trump en 2024, varios fondos de cobertura invirtieron en activos argentinos confiando en el plan libertario de Milei. Pero ante la caída en su popularidad legislativa, comenzaron a salir del país.
Krugman apuntó directamente a Rob Citrone, inversionista cercano a Bessent, como uno de los posibles beneficiarios. «Si Citrone no aprovecha este préstamo respaldado por contribuyentes para sacar su dinero y correr, es un tonto», escribió. Según el Nobel, el dinero estadounidense funcionará como un «puente temporal» que favorece a especuladores que «corren hacia las salidas» mientras el BCRA quema reservas.
Recortes sociales y beneficios temporales
La llamada «motosierra» de Milei también fue objeto de análisis. Krugman remarcó que los recortes se concentraron en la inversión pública, que bajó del 10% al 2% de los ingresos ordinarios. «Esto es solo otra forma de pedir prestado del futuro», explicó, considerando que ese tipo de ajuste no representa una solución sostenible.
Por otro lado, mencionó que la caída de los pagos de intereses también fue circunstancial, vinculada a una apreciación artificial del peso. «Estos gains se evaporarán cuando el peso caiga», anticipó el economista.
Crítica final y contexto ideológico
Krugman cerró su análisis con una fuerte comparación entre las prioridades del Tesoro de EE.UU. y las necesidades globales. «Mientras millones de niños deben morir para ahorrar unos pocos miles de millones, los contribuyentes están en la mira por miles de millones más para rescatar a los buddies de Bessent en un intento predeciblemente fútil de salvar al Elon Musk del Sur», afirmó en referencia a Milei.
El economista citó advertencias del Peterson Institute, que considera que el rescate «no salvará el peso por mucho tiempo».
Deuda externa
Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó
El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa
★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.
La privatización que no arranca
Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.
Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.
Una ley para entregar el agua
La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.
La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).
El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.
El agua como variable de ajuste
La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.
El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.
Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».
La soberanía del agua en juego
Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.
Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.
La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.
Puntos clave
- El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
- El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
- La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
- Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
- El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.
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