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Legislativo

Mayans cargó contra el Presupuesto 2026: “Al Gobierno le importa tres pitos el país y la soberanía”

El jefe de bloque de Unión por la Patria en el Senado apuntó contra los artículos 30, 55 y 56 del proyecto oficialista, que habilitan endeudamiento sin límites ni control parlamentario. Alertó sobre el desfinanciamiento a provincias y el impacto sobre trabajadores.

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— 🎙️ Resumen de audio generado por IA.

★ El senador José Mayans, titular del bloque de Unión por la Patria en la Cámara alta, anticipó este jueves duros cuestionamientos al Presupuesto 2026 que comenzó a tratarse desde el mediodía en el recinto, y rechazó de plano la Ley de Inocencia Fiscal impulsada por el Gobierno libertario. En diálogo con Radio Splendid AM 990, el legislador formoseño no ahorró críticas al proyecto que envió el Poder Ejecutivo.

«Al Gobierno le importa tres pitos el país, la soberanía, la entrega de sus riquezas naturales. Si hace falta que entregan al mar, lo que sea. Y este Presupuesto representa eso. El artículo 55 es el más letal que tenemos», sentenció Mayans, quien adelantó que el peronismo daría quórum pero mantendría objeciones de fondo al articulado.

Tratamiento exprés y ausencia de Caputo

El senador cuestionó la modalidad acelerada con la que el oficialismo buscó aprobar el proyecto. «Hace dos años no tenemos Presupuesto, vienen con un pedido de tratamiento exprés, no aparece el ministro de economía, parece que tiene terror a venir a explicar el presupuesto», apuntó en referencia a Luis Caputo, titular del Palacio de Hacienda.

Según Mayans, el apuro del Gobierno esconde varios puntos conflictivos. «En el tratamiento exprés trae oculto varias cosas. En primer lugar, ellos tenían el artículo 75 que borraba el tema del financiamiento universitario, por emergencia pediátrica y por emergencia en discapacidad. Este presupuesto ya está desactualizado en su política candidata, en su política monetaria, en el gasto social», enumeró.

Endeudamiento sin límites ni control del Congreso

La principal objeción del opositor se concentró en los artículos 55 y 56 del proyecto. «El 55 y el 56 corresponde a endeudamiento sin límite para el país y sin pasar por el Congreso. Eso es peor que el artículo 30, porque es endeudamiento sin límite, sin explicar el monto, sin explicar los plazos, sin explicar los intereses», alertó Mayans.

El legislador expresó sorpresa por la aprobación de esos artículos en Diputados. «Me extrañó que haya pasado diputado eso, porque la verdad es la suma del poder público. Estamos hablando del artículo 29 de la Constitución, extradición a la Patria», señaló, en alusión al artículo constitucional que prohíbe otorgar facultades extraordinarias o la suma del poder público.

«Déficit mentiroso» y desfinanciamiento provincial

El senador también cuestionó la contabilidad oficial del proyecto. «Tienen un disfraz con respecto al déficit, que es todo mentiroso», afirmó, y explicó: «El tema de los intereses generados por la deuda no están dentro del Presupuesto, por eso dice que tiene un superávit del 0,3%».

Según su análisis, el proyecto desfinanciará a las provincias, el sistema previsional, la educación y la salud. «El déficit es para los gastos corrientes y para el gasto de la deuda, que se ha multiplicado por casi 100.000 millones, y los movimientos financieros que hacen sin autorización del Congreso», advirtió.

Mayans también apuntó contra las operaciones del Banco Central. «Con esto Caputo quiere conseguir prácticamente el blanqueo de lo que hicieron con Sturzenegger en el tema del Banco Central y con el tema de los movimientos de fondos públicos. Te estoy hablando de cifras que son multimillonarias», planteó.

Impacto sobre los trabajadores

El legislador vinculó la política económica del Gobierno con el deterioro del poder adquisitivo de los asalariados. «Ellos hacen la devaluación. Devalúan un 118%. La canasta se va de 255, pasa los un millón y el trabajador que hace, ¿paga más impuestos o menos impuestos?», planteó, señalando que la carga tributaria recae principalmente sobre los sectores populares.

Rechazo a la Ley de Inocencia Fiscal

Respecto al proyecto de Inocencia Fiscal que también se debate en el Senado, Mayans fue categórico: «El perdón es para los que tienen mucha plata». El senador advirtió que las restricciones propuestas tendrán impacto negativo en el sistema previsional.

También rechazó la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, a la que definió como «una ley de patrones para patrones». «Es totalmente inconstitucional lo que hicieron. ¿Quién es el que más paga impuestos en este país? El trabajador en este momento. Por eso está cayendo día a día la coparticipación», aseguró.

Advertencia a los gobernadores

En el cierre de su intervención radial, Mayans lanzó un mensaje a los mandatarios provinciales que negocian con el Gobierno nacional. «Hay algunos que arreglan por silencio, por un ATN, pero en lo que se refiere a políticas de largo plazo, de corte de largo plazo, es malísimo esto. Esto nos lleva directamente a un sobreendeudamiento brutal, sin control», concluyó.

El senador mencionó específicamente el caso de la provincia de Buenos Aires: «Si seguimos así vamos a tener que hacer bonos y dicen que le van a financiar a Kicillof, que le den 13 billones», afirmó, en referencia al gobernador bonaerense Axel Kicillof.

Puntos clave:

  • Unión por la Patria dio quórum pero anticipó críticas al Presupuesto 2026
  • Mayans objetó los artículos 55 y 56 que habilitan endeudamiento sin límites ni control parlamentario
  • Denunció «déficit mentiroso» por exclusión de intereses de deuda en el cálculo oficial
  • Rechazó la Ley de Inocencia Fiscal por beneficiar a sectores de altos ingresos
  • Advirtió sobre desfinanciamiento a provincias, jubilados y trabajadores

Desregulación

La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos

Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.

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★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.

Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.

El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga

El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».

La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.

Una lógica ideológica, no técnica

El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».

Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.

Lo que se llama «hojarasca» y no lo es

Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.

También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.

Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.

Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan

El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.

Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.

Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.

El Congreso como obstáculo a sortear

El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.

La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.

Puntos clave:

  • El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
  • Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
  • Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
  • También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
  • El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.

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