Educación
La escuela pública hoy no podría absorber una masiva migración de matrícula privada
Los vouchers educativos apuntan a que no salga la clase media baja de las escuelas privadas subvencionadas por el Estado. Ya emigraron unos 250 mil alumnos desde AMBA.
La escuela pública, que ya arrastra serias dificultades en la calidad educativa que brinda, alberga en total a 7.485.142 alumnos en todo el país, y ahora tuvo que abrir las puertas a alumnos provenientes del colegio privado cuyos padres no pueden afrontar los aumentos superiores al 50% que se aplicaron al reanudar las clases sobre lo que pagaban en diciembre.
El drenaje de la matrícula privada hacia la pública no es nuevo, sino que viene de 2019, cuando en la Capital Federal, primer cordón del conurbano bonaerense y La Plata descendió de 1,16 millones de alumnos de comienzo de 2019 a 910 mil al 30 de septiembre del mismo año.
O sea, que migraron unos 250 mil estudiantes netos, de acuerdo con los datos elaborados por los investigadores Ianina Tuñón y Matías Maljar
El último dato sobre la cantidad de niños y adolescentes que concurren a escuelas privadas es que hasta 2023 llegaba a 2.960.630.
La ONG Defendamos Buenos Aires atribuye a la crisis económica que unos 150.000 alumnos primarios y secundarios en Capital y 100.000 en el primer cordón bonaerense se pasaran de la educación privada a la estatal, lo que le significó una merma del 22 por ciento del total de matriculados a la primera y un incremento en igual proporción a la segunda.
Hay 3.200 establecimientos primarios y secundarios de gestión privada, entre ambos distritos de AMBA; Palermo, Belgrano y Barrio Norte registraron una pérdida promedio de 30.000 estudiantes cada uno.
En tanto Pilar, Morón y Ramos Mejía, en el conurbano, tuvieron una caída promedio de 24.000 estudiantes.
Con la particularidad, asimismo, de que unos 4000 docentes, entre maestros y especializados y regulares en ambos niveles educativos, perdieran su trabajo.
Los ingresos no dan
El nudo del conflicto está conformado por los salarios, los ajustes y la inflación y se complicó por las disputas entre el Poder Ejecutivo Nacional y los gobernadores.
El voucher educativo que se instrumentó intenta, en principio, evitar que los alumnos deban cambiar de institución educativa debido al aumento en el costo de la matrícula o las cuotas mensuales.
Busca no discontinuar o modificar su trayectoria educativa, sino aportar una prestación temporaria a favor de las familias cuyos hijos asisten a instituciones educativas públicas de gestión privada de niveles inicial, primario y secundario con aporte estatal.
La medida, en realidad, apunta, en todo lo posible, que se produzca una sobrecarga de estudiantes en la endeble educación pública. “Patear la pelota”, sería el argumento subyacente.
Pueden gestionarlo los que encuadren en un ingreso máximo familiar de $1,4 millones, ser parte de una escuela que tenga un aporte estatal que supere el 75% por ciento y que la cuota no supere los $54.396.
El tope que otorgará el «Programa de Asistencia de Vouchers Educativos» es de $27.198 por hijo.
Cálculos oficiales indican que unas 2700 escuelas bonaerenses quedarían alcanzadas: unos 800 mil alumnos.
En la Ciudad de Buenos Aires son 267 las escuelas en las que las familias estarían en condiciones de recibir el beneficio.
Y se prevé que potencialmente puede alcanzar a casi dos millones de personas en todo el país, pero en general las redes burocráticas suelen filtrar bastante los accesos.
De todos modos, el reacomodamiento educativo actual ha sido consecuencia directa de la brusca redistribución de los ingresos que provocaron la devaluación y las medidas de ataque al déficit fiscal que se aplican desde diciembre, si bien se explica en la base heredada de la anterior administración.
Tres de cada diez escuelas privadas ya calificaban como pobres, según datos de la Universidad Católica Argentina: el 26,8% de los estudiantes de esas instituciones laicas se encontraban en situación de pobreza; que llegan al 33,9% incluyendo colegios parroquiales o religiosos. Totalizaban al segundo semestre de 2023 alrededor de 356 mil entre primaria y secundaria, que suponían una leve mejora con respecto a las cifras de 2022.
Es obvio que si para este renglón socioeconómico ya representaba el año pasado un gran esfuerzo afrontar la cuota en un establecimiento de gestión privada, con el impacto del ajuste en marcha a muchos les significó directamente quedar excluidos.
Peor aún es en ese aspecto la situación en las instituciones de gestión estatal, donde 7 de cada 10 alumnos (71,6%, o sea más del doble) son pobres, según el último informe del Observatorio de la Deuda Social (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA).
El dato abarca a niños y adolescentes de 0 a 17 años que asisten a establecimientos educativos, según el informe “Caracterización de la población de niños/as y adolescentes escolarizados según el tipo de gestión educativa”.
Para 2023, el documento estimaba que 6 de cada 10 chicos argentinos (62,9%) son pobres y que el 16,2% se encuentra en situación de indigencia.
Hasta esta última camada de migración de las escuelas privadas a las públicas, aún no ponderada oficialmente, los niños y adolescentes escolarizados se repartían en un 72,4% a establecimientos de gestión estatal y el restante 27,6% a privada.
El porcentaje baja mucho en CABA, donde ronda el 51% la asistencia a colegios públicos, mientras que se ubica en torno al 67% en las provincias de Buenos Aires y Córdoba, según datos del último Relevamiento Anual elaborado por el Ministerio (ahora Secretaría) de Educación de la Nación.
Tiene mucho que ver con esas proporciones la oferta de educación privada en las grandes ciudades.
De los tres niveles obligatorios (inicial, primario y secundario), el jardín de infantes es el que tiene los mayores porcentajes de matrícula en el sector de gestión privada.
En líneas generales, los alumnos de escuelas privadas tienen un nivel socioeconómico más alto que los que concurren a las estatales. Se advierte claramente en los estamentos de mayor poder adquisitivo, donde los aumentos en las cuotas no afectaron en lo más mínimo la matrícula.
La Encuesta Mensual de Educación Privada de niveles primario y secundario que implementa la ONG es una actualización de la que realizaron al 30 de junio de 2019.
En aquel momento dieron cuenta de que 150 mil alumnos de Capital y Provincia habían pasado de la educación privada a la pública producto de la recesión y la crisis. Esto representaba el 13 por ciento del total de la matrícula.
Del 72% de los estudiantes concurren a escuelas de gestión estatal, el 66% van nivel inicial, 76% al primario, 75% al ciclo básico de la secundaria, 67% al ciclo orientado de la secundaria y 55% al nivel superior no universitario.
La distribución de los alumnos en escuelas de gestión estatal y privada muestra una gran heterogeneidad y divergencia entre las jurisdicciones.
División según las clases sociales
Así como la Ciudad de Buenos Aires tiene un sector privado similar al de Chile, con casi el 50% de los alumnos, Chaco, Formosa o La Rioja cuentan con menos del 10% de su matrícula en escuelas privadas.
De acuerdo con el análisis de la cuestión realizado por Rivas (2010), las disparidades entre las provincias permiten observar al menos tres tendencias regionales: las más pobladas son las que tienen mayor proporción de educación privada, lo cual demuestra el fuerte componente urbano del desarrollo del sector.
En la provincia de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, casi un tercio de los alumnos asiste a escuelas privadas.
Un segundo grupo de provincias abarca a la mayor parte del NEA y NOA, con altos niveles de pobreza y una oferta mayoritariamente estatal.
El tercer grupo de provincias es el que tiene bajos niveles de pobreza y alta proporción de alumnos en escuelas estatales.
Allí se encuentran las provincias patagónicas, que parecen contener a sus alumnos en escuelas estatales gracias al alto financiamiento educativo que logran garantizar en base a los beneficios del reparto de los recursos fiscales que tiene esta región despoblada del país.
La gran brecha existente entre el sector estatal y privado se reflejaba en que el 92% del tercil de menores ingresos asiste a escuelas públicas y el 58% del tercil de mayores ingresos, a escuelas privadas, lo que en términos generales muestra una sociedad donde sus estratos más altos se educan mayoritariamente en escuelas privadas y sus sectores más pobres asisten casi exclusivamente a escuelas estatales.
Un caso particular respecto de la asistencia a escuelas privadas y estatales lo muestra la Ciudad de Buenos Aires, donde, de acuerdo con el informe de Rivas (op.cit), el tercil de menores ingresos asiste al sector privado en mayor proporción que el tercil de mayores ingresos de las provincias de Chaco, Formosa, Neuquén y Santa Cruz.
Esto indica que la Ciudad de Buenos Aires constituye un caso único entre las jurisdicciones del país, donde el contexto plenamente urbano y su grado de desarrollo social, económico y cultural se traducen en una extendida oferta de educación privada.
Incluso, llama la atención que esto ocurra en la jurisdicción que tiene los mejores resultados de calidad del país en sus escuelas estatales y donde casi la mitad de ellas ofrece jornada completa.
Educación
Cuarta Marcha Federal Universitaria: reclamos, columnas y cortes en el centro porteño
El Consejo Interuniversitario Nacional, la FUA y el Frente Sindical convocaron para este martes a estudiantes, docentes y no docentes a marchar hacia Plaza de Mayo, en reclamo de la aplicación plena de la Ley de Financiamiento Universitario. La jornada se desarrolla un día después de que el Gobierno publicara un nuevo recorte de casi 79.000 millones de pesos en educación.
Cuarta Marcha Federal Universitaria: movilización masiva en defensa de la educación pública
★ La cuarta Marcha Federal Universitaria concentra este martes a miles de personas en el centro porteño, con epicentro en Plaza de Mayo, en una jornada que promete ser multitudinaria y que vuelve a poner en el centro del debate el desfinanciamiento sistemático del sistema universitario público bajo la gestión de Javier Milei.
La convocatoria fue impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Federación Universitaria Argentina (FUA) y el Frente Sindical de Universidades Nacionales, y se extiende con movilizaciones simultáneas en distintas ciudades del país.
El reclamo: una ley votada, ratificada y sistemáticamente incumplida
El eje central de la protesta no varió desde la primera marcha del 23 de abril de 2024: exigir que el Poder Ejecutivo cumpla la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, aprobada por el Congreso Nacional en octubre de 2025 y ratificada con mayoría agravada de dos tercios en ambas cámaras el 17 de septiembre de ese mismo año. La norma fue además respaldada en dos instancias judiciales: la Sala III de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal ratificó su plena vigencia a fines de marzo de 2026.
La ley establece la actualización por inflación del presupuesto universitario, los salarios docentes y no docentes, y las becas estudiantiles. Sin embargo, el Gobierno no la implementó. Más aún: recurrió a la Corte Suprema mediante un recurso extraordinario para evitar aplicar las actualizaciones salariales que dos fallos judiciales le ordenaron.
Los números del deterioro son contundentes. Según datos del sector universitario, las transferencias a las universidades nacionales acumulan una caída real del 45,6% entre 2023 y 2026. Los salarios docentes cayeron un 34% en términos reales desde diciembre de 2023, ubicándose en los niveles más bajos de los últimos 23 años. Para recomponer ese deterioro, los haberes deberían aumentar un 50,6%, ya que la inflación acumuló un 293% entre diciembre de 2023 y marzo de 2026, mientras los sueldos solo subieron un 160% en el mismo período.
Un recorte en vísperas de la movilización
La víspera de la marcha trajo una nueva medida de ajuste. A través de la Decisión Administrativa 20/2026, publicada en el Boletín Oficial y firmada por el jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo, el Gobierno recortó $78.768.179.759 en programas de la Secretaría de Educación. La medida incluye una poda de $5.303.000.000 en transferencias de capital para obras de infraestructura que afecta a 13 universidades nacionales, y un recorte de $35.288.051.713 sobre el Plan Nacional de Alfabetización.
La comunidad universitaria interpretó el timing como una señal deliberada. El rector de la UBA, Ricardo Gelpi, convocó públicamente a acompañar la marcha y declaró en diálogo con Radio Mitre: «Confío que mañana sea una marcha pacífica, multitudinaria y que la gente apoye esto. No que apoye a la UBA, sino que apoye al país.» Gelpi advirtió que el ajuste «afecta directamente las cursadas, los salarios de docentes y no docentes, así como el funcionamiento de los hospitales universitarios» y que la pérdida de recursos humanos calificados ya genera consecuencias irreversibles: «Se está yendo la gente de las universidades y de los laboratorios, hay números.»
Los hospitales en crisis: deuda acumulada de 20.000 millones
La disputa se extendió en las últimas semanas a los hospitales universitarios. Autoridades de la UBA denunciaron en una conferencia de prensa del 5 de mayo en el Hospital de Clínicas que la gestión de Milei no transfirió los fondos operativos correspondientes a enero, febrero, marzo y abril de 2026, lo que genera una deuda acumulada de aproximadamente 20.000 millones de pesos. Esos recursos, aprobados en el Presupuesto 2026, son imprescindibles para insumos, mantenimiento y servicios básicos. Los directores de hospitales alertaron que varios centros de salud podrían dejar de funcionar. Los hospitales universitarios de la UBA atienden aproximadamente 700.000 pacientes por año.
El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, rechazó esas denuncias y las calificó de «falsas». Sostuvo que los fondos ordinarios ya fueron transferidos y que el reclamo corresponde a una partida «extraordinaria» aún no desembolsada. En paralelo, la misma cartera intimó a los rectores a «informar las medidas que tomaron para asegurar el derecho a la educación» frente a los paros gremiales.
Desde la Asociación Gremial Docente de la UBA (AGD UBA), su secretaria general Laura Carboni, respondió sin rodeos: «No tienen cara; el gobierno lleva 189 días de incumplimiento de una ley votada en cinco oportunidades en el Congreso y ratificada dos veces en la justicia.»
El mapa de la movilización en Buenos Aires
La marcha en la Ciudad de Buenos Aires se organiza en cuatro columnas que confluirán en Plaza de Mayo. La columna del sur y La Plata parte desde Constitución y avanza por Avenida 9 de Julio y Avenida de Mayo. La columna de Ciencias Económicas, Medicina y facultades del área norte se concentra desde las 16 en Córdoba y Junín, para marchar por Callao, Rivadavia y Avenida de Mayo. La columna de Psicología, Filosofía y Letras ingresa por Entre Ríos y Rivadavia. La UTEP concentra desde las 14 en Belgrano y Diagonal Sur.
Entre los puntos de encuentro confirmados se destacan: la intersección de Avenida Callao y Bartolomé Mitre (Ciencias Exactas UBA, desde las 13), Plaza Houssay con convocatoria de ADUBA (Facultad de Medicina, 14 horas), la sede de la UTN en calle Medrano (14:30), y las intersecciones de Diagonal Sur y Bolívar con Avenida de Mayo y Tacuarí (CGT, CONADU y FEDUN, desde las 15).
La CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores concentran desde las 15 en Diagonal Norte y San Martín; CONADU Histórica junto a organizaciones del FreSU, desde las 15 en Piedras y Avenida de Mayo. La Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) iniciará su protesta al mediodía en el campus de Bernal para sumarse luego a la columna central en Avenida de Mayo y Bernardo de Yrigoyen.
El acto central está previsto para las 17 horas en Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada. El perímetro del microcentro porteño estará afectado por cortes totales y parciales en Avenida de Mayo, Avenida Callao, Diagonal Norte, Diagonal Sur, Bernardo de Yrigoyen, Bartolomé Mitre, Bolívar, Tacuarí, Piedras y Salta, así como en los entornos de Plaza Houssay y calle Medrano. Se recomienda a los conductores evitar el área entre las 13 y las 19 horas.
Cuatro marchas, ninguna respuesta
La convocatoria de este martes es la cuarta de una serie que comenzó el 23 de abril de 2024, cuando más de medio millón de personas se movilizaron en la Avenida de Mayo. La segunda tuvo lugar el 2 de octubre de 2024, frente al Congreso, en rechazo al veto presidencial a la ley de financiamiento. La tercera se realizó el 17 de septiembre de 2025, el mismo día en que el Congreso ratificó la norma con mayoría agravada de dos tercios. En ninguno de esos tres casos el Gobierno modificó su postura.
El Ejecutivo insiste en que la ley no prevé en forma expresa su fuente de financiamiento y que su aplicación plena «afecta la estabilidad económica y la macroeconomía del país». Ante la nueva jornada de protesta, el Gobierno anunció que abrirá una instancia de diálogo con las universidades después de la marcha; desde el Ministerio de Capital Humano señalaron que se analiza la creación de una comisión con rectores de universidades que cuentan con hospitales para discutir el esquema de distribución de recursos. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, había acusado a los rectores de impulsar una «extorsión política». Gelpi lo rechazó: «Lo que estamos pidiendo para los estudiantes y para los hospitales es lo mismo que se pedía el año pasado.»
Puntos clave
- La cuarta Marcha Federal Universitaria se realiza este martes con acto central en Plaza de Mayo a las 17 horas, convocada por el CIN, la FUA y el Frente Sindical de Universidades Nacionales.
- El reclamo central es la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795, votada y ratificada por el Congreso y avalada en dos instancias judiciales, que el Gobierno se niega a implementar.
- El día anterior a la marcha, el Gobierno recortó $78.768 millones en educación mediante la Decisión Administrativa 20/2026, firmada por Adorni y Caputo.
- Los salarios docentes universitarios acumulan una caída real del 34% desde diciembre de 2023, los más bajos en 23 años.
- Los hospitales universitarios de la UBA denuncian una deuda de 20.000 millones de pesos en fondos operativos no transferidos desde enero de 2026.
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