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Educación

Toma de facultades en la UBA: estudiantes defienden la universidad pública y gratuita frente al ajuste

“Los no docentes y los docentes están por debajo de la línea de pobreza».

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Las facultades de Psicología y Filosofía de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se encuentran tomadas por estudiantes en protesta contra el veto presidencial de Javier Milei, que ha generado un clima de tensión en el ámbito universitario. La medida de fuerza, que se extenderá durante 48 horas, incluirá clases públicas en las calles y una movilización al Congreso prevista para el miércoles.

Valentina, una de las estudiantes organizadoras de la protesta, explicó la motivación detrás de la toma en declaraciones televisivas: “Ya venimos de dos movilizaciones masivas donde la sociedad se expresó en solidaridad y en apoyo a la universidad pública. No confiamos en ese Congreso que ya votó también el veto a los jubilados y le aprobó la ley de bases a Milei, por eso tomamos las cosas en nuestras manos”.

Crisis económica y educación universitaria

La situación económica actual ha golpeado duramente a los estudiantes, docentes y no docentes de la UBA, que enfrentan el desafío de sostener la educación pública en medio de una creciente precarización. Valentina señaló que “la matrícula bajó porque muchos no tienen plata ni para venir a estudiar”.

Según explicó, los aumentos en tarifas y transporte han hecho que asistir a clases sea casi imposible para muchos estudiantes, que deben equilibrar sus estudios con uno o dos trabajos. «El 90% de los estudiantes de la facultad trabajamos, y es cada vez más difícil sostener los estudios en el marco de la crisis social que estamos viviendo», añadió.

El malestar no solo se limita a los estudiantes. Valentina también expresó la difícil situación de los trabajadores universitarios: “Los no docentes y los docentes están por debajo de la línea de pobreza. Les sale más caro venir a dar la clase que lo que cobran, por lo que el transporte se ha vuelto un problema insostenible”.

Rechazo al arancelamiento de estudiantes extranjeros

Otro de los puntos de protesta tiene que ver con la posibilidad de cobrar aranceles a estudiantes extranjeros, una medida que el gobierno de Milei ha considerado. «Estamos totalmente en contra de esa política de ultraderecha que quiere dividir a los estudiantes», sostuvo Valentina. Para ella, la diversidad de voces y nacionalidades es lo que enriquece a la UBA y fortalece la educación pública. “Defendemos el derecho de todas y todos a estudiar en esta universidad de puertas abiertas. Es una conquista histórica y única en Latinoamérica que debemos pelear por preservar”, concluyó.

Movilización y apoyo social

La toma, que se espera que reúna a un amplio número de estudiantes este miércoles frente al Congreso, busca visibilizar los desafíos que enfrenta la educación pública en un contexto de ajustes y recortes. «Sabemos que tenemos mucho apoyo en este momento«, afirmó Valentina, destacando que muchos trabajadores y sus familias ven la universidad pública como un pilar fundamental para el acceso a la educación de calidad.

La protesta refleja no solo la preocupación por las políticas del gobierno, sino también una defensa del modelo de universidad gratuita y pública, que enfrenta amenazas en medio de la crisis económica y las reformas impulsadas por el oficialismo.

CABA

Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes

El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.

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El Argentino Diario-Jorge Macri.

Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes

★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.

Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.

El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó

La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.

Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.

La subcultura detrás de las amenazas

La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.

El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.

Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias

La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.

En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.

La paradoja de la respuesta institucional

La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.

En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.

Puntos clave:

  • El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
  • El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
  • Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
  • La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
  • Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.

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