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Milei y la muerte de Mujica: entre el silencio oficial y la deshumanización libertaria

Mientras América Latina y el mundo despide a José «Pepe» Mujica con homenajes transversales, el Gobierno argentino optó por un silencio que se quebró solo con gestos polémicos y declaraciones ofensivas.

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El Argentino Diario-Pepe Mujica-Javier Milei.

Un adiós regional cargado de respeto

El ex presidente uruguayo José «Pepe» Mujica falleció este martes a los 89 años, tras una larga lucha contra el cáncer de esófago. La noticia fue confirmada por el actual mandatario de Uruguay, Yamandú Orsi, quien expresó: “Con profundo dolor comunicamos que falleció nuestro compañero Pepe Mujica. Presidente, militante, referente y conductor. Te vamos a extrañar mucho, viejo querido”.

Mujica, conocido por su vida austera y su compromiso con la justicia social, gobernó Uruguay entre 2010 y 2015. Durante su mandato, impulsó reformas progresistas como la legalización del matrimonio igualitario, la despenalización del aborto y la regulación del cannabis.

Líderes de toda América Latina y el mundo expresaron su pesar. Desde la izquierda, figuras como Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof destacaron su legado. Kicillof escribió: “Perseguido, torturado y encarcelado por pelear contra una dictadura y en favor de un mundo mejor. Líder popular, protagonista de la democracia uruguaya y gran presidente de su país”.

Incluso desde sectores ideológicamente opuestos, como Mauricio Macri, se reconoció su figura. Macri lo describió como “una persona honesta, comprometida con sus ideas y con la historia de su país”.

El silencio oficial y el gesto de Milei

A diferencia de la mayoría de los líderes regionales, el presidente argentino Javier Milei no emitió un mensaje personal de condolencias. La Cancillería argentina publicó un escueto comunicado formal: “La República Argentina expresa sus condolencias por el fallecimiento del ex Presidente de la República Oriental del Uruguay, José Mujica, y las hace extensivas con respeto a su familia, al Gobierno y al pueblo uruguayo”.

Posteriormente, Milei reposteó en su cuenta de X un mensaje del abogado Alejandro Fargosi que, sin nombrar directamente a Mujica, cuestionaba los homenajes a figuras que ejercieron la violencia política. Fargosi escribió: “Sencillamente, no se puede rendir honores a quien ejerció la violencia política hasta su grado máximo: el homicidio individual y artero”.

El Gordo Dan y la deshumanización libertaria

El influencer libertario Daniel Parisini, conocido como «El Gordo Dan», celebró la muerte de Mujica con un mensaje en X: “Uno menos”.

Este tipo de expresiones, lejos de ser aisladas, reflejan una tendencia en ciertos sectores libertarios de deshumanizar a figuras políticas con las que discrepan ideológicamente. La falta de condena por parte del oficialismo a estos mensajes refuerza la percepción de una tolerancia hacia discursos de odio dentro del espacio gobernante.

Un legado que trasciende ideologías

José Mujica dejó una huella imborrable en la política latinoamericana, no solo por sus políticas progresistas, sino también por su estilo de vida austero y su coherencia entre el decir y el hacer. Su figura es recordada y respetada incluso por aquellos que no compartieron su ideología, lo que contrasta con la actitud del actual gobierno argentino, que optó por el silencio y la deshumanización.

Puntos clave:

  • José «Pepe» Mujica falleció a los 89 años, dejando un legado de coherencia y compromiso social.
  • Líderes de todo el espectro político regional expresaron su pesar, destacando su figura.
  • El presidente argentino Javier Milei no emitió un mensaje personal de condolencias.
  • El influencer libertario «El Gordo Dan» celebró la muerte de Mujica con un mensaje ofensivo.
  • La falta de condena oficial a estos mensajes refuerza la percepción de tolerancia hacia discursos de odio en el oficialismo.

Celebridades

Murió el Indio y mató el relato de la batalla cultural

Más de siete kilómetros de ricoteros en Avellaneda, una misa laica sin precedentes en la historia del rock argentino y una primicia: concejales de Ituzaingó proponen poner el nombre del Indio Solari a la calle de su casa y declararlo ciudadano ilustre. La muerte de Carlos Solari desnudó la mentira de la «batalla cultural» que predica Javier Milei: la cultura popular sigue eligiendo el rock y el peronismo como expresión política.

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Murió el Indio y mató el relato de la batalla cultural

Hay muertes que no son solo muertes. Son bisagras. Lo dijo con exactitud Nancy González, titular de la Unión de Músicos y Músicas (UDEMUS), miembro de la CTA y vecina histórica de Parque Leloir: «Este fue el clic, la bisagra, lástima que tuvo que ser la bisagra con la muerte de él». González, que en exclusiva para este medio rememoró sus comienzos en el circuito under compartido tangencialmente con Los Redondos en los años ochenta, puso en palabras lo que cientos de miles de personas expresaron con los pies este domingo en Avellaneda: la muerte de Carlos «Indio» Solari no fue el cierre de una historia, fue la apertura de una pregunta que el país no puede dejar de hacerse.

El pogo más grande del mundo y el relato que se derrumbó

Javier Milei lleva casi dos años y medio hablando de «batalla cultural». Sus voceros construyeron un relato según el cual la cultura argentina está en disputa, que los artistas que piensan distinto son una élite desconectada, que el pueblo llano está del lado del presidente. El domingo 7 de junio de 2026, más de siete kilómetros de argentinos de todas las provincias, de todas las edades, de todas las clases sociales, hicieron fila para despedir a un hombre que en 2023 definió el proyecto político de Milei como «un disparate fascista» y que en mayo de 2024 dijo, en diálogo con los periodistas Marcelo Figueras y Horacio Verbitsky, que no podía creer que «un tipo con una motosierra» pudiera ganar una elección. El mismo entonces vocero presidencial Manuel Adorni le pidió que se «llamara a silencio».

El Indio no se calló. Y el pueblo no lo olvidó.

La muerte de Solari, por un ACV hemorrágico confirmado por autopsia el viernes pasado, desencadenó una movilización popular sin precedentes en la historia reciente del rock argentino. El velatorio en el Polideportivo José María Gatica, en el Parque Domínico de Avellaneda, convocó una marea humana que a mediados de la jornada ya extendía su cola desde la avenida Bartolomé Mitre hasta el Puente Pueyrredón: siete kilómetros de personas de todo el país que eligieron estar ahí, en un domingo frío de junio del conurbano, para decirle adiós a alguien que el gobierno nacional no quiso honrar con duelo nacional ni con un espacio institucional apropiado como el Congreso de la Nación, que le fue negado.

González, que nunca pudo ver a los Redondos en vivo hasta el último recital en Olavarría, lo expresó con claridad: «Yo viví el pogo más grande del mundo, yo creo que fue ese y el que seguramente se va a producir mañana, yo fui parte del pogo más grande del mundo y fue una experiencia única». Ese pogo que ella vivió en Olavarría se replicó de otra forma en Avellaneda: no con el cuerpo saltando, sino con los pies en la calle, pacífica y tenazmente.

La Argentina que llora: Perón, Evita, el Diego y el Indio

La comparación no es antojadiza ni fue construida desde la política: surgió de la realidad, que es la única verdad. Por magnitud y cantidad de concurrentes, el velatorio del Indio Solari en Avellaneda ya se colocó en el mismo plano histórico que los funerales de Néstor Kirchner y Diego Armando Maradona, ambos en la Casa Rosada. El de Kirchner convocó cientos de miles durante tres días. El de Maradona, en pandemia, tuvo que ser interrumpido por los incidentes que generó la desbordante presencia popular.

Antes de ellos, en la historia argentina, solo las despedidas de Eva Perón y Juan Domingo Perón tuvieron una dimensión remotamente comparable. Evita, muerta en 1952, fue velada durante trece días en el Ministerio de Trabajo. La multitud que la acompañó desde el centro de Buenos Aires hasta el Congreso y luego hasta la CGT fue una de las concentraciones más masivas que la Argentina haya registrado. Perón, muerto en 1974, convocó una procesión que recorrió varios kilómetros desde la Casa Rosada hasta Palermo.

El hilo conductor entre esas muertes y esta no es apenas la cantidad de gente, aunque la cantidad de gente es en sí misma un argumento político irrebatible. El hilo es que en cada una de esas despedidas el pueblo argentino salió a reafirmar una identidad que el poder de turno intentó desconocer, minimizar o directamente borrar.

El gobierno de Milei no decretó duelo nacional. El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, rechazó que el velatorio se realizara en el Congreso. El secretario de Cultura, Leonardo Cifelli, publicó un escueto mensaje en redes sociales, el mismo funcionario de un gobierno que convirtió el desguace cultural en política de Estado. Y la gente, mientras tanto, hacía siete kilómetros de fila.

https://www.instagram.com/reel/DZS03vrRKjC/?igsh=OGFycmNzaGhndXdn

La perfección del operativo y la tierra de Ferraresi

Lo que el gobierno nacional rechazó, el peronismo lo organizó. El intendente de Avellaneda, Jorge Ferraresi, dio en pocas horas una demostración de eficiencia estatal que la gestión libertaria no pudo ni quiso replicar. Según algunos medios, fue el diputado nacional Máximo Kirchner quien llamó a Ferraresi el viernes por la tarde, tras el fallecimiento del músico. Ferraresi y el kirchnerismo mantienen diferencias en la interna del peronismo bonaerense, pero ante el pedido, el intendente no dudó: puso a disposición el Centro Gatica, conocido popularmente como Parque Domínico, y articuló junto al gobierno de la Provincia de Buenos Aires, conducido por Axel Kicillof, el operativo más exigente que un intendente del conurbano debió montar en años.

El operativo incluyó 1.500 efectivos de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, un hospital móvil, 17 ambulancias medicalizadas, 60 promotores de salud, tres postas sanitarias sobre la avenida Mitre, puestos de hidratación y desvíos de tránsito coordinados con AUBASA, que suspendió el cobro de peaje desde las 6 de la mañana en los accesos a la zona. Ferraresi sintetizó el espíritu de la jornada en una frase: «El Indio nos acompañará siempre con su música, sus ideas y su corazón. Que sea una misa ricotera, cuidándonos y cuidando la ciudad».

https://www.instagram.com/p/DZS8pf-xwhL/?igsh=b3puYjhraG0zaWZk

El predio elegido, el Parque de los Derechos del Trabajador, reinaugurado por el propio Ferraresi en marzo de 2023, tiene una carga simbólica que no escapa a ningún ricotero: lleva el nombre de los derechos que el Indio defendió toda su vida y que el gobierno de Milei viene desmontando con la velocidad de una motosierra.

Primicia: el homenaje de Ituzaingó

El Argentino puede adelantar que concejales del municipio de Ituzaingó, el partido donde vivía el Indio Solari en el barrio de Parque Leloir, elevarán en la próxima sesión ordinaria del Concejo Deliberante dos proyectos en homenaje al músico. Primero, la propuesta de poner el nombre de Indio Solari a la calle donde se ubica su casa, en el barrio de Parque Leloir, a la altura de la rotonda de Miriam, en el casco histórico del Harás Miriam donde el músico eligió vivir sus últimas décadas.

Segundo, su declaración como ciudadano ilustre del partido de Ituzaingó, que en los días que siguieron a su muerte ya decretó tres días de duelo oficial. El municipio conducido por el intendente Pablo Descalzo expresó que «su obra deja una huella imborrable en la historia de la música, es faro de generaciones enteras y continuará reuniendo a millones de personas que mantendrán vivo su legado cultural».

Ituzaingó se suma así al reconocimiento institucional más tardío pero más emotivo: Paraná, la ciudad natal de Solari, lo había declarado ciudadano ilustre por unanimidad en octubre de 2025. La Plata, donde nació Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, no logró aprobarlo a pesar de un proyecto presentado en 2013 por el entonces concejal del FpV Sebastián Tangorra.

Lali, el Indio y la misma trinchera

La «batalla cultural» de Milei tiene nombres propios entre sus enemigos declarados. Lali Espósito fue hostigada sistemáticamente desde el entorno del presidente, convertida en blanco de escarnio público desde la cuenta oficial del propio presidente en redes sociales. El Indio Solari, en una entrevista publicada en octubre de 2025, la definió como «una buena artista» y la respaldó públicamente, en un gesto que el propio Solari amplificó desde sus redes sociales.

Este domingo, en el primer show de Lali como artista principal en el estadio Monumental de River Plate, la cantante cerró su presentación con una fusión entre su canción «No me importa» y «Ji Ji Ji», el himno indiscutido del repertorio ricotero, mientras las pantallas proyectaban imágenes del Indio. Miles de fanáticos comenzaron a saltar. «Gracias, Indio Solari, por tanto», dijo Lali desde el escenario. El estadio respondió con una ovación que duró varios minutos.

Milei habla de batalla cultural. El domingo, dos de sus enemigos favoritos de la cultura popular, uno de ellos ya muerto, llenaron simultáneamente el Monumental y siete kilómetros de avenida en Avellaneda.

La soberanía cultural que el Indio defendió hasta el final

El Indio murió en su casa de Parque Leloir a las 8:30 del viernes 5 de junio, tal como lo constató la UFI N°2 de Ituzaingó a cargo del fiscal Lucio Rivero, cuando fue hallado cerca de su pileta interna por su cuidadora. La autopsia confirmó un ACV hemorrágico.

Padecía Parkinson desde hacía una década. Su última aparición pública fue en enero de 2026, con un mensaje de agradecimiento por el Honoris Causa que le otorgó la Universidad de Buenos Aires (UBA), esa misma universidad a la que el gobierno de Milei le recortó el presupuesto en términos reales más de un 31%.

La calle donde vivió puede llevar pronto su nombre. La cultura que construyó ya lleva el nombre de todos.

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