Denuncia
El Banco Nación defiende los créditos millonarios a la casta libertaria mientras avanza la denuncia penal
El gerente zonal Mario Zagaglia y el presidente Darío Wasserman salieron a respaldar el esquema de préstamos hipotecarios millonarios que benefició a funcionarios, legisladores y militantes de La Libertad Avanza. La oposición impulsa pedidos de informes en el Congreso y se presentaron denuncias penales.
El BNA defiende los créditos a la casta hipotecaria de LLA mientras la oposición pide informes
★ Con el escándalo por los créditos millonarios del Banco de la Nación Argentina (BNA) todavía en ebullición, la cúpula de la entidad decidió salir a la cancha para hacer lo único que le quedaba por hacer: defenderse. Mario Zagaglia, gerente zonal y responsable de Banca Personas del banco estatal, afirmó que los préstamos hipotecarios otorgados a funcionarios y allegados a La Libertad Avanza (LLA) responden a «la transparencia y accesibilidad» propias del sistema, y negó categóricamente «cualquier trato preferencial o acomodo».
La declaración de Zagaglia llegó en medio de una tormenta política que este medio viene cubriendo en profundidad. Como informó El Argentino Diario el 1° de abril, el escándalo estalló cuando trascendió que el diputado nacional de LLA, Alejandro Bongiovanni, recibió un préstamo de 255 millones de pesos del BNA en enero de 2026; que el secretario de Finanzas, Federico Furiase, accedió a 367 millones de pesos; y que Felipe Núñez, director del BICE y asesor del ministro de Economía Luis Caputo, cobró 475 millones de pesos, el monto más alto identificado entre los beneficiarios del círculo oficialista. Dos días después, el 3 de abril, este medio reveló que los diputados Santiago Santurio (340 millones), Mariano Campero (322 millones) y Lorena Villaverde (225 millones) completaban una lista que ya superaba los 1.500 millones de pesos en total.
La línea de defensa del banco
Zagaglia sostuvo que todos los créditos están sujetos a «procesos de aprobación estandarizados» y que «cumplen con los requisitos de solvencia exigidos a cualquier cliente». Su argumento central fue la línea +Hogares, que ofrece tasas preferenciales del 4,5% para usuarios que perciban haberes en el banco, plazos de hasta 30 años y montos de hasta aproximadamente 390 millones de pesos, cubriendo hasta el 75% del valor de la propiedad. Según el funcionario, también existen líneas de hasta 50 millones de pesos para monotributistas y trabajadores, abiertas al público general.
El presidente del BNA, Darío Wasserman, fue más explícito: aseguró que «no hubo irregularidades ni tratos preferenciales» y que todos los préstamos pasaron por «evaluación crediticia y el scoring habitual». Wasserman añadió que el banco «gestiona cuentas sueldo del sector público», lo que, según su razonamiento, eleva automáticamente el número de empleados estatales elegibles para estos beneficios.
El argumento, sin embargo, no resiste demasiado escrutinio. La defensa oficial ignora la pregunta de fondo que plantean tanto la oposición como la ciudadanía: si los créditos son tan accesibles y transparentes, ¿por qué la concentración de beneficiarios recae sistemáticamente sobre funcionarios y legisladores que votan en línea con el Ejecutivo?
La coincidencia que el banco no explica
Como reveló este medio en su cobertura del 3 de abril, las coincidencias entre la adjudicación de los créditos y los posicionamientos políticos de los beneficiarios son llamativas. Alejandro Bongiovanni inició su trámite en junio de 2025, en pleno «boom de los créditos hipotecarios» según sus propias palabras en redes sociales, y recibió los fondos en enero de 2026, apenas meses después de su salto formal del bloque del PRO al de La Libertad Avanza. Mariano Campero, uno de los diputados radicales que garantizó el blindaje legislativo a los vetos presidenciales contra jubilados y universidades, recibió sus fondos en mayo de 2025, en un período que coincide con su alineamiento creciente con el oficialismo.
Los beneficiarios desestimaron cualquier vínculo entre sus decisiones políticas y el acceso a los préstamos. Ninguno de los consultados por este medio aportó documentación que acredite las condiciones específicas bajo las que se aprobaron sus carpetas.
La pregunta que nadie responde: ¿hubo dictámenes negativos?
El trasfondo más grave del caso no son los montos sino el proceso. El diputado opositor Esteban Paulón presentó pedidos de informes ante el Banco Nación, el Banco Central y el Poder Ejecutivo para determinar si el directorio del banco, conducido en su momento por Daniel Tillard, dictó resoluciones excepcionales para aprobar carpetas que tenían dictámenes técnicos desfavorables en las áreas de riesgo. Hasta el cierre de esta edición, esa pregunta no tuvo respuesta oficial.
La revelación de que tres de los beneficiarios más salientes, Juan Pedro Inchauspe (del BCRA), Felipe Núñez y Federico Furiase, pertenecen al círculo íntimo del Palacio de Hacienda refuerza las sospechas sobre la naturaleza de las aprobaciones. En paralelo, sectores de la oposición presentaron denuncias penales por estas operaciones, aunque aún no se confirmó formalmente ante qué juzgado ni con qué carátula.
El discurso anti-casta y el espejo roto
La paradoja política que envuelve al caso no es menor. El Gobierno de Javier Milei construyó buena parte de su identidad política sobre la guerra declarada a «la casta», ese difuso pero efectivo concepto con el que bautizó a los políticos que, según su diagnóstico, viven a expensas del Estado. Mientras el Ejecutivo promueve recortes en áreas sociales, ajusta jubilaciones, reduce el presupuesto universitario y avanzó en su momento con la propuesta de privatizar el propio Banco Nación, sus representantes utilizan la estructura de esa misma banca pública para resolver sus necesidades habitacionales con montos que resultan inaccesibles para el grueso de la población trabajadora.
La Central de Deudores del Banco Central refleja estas obligaciones financieras que, en el contexto de un gobierno que predica la austeridad y ataca las instituciones públicas, adquieren una dimensión política que va mucho más allá de un simple trámite bancario.
Puntos clave
- El Banco Nación, a través de su gerente zonal Mario Zagaglia y su presidente Darío Wasserman, defendió el esquema de créditos hipotecarios otorgados a funcionarios y legisladores de La Libertad Avanza.
- El escándalo involucra a beneficiarios identificados por este medio: Felipe Núñez (475 millones de pesos), Federico Furiase (367 millones), Santiago Santurio (340 millones), Mariano Campero (322 millones), Alejandro Bongiovanni (255 millones) y Lorena Villaverde (225 millones), entre otros.
- El diputado opositor Esteban Paulón presentó pedidos de informes para determinar si hubo dictámenes técnicos desfavorables que fueron ignorados por el directorio del banco.
- Sectores de la oposición impulsaron denuncias penales por estas operaciones crediticias.
- Ninguno de los funcionarios consultados ni el Banco Nación respondieron sobre las condiciones específicas de aprobación de los préstamos.
Denuncia
Kicillof exigió investigar a los autores intelectuales del atentado contra Cristina: “La causa no arrojó ningún resultado”
El gobernador bonaerense cuestionó desde sus redes sociales la falta de avances judiciales en la causa por el atentado a Cristina Fernández de Kirchner y reclamó que se investigue a los responsables ideológicos. Mientras los autores materiales cumplen condena, la pregunta sobre quién ordenó el ataque permanece sin respuesta judicial a cuatro años del hecho.
Al cumplirse cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó de «realmente grave» que la investigación judicial no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque. A través de una publicación en la red social X, el mandatario bonaerense vinculó la impunidad del atentado con la actual situación de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria en el barrio porteño de Constitución por su condena en la causa Vialidad.
«Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo«, sostuvo Kicillof en su publicación.
Un atentado con condenas parciales y una causa trunca
El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y accionó el gatillo frente a su domicilio en el barrio de Recoleta. El disparo no se produjo por una falla en la munición; el arma estaba apta para el disparo, según confirmó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Sabag Montiel fue reducido por civiles presentes en la concentración.
En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 6, integrado por los jueces Adrián Grünberg, Ignacio Fornari y Sabrina Namer, condenó a Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de homicidio; pena que, unificada con condenas previas, ascendió a 14 años. Su entonces pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, elevados a 8 años y 2 meses por unificación. Un tercer acusado, Gabriel Nicolás Carrizo, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, reclamando penas de 15 y 14 años respectivamente, y solicitando la aplicación de la agravante de femicidio, que ese tribunal deberá definir.
Lo que el juicio oral no resolvió, sin embargo, es lo que la política sigue reclamando: quiénes pudieron haber instigado el ataque, si existió financiamiento externo y cuál fue el entramado que hizo posible que un arma cargada llegara a 20 centímetros del rostro de la entonces vicepresidenta. Una de las líneas que mayor repercusión alcanzó durante la investigación fue la denominada «pista Milman», vinculada al exdiputado Gerardo Milman; pero esa hipótesis quedó fuera del debate oral y no fue acreditada judicialmente en las condenas dictadas.
«Dos caras de una misma moneda»
La lectura política de Kicillof anuda dos situaciones que considera parte de un mismo proceso: el atentado y la condena judicial de Fernández de Kirchner. La expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, por la sentencia a seis años e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad, una condena que el kirchnerismo y amplios sectores del campo popular califican como resultado del lawfare, es decir, la utilización del sistema judicial como herramienta de persecución política.
Kicillof no participó del acto de conmemoración organizado frente al domicilio de la expresidenta, donde el principal orador fue Máximo Kirchner, en el marco de una jornada en la que más de veinte fuerzas políticas firmaron un documento conjunto titulado «La democracia no admite la eliminación del adversario». Su adhesión al aniversario se circunscribió al mensaje publicado en sus redes sociales, en el que concluyó: «Seguimos exigiendo que se haga justicia».
La pregunta que la Justicia no responde
El planteo de Kicillof apunta al corazón de una causa que, cuatro años después, sigue abierta en su tramo más sensible. Los responsables materiales fueron juzgados y condenados; la existencia de una estructura política o económica detrás del ataque no quedó acreditada judicialmente, aunque tampoco fue descartada de manera concluyente por la instrucción. La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece sin avances concretos y sin imputados en ese tramo de la causa.
En ese contexto, el reclamo que confluye desde el campo popular en este cuarto aniversario no es solo por el esclarecimiento de un hecho del pasado: es también una advertencia sobre la impunidad como señal política, sobre qué mensaje envía una democracia que condena al ejecutor pero no investiga con la misma energía a quienes pudieron haberlo enviado.
Puntos clave
- El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó y accionó el gatillo de una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner; el disparo no se produjo por una falla en la munición.
- El Tribunal Oral Federal N° 6 condenó en octubre de 2025 a Sabag Montiel a 14 años de prisión (unificados) y a Brenda Uliarte a 8 años y 2 meses; Carrizo fue absuelto.
- Kicillof calificó de «realmente grave» que cuatro años después la causa no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque.
- La Cámara Federal de Casación Penal debe resolver el recurso de la fiscalía, que pide elevar las penas y aplicar la agravante de femicidio.
- La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece abierta y sin imputados concretos en ese tramo.
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