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Opinión

Colombia: las próximas elecciones pueden significar la derrota de otro gobierno neoliberal en Nuestra América

Casi 39 millones de electores decidirán con su voto si se pone fin a la historia de gobiernos represivos, neoliberales, penetrados por el poder mafioso del narcotráfico y cipayos de EEUU.

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El-Argentino-Protestas en Colombia

Por Pascual Manganiello

En Colombia las próximas elecciones presidenciales del 29 de Mayo pueden significar la derrota de otro gobierno neoliberal en nuestra América.

Casi 39 millones de electores decidirán con su voto quienes, de los 8 candidatos presidenciales, gobernaran Colombia y si se pone fin a la historia de gobiernos represivos, neoliberales, penetrados por el poder mafioso del narcotráfico y cipayos de EEUU que a lo largo de las últimas décadas ha signado la vida de los colombianos y colombianas en un régimen que poco o nada tiene que ver con un Estado democrático.

Los candidatos de izquierda Gustavo Petro y Francia Márquez, de la alianza “Pacto Histórico”, tienen la intención de votos mayoritaria y los analistas políticos dan por cierta la posibilidad de victoria electoral de este frente progresista y popular de las tierras de García Márquez.

Si esto se concreta en las urnas seria un hecho histórico para este país sumido en la dependencia de la voluntad del imperialismo yanqui y bajo el yugo de las oligarquías nativas que han conformado una suerte de narco Estado en sociedad con paramilitares y mafiosos de toda clase para explotar y adueñarse de las inmensas riquezas de este bendito país.

El-Argentino-Protestas en Colombia

Reflejo de esta situación son las denuncias realizadas por manifestantes, personas y organizaciones defensoras de los derechos humanos que demuestran el sistemático plan de exterminio contra los opositores políticos llevado a cabo por el Estado colombiano y los paramilitares a sus servicio en el marco de la aplicación de la “Doctrina de Seguridad Nacional” auspiciada por los EEUU.

Hastiados de esta situación el pueblo a través de sus organizaciones representativas han conformado un polo de unidad que aglutina a casi todo el arco nacional y popular de Colombia.

Las enormes posibilidades de surgir victoriosos y de terminar con gobiernos conservadores y de derecha en esta sufrida tierra, donde las prácticas represivas evidenciadas incluyen uso de armas letales contra manifestantes, uso excesivo e ilegítimo de gases lacrimógenos, detenciones ilegales, torturas y asesinatos de trabajadores, campesinos, estudiantes e indígenas opositores al régimen que hoy preside Iván Duque, han provocado una enorme esperanza en el pueblo que no se veía desde hace mucho tiempo.

“Es así que surge el “Pacto Histórico” como la unión de distintas fuerzas políticas alrededor de un proyecto de país que busca los cambios necesarios para lograr superar las grandes dificultades que hemos heredado de gobiernos corruptos que no han reconocido no solo las necesidades de las personas, sino la misma realidad del país”, señalaba el candidato del “Pacto Histórico”.

Gustavo Petro sostiene que gobernaran “reconociendo en la diversidad (política, étnica, biológica, cultural, entre otras) la verdadera riqueza a través de la cual haremos de Colombia una potencia mundial de la vida”.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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