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“Ucrania, una decisión difícil para Rusia”
“Ninguna de las grandes guerras de Europa contra Rusia terminó en victoria. Tanto Napoleón como Hitler terminaron aquí sus marchas victoriosas”, la columna de Alexander Babakov (Vicepresidente de la Duma Estatal de Rusia).
Por Alexander Babakov (Vicepresidente de la Duma Estatal de Rusia).
Soy ruso, nací en Chisinau (Moldavia), estudié y enseñé en Moscú (la Universidad Estatal de Moscú), hice negocios en diferentes países de la ex-URSS (incluida Ucrania), luego me dediqué a la política y durante 19 años he estado trabajando en los órganos representativos de la Federación Rusa – la Duma Estatal y el Senado.
Me dirijo a ustedes porque no puedo callar ante esta situación. Ante la situación en la que la opinión de una de las partes en este conflicto no sólo se silencia, sino que “se cancela”, como ustedes suelen decir ahora. Tal enfoque de lo que está sucediendo ahora en Ucrania puede llevarnos a una catástrofe global y llevar al mundo a la extinción.
Les pido que consideren todo lo que está escrito en este artículo como la opinión personal, de una persona que nació y se crió en la URSS y pasó mucho tiempo no sólo en los países que aparecieron después de su colapso, sino también en Europa Occidental, donde todavía tengo seres queridos, al igual que, por cierto, en Ucrania.
Nadie duda que la guerra es lo peor que puede hacer la humanidad civilizada. Sin embargo, tuvimos que comenzar esta campaña. Es muy difícil de admitir, pero es verdad, aunque intentaré explicar porqué esto no se pudo evitar.
Rusia no empezó la guerra. La operación especial en Ucrania es una reacción natural a una situación que se preparó durante años. Nuestros vecinos caminaron poco a poco hacia lo que ahora sucede, durante mucho tiempo, a pasos pequeños.
El eslogan terrible que quiere ver “a los rusos ahorcados”, monumentos al colaborador fascista Stepán Bandera, calles con el nombre de la SS Hauptsturmführer Roman Shujevich en lugar de la avenida del Libertador de Kíev, General Vatutin, y destrucción de los monumentos de la era soviética se han convertido en parte de la política estatal de Ucrania moderna.
Desde la punta de vista de los rusos comunes, para quienes Ucrania siempre ha sido el vecino más cercano y querido, la política de Kíev en los últimos años ha causado primero sorpresa, después conmoción y luego disgusto. “¿Qué están haciendo? Son insanos, tienen que ser tratados”. Todo eso se veía y se ve así en los ojos de mis compatriotas. Con la aprobación de sus políticos hubo una profanación de nuestra (y su) historia común, de nuestros (y sus) padres y madres, que recordaron el horror del nazismo. Todo esto resultó en nuestro disgusto por la ucranianidad oficial moderna (en contraste con la gente y su cultura) y un consenso público casi absoluto en apoyo de la Operación Militar Especial en Rusia: alrededor del 80%.
Nos sorprende que estén ciegos y sordos ante lo que ha sucedido en Ucrania durante los últimos 8 años y está sucediendo ahora. Ante lo que está pasando en el mundo. Ni siquiera vemos intentos de abordar esto en la Unión Europea. Pero vemos una frenética campaña antirrusa literalmente por todas partes.
En los últimos días, toda esta política se ha convertido en la llamada práctica de “cancelación”. Nuestros deportistas y artistas están “cancelados”. Al igual que personas con discapacidad en los Juegos Paralímpicos. Están prohibidas la literatura rusa, la música, el ballet, etc. ¿Es realmente posible? ¿Tomar y eliminar en un instante una gran parte de la cultura de la humanidad? ¿Es realmente normal que humillen a las personas discapacitadas, mujeres y niños que hablan ruso en sus calles? La verdad es que todo esto está sucediendo. Lo registramos nosotros. Caso por caso.

Vemos como, en un intento de destruir Rusia en manos de los nacionalistas ucranianos, sus políticos desmoronaron, sin darse cuenta, los fundamentos mismos de su mundo, del cual están orgullosos con razón: la presunción de inocencia, el derecho a otro punto de vista, la inviolabilidad de la propiedad privada…
Pero volvamos a Ucrania. Permítanme hacer algunas preguntas retóricas. ¿Saben ustedes que entre enero y el 24 de febrero de este año Kiev concentró una agrupación militar de más de 100.000 soldados alrededor del perímetro de Donbass? Aquí también se desplegaron artillería pesada, sistemas de misiles S-300, los OTR-21 “Tochka”, tanques, aviones y vehículos aéreos no tripulados.
¿Saben que desde 2014 Estados Unidos ha invertido más de 1.5 billones de dólares en el armamento del ejército ucraniano? Si a esto sumamos los costos de Gran Bretaña, Alemania, Polonia y los países bálticos, será más de 2 billones de dólares. El Ministro de Relaciones Exteriores de Ucrania ha expresado con orgullo su agradecimiento en repetidas ocasiones a los miembros de la OTAN por el hecho de que la ayuda militar a Kíev sea de al menos 300 millones de dólares al año.
¿Por qué han hecho esto?
Rusia reconoció la LPR y la DPR, simplemente para salvar a las personas en estos territorios. Para mí personalmente y para todos aquí en Rusia, está absolutamente claro que si Ucrania hubiera atacado primero, Donbass habría estado cubierto con sangre de civiles muertos. Y luego los encontraríamos en los territorios de las regiones rusas de Voronezh y Rostov. Era precisamente este escenario al que apuntaban los combatientes nazis de varios batallones, como Azov, Aidar y Donbass. Todo esto está en los documentos que fueron capturados por nosotros en los cuarteles abandonados por estas formaciones. ¿Saben ustedes algo de esto?
Una prohibición estricta de otro punto de vista en los medios de comunicación, de la objetividad de la cobertura, es la mejor prueba de la debilidad de cualquier posición. Una persona fuerte está lista para ver y discutir sin reserva los problemas más difíciles.
Ucrania no es David en la lucha contra Goliat, sino un país con la tercera población más grande de Europa y el tercer ejército más grande. Un ejército cuya carta en el sentido más amplio de esta palabra está saturada de ideología nacionalista. Para nosotros (Rusia), que detuvimos a Hitler, detenerlos es una cuestión de principios. Y no nos importa ningún tipo de sanción cuando se trata de un peligro para nuestro país.
A una persona rusa común le recuerda sobre las sanciones occidentales su teléfono móvil, con el que de repente no puede pagar en la tienda debido a las sanciones sectoriales contra Sberbank. Esto no es de ninguna manera un problema para él. Es sólo un recordatorio cada hora y cada minuto de lo que es el Occidente colectivo y como Occidente trata a los rusos. Al mismo tiempo, los discursos hipócritas de sus políticos declarando que no son enemigos de los rusos comunes ya están provocando risas frías y ásperas aquí en Rusia.
Les haré una pregunta, ¿se traicionarían a ustedes mismos, la memoria de sus antepasados y la historia de su país para pagar con el móvil? ¿Por qué creen que podemos hacerlo nosotros? Así se siente la gente común en Rusia.
Ahora hablemos de las élites de nuestros países. De políticos involucrados en dar forma a la interfaz entre el este y el oeste. Trataré de explicarles qué pensamos nosotros de los políticos que ustedes han elegido para dirigirlos, pero que son manejados desde el otro lado del océano.
Creen seriamente que al crearnos inconvenientes domésticos, no evidentes, pueden obligarnos a nosotros, una gran nación, a rendirnos en la lucha cuando está en juego la historia y el presente de nuestro país. Es ridículo. Al mismo tiempo, nosotros, sus colegas, somos muy conscientes de que se nos ha declarado la guerra, entendemos lo que está en juego y estamos dispuestos a hacer cualquier sacrificio en esta guerra para ganar.
La cosa es que estoy personalmente, y sin bromas, agradecido a sus políticos. Han resuelto el problema emergente de una división (grieta) en nuestra sociedad. Ahora nosotros, el gobierno y la gente, ricos y pobres, estamos juntos y apoyaremos cualquier decisión del Presidente (Vladimir Putin). Hago énfasis, cualquiera.
Recuerden la historia. Ninguna de las grandes guerras de Europa contra Rusia (sí, sí, Europa) terminó en victoria. Tanto Napoleón como Hitler terminaron aquí sus marchas victoriosas a través de sus países.
Reflexionen en esto. Piensen adónde los están llevando los políticos que han elegido (aunque eso no importa porque no son ustedes quienes los gobierna, sino Estados Unidos).
Rusia no perderá, porque estamos dispuestos a darlo todo por la victoria. ¿Ustedes que están dispuestos a hacer para derrotar a Rusia?
Energía
La Bolsa le cobra la factura a Rockhopper: el proyecto Sea Lion en Malvinas, cada vez más cerca del precipicio
La petrolera británica ratificó que avanzará con el proyecto Sea Lion en Malvinas pese a las sanciones del gobierno argentino, y el mercado respondió con un desplome del 19,28% en una sola jornada. En el último mes, la compañía acumula una pérdida bursátil del 32%, mientras la Argentina activa un arbitraje bajo la CONVEMAR y estudia pedir medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
Un derrumbe del 19,28% en la Bolsa de Londres este lunes y una caída acumulada del 32% en el último mes: ese es el saldo bursátil de Rockhopper Exploration, la petrolera británica que insiste en avanzar con el proyecto Sea Lion en el área de las Islas Malvinas pese a las sanciones del Estado argentino y a la escalada de acciones legales y diplomáticas que el gobierno nacional ya puso en marcha.
Rockhopper, que posee el 35% de participación en Sea Lion, y Navitas Petroleum, la operadora israelí dueña del 65% restante, ratificaron públicamente su intención de seguir adelante con la exploración offshore sin el aval de la Argentina. La decisión le costó a la compañía británica una caída del 8,13% en los primeros dos días hábiles de octubre y un descenso cercano al 18% en septiembre, acelerando un ciclo bajista que amenaza la viabilidad financiera de todo el proyecto.
Sea Lion: el cronograma que Argentina impugna
El proyecto Sea Lion fue aprobado y financiado en su primera fase a fines de 2025. Esa primera etapa contempla 11 pozos de desarrollo. La perforación de producción está prevista para comenzar a principios de 2027 y la puesta en operación comercial está proyectada para el primer trimestre de 2028. Es decir que las empresas operan bajo un calendario concreto, pero lo hacen dentro de un territorio en disputa y contra la voluntad explícita del Estado argentino.
La Argentina no reconoce la jurisdicción del gobierno colonial británico sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, ni sobre los espacios marítimos circundantes, y considera ilegítima cualquier actividad de explotación de recursos naturales en esas áreas sin su consentimiento.
La respuesta argentina: sanciones, denuncias y arbitraje internacional
El gobierno de Javier Milei intensificó en las últimas semanas el frente de presión contra las empresas vinculadas a la explotación de hidrocarburos en torno a las Malvinas. Las medidas incluyen expedientes sancionatorios, denuncias penales y acciones judiciales que colocan a Rockhopper y Navitas en una posición de creciente vulnerabilidad jurídica.
El paso más significativo fue la instrucción presidencial de iniciar un arbitraje bajo la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (CONVEMAR). El proceso prevé la conformación de un tribunal de cinco árbitros y, antes de que esas designaciones se concreten, la Argentina podría presentarse ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para solicitar medidas provisionales. Se trata de la vía multilateral más potente disponible para disputar la legitimidad del proyecto en el escenario jurídico internacional.
El mercado como termómetro de la incertidumbre
La reacción del mercado no es un dato menor. El desplome bursátil de Rockhopper refleja la percepción de los inversores sobre el nivel de riesgo que implica avanzar en un proyecto bajo sanciones estatales, con arbitraje internacional en curso y sin certezas jurídicas sobre la operabilidad futura. Una caída del 32% en un mes en cualquier plaza bursátil es una señal de alarma que los accionistas y los financiadores del proyecto difícilmente puedan ignorar.
El gobierno argentino, al intensificar las acciones legales y diplomáticas, opera también sobre esa dimensión: incrementar el costo financiero y reputacional de participar en Sea Lion hasta tornar el proyecto inviable sin necesidad de forzar una confrontación directa. Es una estrategia de presión acumulativa que, por ahora, muestra resultados medibles en la cotización bursátil de la principal empresa inversora.
Lo que tenés que saber:
- Rockhopper cayó un 19,28% en la Bolsa de Londres este lunes y acumula una baja del 32% en el último mes.
- La petrolera británica (35% de Sea Lion) y Navitas Petroleum (65%, operadora israelí) ratificaron que seguirán adelante con la exploración offshore en Malvinas pese a las sanciones argentinas.
- La primera fase del proyecto, con 11 pozos, fue financiada y aprobada a fines de 2025; la producción está prevista para el primer trimestre de 2028.
- El gobierno argentino instruyó el inicio de un arbitraje bajo la CONVEMAR y estudia solicitar medidas provisionales ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar.
- Las acciones del Estado incluyen expedientes sancionatorios, denuncias penales y acciones judiciales contra las empresas operadoras.
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