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Bolivia: Jeanine Áñez enfrentará un juicio por genocidio promovido por el MAS

La presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, aseguró este viernes que se quedará en su país para defenderse. «Soy inocente de sus acusaciones; sólo pido una investigación imparcial. Voy a defenderme y lo haré desde Bolivia», indicó.

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La presidenta de facto de Bolivia, Jeanine Áñez, aseguró este viernes que se quedará en su país para defenderse del juicio por genocidio y otros delitos que promueve el MAS en el Parlamento por su responsabilidad en los incidentes ocurridos en noviembre del año pasado tras la anulación de los comicios por denuncias de fraude.

«El MAS (Movimiento Al Socialismo) me inicia juicios. Soy inocente de sus acusaciones; sólo pido una investigación imparcial. Voy a defenderme y lo haré desde Bolivia», indicó Áñez en su cuenta de Twitter.

«Me debo a las familias bolivianas, por ellas hicimos los bonos, controlamos el virus y sostuvimos la democracia, aquí estoy y doy la cara», añadió la presidenta de facto, al tiempo que apuntó contra el partido político del ex presidente Evo Morales y del recientemente electo, Luis Arce.

El parlamento de Bolivia resolvió este jueves solicitar a la Fiscalía General que promueva un juicio de responsabilidades a Áñez. En la resolución se la acusa de los delitos de genocidio, sedición, asesinato, asesinato en el grado de tentativa, lesiones graves, lesiones seguidas de muerte, asociación delictuosa y desaparición forzada de personas.

Con los votos de más de dos tercios de los miembros de ambas cámaras, la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) pidió también procesos ordinarios contra un veintena de ministros del Gobierno provisorio y jefes militares y policiales.

La medida fue adoptada tras aprobar el informe final de la comisión que investigó los disturbios ocurridos en noviembre pasado en Sacaba (Cochabamba) y Senkata (El Alto), en los que murieron al menos 30 civiles y hubo cientos de heridos de bala.

Esos incidentes ocurrieron en el contexto de las prolongadas protestas que rodearon las elecciones generales del 20 de octubre -luego anuladas por sospechas de fraude- la renuncia del presidente Morales, quien denunció que fue víctima de un golpe de Estado y la cuestionada proclamación de Áñez, convalidada por el Tribunal Constitucional.

La ALP recomendó juzgar a los ministros de Gobierno, Arturo Murillo, y de Defensa, Fernando López, por genocidio, asesinato, asesinato en grado de tentativa, lesiones graves, lesión seguida de muerte, asociación delictuosa, privación de libertad y desaparición forzada de personas.

Asimismo, aconsejó procesar a Murillo y López, así como a otros nueve ministros o exministros por los delitos de resoluciones contrarias a la Constitución y las leyes, e incumplimiento de deberes de funcionario público.

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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