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Cerimedo declaró ante la Justicia boliviana y reveló cuánto gana por mes con sus empresas

El exconsultor de Javier Milei respondió sobre su patrimonio y actividad profesional durante una declaración informativa. También describió sus compañías en Argentina y Estados Unidos y habló sobre su participación en la campaña presidencial boliviana.

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Fernando Cerimedo, exasesor político de Javier Milei y colaborador del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, declaró ante la Justicia boliviana en el marco de una causa por enriquecimiento ilícito.

Durante una declaración informativa citada por Noticias Argentinas, el consultor decidió no responder las más de 200 preguntas que recibió. Al referirse a su actividad laboral, sostuvo que «su dinero proviene de actividades lícitas vinculadas a sus empresas de marketing digital” y reafirmó su relación con Rodrigo Paz.

Según su declaración, sus ingresos provenientes de actividades realizadas fuera de Bolivia alcanzaron cifras cercanas al millón de dólares.

Cuánto dijo ganar Cerimedo

Ante la consulta sobre sus ingresos mensuales durante 2025, Cerimedo respondió:

«Cerca de un millón de dólares con actividades fuera de Bolivia».

Cuando fue consultado por sus ingresos durante 2026, respondió:

«Similar, parcializando el año 2025 con todos los ingresos de las empresas del exterior».

En la declaración también quedó establecido que esos ingresos no contemplan los trabajos que realizó en Bolivia.

Las empresas que mencionó durante su declaración

Al explicar su actividad profesional, Cerimedo se definió como un «consultor político internacional en Argentina y Estados Unidos».

También afirmó que no posee sociedades en Bolivia y detalló las empresas y actividades comerciales que, según su declaración, mantiene en otros países.

Sobre su actividad en Estados Unidos, señaló:

«En Estados Unidos tengo una empresa Numen Group Inc. desde año 2021 que le proveo servicios a clientes de diferentes países y en Argentina tengo una empresa de publicidad, Numen de Publicidad, donde tengo 35 empleados y una cartera de 12 clientes que tiene dos sucursales».

Luego enumeró otras actividades empresariales:

«También soy propietario de una academia que se llama Academia Numen, que dicta cursos de tecnología asociada al Project Management Institute. Una productora USRL que produce audiovisuales. Tengo mi propia razón social que también tengo facturación y soy socio de otras empresas que no tienen actividad porque decidí moverme para acá”.

Su relación empresarial con Natalia Basil

Cerimedo también indicó -según expuso NA- que está asociado con su esposa, Natalia Basil, en todas las empresas mencionadas, con excepción de la compañía radicada en Estados Unidos.

Además, reiteró que no posee compañías en Bolivia. Según explicó, su intención era establecer una empresa de marketing en ese país para instalarse allí.

En ese sentido, afirmó que «quería una empresa de marketing acá para poder establecerme acá”.

También sostuvo que no cuenta con ingresos adicionales ni empresas registradas a nombre de terceros.

Qué dijo sobre sus viajes a Bolivia

Durante la declaración, Cerimedo indicó que ingresó por primera vez a Bolivia en 2024, en un viaje que, según afirmó, financió personalmente.

Consultado sobre el motivo de esa primera visita, manifestó que no lo recordaba y negó haber desarrollado actividades o mantenido reuniones durante ese viaje.

Luego señaló que volvió al país durante 2025 y 2026, aunque no precisó la cantidad de viajes.

“Pídanle a flujo migratorio, muchas veces. Quería instalarme en Bolivia, estaba desarrollando un proyecto de marketing”, expresó.

Cerimedo y su vínculo con Rodrigo Paz

Otro tramo de la declaración estuvo relacionado con su participación durante la campaña presidencial boliviana y su vínculo con Rodrigo Paz.

Cerimedo volvió a sostener que «jamás tuvo la autorización de representar al Estado boliviano, a la Presidencia, al Gobierno o a la familia presidencial».

Sobre su participación en la campaña, describió su aporte como “consejos de comunicación digital”.

No precisó quién lo conectó con el equipo de Rodrigo Paz y sostuvo que no existió un contrato escrito ni pagos provenientes de empresas.

En ese sentido, declaró:

«Tengo en claro que nunca me financiaron, resalto que ayudé en consejos de comunicación digital».

Qué declaró sobre sus ingresos y sus negocios

La declaración de Cerimedo incluyó referencias a sus ingresos, sociedades comerciales y actividades profesionales en Argentina y Estados Unidos.

Entre los datos que aportó durante la presentación judicial figuran:

  • Ingresos cercanos a US$ 1 millón durante 2025 por actividades fuera de Bolivia.
  • Ingresos similares durante 2026, según su declaración.
  • Una empresa denominada Numen Group Inc. en Estados Unidos.
  • Numen de Publicidad en Argentina, con 35 empleados y 12 clientes.
  • Academia Numen, dedicada a cursos de tecnología vinculados con Project Management Institute.
  • Una productora audiovisual.
  • Participaciones en otras empresas sin actividad.
  • Una asociación empresarial con Natalia Basil, salvo en la compañía estadounidense.

Análisis

Sin golpe de Estado y sin tanques: así se vacía la democracia en el siglo XXI, con decretos, fallos convenientes y un Congreso que existe pero no decide

Un análisis del New York Times advierte que la Corte Suprema de Estados Unidos le arrebata sistemáticamente poder al Congreso, el cuerpo directamente elegido por los ciudadanos. El fenómeno no es exclusivo de Estados Unidos: en Argentina, el gobierno de Javier Milei lo lleva al extremo con una fábrica de decretos que intentan legislar por las espaldas del Parlamento. El DNU 70/23, la Ley Bases, el veto a las universidades y los fallos parciales de la Corte argentina configuran un mismo patrón global: el vaciamiento del poder legislativo.

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El Argentino Diario-Donald Trump-Javier Milei.

El Congreso fue diseñado para ser el corazón de la democracia representativa: el lugar donde los ciudadanos, a través de sus representantes elegidos, deciden las leyes que organizan la vida en común. Ese principio, fundacional en cualquier república, está siendo erosionado de manera simultánea en dos de las democracias más antiguas de Ámerica, con métodos distintos pero con el mismo resultado: el vaciamiento del poder legislativo en favor del ejecutivo y del poder judicial, dos poderes que nadie vota.

Un análisis publicado esta semana por el New York Times en su sección de investigación plantea que la Corte Suprema de EEUU, liderada por John Roberts, lleva años despojando sistemáticamente de poder al Congreso norteamericano: restringe la capacidad de las agencias reguladoras de implementar leyes, exige estándares imposibles para las políticas de derechos civiles, limita la delegación de poder a los organismos estatales.

El resultado, según el análisis, es una transferencia gradual y silenciosa de poder hacia un tribunal no electo que se mueve más rápido que el Congreso y tiene menos obligaciones en la estructura constitucional.

El espejo argentino: Milei y la fábrica de Decretos

En Argentina, el fenómeno adopta otra forma pero apunta al mismo destino. Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023 y en sus primeros días de gobierno firmó el DNU 70/23, un mega decreto de necesidad y urgencia con más de 300 artículos que desreguló la economía, modificó el régimen laboral y alteró decenas de normas aprobadas por el Congreso, todo ello sin pasar por el Parlamento.

La Constitución argentina establece que los DNU son una herramienta de carácter excepcional, para situaciones de urgencia que impidan el tratamiento legislativo ordinario. Milei los usó como método de gobierno: según datos de Chequeado, en 2025 el libertario dictó 11 DNU, igualando la cantidad de leyes que se promulgaron en el mismo período.

La Confederación General del Trabajo (CGT) obtuvo una medida cautelar que suspendió el capítulo laboral del DNU 70/23. La reforma laboral quedó en suspenso. Pero el resto del decreto siguió vigente, porque la Corte Suprema argentina rechazó sucesivos planteos para obligar al Congreso a tratarlo y declararlo inconstitucional en su totalidad, bajo el argumento de que no había «caso o controversia» suficiente. La Corte falló contra cuatro de los cinco DNU que analizó en los últimos años, pero el DNU de Milei sigue en un limbo jurídico que, en la práctica, lo mantiene vigente.

El veto a las universidades: cuando el ejecutivo dice no al Congreso y a la Justicia

El patrón no se agota en el DNU 70/23. El Congreso argentino aprobó en 2024 una ley de financiamiento universitario que garantizaba recursos para el funcionamiento de las universidades nacionales y disponía actualizaciones salariales para su personal. Milei la vetó. El Congreso ratificó la ley. Milei la ignoró.

En junio de 2026, la Corte Suprema dejó firme una medida cautelar que obligó al gobierno a cumplir con esa Ley, en un fallo que los rectores universitarios celebraron como el final de un proceso largo y difícil. Según representantes universitarios, las transferencias del gobierno a las universidades nacionales registraron una caída del 45,6% entre 2023 y 2026. Emiliano Yacobitti, vicerrector de la UBA, lo sintetizó en una publicación en X: «Fue un camino largo y difícil. Gracias a una sociedad que nunca renunció a la defensa de la universidad pública.»

El escenario se repite en cada conflicto entre el Ejecutivo y el Congreso: el gobierno desconoce o veta las leyes que no le gustan, impulsa reformas estructurales mediante decretos que evitan el debate parlamentario, y espera que la Corte tarde años en resolver, como ocurrió con el DNU de Macri sobre el que el máximo tribunal recién se pronunció siete años después de firmado. La lentitud judicial se convierte así en un instrumento político: el decreto funciona mientras la Corte no lo invalida.

Un fenómeno global: del Congreso de papel a la democracia de papel

El paralelo entre el análisis del NYT sobre EEUU y la Era Milei no es casual ni superficial. Responde a una tendencia global que politólogos y constitucionalistas vienen documentando desde hace años bajo el nombre de «retroceso democrático» o «erosión democrática»: la democracia no muere de un golpe, sino que se vacía lentamente, cuando las instituciones formales siguen en pie pero pierden su contenido real. El Congreso existe pero no legisla; la Corte existe pero tarda o esquiva; el presidente gobierna por decreto y el Congreso aprobado por el voto popular queda reducido a un sello.

En EEUU, la Corte Suprema de mayoría conservadora, designada en buena medida por Trump durante su primer mandato, avanzó en años recientes sobre el derecho al aborto (revertiendo Roe v. Wade), sobre la regulación ambiental (limitando la capacidad de la EPA), sobre la autonomía de las agencias independientes (restringiendo el poder de la FTC) y sobre la inmunidad presidencial (otorgándosela a Trump en un fallo sin precedentes en la historia del país). Cada uno de esos fallos recortó el poder del Congreso para regular, proteger y legislar, y lo transfirió a un tribunal no electo cuyos miembros tienen cargos vitalicios.

En Argentina, el proceso tiene su propia especificidad: aquí el vaciamiento lo lidera el Ejecutivo, que gobierna por Decreto y asfixia presupuestariamente todo aquello que el Congreso aprobó, desde las universidades hasta la Línea 144, desde los programas sociales hasta las transferencias a provincias. La Corte oscila entre frenar algunos excesos (universidades, reforma laboral) y dejar pasar otros (el DNU 70/23 en su conjunto). El resultado es una democracia que funciona en sus formas pero pierde sustancia en su contenido.

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