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¿Cuba abre el juego? Díaz-Canel confirmó diálogo con Washington

En medio de una crisis energética sin precedentes, el gobierno cubano admitió públicamente que mantiene conversaciones con funcionarios de la administración Trump. Es la primera vez que La Habana reconoce un canal de contacto directo con Estados Unidos, luego de semanas de negaciones. El proceso, calificado como «muy sensible» por el propio presidente, está en sus fases iniciales y aún dista de cualquier acuerdo concreto.

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★ El presidente cubano Miguel Díaz-Canel confirmó este viernes, en una inusual comparecencia televisada desde la sede del Comité Central del Partido Comunista, que funcionarios cubanos sostuvieron recientemente conversaciones con representantes del gobierno de los Estados Unidos para buscar, por la vía del diálogo, la posible solución a las diferencias bilaterales.

El anuncio representa un giro significativo: el gobierno cubano había negado en varias ocasiones estas conversaciones, pero dejó de hacerlo en las últimas semanas.

El contexto: una isla sin combustible

La declaración se produjo en el marco de una crisis energética que el propio Díaz-Canel describió como de magnitud histórica. «Hace más de tres meses que no entra ningún barco de combustible a nuestro país y estamos trabajando en condiciones muy adversas que tienen un impacto inconmensurable en la vida de todo nuestro pueblo», advirtió el mandatario.

El origen inmediato de esa asfixia energética es identificable con precisión: tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo estadounidense en Caracas el pasado 3 de enero, Trump cortó los envíos de petróleo venezolano a Cuba y amenazó con imponer aranceles a otros países que vendieran crudo a la isla, proceso que fue generando un efecto de estrangulamiento con consecuencias concretas y graves.

El mandatario señaló que actualmente «decenas de miles de personas esperan por operaciones quirúrgicas que no se pueden realizar por falta de energía eléctrica».

Qué busca el diálogo y quiénes lo conducen

Según lo confirmado por el propio Díaz-Canel, el objetivo de las conversaciones es triple: detectar los problemas bilaterales, cuáles son las vías y ver si hay voluntad de las partes; encontrar áreas de cooperación.

El Partido Comunista de Cuba anunció que los contactos son dirigidos por el general de ejército Raúl Castro Ruz y por el presidente Díaz-Canel. La conducción del proceso por parte de Raúl Castro, figura fundacional del régimen y primer secretario del Partido hasta 2021, le otorga a las gestiones un peso político que va más allá de lo meramente diplomático.

El mandatario situó el proceso en una genealogía histórica, recordando que no es la primera vez que Cuba abre canales con Washington, y como referencia más reciente citó las conversaciones conducidas por Raúl Castro con el entonces presidente Barack Obama.

Díaz-Canel subrayó que las conversaciones se desarrollan bajo el principio de respeto a la soberanía, a los sistemas políticos y a la autodeterminación de cada nación, y señaló que factores internacionales facilitaron el inicio de estos contactos.

Fases iniciales, sin acuerdos a la vista

El mandatario fue explícito en cuanto a las expectativas de corto plazo. «Estos son procesos que se hacen con mucha discreción. Son procesos largos. Todo lleva un tiempo. Estamos en las fases iniciales de ese proceso», remarcó al ser consultado sobre los contactos con la administración Trump.

El anuncio de conversaciones llegó, además, tras la excarcelación de 51 presos en Cuba, gestionada en contacto con El Vaticano, y en medio de una fuerte presión de Estados Unidos sobre el gobierno cubano.

La posición rusa: respaldo de principios

Antes de que se conociera la declaración de Díaz-Canel, el canciller ruso Sergei Lavrov mantuvo una comunicación telefónica con su par cubano Bruno Rodríguez Parrilla. Según informó la agencia oficial china Xinhua, en ese intercambio Lavrov reafirmó la posición de Moscú sobre lo que calificó como inaceptabilidad de las presiones económicas y políticas de Washington sobre Cuba, y expresó apoyo al pueblo cubano en sus esfuerzos por defender la soberanía del Estado y el derecho a elegir su propio camino de desarrollo. Los cancilleres también discutieron la agenda bilateral y la próxima 23ª reunión de la Comisión Intergubernamental Rusia-Cuba sobre Cooperación Comercial, Económica, Científica y Técnica.

Un giro histórico con final abierto

La trascendencia de la noticia radica en que es la primera vez que Cuba reconoce públicamente que dialoga con Estados Unidos para buscar soluciones al bloqueo económico y energético, un paso que refleja la presión interna y externa generada por la crisis en la isla.

Desde la administración estadounidense, el secretario de Estado Marco Rubio lidera las gestiones de negociación, mientras Trump aseguró que la isla vería un cambio antes de fin de año. Sin embargo, La Habana no avaló esa lectura ni confirmó ninguna hoja de ruta concreta.

El diálogo, si prospera, se daría en un marco de desigualdad estructural: Cuba enfrenta una crisis humanitaria en agravamiento, mientras Washington mantiene intacta su capacidad de presión económica y diplomática.

Puntos clave

  • Díaz-Canel confirmó, en cadena televisiva, contactos entre funcionarios cubanos y representantes del gobierno de Trump orientados a explorar soluciones bilaterales.
  • La crisis energética es el detonante inmediato: Cuba lleva más de tres meses sin recibir barcos con combustible.
  • El corte del suministro de petróleo venezolano tras la detención de Maduro en enero agravó el cuadro de manera drástica.
  • El proceso es conducido por Raúl Castro y Díaz-Canel; se encuentra en «fases iniciales» y sin acuerdos a la vista.
  • La liberación de 51 presos, con mediación del Vaticano, precedió horas antes al anuncio del diálogo con Washington. ★

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Crisis electoral en Colombia: Petro rechazó el conteo y sembró la duda sobre el triunfo de la ultraderecha

El presidente saliente cuestionó el software de conteo y denunció 800.000 cédulas irregulares; minutos después, el candidato oficialista Iván Cepeda se sumó con señalamientos propios. El escrutinio judicial será el árbitro final antes del balotaje del 21 de junio.

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Petro rechazó el conteo de votos y sembró la duda sobre el triunfo de De la Espriella.

Petro desconoció el conteo de votos que posicionó a De la Espriella y denunció 800.000 cédulas irregulares

★ La primera vuelta presidencial de Colombia terminó con un resultado y con una crisis institucional que lo opaca. El presidente Gustavo Petro desconoció este domingo los resultados del preconteo divulgados por la Registraduría Nacional del Estado Civil, que ubicaron al abogado ultraderechista Abelardo de la Espriella como el candidato más votado, y anunció que solo reconocerá el escrutinio que realicen las comisiones presididas por jueces de la República.

Con prácticamente el total de las mesas escrutadas (apenas 10 pendientes de un total de 122.020), los datos de la Registraduría mostraban a De la Espriella con 10.360.449 votos (43,74%) y al senador del Pacto Histórico, Iván Cepeda, con 9.687.724 sufragios (40,90%). La candidata conservadora Paloma Valencia llegó tercera con el 6,92% y el centrista Sergio Fajardo cuarto con el 4,26%. Ninguno superó el umbral del 50%, por lo que el balotaje entre De la Espriella y Cepeda quedó confirmado para el 21 de junio.

«Como presidente no acepto los resultados del preconteo»

Apenas conocidos los boletines que establecieron ese ordenamiento, Petro publicó en su cuenta de X un mensaje que sacudió el tablero político. «El llamado conteo transmitido no tiene fuerza vinculante. Sus datos no son norma pública», escribió el mandatario. Y fue más lejos: «Como presidente no acepto los resultados del preconteo de la firma privada de los hermanos Bautista, porque debiendo estar quietos los algoritmos del software de conteo y escrutinios, en la última semana fueron variados en tres oportunidades y agregaron 800.000 cédulas más de personas que no están en el censo oficial presentado».

Petro aseguró que en este momento coexisten «dos censos»: el oficial y el del software cuestionado, que contendría 800.000 personas adicionales. «Las mesas ya impugnadas demuestran que centenares de miles de votos fueron agregados. Son existencia de sufragantes», afirmó, para concluir que los únicos resultados que reconocerá como vinculantes serán los que emitan «las comisiones escrutadoras dirigidas por los jueces de la República». Esa declaración, calificada por analistas colombianos y medios locales como «sin precedentes en la historia política reciente del país», no tiene sin embargo validez jurídica: el preconteo es un proceso avalado por la Registraduría y respaldado por cientos de observadores internacionales, y sus datos son preliminares por diseño, dado que el escrutinio oficial corresponde en todos los casos a las comisiones judiciales.

Cepeda se sumó con señalamientos propios

Minutos después del posteo presidencial, el propio candidato oficialista Iván Cepeda se presentó ante sus simpatizantes en el Hotel Tequendama de Bogotá y sumó sus cuestionamientos. «Existe información e indicios de un número indeterminado de mesas que estamos verificando con nuestro mecanismo de seguridad y observación electoral, de cuántas se trata exactamente, en las cuales se ha presentado, según los primeros informes, votaciones atípicas», dijo. El senador señaló además un desfase de 885.000 personas o cédulas en el censo electoral que, sostuvo, «queremos que se aclare». En otro momento de su discurso reconoció implícitamente la magnitud del resultado en su contra: «Hoy obtuvimos 10 millones de votos mal contados en Colombia, somos la principal fuerza política», afirmó.

La Registraduría había congelado el código fuente días antes

El cuadro de las denuncias choca con las medidas de transparencia adoptadas por la propia Registraduría en los días previos a los comicios. El registrador nacional Hernán Penagos informó que el 28 y 29 de mayo, dos días antes de la elección, la entidad congeló y dejó bajo custodia el código fuente y los ejecutables de los programas utilizados para el preconteo, el escrutinio, la consolidación de resultados y la digitalización del formulario E-14. El procedimiento se realizó en presencia de representantes de las organizaciones políticas, los entes de control y los observadores internacionales.

Además, la Registraduría implementó un esquema de auditoría abierta que permitió a partidos, misiones electorales y expertos técnicos revisar el software en cada etapa del proceso. En total, 350.000 testigos electorales de distintas campañas y partidos fotografiaron los formularios de cada mesa al cierre de la votación. Las denuncias de Petro sobre modificaciones al algoritmo en la última semana, en ese contexto, no contaban al cierre de esta edición con ninguna prueba documental pública que las respaldara, tal como señaló la agencia colombiana Vanguardia.

Una crisis que llega antes del balotaje

La situación abre un frente de incertidumbre institucional de cara al 21 de junio. El escrutinio oficial, a cargo de las comisiones integradas por jueces de la República, es el proceso que establece los resultados con validez legal plena y el que determinará formalmente qué dos candidatos disputan la presidencia en segunda vuelta. Ese proceso, que se inicia tras el cierre del preconteo, es precisamente el que Petro dijo estar dispuesto a reconocer, lo que en la práctica significa que no impugnó el sistema en su conjunto, sino la validez del conteo preliminar de una firma privada.

La tensión, sin embargo, ya está instalada. La declaración del presidente en ejercicio cuestionando los resultados electorales en tiempo real generó una oleada de repudio político de candidatos y dirigentes de distintos espacios, mientras De la Espriella cerró su discurso ante sus seguidores sin referirse a los dichos de Petro y se proyectó directamente hacia la segunda vuelta. Colombia entra en las próximas tres semanas con una herida abierta sobre la legitimidad del proceso que deberá ser saldada, o profundizada, por el escrutinio judicial.

Puntos clave:

  • Gustavo Petro desconoció el preconteo de la Registraduría y denunció que el software fue modificado en tres ocasiones y contiene 800.000 cédulas que no figuran en el censo oficial.
  • Con casi el 100% de las mesas escrutadas: De la Espriella 43,74% y Cepeda 40,90%; ambos van al balotaje del 21 de junio.
  • Iván Cepeda se sumó a los cuestionamientos y habló de «votaciones atípicas» y un desfase de 885.000 personas en el censo.
  • La Registraduría había congelado el código fuente el 28-29 de mayo con presencia de partidos, entes de control y observadores internacionales.
  • Las afirmaciones de Petro no contaban, al cierre de esta edición, con pruebas documentales públicas que las respaldaran.
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