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Espionaje ilegal en España: despidieron a la jefa de inteligencia

El lunes de la semana pasada, el Gobierno presentó una denuncia por escuchas «ilegales» y «externas» contra el presidente y la ministra de Defensa a través del programa informático israelí, intromisión que permitió el robo de «gran cantidad de información».

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La jefa de los servicios secretos de España, Paz Esteban, fue destituida este martes tras el escándalo desatado en el país por un espionaje a los teléfonos celulares del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y varios líderes independentistas catalanes, entre otros.

«El Gobierno acordó hoy el cambio en la dirección del CNI» (Centro Nacional de Inteligencia), anunció la ministra de Defensa, Margarita Robles, en una conferencia de prensa en la que además de informar la decisión defendió «el gran prestigio internacional» de la inteligencia española por su lucha contra el extremismo y reivindicó la trayectoria de Esteban, sin explicar los motivos de su destitución.

Esteban, directora del CNI, era la principal señalada tras destaparse el informe de un grupo de investigadores canadienses sobre el espionaje a más de 60 políticos independentistas, por el que la funcionaria debió comparecer la semana pasada ante el Congreso, en una reunión que se celebró a puerta cerrada y en la que reconoció la participación del CNI en el hecho.

Por este caso, el independentismo catalán -clave para la estabilidad parlamentaria del Gobierno socialista de Sánchez- había exigido que se deslindaran responsabilidades, y Esteban se convierte en la primera víctima del escándalo.

Robles evitó explicar las razones del relevo y ante consultas periodísticas sobre qué ocurrió entre la semana pasada, cuando defendió su continuidad, y hoy, tras la decisión del cambio en la cúpula de los espías, respondió con un escueto: «No ha pasado nada».

«Puede haber fallos, en España y en todos los países del mundo. Por eso es tan importante que no bajemos nunca la guardia» dijo luego, e impulsó el reforzamiento del CNI y su modernización, informó la agencia de noticias AFP.

El CNI depende del Ministerio de Robles, por lo que su intervención hoy constituye un claro mensaje político a quienes pedían también su dimisión, ya que no solo la ministra sigue en su puesto con todo el apoyo de Sánchez, sino que además el reemplazo de Esteban cae en una persona de su confianza, la secretaria de Estado de Defensa, Esperanza Casteleiro.

La denuncia de espionaje a los líderes independentistas y el hallazgo posterior de los ataques a los teléfonos celulares de los miembros del Gobierno tensó como pocas veces en el actual parlamento la relación entre el Ejecutivo y sus socios catalanes, en especial Izquierda Republicana de Cataluña (ERC), que exigió dimisiones al más alto nivel.

El caso explotó el 18 de abril, cuando Citizen Lab, un proyecto de ciberseguridad de la Universidad de Toronto, hizo público un informe que identificaba a más de 60 personas de la órbita independentista catalana que habrían tenido sus teléfonos celulares infectados entre 2017 y 2020 con un software israelí llamado Pegasus. El escándalo también abrió una nueva grieta en la coalición de Gobierno.

El lunes de la semana pasada, el Gobierno presentó una denuncia por escuchas «ilegales» y «externas» contra el presidente y la ministra de Defensa a través del programa informático israelí, intromisión que permitió el robo de «gran cantidad de información».

De acuerdo con la denuncia presentada por el Gobierno ante la Justicia, las intrusiones se produjeron en mayo y junio de 2021, en el teléfono celular de Sánchez, y en esta última fecha en el de Robles.

Los piratas informáticos extrajeron del teléfono del jefe del Gobierno una enorme cantidad de información: 2,6 gigas en la primera intrusión y 130 megabites en la segunda, mientras en el aparato de la titular de Defensa el robo fue menor, unos 9 megas.

Aún se ignora quien espió al Gobierno, y, en cuanto a los independentistas catalanes, según trascendió tras una comisión parlamentaria, el CNI admitió haber vigilado a 18 dirigentes con orden judicial, incluido el presidente regional catalán Pere Aragonés cuando era vicepresidente, pero no a los 65 de los que habla este movimiento.

El Gobierno desconoce asimismo cuál fue la información robada y su grado de sensibilidad, pero se trata, en ambos casos, de un hackeo a las líneas institucionales no a las privadas.

La intención del Ejecutivo de que la salida de Esteban ponga fin a la crisis del caso Pegasus y funcione como cortafuegos de un incendio que sacudió la política española en las últimas semanas. Sin embargo, la destitución de Esteban no aplacó a los independentistas catalanes.

«No es suficiente», dijo a la prensa Patricia Plaja, portavoz del Gobierno catalán, que reclamó en días pasados la dimisión de Robles.

«Sánchez consuma el esperpento y ofrece la cabeza de la directora del CNI a los independentistas, debilitando una vez más al Estado para buscar su supervivencia», aseguró por su parte en Twitter Alberto Núñez Feijóo, líder del primer partido de la oposición, el conservador Partido Popular (PP).

El Gobierno reaccionó con sorna ante esas críticas, a través de la portavoz Isabel Rodríguez. «Está claro que el PP ha cambiado al líder, pero no al community manager [quien administra las redes sociales] porque ese tuit que ha escrito Feijóo podría haberlo hecho Pablo Casado», presidente de la formación hasta principios de abril.

Los servicios secretos españoles, que han sufrido grandes reorganizaciones tras la llegada de la democracia en 1978, protagonizaron en las últimas décadas varios escándalos.

En 1995, el descubrimiento de unas escuchas telefónicas ilegales gatillaron la renuncia de dos antecesores de y del entonces vicepresidente del Gobierno socialista, Narcís Serra.

Más recientemente, el anterior director del CNI, Félix Sanz Roldán, fue acusado por una examante del rey emérito Juan Carlos I de haberla hostigado para que no revelara secretos, algo que él negó.

Geopolítica 🌎

Escándalo en Israel: Milei y una frase que dinamita la convivencia cultural

En el cierre de su gira oficial, el jefe de Estado argentino radicalizó su discurso al afirmar que existen culturas con las que no se puede convivir. La declaración profundiza el sesgo ideológico de su política exterior y genera alarma diplomática.

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El Argentino Diario-Javier Milei.

El giro segregacionista de Milei: una amenaza a la tradición diplomática

Javier Milei culminó este lunes su visita oficial a Israel con declaraciones de un fuerte contenido segregacionista que rompen con los principios de convivencia internacional. Durante una entrevista brindada en territorio israelí, el mandatario sostuvo que «con determinadas culturas no se puede convivir», una definición que marca un punto de no retorno en la retórica de su administración. Según informaron fuentes oficiales que integran la comitiva, estas expresiones forman parte de la visión presidencial sobre el conflicto en Medio Oriente y su alineamiento irrestricto con el gobierno de Benjamin Netanyahu.

El quiebre del pluralismo diplomático

Las afirmaciones de Milei se dan en un contexto de extrema sensibilidad regional. Al establecer una jerarquía entre culturas, el jefe de Estado argentino abandona la histórica postura de autodeterminación de los pueblos y respeto por la diversidad que caracterizó a la diplomacia nacional en las últimas décadas. Estas declaraciones, que se suman a su reciente respaldo a la Policía Fronteriza de Jerusalén, consolidan una agenda que prioriza la confrontación sobre la búsqueda de soluciones multilaterales. El mandatario insistió en que Argentina e Israel comparten «los mismos valores», dejando fuera de esa categoría a cualquier actor que no se encuadre en su esquema de pensamiento.

Un discurso de odio exportado

La agresividad discursiva que Milei suele aplicar en el frente interno contra el periodismo y la oposición parece haber sido trasladada al plano global. En la misma jornada en la que se confirmaron acuerdos de Inteligencia Artificial y conectividad aérea, el Presidente optó por un lenguaje que roza la xenofobia. Analistas internacionales advierten que calificar a otras culturas como no aptas para la convivencia puede tener consecuencias graves en la seguridad estratégica de la Argentina y en su relación con el resto de las naciones del mundo árabe y los países que integran el Sur Global.

El misticismo como escudo político

Durante toda la gira, el Presidente utilizó símbolos religiosos y castrenses para validar su posicionamiento. Desde el llanto en el Muro de los Lamentos hasta la recepción de bendiciones militares, Milei construyó una narrativa donde su gestión se presenta como una cruzada moral. Sin embargo, detrás de la mística, la realidad política indica un alejamiento de la soberanía estratégica y un acercamiento carnal a potencias extranjeras que priorizan el control tecnológico y militar. La frase sobre la imposibilidad de convivir con ciertas culturas cierra un capítulo de la gira que deja a la Argentina en una posición de vulnerabilidad diplomática inédita.

Puntos clave:

  • Javier Milei afirmó en Israel que existen «determinadas culturas» con las que no se puede convivir.
  • Las declaraciones se dieron en el marco del cierre de su tercera visita oficial al país.
  • El mandatario ratificó su alineamiento total con los valores del gobierno de Netanyahu.
  • El discurso presidencial abandona la tradición argentina de neutralidad y respeto cultural.
  • La gira culmina con un fuerte sesgo ideológico y místico en detrimento del multilateralismo.
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