CABA
Abuso en Palermo: «Nunca di el consentimiento, esto me arruinó la vida»
Así lo dijo la joven de 22 años, víctima de la violación en Palermo, ocurrida en febrero de 2021.
La joven de 22 años que en febrero de 2021 fue víctima de una violación grupal en el barrio porteño de Palermo declaró hoy en el juicio que los seis presuntos abusadores le arruinaron la vida y que nunca dio el consentimiento para tener relaciones sexuales con los imputados, informaron hoy fuentes judiciales.
«¡Esto me arruinó la vida!», exclamó la estudiante ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional (TOC) 14 porteño, al iniciarse hoy la segunda jornada del debate y con ella como la primera y principal testigo de la causa, según confiaron a Télam fuentes judiciales.
«Nunca hubiera prestado consentimiento para estar con un hombre, no es mi inclinación sexual», agregó la joven al descartar, tal como ya lo había hecho en su declaración durante la instrucción, que las relaciones sexuales que tuvo con algunos de los imputados hayan sido consensuadas.
La chica, cuya identidad se reserva para preservarla, que tenía 21 años al momento del hecho, es estudiante y sigue bajo tratamiento psicológico por lo sucedido, le contó a los jueces Gabriel Vega, Gustavo Valle y Domingo Altieri, las consecuencias y traumas que aún afronta por lo vivido aquel 28 de febrero de 2021.
«Me da miedo salir a la calle, que la gente me reconozca», dijo la denunciante y agregó: «Tengo pesadillas, siento que me voy a morir. Sueño que me secuestran, que me llevan en un auto a un lugar muy oscuro».
En relación a lo que pasó aquella mañana, la joven, que según los estudios toxicológicos ese día tenía alcohol, marihuana y anfetaminas en su organismo, reiteró en varios tramos de su relato que no se acuerda «de nada».
Si bien se especulaba con la posibilidad de que declare en otra jornada o de manera remota, la propia víctima aceptó ir a declarar de manera presencial a los tribunales de la calle Lavalle 1.171, acompañada por sus abogados querellantes, Hugo Figueroa y Osvaldo Cantoro.
También se esperaba que declarara hoy la madre de la víctima y el amigo que aquella madrugada fue a bailar con ella a un boliche de Palermo, que estuvo unas horas con ella y el grupo de los imputados por la plaza Serrano, pero que se fue a su casa antes de que la chica fuera abusada dentro del auto.
El juicio comenzó el lunes pasado, con la lectura de los requerimientos de elevación a juicio y solo uno de los seis imputados hizo una breve declaración, aunque sin contestar preguntas, para clamar por su inocencia.
«Yo no abusé de nadie y no hubo un plan para abusar de nadie«, fueron las frases que Ángel Pascual Ramos (24) dijo ante los jueces.
Ese joven es uno de los más comprometidos en la causa, ya que los videos lo identifican como el primero en abusar de la denunciante en el asiento delantero del auto, y su perfil genético fue identificado no solo en el líquido seminal hallado en la ropa interior y en los hisopados practicados a la víctima, sino también bajo las uñas de la chica, lo que para fiscalía indica que ésta se resistió al acto sexual y llegó a rasguñarlo.
En tanto, los otros cinco acusados optaron por permanecer hasta ahora en silencio, aunque pueden pedir declarar en cualquier momento del debate.
Ellos son Lautaro Dante Ciongo Pasotti (25), Thomas Fabián «TH» Domínguez (22), Franco Jesús Lykan (24), Alexis Steven Cuzzoni (21) e Ignacio Retondo (24), todos -al igual que Ramos-, con prisión preventiva.
El lunes pasado, primer día del juicio, en el ingreso a los tribunales, el abogado querellante Figueroa, aseguró a la prensa que espera que todos terminen condenados.
«Hay una participación necesaria de todos ellos. Entendemos que sin el accionar de cada uno de ellos no hubiera llegado al desenlace final esta situación», afirmó Figueroa y agregó: «Cada uno tuvo un rol preponderante», en el que «hubo dos autores y el resto son partícipes necesarios».
Por su parte, madres y otros familiares de los detenidos clamaron por su inocencia y aseguraron que en el caso no hubo violación, sino que la víctima prestó su «consentimiento», algo descartado hoy por la propia denunciante en el juicio.
El debate se extenderá durante los días 4, 11, 15, 18, 25 y 29 de septiembre, a lo largo de los cuales se prevé la declaración de más de 30 testigos.
La acusación está en manos del fiscal general Fernando Klappenbach y por tratarse de un delito de instancia privada, el juicio se desarrolla a puertas cerradas.
Los seis acusados llegan como presuntos coautores de un «abuso sexual con acceso carnal agravado por la intervención de dos o más personas» -que prevé una pena de 8 a 20 años de cárcel-, en concurso real con «lesiones leves» -de un mes a un año de prisión-, producidas al testigo Luis Riveros Espínola, a quien agredieron antes de que todo el grupo sea detenido por la Policía de la Ciudad.
La clave del debate está centrada en si se mantendrá la acusación que durante la instrucción formularon y sostuvieron el fiscal Eduardo Rosende y el juez Marcos Fernández, en la que, pese a que no todos llegaron a abusar de la víctima, les atribuían a los seis el mismo grado de responsabilidad en el marco de una «coautoría funcional» con división de roles, o si alguno de los imputados es beneficiado con una calificación más leve.
Para el fiscal y el juez que elevaron a juicio la causa, los seis concretaron un «ataque sexual masivo» y actuaron en grupo para «satisfacer sus deseos libidinosos».
El hecho ocurrió el feriado de carnaval del 28 de febrero de 2022, en la calle Serrano al 1.300, en la zona de Palermo Soho, donde una pareja de panaderos y otro vecino intervinieron al ver que dentro de un auto Volkswagen Gol estacionado junto a la vereda abusaban en grupo de una chica.
Las claves del caso fueron los múltiples videos de cámaras de seguridad que registraron todo el derrotero del grupo con la víctima durante nueve horas.
Según la reconstrucción del hecho, la joven fue captada a las 6 dela madrugada por algunos de los imputados en el boliche «Espacio Ro Techno Bar» de la calle Thames 1.625, de allí fueron a una plaza de Soler y Godoy Cruz y luego a un kiosco de plaza Serrano donde fue manoseada, hasta que pasadas las 15 fueron caminando hasta el auto estacionado frente a una panadería de la calle Serrano al 1.300, de donde fue rescatada.
El caso causó gran conmoción, al punto que más de 150.000 personas adhirieron en pocos días a una petición que fue lanzada en la plataforma Change.org que exige un Proyecto de ley para aumentar todas las penas por delitos sexuales (http://change.org/MasPenasDelitosSexuales).
CABA
Con permisos y todo: la policía de Jorge Macri hostigó a un cafetero en pleno Once
Un vendedor de café identificado como Ariel fue interceptado por efectivos porteños en la esquina de Pueyrredón y Perón a pesar de contar con documentación habilitante. El episodio, registrado en video y difundido por la flamante Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), reaviva el debate sobre la criminalización del trabajo informal en la Ciudad gobernada por Jorge Macri.
Criminalización del trabajo informal: la Policía de la Ciudad hostigó a un cafetero habilitado y con permisos en pleno Once
★ En el corazón del barrio de Balvanera, sobre la concurrida esquina de la avenida Pueyrredón y Perón, a metros de la Plaza Miserere, la Policía de la Ciudad interceptó el miércoles 3 de junio a Ariel, un cafetero ambulante que desarrollaba su jornada laboral habitual con todos los permisos en regla. El hecho fue registrado en video y difundido por la Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), organización que denunció el procedimiento como un nuevo episodio de «persecución sistemática» y «violencia institucional» contra los trabajadores de la vía pública.
Según el relato de la UVAO, dos efectivos de la fuerza porteña comenzaron a fotografiar a Ariel sin identificarse ni explicar el motivo. Minutos después, le exigieron detenerse y solicitaron refuerzos. Ante la exhibición de los permisos de trabajo correspondientes, la situación no se detuvo, sino que escaló, generando la indignación de transeúntes que presenciaron el procedimiento.
Una organización que nació de la resistencia
La UVAO se constituyó en abril de 2026, en respuesta directa a la intensificación de los operativos policiales en la zona comercial de Once, coordinados entre la Policía de la Ciudad y el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del Gobierno de Jorge Macri. La agrupación surgió bajo la consigna de «respeto y diálogo» y viene documentando y denunciando decomisos de mercadería, detenciones y lo que sus integrantes describen como un despliegue estatal desproporcionado.





«Patrulleros, motos y efectivos para arrestar a un laburante como si fuera un delincuente de alta peligrosidad. No somos delincuentes; pedimos una solución justa para quienes solo buscan el sustento diario», declararon desde la entidad en sus comunicaciones públicas.
El episodio del cafetero Ariel no es un caso aislado. En julio de 2025, efectivos de la Policía de la Ciudad y del área de Espacio Público vaciaron a la alcantarilla el café de otro vendedor ambulante apostado al pie de la estación Once del tren Sarmiento, sobre la calle Mitre, en la misma zona de Balvanera. El video de ese procedimiento se viralizó en redes sociales, y los peatones que pasaban gritaron: «A los laburantes le hacen eso, vergüenza les tiene que dar».
El patrón: más fuerza, menos derechos
El caso de Once se inscribe en un fenómeno más amplio que Tiempo Argentino documentó el 27 de mayo de 2026: una política sistemática del Gobierno porteño que despliega operativos de control masivo sobre trabajadores informales en barrios populares de toda la Ciudad. El megaoperativo «Tormenta Negra», ejecutado el 14 de mayo con más de 1.500 efectivos, drones y amplia cobertura mediática, se presentó como una acción contra el narcotráfico, pero organizaciones sociales y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) denunciaron que el despliegue funcionó en la práctica como una avanzada sobre vecinos, comerciantes y trabajadores de la economía popular.
Silvana Olivera, integrante de la Mesa de Urbanización de la Villa 31, describió el operativo como «un desfile de ley y orden para la televisión», y alertó que en numerosos procedimientos la mercadería y las herramientas de trabajo son secuestradas sin actas ni documentación formal que permita luego recuperarlas.
Una «Ley Beatriz» que nunca llegó
El conflicto en Once tiene historia. Años atrás, una agrupación predecesora, los Vendedores Ambulantes Independientes de Once (VAIO), vinculada a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), impulsó la llamada «Ley Beatriz», un proyecto para regularizar el trabajo en el espacio público. La denominación recuerda a una vendedora que murió atropellada durante un operativo policial. La iniciativa nunca prosperó en la Legislatura porteña, y la política de «tolerancia cero» hacia la venta no autorizada se consolidó como norma, incluso cuando, como en el caso de Ariel, el trabajador cuenta con los permisos que la propia ley exige.
El contrapunto institucional existe: la agrupación Buenos Vecinos BA, con presencia en foros de seguridad del barrio, respaldó los operativos argumentando que «el espacio público es de todos» y que la venta ambulante equivale a una «usurpación de la vía pública». Esa postura refleja la tensión real que atraviesa el barrio de Once, uno de los polos comerciales más activos y populares de Buenos Aires, entre el derecho al trabajo y las políticas de ordenamiento urbano.
Pero la pregunta que se repite en los barrios de la Ciudad sigue sin respuesta institucional: cuando el Estado llega primero con patrulleros y no con políticas de inclusión, regularización y trabajo, ¿qué modelo de Ciudad se está construyendo?
Puntos clave
- Ariel, cafetero con permisos habilitantes, fue hostigado por la Policía de la Ciudad en la esquina de Pueyrredón y Perón, en Once, el 3 de junio de 2026.
- La UVAO, organización de trabajadores informales creada en abril de 2026, difundió el video y denunció una «persecución sistemática» y «violencia institucional».
- El episodio se suma a un patrón documentado: en julio de 2025, la policía le volcó el café a otro vendedor ambulante frente a la estación Once.
- El CELS y organizaciones sociales denunciaron que el megaoperativo «Tormenta Negra» (14 de mayo de 2026) afectó a trabajadores informales de barrios populares en toda la Ciudad.
- La «Ley Beatriz», que buscaba regularizar el trabajo ambulante en el espacio público, nunca fue aprobada por la Legislatura porteña.
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