Opinión
Celebrando el Cupo Travesti Trans
Instagram: @luly.arias.
Por Luly Arias
El 1° de mayo se celebró el día de lxs trabajadores, puntualmente en la comunidad travesti trans, muchas conseguimos trabajos formales a partir de la implementación de la Ley Provincial N° 14.783 de Cupo Laboral Travesti Trans, que se sancionó en el 2015 y se reglamentó en el 2019.
Se trata de una política pública que viene a desarmar la desigualdad histórica, la exclusión y la discriminación del colectivo.
Esta ley es más conocida como Ley Diana Sacayán, fue ella la creadora. Diana, una activista travesti de la Matanza, que lamentablemente fue víctima de travesticidio.
Esta ley implica múltiples desafíos tales como terminar con las prácticas cissexcistas de los circuitos laborales e intentar lograr la permanencia de les compañeres.
Lo cierto es que hoy en día sin acceso a un trabajo formal no hay inclusión real, las compañeras trans aún tienen una expectativa de vida de aproximadamente 40 años y muchas aún subsisten con la prostitución.
En diálogo con algunxs compañerxs, reflexionamos sobre: ¿De qué manera nos interpela el Día del Trabajador?
Esta fue una de las respuestas: Laura Eva Escobar trabajadora de IOMA San Miguel “Aún no está saldada la cuenta con nosotras, todavía falta muchísimo para que todas tengan un trabajo en blanco. Me gustaría que mi trabajo sea una motivación para otres, y más chicas puedan comenzar a formarse, pero obviamente sin un Estado presente no hay trabajo para nadie. Lo nuestro es un trabajo de militancia y por la militancia tenemos trabajo, si no fuera por el acompañamiento de otras personas cis y de la diversidad no sería esto posible”.
Por otro lado Marcos Varela varón trans no binarie nos comenta la siguiente: “Pensemos en el cupo laboral trans que no solo es dar un lugar y visibilizar que ingresó una persona trans al trabajo sino que además es acompañarlas, sostenerlas, generar los dispositivos de acompañamiento, que nos podamos seguir formando, porque la mayoría de las personas trans no vienen de un trabajo formal, entonces, hay que acompañar con ternura, con respeto, con inclusión genuina o sea garantizar el sostenimiento del trabajo y que las personas puedan seguir creciendo en sus espacios de trabajo. Las personas trans no tienen que adaptarse al sistema laboral, el sistema tiene que adaptarse a las personas trans”.
Análisis
La tecnología no reemplaza la voluntad popular
Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.
Por Daniel Ríos
Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.
Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.
Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.
Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.
Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.
La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.
Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.
Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.
La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.
El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano.

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».
Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.
Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.
Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.
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