Consumo
Seis de cada diez familias de barrios populares están endeudadas para comer
Una encuesta nacional del Instituto Periferias relevó a más de 5.000 familias en asentamientos de todo el país y determinó que el 59,8% está endeudado, siendo la alimentación el principal motivo. El crédito informal y los usureros avanzan sobre los sectores más vulnerables ante la retirada del Estado.
El endeudamiento en los barrios populares de Argentina alcanzó en agosto de 2026 una dimensión que supera la crisis y configura una emergencia social: casi seis de cada diez familias que viven en asentamientos informales deben dinero, y cuatro de cada diez se endeudaron exclusivamente para alimentarse. Así lo revela una encuesta nacional realizada por el Instituto Periferias durante el mes de agosto, con una muestra de más de 5.000 familias distribuidas en barrios populares de todo el país.
La deuda para comer, el dato más crudo
El informe del Instituto Periferias determinó que el 59,8% de la población de los asentamientos está endeudada. Pero el dato que más impacta no es el porcentaje general sino su causa principal: el 42,3% de quienes se endeudaron lo hicieron para comprar alimentos. No para invertir, no para acceder a un bien durable, no para afrontar una emergencia médica: para comer.
Esta cifra no puede leerse en abstracto. Se monta sobre un contexto de pérdida sostenida del poder adquisitivo de los ingresos populares desde diciembre de 2023, agravado por el tarifazo en servicios públicos, la suba de alimentos y el desmantelamiento de programas sociales. Según datos del INDEC a marzo de 2026, la Canasta Básica Alimentaria acumula una variación interanual del 32,8%, mientras los salarios informales, mayoritarios en los barrios populares, corrieron muy por debajo de esa marca.
Tarjetas, conocidos y usureros: la anatomía de la deuda popular
La encuesta también desagregó los mecanismos de endeudamiento. El primero en importancia son las tarjetas de crédito (37,8%), que si bien forman parte del sistema financiero formal, suelen implicar tasas elevadas para los usuarios de menores ingresos. En segundo lugar aparecen préstamos de conocidos y familiares (28,7%), una red de solidaridad informal que sostiene a los hogares más vulnerables pero que también expresa la ausencia de acceso al crédito institucional.
El tercer lugar es el más preocupante: el 23,6% se endeudó con particulares, una categoría que el propio informe señala como una «alerta respecto de usureros» y de «dinero de personas físicas que suele ligarse en los barrios populares al narcotráfico o a dinero proveniente de redes delictivas, que aprovechan el contexto de endeudamiento para consolidar su control sobre las comunidades ante la retirada del Estado y las políticas de acompañamiento». En cuarto lugar se ubican las aplicaciones y billeteras virtuales (23,3%), cuya penetración en los sectores populares creció notablemente en los últimos años.
Este cuadro se articula con datos ya relevados por el Centro de Estudios para la Ciudad y la Fundación Friedrich Ebert, que en julio de 2026 estimaron que la tasa de mora del sistema financiero trepó al 17,5% y que casi cinco millones de personas se encuentran en situación irregular de deuda. En los sectores más vulnerables, los que no acceden a la banca tradicional, la mora supera el 31%.
Menéndez: «La culpa es del gobierno nacional»
Daniel Menéndez, director del Instituto Periferias, fue contundente al presentar los resultados: «La culpa de este endeudamiento es del gobierno nacional que empujó a la gente que no puede llegar a fin de mes, ante la pérdida de poder adquisitivo de sus salarios frente a la inflación, a endeudarse para sobrevivir».
Menéndez también advirtió sobre las consecuencias del repliegue del Estado en los territorios: «En ese camino de desesperación, muchas personas cayeron en manos de usureros inescrupulosos, en general amigos de este gobierno, que actúan impunemente sin que el Estado les ponga límites». Y remató: «El problema no son los argentinos, ni es un tema entre privados; el problema es el gobierno de Javier Milei y sus políticas económicas que están destruyendo nuestro país y a nuestra gente».
Las palabras de Menéndez describen un mecanismo que el informe documenta con precisión: cuando el Estado se retira de los barrios populares, el vacío lo ocupan el crédito informal caro, el usurero y, en el extremo más peligroso, las organizaciones delictivas. El ajuste fiscal no es neutral; tiene geografía, tiene clase social y tiene consecuencias sobre la seguridad y la soberanía territorial de las comunidades más vulnerables.
Un estudio que amplía el mapa del ahogo económico
El relevamiento del Instituto Periferias completa un cuadro que otros estudios recientes ya venían delineando. El Instituto Universitario CIAS había determinado que el 57% de los hogares de jóvenes del AMBA tuvo que pedir dinero prestado para afrontar gastos cotidianos en 2026. La Fundación Encuentro estimó que el 78% de los hogares argentinos se ubica entre la clase media baja y la clase baja. Y el Foro Economía y Trabajo, en un documento publicado en mayo de 2026, advirtió que el sistema tributario vigente es estructuralmente regresivo y que el ajuste fiscal impuesto por las metas del FMI destruye el gasto social sin tocar a los sectores concentrados.
Lo que el informe del Instituto Periferias aporta es el detalle más fino: el endeudamiento para sobrevivir ya no es la excepción en los barrios populares, sino la norma. Y cuando sobrevivir depende del usurero, el problema deja de ser solo económico para volverse también un problema de seguridad, de tejido social y de soberanía popular sobre el propio territorio.
Puntos clave
- El 59,8% de las familias en barrios populares está endeudado, según encuesta nacional del Instituto Periferias con más de 5.000 hogares relevados en agosto de 2026.
- El 42,3% de quienes se endeudaron lo hizo para comprar alimentos.
- El 23,6% recurrió a particulares, una modalidad que el informe vincula con usureros y redes delictivas que se consolidan ante la retirada del Estado.
- El 23,3% utilizó aplicaciones y billeteras virtuales como fuente de financiamiento.
- El director del Instituto Periferias, Daniel Menéndez, responsabilizó directamente al gobierno de Javier Milei por el endeudamiento forzado de los sectores populares.
Consumo
Consumo en caída: los hogares no se recuperan y el crédito se achica
El Indicador de Consumo de la CAC marcó una baja del 0,8% interanual en septiembre y el nivel general sigue 2% por debajo del máximo de principios de 2025. Mientras la inflación volvió a acelerar al 1,9%, el crédito a los hogares también retrocede y deja al consumo sin motores.
Los hogares argentinos consumieron menos en septiembre y el consumo sigue atrapado en niveles bajos desde fines de 2024. El gasto en bienes y servicios finales cayó 0,8% en la comparación interanual y se mantuvo estable frente a agosto.
Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la entidad empresarial que preside Mario Grinman. Según el informe, septiembre quedó un 2% por debajo del máximo alcanzado a principios de 2025.
Una serie que oscila pero no despega
La CAC explicó que la serie desestacionalizada continúa oscilando alrededor de una media similar desde fines de 2024, un nivel que todavía es bajo en términos de la historia reciente. No hubo rebote ni recuperación sostenida en casi dos años.
Los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) mostraron un deterioro más marcado: cayeron 1,2% interanual frente a septiembre de 2025. En la comparación mensual el índice retrocedió 1%, en una dinámica oscilante pero con tendencia decreciente durante el año.
Desde la Cámara remarcaron que la continuidad de la baja de la inflación es fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo. Sin embargo, el último dato de inflación mostró una nueva aceleración al 1,9%, lo que mantiene los precios en la órbita del 2% mensual.
Qué pasó con los rubros
De acuerdo con la CAC, los rubros tuvieron comportamientos mixtos, con alzas y bajas, aunque la mayoría terminó en terreno negativo:
- Transporte y vehículos: cayó 5,5% interanual y restó 0,8 puntos porcentuales al índice general. La Cámara atribuyó el desempeño al retroceso del patentamiento de automóviles, que el crecimiento de las motos no logra compensar.
- Recreación y cultura: bajó 3,4% interanual, con una contribución negativa de 0,2 puntos porcentuales.
- Indumentaria y calzado: retrocedió 1,5% interanual, con un aporte negativo de 0,1 puntos porcentuales.
- Resto de los rubros: cayó 1,1% interanual y restó 0,6 puntos porcentuales.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: subió 5,2% interanual y aportó 0,9 puntos porcentuales. La CAC explicó que buena parte de ese resultado se debe al crecimiento de la demanda eléctrica.
El único rubro que empujó hacia arriba fue el que reúne los gastos fijos del hogar, mientras que los consumos asociados a la movilidad, el ocio y la vestimenta continuaron a la baja.
El crédito, otro freno para el consumo
La CAC mantuvo su advertencia sobre el financiamiento a las familias. El crédito a los hogares creció de manera significativa entre 2024 y 2025, pero en 2026 el comportamiento cambió: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un «leve pero constante retroceso», con varios meses consecutivos de caída tras el estancamiento de fines del año pasado.
A contramano se ubica el crédito hipotecario, que continúa en ascenso aunque de forma atenuada, con el nuevo impulso que busca darle el Gobierno mediante la utilización de fondos de la ANSES.
Para la Cámara, la continuidad de la desaceleración de la inflación podría hacer crecer nuevamente el ingreso disponible de los hogares y darle un empuje al consumo, sobre todo al masivo. Pero sostuvo que el regreso del crédito generalizado es una condición necesaria para reactivar la venta de vehículos y electrodomésticos, y que en esas dos variables se encuentra la clave para un consumo que vuelva a crecer de manera sostenible.
Lo que tenés que saber:
- El Indicador de Consumo de la CAC cayó 0,8% interanual en septiembre y se mantuvo estable frente a agosto.
- Septiembre quedó 2% por debajo del máximo de principios de 2025 y la serie oscila en niveles bajos desde fines de 2024.
- Los bienes de consumo masivo retrocedieron 1,2% interanual y 1% mensual.
- Transporte y vehículos (-5,5%) y recreación y cultura (-3,4%) lideraron las bajas; vivienda y servicios públicos subió 5,2%.
- Las tarjetas y los préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo el crédito hipotecario continúa en alza, de forma atenuada.
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