Consumo
Las fintech piden más datos al BCRA en vez de mirar al ajuste que destruyó el poder de pago
La Cámara Argentina Fintech reclamó al Banco Central que reduzca el rezago de 60 días en la Central de Deudores y amplíe el acceso a información crediticia. El sector reconoció que casi 3 de cada 10 tomadores de crédito registran atrasos de más de 90 días, mientras el crédito total a las familias supera los 82 billones de pesos y 13,5 billones ya están en situación irregular.
En medio de la peor crisis de morosidad familiar desde la salida de la convertibilidad, la Cámara Argentina Fintech salió a reclamar más datos al Banco Central de la República Argentina (BCRA) y, de paso, a bajar su propia responsabilidad en el derrumbe crediticio que ahoga a millones de hogares. El sector, que en pocos años multiplicó por 20 su base de clientes, pidió este jueves «soluciones compartidas» frente a la mora y orientó buena parte de su diagnóstico hacia la falta de información disponible, la carga impositiva y la necesidad de mayor educación financiera, sin mencionar el impacto del ajuste sobre los ingresos de los trabajadores.
Un reclamo al BCRA en medio de la tormenta
La entidad que agrupa a billeteras virtuales y bancos digitales señaló que la Central de Deudores del BCRA refleja la situación de los créditos con un rezago de 60 días, lo que a su juicio impide evaluar correctamente el riesgo crediticio y facilita la acumulación de deuda. Para la Cámara, reducir ese plazo «permitiría evaluar mejor a cada persona, prevenir acumulación de deuda y disminuir los casos de fraude, bajando así el costo del crédito». El planteo suena razonable en abstracto, pero encubre una demanda más profunda: que el regulador entregue al sector privado más y mejores datos sobre los ciudadanos que solicitan financiamiento, en un contexto donde el organismo ya promueve el Sistema de Finanzas Abiertas, que habilitaría compartir información personal entre distintas entidades bajo el principio de que «las personas son dueñas de sus datos».
La Cámara también reclamó revisar la carga impositiva de los proveedores, argumentando que «termina elevando el costo que afrontan quienes acceden a un crédito». Una posición que se inscribe en el viejo argumento del sector financiero contra la tributación, sin problematizar que esa misma desregulación y reducción de cargas impositivas fue uno de los ejes del gobierno de Javier Milei desde su primer día.
Los números que el sector no quiere encabezar
Según datos de la consultora Analytica, casi 3 de cada 10 personas con crédito en Argentina registran un atraso de más de 90 días en el pago de sus cuotas. En términos de montos, el crédito total a las familias asciende a 82,8 billones de pesos, de los cuales 13,5 billones, el 16,3% del total, se encuentran en situación irregular. La distribución del problema revela que los bancos concentran el 81,1% del crédito total (67,2 billones de pesos) y explican el 63,3% del monto irregular (8,5 billones). Las fintech, en cambio, representan el 11,7% del crédito (9,7 billones) y el 16,3% del volumen irregular (2,2 billones). Completan el cuadro otros proveedores no bancarios, con el 7,1% del crédito y el 20,4% de la deuda irregular.
La Cámara subrayó que el sector fintech «concentra menos de 1 de cada 6 pesos en mora en el crédito a familias», una frase técnicamente correcta pero que omite que la tasa de irregularidad en billeteras virtuales llegó al 29,6% en mayo de 2026, superando el récord de la pandemia, según datos del Centro de Economía Política Argentina (CEPA) publicados en julio pasado. El propio crecimiento del sector, que pasó de menos de medio millón de clientes antes de la pandemia a más de 10 millones en la actualidad, amplió el universo de deudores en una franja de la población que frecuentemente no accede al crédito bancario y carga con mayor vulnerabilidad económica.
El contexto que el comunicado no menciona
La Cámara Argentina Fintech describió al crédito como «una herramienta indispensable para el desarrollo» y señaló que en Argentina «el crédito al sector privado representa apenas el 13% del PBI, un nivel similar al promedio de las últimas dos décadas y muy inferior al 53% registrado en América Latina y el Caribe». Sin embargo, el comunicado evitó cualquier referencia a las causas estructurales de la crisis de pago: la caída del poder adquisitivo del salario real acumulada desde diciembre de 2023, los tarifazos que trasladaron más del 525% de aumento en servicios públicos según el IIEP (UBA-CONICET), los despidos masivos en el sector público y la retracción del consumo, todos fenómenos directamente ligados al programa de ajuste del gobierno libertario que el sector fintech no cuestionó.
Las fintech llegaron a segmentos históricamente excluidos del sistema bancario: los 10 millones de clientes actuales incluyen 3,8 millones que no tienen acceso al crédito bancario. Eso tiene valor desde el punto de vista de la inclusión financiera formal, pero también implica que el sector captó a poblaciones de mayor vulnerabilidad en un momento de contracción económica sostenida. La morosidad récord no es un problema de información crediticia, es el síntoma de una economía que exprimió a sus sectores más frágiles hasta el límite.
¿Más datos o más regulación?
El planteo de la Cámara se sostiene sobre una premisa discutible: que mejor información crediticia reduciría la mora. Pero los datos disponibles sugieren otra lectura. La irregularidad trepó de manera sostenida durante 19 meses consecutivos, según el CEPA, en paralelo con el avance de las herramientas de análisis crediticio que el propio sector fintech describe como su ventaja competitiva. El problema no es solo que los prestadores no saben a quiénes prestan: el problema es que millones de personas que recurrieron al crédito para sostener su consumo ya no pueden pagarlo porque sus ingresos reales se derrumbaron.
En ese escenario, la demanda de más datos al BCRA y menos impuestos al sector es una respuesta del mercado financiero que apunta a proteger su rentabilidad antes que a resolver la crisis de las familias endeudadas. La deuda irregular de 13,5 billones de pesos no es una estadística abstracta: son personas que dejaron de pagar porque el ajuste que el sector no cuestionó les quitó los medios para hacerlo.
Puntos clave
- Casi 3 de cada 10 personas con crédito en Argentina registran atrasos de más de 90 días, según datos de Analytica.
- El crédito total a las familias asciende a 82,8 billones de pesos; 13,5 billones, el 16,3%, están en situación irregular.
- Las fintech pasaron de menos de medio millón de clientes antes de la pandemia a más de 10 millones, de los cuales 3,8 millones no acceden al crédito bancario.
- La Cámara Argentina Fintech reclamó al BCRA reducir el rezago de la Central de Deudores de 60 días y ampliar el acceso a información crediticia personal.
- La morosidad en billeteras virtuales llegó al 29,6% en mayo de 2026, superando el récord de la pandemia, según el CEPA.
Consumo
Consumo en caída: los hogares no se recuperan y el crédito se achica
El Indicador de Consumo de la CAC marcó una baja del 0,8% interanual en septiembre y el nivel general sigue 2% por debajo del máximo de principios de 2025. Mientras la inflación volvió a acelerar al 1,9%, el crédito a los hogares también retrocede y deja al consumo sin motores.
Los hogares argentinos consumieron menos en septiembre y el consumo sigue atrapado en niveles bajos desde fines de 2024. El gasto en bienes y servicios finales cayó 0,8% en la comparación interanual y se mantuvo estable frente a agosto.
Los datos surgen del Indicador de Consumo (IC) elaborado por la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la entidad empresarial que preside Mario Grinman. Según el informe, septiembre quedó un 2% por debajo del máximo alcanzado a principios de 2025.
Una serie que oscila pero no despega
La CAC explicó que la serie desestacionalizada continúa oscilando alrededor de una media similar desde fines de 2024, un nivel que todavía es bajo en términos de la historia reciente. No hubo rebote ni recuperación sostenida en casi dos años.
Los bienes de consumo masivo (FMCG, por sus siglas en inglés) mostraron un deterioro más marcado: cayeron 1,2% interanual frente a septiembre de 2025. En la comparación mensual el índice retrocedió 1%, en una dinámica oscilante pero con tendencia decreciente durante el año.
Desde la Cámara remarcaron que la continuidad de la baja de la inflación es fundamental para recomponer los ingresos reales y volver a impulsar la capacidad de consumo. Sin embargo, el último dato de inflación mostró una nueva aceleración al 1,9%, lo que mantiene los precios en la órbita del 2% mensual.
Qué pasó con los rubros
De acuerdo con la CAC, los rubros tuvieron comportamientos mixtos, con alzas y bajas, aunque la mayoría terminó en terreno negativo:
- Transporte y vehículos: cayó 5,5% interanual y restó 0,8 puntos porcentuales al índice general. La Cámara atribuyó el desempeño al retroceso del patentamiento de automóviles, que el crecimiento de las motos no logra compensar.
- Recreación y cultura: bajó 3,4% interanual, con una contribución negativa de 0,2 puntos porcentuales.
- Indumentaria y calzado: retrocedió 1,5% interanual, con un aporte negativo de 0,1 puntos porcentuales.
- Resto de los rubros: cayó 1,1% interanual y restó 0,6 puntos porcentuales.
- Vivienda, alquileres y servicios públicos: subió 5,2% interanual y aportó 0,9 puntos porcentuales. La CAC explicó que buena parte de ese resultado se debe al crecimiento de la demanda eléctrica.
El único rubro que empujó hacia arriba fue el que reúne los gastos fijos del hogar, mientras que los consumos asociados a la movilidad, el ocio y la vestimenta continuaron a la baja.
El crédito, otro freno para el consumo
La CAC mantuvo su advertencia sobre el financiamiento a las familias. El crédito a los hogares creció de manera significativa entre 2024 y 2025, pero en 2026 el comportamiento cambió: las tarjetas de crédito y los préstamos personales y prendarios entraron en un «leve pero constante retroceso», con varios meses consecutivos de caída tras el estancamiento de fines del año pasado.
A contramano se ubica el crédito hipotecario, que continúa en ascenso aunque de forma atenuada, con el nuevo impulso que busca darle el Gobierno mediante la utilización de fondos de la ANSES.
Para la Cámara, la continuidad de la desaceleración de la inflación podría hacer crecer nuevamente el ingreso disponible de los hogares y darle un empuje al consumo, sobre todo al masivo. Pero sostuvo que el regreso del crédito generalizado es una condición necesaria para reactivar la venta de vehículos y electrodomésticos, y que en esas dos variables se encuentra la clave para un consumo que vuelva a crecer de manera sostenible.
Lo que tenés que saber:
- El Indicador de Consumo de la CAC cayó 0,8% interanual en septiembre y se mantuvo estable frente a agosto.
- Septiembre quedó 2% por debajo del máximo de principios de 2025 y la serie oscila en niveles bajos desde fines de 2024.
- Los bienes de consumo masivo retrocedieron 1,2% interanual y 1% mensual.
- Transporte y vehículos (-5,5%) y recreación y cultura (-3,4%) lideraron las bajas; vivienda y servicios públicos subió 5,2%.
- Las tarjetas y los préstamos personales y prendarios retroceden en 2026; solo el crédito hipotecario continúa en alza, de forma atenuada.
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