Géneros 🟣
Manuela Moreno: candidata a vicepresidenta del globo busca la paridad en el deporte
Crece la presencia de mujeres en la dirigencia, no obstante destaca que en la AFA hay una sola mujer.
La abogada del «Globo» será compañera de fórmula de Alejandro Nadur y ambos se presentarán en los comicios del próximo 11 de octubre ante un frente conformado por cinco de las seis agrupaciones políticas del club.
Manuela Moreno, abogada de Huracán y candidata a vicepresidenta de la fórmula que encabeza el actual presidente, Alejandro Nadur, quien irá por su cuarto mandato, resaltó el rol de la mujer en el mundo del fútbol y lamentó que por un prejuicio de género el trabajo femenino esté en «examen todo el tiempo».
Tras nueve años al frente del «Globo», se confirmó la semana pasada que Nadur buscará su cuarto mandato junto a Moreno, actual presidenta de Legales, como candidata a vicepresidenta primera, y Hernán Folchi en el cargo de vice segundo.
Esta fórmula se presentará en las elecciones del próximo 11 de octubre contra un frente de unidad que conformaron cinco de las seis agrupaciones políticas de Huracán, con David Garzón y Gustavo Mendelovich a la cabeza.
Moreno, integrante de la Agrupación maxHuracán, ponderó el rol femenino en un club de fútbol y criticó el prejuicio masculino que se establece como «si todos los hombres supieran de fútbol».
¿Cómo fueron tus inicios en la política de Huracán?
Fue hace más de ocho años. Soy hincha pero no soy del barrio, nací en Roberts (un pueblo del partido de Lincoln). No sabía cómo acercarme, entonces me metí en la página del club y mandé mails a todas las áreas diciendo que era abogada y quería ayudar. Me contactaron de cultura y, a la vez, me metí en la política de la agrupación. En el club ya fui asambleísta tres años, integré la junta fiscalizadora y después entré en la subcomisión de legales.
¿Cuándo se definió la fórmula para acompañar a Alejandro Nadur en las elecciones?
Lo decidimos el viernes pasado pero con la agrupación lo venimos trabajando desde el año pasado ya que hace tres años estamos cerca de la gestión de Nadur. Hasta la semana pasada tuvimos charlas con las agrupaciones que armaron la unidad pero después votamos seguir de ésta manera.
En este contexto ¿crees que se podrán realizar las elecciones el 11 de octubre?
Lo veo difícil. La semana pasada, en Comisión Directiva se votó fijar la fecha y después consultar a la Inspección General de Justicia. Mi propuesta era contraria porque si uno fija una fecha se empiezan a movilizar cuestiones. Por ejemplo, el corte del padrón, qué se hace con los socios que no pudieron pagar la cuota estos meses.Me parece engorroso que después se tenga que ir corriendo la fecha. Sobre todo porque hay una resolución vigente de la IGJ que impide procesos electorales.
¿Cómo se forjó el acuerdo con Nadur?
Se fue dando. La unidad se formó con todas las agrupaciones menos maxHuracán. Nosotros estamos en la Comisión Directiva por el acuerdo que hicimos para las elecciones de 2017 pero en los últimos tres años notamos que en el día a día hubo un vacío dirigencial. Quedamos en el medio entre Nadur y el Círculo Arriba Huracán (la agrupación que rompió con Nadur luego de nueve años). Siempre estuvimos en el mismo lugar, el tema es que algunas personas se alejaron, otras se acercan pero nunca dejamos de trabajar en el club. Nos quedamos en nuestras áreas y con la gente que nos tocó, sin importar quien.
¿Qué rol te gustaría ocupar en la futura gestión?
Me gustaría un rol más alejado del trabajo diario y no tanto en el campo. Algo más dirigencial y con presencia en AFA. También queremos una mesa chica activa y que se tomen decisiones en conjunto. Huracán es minuto a minuto y se necesita que el dirigente esté. Para que no se tomen decisiones individuales, el dirigente tiene que estar, si te corres, no podés reclamar.
¿Considerás que en la AFA falta para cumplir con el cupo femenino?
Es que no hay nadie. En primera hay una sola mujer y es vocal suplente. Las puertas se van abriendo de a poco para las mujeres. En los últimos dos años me crucé una vez con una mujer y en el último sorteo de la Copa Sudamericana de cien equipos solo éramos dos. Hasta vino la gente de Conmebol a felicitarnos.
¿Cómo te sentís en este mundo del fútbol?
Yo tengo una personalidad que voy para adelante y no me molesta. Lo que siento es que estoy todo el tiempo rindiendo examen, como si todos los hombres supieran de fútbol. Siento eso, que estamos menos diez, que cuesta un montón y estás todo el tiempo siendo evaluada. Somos pocas mujeres en el fútbol.
¿Habrá más presencia de mujeres en la lista?
Es la impronta de la agrupación, donde el rol de la mujer está naturalizado. Gabriela López, la presidenta, está a cargo del fútbol amateur, algo inédito; está la secretaría de Género; en legales hay dos abogadas más. Siempre llevamos mujeres en la lista, no es que ahora lo ponemos como bandera. Vi comentarios del tipo ‘que jugada hizo Nadur, la puso ahí’. Como si fuese un objeto que me van rotando para ver donde caigo mejor. Yo sé que estoy donde estoy por mi capacidad y mi dedicación al club. Y también que por ser mujer, habrá críticas pero es algo a lo que nos exponemos siempre.
¿Cómo es Nadur como dirigente?
Nosotros, en particular, tuvimos una experiencia diferente. Él nos abrió las puertas del club y nos dejó trabajar. Yo tengo una buena relación, no es de amistad, pero hablamos casi todos los días y el 95% de las charlas son de trabajo. Hay una buena dinámica. Es muy obsesivo, lo llamas el día que sea y a cualquier hora y está pensando en Huracán. Es difícil seguirle el ritmo.
¿Tiene energía para seguir después de nueve años?
Sí, lo veo con ganas y está entusiasmado. Me parece que lo que le faltó en el último tiempo fue tener gente trabajando a su alrededor. Si todos los miembros de comisión directiva trabajan activamente y con responsabilidad, se hace más fácil. Él manifestó que se siente cómodo trabajando así y nosotros somos tan enfermos como él. Yo también soy una obsesiva.
¿Qué puede suceder con la sanción de seis meses que le aplicó el Tribunal de Honor a Nadur?
No sé qué puede pasar en la Asamblea extraordinaria del 4 de agosto en la que se tratará la apelación. Tengo mi opinión pero no me corresponde hablar del Tribunal de Honor. Yo quiero que se resuelva de la mejor forma para el club
Fuente: Jerónimo Granero para Agencia Telam.
Análisis
La culpa es nuestra: cómo la ciencia y los medios siguen apuntando a las madres cuando se habla de autismo
Cómo se envidencia en la nota de análisis de Clarin, rara vez se pregunta «¿qué hizo el padre?».
Machismo en la ciencia: el cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia
Un estudio publicado en el British Medical Journal sobre exposición laboral tóxica y autismo fue reencuadrado mediáticamente en clave de culpa materna. Una tradición que la ciencia superó, pero el machismo resiste.
Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal (The BMJ), analizó 1.702 casos de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) en Dinamarca entre 1973 y 2012.
Sus conclusiones son técnicas, acotadas y explícitas: las madres que trabajan en entornos con exposición frecuente a sustancias tóxicas (plomo, solventes, gases de escape, derivados de combustibles) o con niveles elevados de estrés laboral crónico tienen mayor probabilidad de tener hijos con TEA. Las profesiones identificadas incluyen transporte terrestre, defensa militar y administración pública.
Lo que el estudio dice, con precisión, es que ciertas condiciones laborales tóxicas afectan el neurodesarrollo fetal. Lo que ciertos medios transmitieron, en cambio, fue otra cosa: que el problema son las profesiones de las madres. Que el problema, una vez más, son ellas.
El regreso de la «madre culpable»: una historia que no termina
La narrativa que conecta al autismo con la conducta materna tiene una historia larga y vergonzosa. A mediados del siglo XX, el psiquiatra Bruno Bettelheim popularizó el concepto de la «madre nevera» (refrigerator mother), según el cual la frialdad emocional de las madres era la causa del autismo en sus hijos. La teoría fue desacreditada décadas después por la propia comunidad científica, pero el daño en miles de familias, y especialmente en miles de mujeres que cargaron durante años con una culpa que no les correspondía, fue irreparable.
Hoy, la ciencia acumulada es contundente en la dirección opuesta. Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), que involucró a casi 2 millones de participantes, determinó que los factores genéticos hereditarios representan aproximadamente el 80,8% del riesgo de TEA, mientras que los llamados «efectos parentales maternos» representan entre el 0,4% y el 1,6% del riesgo, una cifra considerada estadísticamente insignificante por los propios autores. Ese mismo estudio advirtió, además, que no analizó los factores paternos, como la edad del padre, que la literatura científica también asocia con el riesgo de autismo.
La entidad Autismo España, en su portal institucional, señala que la investigación apunta a una «tasa aproximada de recurrencia del 20% en las familias» con un componente genético complejo y aún no completamente dilucidado. La organización también documenta que en los últimos años creció el diagnóstico de padres y madres después de que sus hijos fueran diagnosticados, lo que refuerza el peso de la herencia biológica compartida.
Lo que el estudio realmente dice (y lo que el titular omitió)
La investigación publicada en The BMJ no estudia si las madres trabajan o no. Estudia la exposición a agentes tóxicos y el estrés como factores de riesgo ambientales en el desarrollo fetal. La diferencia no es semántica: es política.
Afirmar que «las profesiones de las madres» tienen un «patrón común» en casos de autismo, sin contextualizar que lo que se mide es la exposición a plomo, solventes industriales, gases de escape y estrés crónico, es construir un titular que, deliberada o negligentemente, pone el foco en quién trabaja y no en qué condiciones laborales son toleradas por el Estado y los empleadores. Es trasladar la responsabilidad de una falla sistémica (la falta de regulación de ambientes laborales tóxicos) a las mujeres que los habitan.
Los propios investigadores del estudio son explícitos: el hallazgo requiere «investigar más en profundidad sobre las exposiciones laborales» y su relación con el neurodesarrollo, «usando metodologías que aborden estas exposiciones de manera específica y temporal». Es decir, la conclusión científica apunta a la regulación laboral y a la salud ocupacional, no a la maternidad como variable de riesgo en sí misma.
El doble estándar: padres invisibles, madres sospechosas
El sesgo de género en la investigación científica sobre autismo no es nuevo. La pregunta «¿qué hizo la madre?» estructura buena parte del campo desde sus orígenes, mientras que la pregunta «¿qué hizo el padre?» rara vez se formula con igual insistencia.
Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que la edad paterna avanzada es también un factor de riesgo documentado para el TEA, asociado a mutaciones de novo en el esperma. Investigaciones publicadas en la revista Science, con datos de 2.600 familias, identificaron variantes genéticas raras heredadas paternamente como factores relevantes en el espectro autista.
El estudio de The BMJ, significativamente, no analizó las ocupaciones paternas. Esta asimetría metodológica no es neutral: refleja un sesgo histórico en la construcción de las preguntas científicas, que tiende a ver al cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia y al cuerpo paterno como un dato secundario.
Discapacidad en la Era Milei: un gobierno que recorta, criminaliza y señala
La circulación de este tipo de narrativas no ocurre en el vacío. En la Argentina de Javier Milei, el Estado retrocedió de manera sistemática sobre las políticas de discapacidad. La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), creada para centralizar y garantizar derechos, fue disuelta en diciembre de 2025 mediante el Decreto 942/2025 y reconvertida en una Secretaría de menor rango bajo la órbita del Ministerio de Salud, movimiento que más de 400 organizaciones de personas con discapacidad y de derechos humanos calificaron como un «retroceso al modelo médico-rehabilitador» y un abandono del modelo social de la discapacidad.
El ajuste fue contundente: los $30 mil millones de presupuesto que tenía la ANDIS fueron redirigidos al Tesoro al momento de la disolución, según denunció la diputada peronista Roxana Monzón en la Cámara de Diputados de la Nación. La Justicia federal declaró inconstitucional parte de la reestructuración, pero el Gobierno apeló y, a mayo de 2026, solo reglamentó ocho artículos de la ley de emergencia en discapacidad, dejando diecisiete sin aplicar.
En ese marco, el gobierno impulsó además una nueva normativa presentada bajo el título «Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», que restringe los criterios de acceso a las pensiones y habilita suspensiones preventivas ante cualquier inconsistencia detectada.
Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) documentaron que el relato oficial sobre el crecimiento «injustificado» de las pensiones por discapacidad utilizó datos manipulados para justificar el recorte, según publicó la propia ACIJ en su portal institucional.
Es en este contexto donde adquiere una dimensión adicional la circulación de estudios presentados de forma sesgada: cuando el Estado abandona a las familias que conviven con el autismo y recorta los apoyos que necesitan, resulta funcional instalar la idea de que el problema tiene nombre de mujer y que la solución está en las decisiones individuales de las madres, no en las políticas públicas ausentes.
Machismo de guardapolvo blanco
Culpar a las mujeres que trabajan por la condición neurológica de sus hijos no es ciencia: es ideología con bata blanca. Es el mismo mecanismo que durante décadas señaló a las madres que trabajaban fuera del hogar como responsables de los problemas emocionales de sus hijos, que culpó a las mujeres que no amamantaron, que patologizó a las que estudian, a las que tienen proyectos propios, a las que no se «sacrifican» en silencio.
La ciencia del neurodesarrollo lleva décadas construyendo una imagen cada vez más compleja del autismo: multicausal, con fuerte base genética, mediada por factores ambientales que incluyen desde la edad paterna hasta la exposición a pesticidas, desde infecciones durante el embarazo hasta complicaciones perinatales. En ese cuadro multifactorial, la ocupación laboral de la madre es, según el propio consenso científico, un factor menor y circunscripto a condiciones de exposición tóxica específicas, no al hecho de trabajar.
Presentarlo de otro modo no es divulgación científica. Es misoginia con estadísticas.
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