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Recomiendan amamantar aunque la madre tenga coronavirus

La madre y el bebé pueden estar juntos pese al virus e incentivar la lactancia.

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Los especialistas sostienen que protege a los bebés de enfermedades respiratorias y que no hay evidencia de que el coronavirus pueda transmitirse a través de la leche materna. El sábado próximo arranca la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

La lactancia materna continúa siendo la mejor alimentación para el bebé aún si existe la sospecha o la confirmación de que la madre tiene coronavirus ya que no hay evidencia científica de que el virus se transmita a través de la leche, aseguran especialistas en la víspera del inicio de la Semana Mundial de la Lactancia Materna.

«Hasta el momento no hay evidencia científica de que el coronavirus pueda transmitirse a través de la leche materna; en cambio, sí sabemos que la lactancia protege a los bebés de enfermedades respiratorias por lo que hoy más que nunca es fundamental sostener y fomentar esta alimentación», dijo la coordinadora del área de nutrición de la Dirección de Salud Perinatal y Niñez (DiSaPe), del Ministerio de Salud, Guadalupe Mangialavori.

Mangialavori señaló que «al principio de la pandemia hubo mucho desconcierto en los equipos de salud y se tendía a separar al recién nacido de la madre si era un caso sospechoso o positivo de Covid-19».

«Sin embargo, hoy establecimos que si la madre y el bebé están en condiciones de estar juntos por el estado de salud de ambos, lo recomendable es la co-habitación, por supuesto que con medidas de seguridad e higiene», añadió.

Entre esas medidas, la especialista y funcionaria mencionó el uso de barbijo por parte de la madre para evitar el contagio por gota al bebé, la higienización de manos antes de tocarlo y el amamantamiento fuera de la cama para evitar el contacto del bebé con áreas contaminadas.

«Por supuesto que si la mamá tiene una forma moderada o grave de la enfermedad y no puede por su estado de salud cuidar del bebé esto debe reevaluarse; la decisión es individual y acorde a cómo están ambos, lo que decimos es que a priori lo recomendable es que estén juntos y se incentive la lactancia materna», señaló.

Y agregó que «en el caso de que el bebé requiera estar en neonatología por algún tema de salud -lo que no tiene nada que ver con el coronavirus porque tampoco hay evidencia de ninguna relación entre partos prematuros y Covid-19- la recomendación es que la madre se extraiga leche y se la den al bebé con todas las normas de higiene correspondiente».

En el documento «Recomendaciones para la atención de embarazadas y recién nacidos en el contexto de la pandemia» realizado por la DiSaPe y actualizado el 20 de julio, se recuerda además que «la evidencia disponible al momento sobre el impacto de la infección por Covid-19 durante el embarazo, sugiere que los riesgos de enfermedad grave en la persona gestante parecen ser similares a los de la población no gestante».

También que «el modo de parto no tiene influencia sobre el riesgo vinculado a Covid-19 para la madre o el recién nacido».

«La recomendación es el contacto piel con piel en la primera hora de vida; cuando esto no sucede sabemos que aumenta el estrés tanto del bebé como de la madre», sostuvo Mangialavori.

En el mismo sentido, Gisela Martinchuk, coordinadora de la sección Neumonología Pediátrica de la Asociación Argentina de Medicina Respiratoria, recomendó continuar la lactancia aún frente a la sospecha de Covid-19 e indicó las medidas de seguridad para poder amamantar sin riesgo.

A las mencionadas anteriormente agregó que «el barbijo debe ser inmediatamente sustituido en caso de tos o estornudo, o ante cada nueva toma».

Y que, en el caso de la extracción de leche, «se recomienda reforzar la técnica de extracción manual», en tanto que si se provee bomba «no podrá ser compartida con otra paciente y la extracción se realizará en la habitación donde se realiza el aislamiento» en caso de que haya sospecha o confirmación de que la madre tiene coronavirus.

Impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), del 1 al 7 de agosto se celebra en más de 170 países la Semana Mundial de la Lactancia Materna, destinada a fomentar la lactancia materna, o natural, y a mejorar la salud de los bebés de todo el mundo.

El organismo señala que «la lactancia materna es la forma ideal de aportar a los niños pequeños los nutrientes que necesitan para un crecimiento y desarrollo saludables; prácticamente todas las mujeres pueden amamantar, siempre que dispongan de buena información y del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud».

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva durante seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.

Espectáculos 🎭

Femicida en pantalla: la película «Barreda» no escapa del relato del asesino

El 15 de noviembre de 1992, Ricardo Barreda asesinó a su esposa, sus dos hijas y su suegra en La Plata. Tres décadas después, Prime Video estrena una película protagonizada por Luis Machín que reconstruye el caso, el juicio y la figura de las víctimas, aunque no todo lo que muestra tiene respaldo documental.

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La pantalla volvió a poner en el centro de la escena uno de los crímenes más impactantes de la historia argentina. «Barreda», la película de Prime Video dirigida por Daniela Goggi (El Rapto), llegó a la plataforma este viernes y reconstruye el cuádruple femicidio cometido por el odontólogo Ricardo Barreda en su casa de La Plata.

Luis Machín encarna al femicida; Carla Peterson interpreta a su esposa Gladys McDonald; Mercedes Morán da vida a la suegra Elena Arreche; y Maite Lanata y Margarita Páez encarnan a las hijas Cecilia y Adriana. La producción recorre el crimen, el juicio oral de 1995 y algunas dimensiones más íntimas de la vida familiar del femicida, combinando hechos verificados con escenas de elaboración ficcional.

El arma que regaló la suegra: un dato confirmado

Uno de los elementos más fuertes del relato tiene sustento documental. La película muestra que la suegra de Barreda, Elena Arreche, le obsequió la escopeta con la que el odontólogo posteriormente mató a las cuatro mujeres de su familia. Se trata de una Víctor Sarasqueta calibre 16, un arma de origen español que el femicida utilizaba para la caza.

Durante el juicio oral, el propio Barreda declaró que el arma había sido un regalo de su suegra. El dato también aparece registrado en distintas reconstrucciones periodísticas del caso. Según la declaración del acusado, después de los asesinatos se deshizo del arma arrojándola en la zona de Punta Lara, en Ensenada, episodio que la película también recrea.

Pirucha, la vidente: personaje real con un rol todavía discutido

El personaje interpretado por Paola Barrientos es uno de los que más puede generar dudas entre quienes no conocen el caso en detalle, pero tiene existencia real. María de las Mercedes Guastavino, conocida como «Pirucha», fue una vidente que mantuvo un vínculo cercano con Barreda y que declaró en el juicio de 1995.

Según distintas reconstrucciones del caso, la mujer lo habría persuadido de que las mujeres de su familia practicaban magia negra contra él y querían matarlo. La película fiel a ese relato muestra a Pirucha alimentando los miedos del odontólogo. También se retrata que, luego de cometidos los crímenes, Barreda pasó por su casa en busca de ayuda. De acuerdo al relato del psiquiatra forense que lo peritó, Miguel Maldonado, el asesino le dijo al llegar: «Me mandé una macana». La influencia real de Pirucha sobre las decisiones de Barreda fue debatida durante el proceso judicial, sin que se llegara a una conclusión definitiva sobre su responsabilidad.

Las hijas: vidas que la historia oficial silenció

La película reconstruye a Cecilia y Adriana Barreda como dos mujeres jóvenes con proyectos concretos: Cecilia planeaba mudarse con su pareja e instalar un consultorio odontológico en la casa familiar, mientras que Adriana estaba próxima a casarse. En la vida real, la historia de las víctimas quedó durante décadas relegada frente al relato construido alrededor de su asesino. Hay registros que confirman que el novio de Cecilia declaró como testigo en el juicio en contra de Barreda. Amigas de las jóvenes le dijeron al periodista Enrique Russo, en 1992, que evitaban ir a la casa porque Barreda «era mano larga». Las escenas que recrean vínculos y conversaciones cotidianas de las hijas pueden partir de datos fragmentarios, pero en buena medida se completan con elaboración ficcional.

La venta de la casa y el divorcio: sin respaldo documental

Uno de los elementos que la película presenta como detonante de la violencia es la intención de Gladys McDonald y su madre de vender la propiedad, junto con el deseo de Gladys de separarse definitivamente de Barreda. Sin embargo, no hay registros documentales que confirmen que la familia estuviera planeando vender la casa en los términos que plantea el film. Distintas reconstrucciones del caso sí señalan que Barreda y su esposa habían atravesado una separación previa al crimen, aunque continuaban conviviendo bajo el mismo techo. La decisión de incorporar ese elemento como disparador dramático responde a una licencia narrativa de la dirección.

«Conchita»: el apodo que tal vez nunca existió

Durante el juicio, Barreda sostuvo que las mujeres de su familia lo apodaban «Conchita» como forma de humillación y que esa degradación constante había sido el motor de los crímenes. Con el tiempo, ese apodo se convirtió en uno de los elementos más recordados del caso.

La película va un paso más lejos: muestra que el propio Barreda construyó la idea de que lo llamaban así como parte de una estrategia de defensa, algo que no tiene una prueba definitiva. En 2011, el periodista Rodolfo Palacios publicó Conchita, el hombre que no amaba a las mujeres, donde puso en duda la veracidad del apodo y planteó que Barreda pudo haberlo inventado para justificar la masacre familiar y evitar la condena. La película toma esa hipótesis y la presenta como un hecho, cuando en rigor sigue siendo una versión periodística sin confirmación judicial.

Una historia que siempre corrió el riesgo de reproducir el relato del asesino

El caso Barreda fue durante años un ejemplo de cómo el sistema mediático y judicial argentino tendió a construir el relato desde la mirada del perpetrador, relegando a las víctimas a meros datos del expediente. La película de Goggi hace un esfuerzo visible por devolverle humanidad a Gladys, Elena, Cecilia y Adriana, mostrando sus vínculos, sus proyectos y sus voces antes de los disparos.

Ese gesto no es menor en términos simbólicos. Al mismo tiempo, la producción no escapa del todo a la lógica del true crime que fascina con la figura del criminal, algo inherente al género y que el espectador tendrá que procesar con perspectiva crítica. «Barreda» llega a Prime Video en un momento en que el femicidio en Argentina sigue siendo una crisis estructural sin respuesta institucional suficiente, lo que hace que la pregunta sobre qué historia se cuenta y desde qué lugar no sea un detalle menor.

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