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Colombia y Uruguay empataron en un partidazo en Barranquilla

Fue 2 a 2. Para Colombia marcaron James Rodríguez y Matheus Uribe, mientras que Mathias Olivera y Darwin Núñez, de penal casi al final del segundo tiempo, igualaron para la «Celeste».

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Colombia y Uruguay igualaron 2 a 2 en un vibrante partido disputado esta tarde en la ciudad de Barranquilla, correspondiente a la tercera fecha de las Eliminatorias Sudamericanas rumbo al Mundial 2026.

Para Colombia marcaron James Rodríguez y Matheus Uribe, mientras que Mathias Olivera y Darwin Núñez, de penal casi al final del segundo tiempo, igualaron para la «Celeste».

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Con este resultado, Colombia, dirigido por el argentino Néstor Lorenzo, suma cinco puntos, con una victoria y dos empates, mientras que Uruguay de su compatriota Marcelo Bielsa llega a las cuatro unidades.

Uruguay arrancó con modificaciones ya que el arquero titular Sergio Rochet sufrió una fisura de costilla y le dejó su lugar al ex Unión, de Santa Fe, Santiago Mele. La «Celeste» comenzó con una presión alta de la cual los abanderados fueron Nahitán Nández y Federico Valverde. El lateral fue tan arriba que hasta chocó con su ex compañero en Boca Juniors, Frank Fabra, mientras que el volante del Real Madrid se paró en el círculo central y le pidió a Facundo Pellistri y a Brian Rodríguez que fueran a encimar a los defensores rivales.

El mediocampista del Paris Saint-Germain Manuel Ugarte, un descubrimiento de Bielsa, trabajaba como un antiguo ocho cuando su selección recuperaba la pelota, pero se sumaba al centro del campO cuando Colombia se apodera del balón.

Al verse asfixiada por la presión «charrúa», Colombia apostaba al traslado más tranquilo de la pelota, a bajarle el ritmo a la “Celeste”. En esa línea la recuperación estaba en manos de Matheus Uribe y Wilmar Barrios, mientras que el recuperado James Rodríguez y Jhon Arias, del Fluminense, se ocupaban de la creación.

Por su parte, el habilidoso delantero del Liverpool Luis Días Díaz se tiraba a los laterales para jugar como un viejo wing, mientras que Rafael Santos Borré, del Werder Bremen, se ubicaba como centrodelantero.

El arquero de Colombia Camilo Vargas, de Atlas de Guadalajara, se ganó la amonestación a los 7 minutos del primer tiempo, cuando debió salir lejos para cortar un avance uruguayo. Luego se lució tapándole el primero a Brian Rodríguez.

Mientras tanto, James Rodríguez, ahora en San Pablo, manejaba los hilos de la selección cafetera y obligó a los defensores uruguayos a cometerle varias faltas. Los uruguayos fueron dejando oportunidades en el camino, hasta que el lateral Santiago Arias, del FC Cincinnati, logró un desborde letal, tiró el centro, James la recibió entrando al área, la paró de derecha y luego la calzó de cucharita con la zurda y puso el primer gol de los locales.

Lorenzo apoyaba las expectativas de su equipo no solo en el buen momento de James, sino también en la velocidad y las ansias de protagonismo de Luis Díaz.

Para el segundo tiempo, Bielsa movió el banco y envió al campo a Cristian Olivera, delantero de Los Ángeles FC, y a Mathias Olivera, defensor de Napoli. Apenas se reanudo el juego, rápidamente la Celeste ganó un córner.

Ejecutó Nico De la Cruz, y el recién ingresado Mathias Olivera cerca del segundo palo la envió al fondo de la red, dándole una ansiada igualdad a los uruguayos.

El gol visitante le bajó el volumen al fervoroso público barranquillero, pero Luis Díaz no se dejó llevar, robó una pelota en mitad de cancha se la cedió a James que la abrió para Santiago Arias, que lanzó un centro, el balón dio en la mano del volante del San Pablo, pero la tomó Matheus Uribe que con un fuerte remate de derecha la introdujo en el fondo del arco, para darle el segundo a los cafeteros.

Unos minutos después, Uruguay quedó regalado luego de un córner a favor, la pelota picó mal y Luis Díaz la tiró por arriba del travesaño. Y minutos después James pegó un remate en el palo, y segundos después, Jhon Arias la picó ante la salida de Mele, y la pelota dio en el travesaño.

Los ataques de Colombia denunciaron una pasividad en las marcas por parte de los uruguayos, que parecían superados psicológicamente por los locales. Además, Bielsa dispuso la salida de Nández y Piquerez, y a partir de los ataques cafeteros, se pusieron en evidencia los problemas en el retroceso de los charrúas.

Con el paso de los minutos, Uruguay recuperó la compostura y gracias a los ingresos de Giorgian De Arrascaeta, de Flamengo; y de Maxi Araujo, de Toluca, comenzó a manejar el balón y a generar opciones, a pesar de la floja tarde de Darwin Núñez.

Para los últimos minutos, Lorenzo preservó a James y envió a la cancha al Dinamo Moscú y ex River, Jorge Carrascal, y a Luis Sinisterra, del Bournemouth, cuestión de recuperar el control del balón y seguir generando riesgo frente al arco de Mele.

Pero De Arrascaeta ejecutó rápidamente un tiro libre y le metió un pase largo a Maxi Araujo que hizo la diagonal detrás de los centrales y se metió en el área, donde Vargas le cometió una falta dura.

El árbitro chileno Piero Maza sancionó penal y expulsó al arquero Vargas. En su lugar ingreso Álvaro Montero, guardameta de Millonarios, mientras que Darwin Núñez se hizo cargo de la ejecución y convirtió la igualdad para los visitantes.

Uruguay llegó a la igualdad cuando no se apuntaba en los merecimientos, pero en los minutos posteriores se fue encima del local cuando De la Cruz erró una definición muy buena.

En el corto tiempo agregado (cinco minutos), Colombia tuvo una oportunidad, pero el cabezazo de Davinson Sánchez terminó en las manos de Mele.

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La final más sombría: las estadísticas convierten a la derrota ante España en el peor partido de la historia de la Scaloneta

Las estadísticas oficiales de la FIFA confirman lo que el ojo vio con dolor: Argentina tuvo apenas el 32,5% de posesión, completó 375 pases con solo el 79% de efectividad y no registró ni un remate al arco en los 90 minutos reglamentarios. Los datos colocan a la final del Mundial 2026 como el encuentro más pobre del ciclo que ganó todo.

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Las estadísticas confirman que Argentina vivió su peor partido en la era Scaloni en la final del Mundial 2026.

Hay derrotas que duelen y hay derrotas que, además, obligan a mirar de frente una incomodidad estadística sin atajos, pero, lo importante, es preguntarse por qué pasó esto en uno de los partidos más importantes de la historia de la Scaloneta. La final del Mundial 2026 que Argentina perdió ante España por 1 a 0, con el gol de Ferran Torres en el minuto 105 de la prórroga, no fue solo una caída en la cima: fue, según los datos oficiales de la FIFA, el partido más opaco a nivel estadístico de toda la era de Lionel Scaloni, medido en términos de control del juego y producción ofensiva.

El número que lo dice todo: 32,5%

Las métricas publicadas por FIFA Vercel, el sistema de estadísticas oficial del organismo, son terminantes. La Selección Argentina terminó el partido con apenas el 32,5% de posesión de pelota, completó 375 pases con un índice de precisión del 79% y generó 0,07 xG (goles esperados), una cifra extremadamente baja para cualquier partido mundialista y, directamente, inédita para la Argentina y mucho más para una final. España, en contraste, terminó con el 60,2% de posesión, completó 789 pases con un 90% de precisión y acumuló 2,52 xG. La distancia entre ambos equipos, en términos estadísticos, fue abismal.

Otros registros subrayan la misma historia: España remató 20 veces contra los apenas dos disparos de Argentina, ninguno dirigido al arco. Según datos de Opta, la Albiceleste tuvo un solo toque de balón dentro del área rival en los 90 minutos reglamentarios, mientras que el conjunto europeo acumuló 251 recepciones en el último tercio del campo.

Un récord negativo sin precedentes en finales mundiales

La dimensión histórica del dato es aún más reveladora. Según informó beIN Sports, Argentina registró en la final su porcentaje de posesión más bajo en un partido mundialista desde que este indicador comenzó a contabilizarse de manera sistemática en 1966. Pero el dato más brutal, el que ningún análisis puede suavizar, es otro: la Albiceleste se convirtió en la primera selección en la historia de las finales de la Copa del Mundo que no logró registrar un solo disparo al arco durante los 90 minutos reglamentarios. Es un récord negativo sin antecedentes en el certamen más importante del fútbol. Y todo esto es sin hablar del arbitraje, que, definitivamente, torció la balanza.

Para dimensionar la caída, alcanza con comparar con otros partidos del mismo ciclo. En la final de Qatar 2022 contra Francia, Argentina completó 635 pases con una precisión del 82%, remató 20 veces y controló el 55% de la posesión. Incluso en la semifinal de ese mismo torneo ante Croacia, donde el equipo cedió voluntariamente el balón (34,4% de posesión), Argentina igual generó situaciones de gol y convirtió tres veces. La diferencia con la final de 2026 es cualitativa: en aquellas instancias hubo planificación y criterio en el repliegue; en el MetLife, en cambio, hubo sometimiento.

Scaloni: «Han sido mejores, la verdad»

El propio Lionel Scaloni no esquivó el diagnóstico. En la conferencia de prensa posterior al partido, entre lágrimas y con la voz cortada, reconoció la superioridad española sin medias tintas: «Han sido mejores hoy, la verdad», admitió. También señaló que llegaron «en un momento justo» y que aun así lo dejaron todo. Luego puso en duda su continuidad al frente del equipo: «Para seguir se necesitan muchas cosas, resetearse y formar un grupo como este, que difícilmente se vuelva a formar. Me duele en el alma. Lo siento», declaró antes de abandonar la sala de prensa de manera prematura.

La frase «Somos grandes en la victoria y tenemos que ser grandes en la derrota» resume el intento del entrenador por encuadrar el resultado dentro de una narrativa de honor. Pero los números no admiten narrativa: el equipo que en sus 104 partidos previos bajo este ciclo acumuló 76 victorias y ganó dos Copas América, un Mundial y una Finalísima, cerró esa era con su peor actuación estadística documentada.

Las circunstancias que explican, pero no excusan

El partido no estuvo exento de condicionantes. A los 41 minutos del primer tiempo, Lisandro Martínez sufrió una molestia muscular y debió ser reemplazado por Nicolás Otamendi, lo que obligó a Scaloni a reorganizar la última línea defensiva de emergencia. Luego, sobre el final del tiempo reglamentario, la expulsión innecesaria e inexplicable de un futbolista de élite como Enzo Fernández, que sabe exactamente lo que hace y como lo hace, dejó al equipo con diez hombres durante la totalidad de la prórroga, período en el que llegó el gol que definió el campeonato. Estos factores explican, al menos en parte, el derrumbe estadístico en la segunda mitad y el tiempo suplementario.

Sin embargo, los datos del primer tiempo ya anticipaban el desastre: con once jugadores en cancha y el marcador en cero, Argentina soportó 15 remates de España (9 al arco) y solo logró un 35% de tenencia, sin inquietar al arquero rival. El desequilibrio no fue solo circunstancial; fue constitutivo del partido y no por virtud del equipo contrario.

El debate que viene: ¿fracaso o cumbre del ciclo más exitoso?

La derrota abre un debate que excede lo estadístico. El ciclo Scaloni fue el más exitoso en la historia reciente del fútbol argentino: ningún técnico antes había acumulado tantos títulos en tan poco tiempo. Pero la imagen de una Selección Argentina que en la final del mundo no pudo ni siquiera ensayar un remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios es, también, parte del legado. ¿Qué pasó?¿Tantas cosas salieron mal? La pregunta que quedó flotando en el estadio MetLife, y que tardará años en responderse, es si el equipo llegó a su límite exactamente en el peor momento posible, o si hubo decisiones técnicas y físicas que aceleraron ese desenlace. Pero la verdad es que el banco estaba lleno de futbolistas de excelencia que no entraron ni un minuto a la cancha… ¿Por qué?

Más allá de las preguntas y las especulaciones, lo que no admite discusión es el dato duro: basándose estrictamente en la posesión de pelota y la precisión en los pases, la final del Mundial 2026 ante España es el partido más pobre que registra la estadística en ocho años de gestión de Lionel Scaloni al frente de la Albiceleste.

Puntos clave

  • Argentina terminó la final con el 32,5% de posesión y solo el 79% de precisión en los pases, ambos mínimos históricos del ciclo Scaloni.
  • La Selección no registró ningún remate al arco durante los 90 minutos reglamentarios, una primera vez en la historia de las finales mundiales.
  • España completó 789 pases con 90% de efectividad y acumuló 2,52 xG frente a los 0,07 xG de Argentina.
  • Las lesiones de Lisandro Martínez y la expulsión de Enzo Fernández condicionaron el desarrollo, pero el desequilibrio fue visible desde el comienzo.
  • Scaloni reconoció la superioridad española y puso en duda su continuidad: «Hasta diciembre estoy acá, después va a ser complicado», declaró.
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