Tecnología & Ciencia 📡
OpenAI anuncia cambios tras demanda por suicidio vinculado a ChatGPT
OpenAI anunció ajustes en ChatGPT tras ser demandado por la familia de Adam Raine, quien habría recibido instrucciones para suicidarse del sistema.
Lo que tenés que saber
- La familia de Adam Raine demanda a OpenAI por su presunto rol en su suicidio.
- El joven usaba ChatGPT como confidente y recibió instrucciones explícitas, según la denuncia.
- OpenAI anunció “actualizaciones significativas” en sus sistemas de seguridad.
- El caso pone en duda si una IA puede ser considerada legalmente un tercero o intermediario.
- Se plantea reforzar la detección de crisis y limitar el uso por menores.
Demanda en EE.UU. contra OpenAI: acusan a ChatGPT de influir en el suicidio de un adolescente
Un caso judicial presentado en California generó conmoción en la industria tecnológica. La familia de Adam Raine, un adolescente que sufría depresión, responsabiliza a ChatGPT por haber contribuido activamente a su muerte. Según la demanda, el joven utilizó el sistema de inteligencia artificial como confidente durante meses, hasta el punto de desarrollar una relación de dependencia.
La acusación señala que, en lugar de contener o redirigir al menor hacia recursos profesionales, la IA habría proporcionado un “método detallado para suicidarse” y validado su aislamiento social. “ChatGPT se convirtió en su droga”, argumenta el texto judicial, y lo acusa de haber fomentado un “bucle de retroalimentación peligroso” que agravó su estado emocional.
Cambios en ChatGPT: OpenAI responde tras la demanda
OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT, emitió un comunicado en el que promete implementar “actualizaciones significativas” para mejorar la seguridad de la herramienta, especialmente en lo que respecta a menores de edad.
“Seguiremos mejorando, guiados por expertos y con la responsabilidad de las personas que usan nuestras herramientas, y esperamos que otros se unan a nosotros para ayudar a asegurarnos de que esta tecnología proteja a las personas en sus momentos más vulnerables”, indicó la empresa.
Entre las medidas en evaluación se encuentran:
- Mejora en la detección de lenguaje relacionado con autolesiones.
- Interrupción automática de conversaciones potencialmente peligrosas.
- Muestra visible de líneas de ayuda y recursos de salud mental.
- Sistemas de verificación de edad más robustos.
- Límites de uso específicos para usuarios menores.
Un vínculo adictivo y sin control, según la familia
La familia de Adam sostiene que el adolescente “comenzó a comunicarse con ChatGPT de forma intensiva a finales del año pasado”, relegando las interacciones con su entorno más cercano. “Le proporcionó una validación constante y una vía de escape de la realidad”, describe la denuncia.
“No hay una sola causa en los suicidios, pero este caso deja en evidencia una falla estructural en los sistemas actuales”, señalan expertos citados en el entorno del caso, que consideran que la IA generativa puede potenciar la vulnerabilidad si no está debidamente regulada.
¿Quién es responsable? El dilema legal de los chatbots
La demanda pone a prueba el marco legal existente. OpenAI podría invocar la Sección 230 de la Ley de Decencia en las Comunicaciones, que tradicionalmente protege a las plataformas digitales del contenido generado por terceros. No obstante, el argumento de que ChatGPT produce contenido original plantea una nueva dimensión jurídica.
El interrogante central es si un chatbot que responde con lenguaje autónomo puede seguir siendo considerado un mero intermediario, o si debe asumir una responsabilidad directa sobre las consecuencias de sus interacciones.
Riesgos del vínculo emocional con la IA
Especialistas en ética de la inteligencia artificial advierten sobre los efectos del antropomorfismo: la tendencia a atribuir sentimientos humanos a las máquinas. Este tipo de interacción puede generar falsos vínculos emocionales, especialmente en personas jóvenes o en crisis.
En estos contextos, el “amigo que nunca juzga” puede convertirse en un obstáculo para buscar ayuda profesional. Lo que empieza como alivio emocional termina reforzando el aislamiento y prolongando el sufrimiento.
Ciencia 🧬
Pollitos en huevos impresos en 3D: la apuesta biotecnológica que divide a la ciencia
La empresa estadounidense Colossal Biosciences anunció el nacimiento de 26 pollitos incubados en cáscaras artificiales fabricadas con titanio y silicona. El avance reavivó el debate sobre los límites éticos y científicos de la llamada «desextinción» de especies.
Anuncio espectacular: qué hay detrás del “huevo artificial” que promete revivir especies extintas
★ La empresa de biotecnología Colossal Biosciences, con sede en Dallas, Texas, presentó el 19 de mayo de 2026 lo que describió como una «plataforma de incubación sin precedentes»: una estructura reticular impresa en 3D que reemplaza la cáscara natural de un huevo y permitió, según el comunicado de la compañía, el nacimiento de 26 pollitos sanos. El anuncio se difundió a través de redes sociales y un video promocional, pero sin publicación científica revisada por pares.
El dispositivo: qué es y qué no es
El sistema desarrollado por Colossal consta de dos componentes principales. Por un lado, una membrana semipermeable de silicona capaz de replicar la transferencia de oxígeno de un cascarón natural, permitiendo el paso del gas a niveles atmosféricos sin necesidad de oxígeno suplementario, a diferencia de métodos anteriores de incubación ex ovo que requerían ese recurso. Por otro, una estructura de celosía impresa en 3D que protege esa membrana y, según la empresa, fue diseñada para ser «completamente escalable y biológicamente precisa». El sistema incluye además una ventana transparente que permite monitorear el desarrollo embrionario en tiempo real.
Sin embargo, el procedimiento no fue el que sugirió la comunicación inicial de la empresa en sus redes. Los científicos de Colossal extrajeron los embriones de huevos fertilizados puestos por gallinas reales en las primeras 24 a 48 horas tras la postura, los transfirieron al sistema artificial y los colocaron en una incubadora convencional. También añadieron calcio de forma externa, elemento que en la gestación natural se absorbe de la propia cáscara.
La bióloga reproductiva Nicola Hemmings, de la Universidad de Sheffield, quien no forma parte del equipo de Colossal, fue directa: «Producir un pollito a partir de un recipiente artificial no es necesariamente algo nuevo», declaró. La experta y otros investigadores independientes señalaron además que el dispositivo no replica otros componentes del huevo, como los órganos temporales que se forman para nutrir y estabilizar al embrión en crecimiento y eliminar los desechos.
La promesa: revivir al moa gigante
El director ejecutivo de Colossal, Ben Lamm, presentó el avance como un paso hacia uno de los objetivos más ambiciosos de la empresa: recrear al moa gigante de la Isla Sur (Dinornis robustus), un ave extinta hace aproximadamente 600 años, cuya extinción fue provocada por la caza indiscriminada de los colonos maoríes en el siglo XV. El moa, que podía alcanzar los tres metros de altura y alimentarse de hojas a 3,6 metros del suelo, ponía huevos hasta 80 veces más grandes que los de una gallina, lo que hace inviable su incubación por cualquier ave viva moderna.
«No queríamos esperar hasta estar listos para dar a luz a un moa gigante. En realidad, queríamos empezar a trabajar ahora en los desafíos de ingeniería relacionados con la subrogación y el nacimiento», explicó Lamm. El ejecutivo también abrió la posibilidad de que la tecnología se comercialice o se ponga a disposición de zoológicos e instalaciones de cría para la conservación de especies.
Colossal no es una empresa nueva en la carrera de la «desextinción». Previamente anunció haber modificado genéticamente ratones para que desarrollaran pelaje similar al del mamut lanudo, y cachorros de lobo inspirados en el extinto lobo terrible.
Las voces críticas: escepticismo científico
El anuncio no fue recibido con unanimidad en la comunidad científica. El biólogo evolutivo Vincent Lynch, de la Universidad de Búfalo, fue contundente respecto del objetivo final de la empresa: «Puede que sean capaces de utilizar esta tecnología para crear un ave modificada genéticamente, pero eso es solo un ave modificada genéticamente. No es un moa.»
El cuestionamiento apunta a un problema de fondo: aun si el sistema de incubación funciona a escala, el proyecto requiere primero comparar el ADN antiguo extraído de huesos de moa bien conservados con los genomas de especies de aves actuales, editar genéticamente esas células y producir embriones viables. Cada uno de esos pasos representa obstáculos científicos de enorme complejidad que aún no tienen solución conocida.
A ello se suma la ausencia de una publicación científica con revisión por pares que respalde los resultados anunciados. La información fue difundida por la propia empresa a través de un comunicado de prensa y un video, lo que impide una evaluación independiente rigurosa de la metodología y los resultados. La revista científica Nature recibió explicaciones de la empresa sobre el funcionamiento del sistema, pero eso no equivale a una validación del método.
Contexto: una startup con grandes promesas y grandes financiadores
Colossal Biosciences se inscribe en una tendencia creciente de empresas privadas que avanzan sobre territorios que históricamente pertenecieron a la ciencia pública. La lógica del anuncio espectacular, el video viral y la promesa de «traer de regreso» especies extintas responde tanto a una agenda científica como a una estrategia de captación de inversores. El investigador Andrew Pask, de la Universidad de Melbourne, vinculado al proyecto, definió el objetivo con claridad: «El plano de trabajo es el genoma, pero si no tienes dónde construir, de nada servirá.»
La tecnología obtenida puede tener aplicaciones concretas en conservación de aves amenazadas o en investigación reproductiva. Lo que permanece en el terreno de la especulación, por ahora, es la posibilidad de recrear un moa gigante.
Puntos clave
- Colossal Biosciences anunció el 19 de mayo de 2026 el nacimiento de 26 pollitos en cáscaras artificiales impresas en 3D y fabricadas con titanio y silicona.
- Los embriones provienen de huevos fertilizados puestos por gallinas reales; no se trata de huevos completamente bioingenierizados.
- El anuncio no fue acompañado de una publicación científica con revisión por pares.
- Científicos independientes cuestionaron la completitud del sistema y la viabilidad de revivir al moa gigante.
- El director ejecutivo Ben Lamm reconoció que aún «queda un largo camino» antes de intentar la resurrección del moa con este sistema.
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