Opinión
Macri, en modo perverso, se divierte mientras Bullrich y Larreta van a la guerra total
Anoche en el CIPPEC el expresidente debutó como «desempleado».
Por Martín Cabrales
Ni en el cerebro modo Cromañon del diputado Fernando Iglesias pudo caber tamaño despropósito. Llamar «renunciamiento histórico» a la deserción maquiavélica de Mauricio Macri, es tan kitsch como creer que Donald Trump está en su sano juicio. El ex presidente agotó todas las argucias posibles y sólo capituló cuando las encuestas le mostraron –como a Carlos Menem en el ballotage de 2003– que volver a la Casa Rosada era una misión imposible. Sin Tom Cruise.
Minutos después de hacerse público el video en el que se autoexcluyó de la carrera presidencial, voceros de Patricia Bullrich embarraron la cancha argumentando que el realidad el fundador del PRO, había pactado (sin pactar) una especie de acuerdo: él abandonaba, a cambio que Larreta apoyara -o por lo menos no petardeara- la candidatura de su primo Jorge a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad. No es que a Mauricio le haya sobrevenido el «amor» por su primo más morocho. No, con el hijo de Tonino Macri siempre hubo un resquemor latente. Lo primero es la Famiglia, pero hasta ahí.

Lo que sucede en estas horas, es que Mauricio ve que la estrategia de Larreta Presidente puede terminar con el velloncino de oro del macrismo: la CABA. Ese territorio rico que conquistó a golpes de oportunismo, astucia política, y una billetera hípergenerosa.
Mauricio Macri vive obsesionado con un fantasma. Que la triada radical de Coti Nosiglia, Martin Lousteau y Emiliano Yacobbitti le roben su criatura más valiosa. Perder la ciudad a manos de los radicales sería como si el Museo Británico tuviera que devolver la piedra Rosseta a Egipto. Le provocaría un dolor indecible. Sólo se compararía al disgustó de ver a Boca campeón de la Libertadores conducido por Román.
Tapándose la nariz bendecirá el armado seudoliberal pensado por Larreta que incluye a José Luis Espert como figurita «difícil» y al flamante ministro Eugenio Burzaco, «robado» al bullrichismo. Anoche Mauricio Macri volvió a dudar de su «renunciamiento». La Fundación Libertad, el think thank liberal más exitoso (en términos económicos, no en logros políticos) lo tuvo como la estrella del festejo de los 40 años de existencia. Y lo sentó en la mesa con Cayetana Álvarez de Toledo, y los ex presidentes Felipe Calderón, Sebastián Piñera y Jorge Quiroga, entre otros barones del liberalismo latinoamericano y europeo.
La cena anual que organizó Gerardo Bongiovanni, el creador de la Fundación Libertad es un rabioso fan de Macri. Y le preparó un escenario (el CIPPEC) para que el ex presidente se sintiera como el Emir de Qatar de la derecha vernácula.
Pero como la única verdad es la realidad, a Macri sólo le quedaron los fastos y pompas sin contenido. El Poder genera otra adrenalina, él lo sabe, y por eso los dos ejércitos en que está dividido JxC se disparaban misiles por debajo de las mesas. La guerra interna entre larretistas y bullrichistas es imparable. Será a matar o morir. Y él, Macri, se puede divertir mucho azuzando a uno y otro bando.
Después de todo, su gran candidato no estuvo invitado anoche. Se autodenomina el único verdadero liberal y se llama Javier Milei.
Análisis
La Mano de D10S
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
Por Jesús Rivero*
Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe.
No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.
No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político.
Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.
Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional.
Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.
Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri.
Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.
En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia.
Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:
●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.
●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.
●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional.
En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.
No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.
En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.
*escritor y activista político.
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