Conectate con El Argentino

Opinión

Gran Hermano, la crisis, y la Argentina que volvió

Espacio Arte-Trans.

Publicado hace

#

Por Emma Serna

Hace pocos días comenzó un nuevo Gran Hermano en Argentina, un programa que supo reciclarse a través de dos décadas y que aún contiene una característica innovadora Volví a ver videos de las primeras ediciones del reality y pienso en esa escalera de aquellos años que nos llevó a esta realidad. Gran Hermano llegó en 2001, con 60% de pobreza, con los ahorros de las personas retenidos en los bancos, con estallido social y una crisis política sin precedentes.

Aquella realidad de primer mundo había estallado estrepitosamente en cuestión de pocos meses, más de 30 muertos en las calles, supermercados saqueados por personas que no podían más del hambre, y un sin fin de corruptos que volaron del país dejándonos con una deuda externa impresionante.

En la tercera edición de GH, ya en el año 2003 llegó la primera ganadora Mujer, Viviana Colmenero, que fue la más votada para llevarse el título de un juego basado en la convivencia. Una mujer que supo llevar su verdad, siendo madre y contando todo lo que atravesó para la crianza de su hijo. Yo creo que no solo es la estrategia y las mentiras para ganar, sino ser realmente un Gran Hermano. Sin dudas en dos décadas, muchas cosas cambiaron para mejor, yo soy ejemplo vivo de los derechos que obtuvimos.

Primer Gran Hermano Argentina

La pregunta es qué nos pasó para estar en el mismo lugar. Cuándo fue que la grieta se ensanchó tanto que un presidente puede insultar libremente a las instituciones. ¿Cuándo fue que resucitó Cavallo como ejemplo de salvataje económico? ¿Qué nos pasó para justificar tanta mentira y que estemos pagando un ajuste brutal de los endeudadores seriales de la patria? ¿Qué nos pasó para que votemos este ajuste brutal sobre los trabajadores? Ni el marketing de ser alegres quedó para conquistar, periodistas que se la pasan contando las costillas a los pobres y son ciegos y sordos ante decenas de empresarios y políticos evasores de impuestos, corruptos y jugadores de miles de millones de dólares

Y volviendo a Gran Hermano, cuándo fue que a la juventud le dejó de importar el ser buen compañero, ser valiente, ir siempre con la verdad y la amistad por una banda de personas frívolas, individualistas, y hegemónicas. Realmente parecen clonados. Muy poca riqueza de diversidad y discursos de odio. ¿Qué nos pasó jóvenes? ¿Qué nos pasó país?

Seguir leyendo
El Argentino
1 Comentario

1 Comentario

  1. 1804

    16.12.2023 at 20:48

    Pretender una economía de libre mercado, en un país como el nuestro, con una tremenda concentración empresarial, monopolio mediático y sometimiento religioso es un delirio que no tiene calificativo. Por otra parte, esta locura ya lleva 5 fracasos en nuestro rico país…….

Deja un comentario

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

Publicado hace

#

Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo