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Opinión

Adolfo Sánchez Vázquez: el examen de la praxis

Adolfo Sánchez Vázquez es un revolucionario marxista que muy temprano abrió puertas y ventanas para entender la praxis.

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Por Fernando Buen Abad Dominguez

Hay que insistir en la necesidad de combatir todo intento de reducir la obra de Adolfo Sánchez Vázquez al solo campo de la reflexión académica o al solo campo de las meditaciones filosóficas. Insistamos, siguiendo las voces que lo han estudiado y que con él han militado toda una vida, Adolfo Sánchez Vázquez es un revolucionario marxista que muy temprano abrió puertas y ventanas para entender la praxis. Su significado como transformación permanente sobre la realidad y como examen de la acción indivisible entre la teoría y la práctica. Esta insistencia no es sólo de método; es también una ratificación de dirección política, nada menos que la dirección política que Sánchez Vázquez le dio su obra. Hay páginas antológicas para remendar memorias descosidas.

Ahora mismo el paisaje mundial es un galimatías abigarrado de problemas irresueltos. Padecemos problemas humanos sin resolver de todo orden: económico, político, cultural… campos problemáticos que han sido eruditamente estudiados, de una y mil maneras, pero que simplemente no se resuelven o se resuelven parcialmente para el interés de un sector o de una coyuntura. Pero se vive (o se sobrevive) en un interregno desesperante en el que la práctica no corresponde a la teoría y viceversa. El ascenso a la práctica, bajo la condición de su indivisibilidad, se parece más a una espiral, según Lenin, que a una escalera. Ese ascenso, que no es lineal, no está exento de dudas o retrocesos, no prescinde de tropiezos y no siempre es un éxito garantizado. Es un proceso dialéctico embebido en sus contradicciones, acosado y envuelto en presiones que se resuelven sólo en la acción. Proceso dinámico.

El pensamiento de Sánchez Vázquez es no sólo vigente por lo pertinente, lo es principalmente por urgente, porque la praxis es el examen supremo para la historia. Por sus obras los conocerás, tanto por las obras que no se cumplieron o por las que se demoraron. No hay lugar para el subjetivismo escapista. Por más discursos, congresos, convenios y convenciones… nada se ha hecho contra la pobreza que se multiplica a mansalva; nada contra el hambre que es una pandemia silenciada a ultranza; nada se hace contra las injusticias que se amontonan, monstruosas, en los pasillos del Poder Judicial. Nada se hace contra la depredación del planeta y estamos al borde de lo irreversible, mientras nada se hace contra la explotación de la clase trabajadora, cada día más agobiada en sus derechos básicos, en sus salarios, con la inflación, la devaluación y la corrupción. Sálvense las excepciones escasas, pero no se oculte que, entre lo que se dice y se hace, hay un abismo cada día más grande.

No importa qué tipo de ilusionismo vendan en el mercado de las anestesistas sociales: nada de lo que se piensa para beneficio del colectivo se lleva a la práctica. Sólo se realiza lo que conviene a las élites burguesas. Y no interesa si eso tiene costos horrendos en las vidas de millones de personas. La praxis de la explotación funciona bien. Sólo hay que mirar la pirámide macabra de la pobreza mundial. Marx no necesita ser edulcorado, los pasajes más amargos de su obra no son artilugios literarios en trance de inventiva poética. Es el del desastre histórico que el capitalismo produce, objetiva y subjetivamente.

Adolfo Sánchez Vázquez es un marxista que marcó distancias respecto de los marxistas dogmáticos o mecanicistas que intoxicaron a no pocos lectores. Sánchez Vázquez entendió que en Marx tenemos un método creador obligado, por método, a rejuvenecerse, actualizarse, corregirse y superarse. Creado para ascender a mejores prácticas cada vez, o será nada. Sabía Sánchez Vázquez que semejante método es riguroso, irrestricto y dinámico. Que no admite excusas para quedarse en etapas y que anida dispositivos metodológicos que le exigen autocrítica para acceder a la praxis que se corrige sin parar. No hay escapatoria. Es un método para ir a la raíz del problema y corregirlo sin excusas; es un método que no se contenta en contemplar o entender las causas y alcances de los problemas; es un método para intervenir y transformar la realidad en beneficio de la humanidad y no de un sector usurero, codicioso y ambicioso armado hasta los dientes.

Apelar a la vigencia de Sánchez Vázquez, y especialmente a su praxis, no es un gesto de nostalgia o melancolía zurda. Es una responsabilidad militante que debe mantener su lugar beligerante en las acciones transformadoras del mundo si realmente se quiere superar el berenjenal injusto y criminal que el capitalismo ha producido hasta su fase imperial, hoy clonada en una multipolaridad cada día más empantanada en confusiones y usurpaciones simbólicas. Y eso incluye a lacayos como Octavio Paz y Vargas Llosa, servidumbre de la libertad de mercado. En su cara, Adolfo Sánchez Vázquez les dijo: el capitalismo es el capitalismo aunque contrate poetas para hermosearse. Y sigue vigente.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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