Columna
Los trabajadores volvemos a ponernos al frente, en unidad y con capacidad de decisión
Hacia el Paro Nacional del 9 de mayo.
Por Hugo “Cachorro” Godoy, Secretario General de la CTA Autónoma
Son las 9 de la mañana de este lunes y por la autopista circunvalación de Rosario, camino a Santa Fe, una multitudinaria asamblea de trabajadores camioneros realizando su jornada de lucha en el mismo momento en que los trabajadores de ATE – ANAC me anuncian telefónicamente la contundencia de la medida en los aeropuertos de todo el país, que desarrollan en simultáneo con los trabajadores del transporte de la CGT, de nuestra CTA Autónoma y de la CTA de los Trabajadores, realizando una contundente medida de fuerza que precede a lo que va a ser el Paro General del próximo 9 de mayo.
Estas importantes medidas en unidad y masividad, vienen expresando un sentir muy potente que es rechazar la política económica, social y cultural que enarbola la motosierra y la licuadora que el gobierno de Milei lleva adelante, saqueando los bolsillos de los argentinos y entregando el patrimonio en una estrategia de disolución nacional, porque lo que se busca es que la soberanía del país y la soberanía sobre los bienes comunes sea avasallada y puesta en beneficio de los grandes grupos económicos.
Este presidente admira, obedece y saluda a quienes fugan capitales y los reconoce como héroes. Un presidente que alienta la rebelión de los ricos para que no paguen impuestos y que promueve leyes o dicta decretos como el DNU 70/23 o el Proyecto de Ley Ómnibus que algunos bien llaman la Ley Pasta Base porque es la antesala de la construcción del narcoestado en la Argentina. Un presidente que efectiviza a través de estas medidas la quita del pago de impuestos para los grandes grupos económicos, mientras que intenta restablecer el Impuesto a las Ganancias sobre los salarios de los trabajadores.
Las medidas que describíamos al inicio estuvieron precedidas por otras iniciativas de carácter masivo como lo fueron el Paro Nacional del 24 de enero, el Paro de las Mujeres y Diversidades del 8 de marzo, la masiva concentración del 24 de marzo recuperando banderas fundamentales por más Memoria, Verdad y Justicia, y la histórica marcha en defensa de las universidades y la educación pública, demuestran la enorme capacidad de nuestro pueblo para ponerle límites a esta nefasta experiencia de gobierno neofascista.
Una conducta de dignidad de nuestro pueblo, que evidentemente no tiene su correlato en buena parte de la representación política institucional, porque ya hemos visto como varios gobernadores se arrodillan ante las órdenes de las empresas transnacionales, a quienes han entregado el manejo del litio, del petróleo, del gas y el agua en cada una de sus provincias o ante las extorsiones del Gobierno Nacional, y cometen la infamia de haber aprobado en la Cámara de Diputados la media sanción a la ley “Base”, situación que esperamos no se repita en el Senado. Desde la CTA anunciamos que nos movilizaremos al Congreso cuando se trate la ley, y seguramente acompañados por varios sectores del campo popular como lo venimos demostrando hasta ahora.
Ante este escenario, hemos puesto en marcha una campaña de firmas para la anulación del DNU 70/23. No alcanza sólo con la derogación, porque en sus cuatro meses de aplicación se han producido reformas jurídicas que habrá que modificar, para lo cual es imprescindible que no queden firmes. Esto ya lo hicimos, por eso confiamos en nuestro pueblo, cuando se intentó dar garantía de impunidad a los genocidas con las leyes de Obediencia de Vida y Punto Final, fuimos capaces de obligar al Congreso de la Nación a que se las derogara y anulara. Ahora vamos camino a una epopeya de similares características, esta vez para frenar a un gobierno que está reformando la Constitución por decreto.
Los trabajadores y las trabajadoras, en este Paro Nacional del 9 de mayo, en esta en esta campaña por la anulación del decreto 70/23 y en la tarea de derrotar a esta nefasta experiencia de gobierno neofascista, volvemos a ponernos al frente de estos desafíos, confiando en la unidad, en la solidaridad y en la conciencia de que sólo es posible alcanzar la plena soberanía nacional, construyendo poder y capacidad de decisión. Somos los generadores de las riquezas, y por tanto, con el derecho de decidir cómo esas riquezas deben ser distribuidas con equidad y con justicia. De allí, nuestra insobornable tarea de construir una democracia plena.
Los resultados de las recientes elecciones en Israel marcan un hito en la geopolítica de Oriente Medio. El crecimiento electoral alcanzado por la Lista Conjunta, coalición impulsada por el bloque de izquierda con participación decisiva del Hadash y del Partido Comunista de Israel, supone un impacto de gran calado en el corazón del sistema político israelí.
La consolidación de esta alianza representa la irrupción de una alternativa basada en la cooperación y unidad entre árabes y judíos, la defensa incansable de los derechos del pueblo palestino y el freno frontal al expansionismo ultranacionalista. Que una plataforma antiimperialista y con hegemonía árabe alcance una posición con capacidad real de veto y articulación parlamentaria es una gran victoria democrática que respaldamos plenamente desde la izquierda internacionalista.
Sin embargo, el panorama político que se abre es extremadamente complejo. Tal como advirtió recientemente el diputado del Partido Comunista de Israel, Ofer Cassif, a pesar del éxito electoral obtenido por la propuesta de izquierda, las contradicciones del escenario parlamentario y la hostilidad del régimen dominante imponen enormes dificultades estructurales. El entramado hegemonizado por el establecimiento sionista y las corrientes de extrema derecha continúa conservando un poder considerable dentro de la Knesset.
La tarea estratégica de desplazar a Benjamín Netanyahu e impedir el avance del fascismo regional no es una simple suma de aritmética parlamentaria; es una exigencia histórica para detener la ocupación en Palestina y frenar los intereses del gran capital en la región. Como bien señala Cassif desde las filas comunistas, las victorias en las urnas son herramientas indispensable para la lucha, pero el aparato del Estado y el bloque dominante opondrán toda su resistencia frente a un verdadero cambio estructural.
El momento actual exige organización, movilización masiva y una estricta unidad de acción. No bastará con los componendas de pasillo de la oposición sionista tradicional; se requiere la articulación de un amplio Frente Popular que abrace los derechos laborales, la igualdad plena de la minoría árabe-israelí y el fin de las políticas de opresión.
Desde el Sovintern (Red Socialista Internacional), saludamos esta importante victoria de las fuerzas populares y progresistas en las urnas. La posición conquistada por la Lista Conjunta y la resistencia combativa de militantes como Ofer Cassif demuestran que, aun en los escenarios más adversos, la confluencia anticapitalista, árabe y de la izquierda secular puede abrir fisuras irreversibles en el bloque dominante.
La misión sigue en pie: desplazar a la extrema derecha del gobierno, desmantelar las estructuras de opresión y consolidar la solidaridad internacionalista de clase.
¡Por la unidad antiimperialista y la paz justa en Palestina e Israel!
* Lois Pérez Leira es coordinador Regional del Sovintern (Red Socialista Internacional).
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