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Análisis

Ser uno mismo en el otro, hermanados en la vida

Un hermano viene a decirte que no estás solo, que sí vale la pena amanecer acompañado, que los sueños pueden cumplirse si uno trabaja para eso

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Hermano: Del lat. frater germānus, der. de “germen”. Persona o animal, considerado con relación a otro, que es hijo de los mismos padres o al menos del mismo padre o de la misma madre, “los hijos únicos no tienen hermanos”.

Entonces de pronto, como un terremoto que aparece en el desierto, llega un hermano a la vida… de jugar sola con las muñecas armando casitas y ciudades, alguien que tira todo a su paso llega a la misma casa… El tiempo pasa, ambos crecemos, la vida nos pega de diferentes maneras, con nuestros modos, con nuestras propias familias, compartimos madre y padre y como pudimos construimos nuestra forma de vivir… A veces conversamos y es hermoso, a veces caminamos juntos y es más lindo todavía, soportamos la misma infancia, yo no la padecí, tuve cumpleaños con animadoras, tortas hermosas, vestidos cosidos por mi abuela, ravioles del domingo y muchos caramelos escondidos en la primera puerta del placard de mis abuelos…

Quizás era mejor ser chiquitos, no creo, nuestros hijos hoy están viviendo su infancia y a ellos tenemos que darle lo mejor que podemos… Un hermano viene a decirte que no estás solo, que sí vale la pena amanecer acompañado, que los sueños pueden cumplirse si uno trabaja para eso, que “te salves”.  “Adentro de tu cabeza no llegás a ningún lado sano… Salvate vos… hacé cosas te gustan, no te enrosques… Salí, viví tu propia vida…”, así te calman durante un ataque de nervios…

Somos uno con el otro, somos el otro a veces, somos por el otro, ¿dónde está el punto medio?, ¿cómo ser uno sin el otro? o ¿cómo poner al otro en el lugar que corresponde?

La discusión atormenta, soy yo porque el otro me mira y me configura o soy yo para adentro, soy lo que puedo y es lo que puede, un hermano está, siempre, si uno quiere salir corriendo y refugiarse de todo, con sus cosas, porque todos las tenemos, ahí están para gritarte “no estás solo”, podés pedir ayuda, “salí de tus palabras y sé vos misma con las cosas que haces y te dan placer”, soltate… Siempre palabras de aliento. Soltar…

Y la vida te regala hermanas, amigas que crecen con vos y te apuntalan, y una de ellas me ensayó un significado: “Hermano/a es nuestro primer compañero de aventuras, con quien compartimos travesuras, risas, confidencias y secretos. Es quien está en las malas y en las buenas, es quien sabemos que está ahí para escuchar, abrazar y contener. Tener un hermano es contar con él para toda la vida, con quien peleás, discutís, pensás distinto, pero si alguien te o lo lastima, se abrazan con ese amor de saberse compañeros de vida”.

Que no te falte un hermano, ni hermanas de la vida, que no te quedes sin palabras de aliento, que no te ahogues y sueltes…

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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